Jul 28 2018
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Sociedad

La sociedad de EE.UU. colapsaría si no fuera por estos ocho mitos

Son ocho cuentos de hadas para adultos, con los que el pueblo se deja engañar, sostiene un conocido escritor y activista estadounidense.

El nivel de desigualdad que existe en Estados Unidos debería impedir que la sociedad funcione allí apropiadamente, opina el activista, escritor y actor Lee Camp.

En un artículo para Thruthdig, Camp cita un estudio según el cual 63 % de los estadounidenses no podrían enfrentarse a gastos de emergencia –como reparar un coche o lidiar con una crisis de salud- de solo 500 dólares. Entretanto, el CEO de Amazon, Jeff Bezos, tiene una fortuna de 141.000 millones de dólares.

Tan solo ese empresario, dice Camp, podría resolver el problema de la hambruna en el mundo por muchos años, y todavía dispondría de más dinero del que necesita para sustentarse el resto de su vida.

 Comunismo y capitalismo: mitos, realidad y futuro“¿No debería haber motines en la calle? ¿No tendría que estar todo colapsando? Miren afuera. Las calles no están en llamas, nadie corre desnudo o grita (generalmente). ¿Parece que todos van a trabajar a punta de pistola? No. Todos elegimos continuar así. ¿Por qué?”, se pregunta Camp.

E inmediatamente da una respuesta: todo se debe a los mitos que nos han vendido, mitos profundamente arraigados en nuestra programación social desde el nacimiento. Estos mitos son aceptados y, básicamente, no son cuestionados nunca.

Mito 8: tenemos una democracia

El columnista llama al lector a preguntarse cuándo fue la última vez que el Congreso hizo algo que el pueblo de Estados Unidos apoyara, y que no se alineara con los intereses corporativos.

Camp menciona que tanto el Centro Carter como el propio expresidente Jimmy Carter aseguran que Estados Unidos se ha transformado en una oligarquía: una elite pequeña y corrupta controla el país, prácticamentesin ninguna participación del pueblo.

“Los gobernantes necesitan el mito de que somos una democracia para darnos la ilusión de control”, resume Camp.

Mito 7: tenemos un sistema de votación legítimo y responsable

El activista enumera una amplia variedad de fenómenos electorales, tales como la manipulación de circunscripciones, purga de votantes, minería de datos, sondeos de opinión simulados, superdelegados, la supresión de votantes, boletas provisionales, supercomités de acción política, el dinero oscuro y la exclusión de terceros partidos en los debates… Y luego pregunta: “¿Qué parte de esto suena como un sistema electoral legítimo?”.

Compara por eso el sistema electoral estadounidense con la situación de un niño al que su padre posa en el asiento de su coche, donde el pequeño dispone de un volante de juguete y con colores brillantes para que pueda sentir que está conduciendo el automóvil.

“Ese es nuestro sistema de elección: un volante de juguete. No conectado a nada. Todos nos sentamos allí como niños y gritamos excitadamente: ¡Estoy manejando!”.

Mito 6: tenemos medios independientes que obligan a los gobernantes a rendir cuentas

Camp recuerda que los medios de comunicación estadounidenses son financiados por contratistas de armas, gigantes farmacéuticos, grandes bancos y grandes petroleras.

“Los medios corporativos trabajan para promocionar una guerra, aplaudir a Wall Street y propagar el consumismo. Es su misión fortificar la creencia en estos mitos de los que les hablo”, sostiene.

Mito 5: tenemos un poder judicial independiente

El sistema de justicia criminal se ha convertido en un arma manejada por el Estado corporativo, según Camp. “Es así como los banqueros pueden ejecutar hipotecas en millones de hogares, de manera ilegal, y no van a la cárcel, mientras los activistas a menudo cumplen condenas por desobediencia civil no violenta”.

Cita en este caso al periodista Chris Hedges: “Nuestro sistema judicial, como ha señalado [el abogado y activista] Ralph Nader, ha legalizado leyes secretas, tribunales secretos, pruebas secretas, presupuestos secretos y prisiones secretas en nombre de la seguridad nacional”.

Si uno no es parte de la ‘clase monetaria’, lo presionan para que renuncie a los pocos derechos que le quedan. Según The New York Times, “el 97 % de los casos federales y el 94 % de los casos estatales terminan en acuerdos de culpabilidad: los acusados se declaran culpables a cambio de una sentencia menor”.

“Acepten el acuerdo, porque no tienen un millón de dólares para gastarlos en un abogado”, explica Camp.

Mito 4: la Policía está aquí para protegernos, ellos son nuestros amigos

Apunta que la Policía en EE.UU. está diseñada principalmente para hacer dos cosas: proteger la propiedad de los ricos y llevar adelante una guerra completamente inmoral contra las drogas, lo que “por definición es una guerra contra nuestra propia gente”.

“Encarcelamos a más personas que cualquier otro país en el mundo. Lo que significa que la tierra de los libres es el Estado penitenciario más grande del mundo”, escribe.

Por tanto, sostiene, las declaraciones de los políticos acerca de lo horrible que es China con respecto a los derechos humanos, o Irán o Corea del Norte, contradicen la estadística de personas que están entre rejas en EE.UU.

Mito 3: Comprar los hará felices

Este mito es creado principalmente por las inundaciones publicitarias que reciben los estadounidenses, pero también por la ingeniería social.

Camp señala que la mayoría de las personas siente “un vacío tenaz, una alienación adentro, por debajo de nuestras emociones superficiales”.

“Esa inquietud se debe a que la mayoría de nosotros estamos despilfarrando nuestras vidas en empleos que odiamos, para luego ir a esas celdas de reclusión llamadas casas o apartamentos”.

“Luego encendemos la tele para ver programas ‘de realidad’ sobre personas que la pasan peor, algo que a todos nosotros nos parece gracioso”, sostiene.

“Si tenemos suerte, ganaremos durante la semana suficiente dinero para pagar los fines de semana suficiente cerveza como para que todo tenga sentido”, indica.

Pero eso realmente no nos da satisfacción. Entonces, los anuncios dicen que comprar lo hará.

“La oscura verdad es que tenemos que creer en el mito de que consumir es la respuesta; de lo contrario, no seguiremos haciendo girar la rueda. Y si no lo hacemos, entonces comenzaremos a pensar, comenzaremos a hacer preguntas. Esas preguntas no son buenas para la elite gobernante, que disfruta de una sociedad basada en la explotación diaria del 99 % de nosotros”, explica Camp.

Mito 2: si trabajas con afán, las cosas mejorarán

Según una encuesta de Deloitte, el 80 % de las personas no están satisfechas con su trabajo, al tiempo que una persona promedio gasta 90.000 horas en el trabajo a lo largo de su vida. Esto es aproximadamente una séptima parte de su vida, que además representa sus años más productivos.

Camp asevera que “todos trabajamos para enriquecer a otras personas, porque vivimos en una sociedad en la que tenemos que trabajar”, mientras que “los avances tecnológicos pueden hacer casi todo lo que realmente se debe hacer”.

“Si quisiéramos, podríamos deshacernos de la mayoría del trabajo y tener decenas de miles de horas más para disfrutar nuestras vidas. Pero no estamos haciendo eso en absoluto. Y a nadie se le permite hacer estas preguntas, al menos no en los medios principales”, escribe.

Mito 1: somos libres

Hay ciertas restricciones a la libertad que en realidad desearíamos tener en nuestra sociedad. Pero mucha de nuestra falta de libertad no representa algo por lo que votaríamos si tuviéramos la oportunidad, escribe Camp.

Recomienda:

  • Intente encender un fuego en un estacionamiento para calentarse en invierno.
  • Intente dormir en su coche por más de unas pocas horas sin ser acosado por la Policía.
  • Intente mantener su privacidad durante una semana sin que un solo correo electrónico, búsqueda web o datos de localización sean recopilados por la NSA y las telecomunicaciones.
  • Intente alistarse en el Ejército porque necesita dinero para la universidad y luego, un día, simplemente salga de la base militar diciendo: “Sí, estaba aburrido. Pensé que simplemente ya no haría esto”.
  • Intente presentarse como candidato presidencial de un tercer partido.
    Intente usar el baño en Starbucks sin comprar nada… siendo de raza negra.

“Somos menos libres que un perro con correa. Vivimos en una de las sociedades más desiguales y más trabajadoras del planeta, con más multimillonarios que nunca”, resume.

Mientras tanto, los estadounidenses suministran el 94 % de la sangre pagada que se utiliza en todo el mundo. Y esa proviene casi exclusivamente de personas muy pobres.

“¿Eso suena como una decisión libre?”, se pregunta.

El punto –dice– es que, para hacer funcionar ese sistema ilógico e inmoral, los gobernantes corruptos no necesitan, en la mayoría de las ocasiones, pistolas o gas lacrimógeno para mantener los mecanismos de explotación en movimiento.

“Todo lo que necesitan son algunos buenos y sólidos mitos con los que nos dejamos engañar. Unos cuentos de hadas para adultos”, subraya.

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