Ago 18 2010
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Opinión

La suciedad en el último tramo de las elecciones venezolanas y una mirada al barrio

Néstor Francia.*

Tal Cual se ha sumado a la provocación iniciada por El Nacional, al publicar de nuevo la escandalosa foto amarillista y terrorista que todos conocen. Por supuesto, nuestro Estado se ha convertido también en acusador de este rotativo de la derecha, tal como hizo con el diario de los Otero. Vienen más provocaciones y serán más frecuentes según se acerque la fecha del 26 de septiembre.

La mejor respuesta la está dando el PSUV en la calle, como debe ser, en los encuentros cara a cara con el pueblo, recorriendo los barrios, las urbanizaciones, los campos. Ya en despliegue, las patrullas socialistas serán la guinda de la torta, lo que termine de marcar la diferencia hacia la victoria ya prácticamente inevitable de los revolucionarios en las elecciones parlamentarias.

La contrarrevolución ha comenzado a darle vuelta a la tuerca del tema de los alimentos descompuestos, que no solo se ha puesto “caliche”, sino que a la larga ha servido más bien para que el gobierno potencie la comunicación sobre el gran trabajo hecho en la distribución masiva de alimentos de calidad a precios justos.

Mientras la canalla mediática se solazaba en la manipulación del tema, la gente seguía beneficiándose en los Mercal y los PDVAL que pululan en toda la geografía nacional, y atiborrando los Bicentenarios y las ferias y mercados populares de comida, comprobando cuán clara y eficaz es la política de nuestro Gobierno para garantizar los “tres golpes” a los venezolanos, que hoy se alimentan mejor que mucho antes en la historia de nuestro país. Por eso los contrarrevolucionarios van a martillar con fuerza, en los próximos días, con el tema de la inseguridad.

Tal como afirmó el presidente Chávez,  hay un “manejo politiquero y pornográfico del tema de la inseguridad, del crimen y la violencia…Después del Caracazo se disparó la violencia en las calles. El crimen se ha convertido en un factor contrarrevolucionario…Hay una situación mundial. Violencia, delincuencia, narcotráfico, asesinatos, bombardeos, guerra, invasiones, es un tema mundial. Aquí en Venezuela, siendo un problema como lo es, todos los días lo estamos atendiendo”.

¿Qué otro conejo podrido sacará la oposición de su destartalado sombrero de aquí al 26-S?

Entretanto, los demonios de los que habló Chávez en Santa Marta siguen desatados después del atentado en Bogotá. La ultraderecha herida por la derrota internacional de Uribe con el tema de las “pruebas” arremete ahora con amargura contra los acuerdos entre Venezuela y Colombia. Los mismos que se rasgaban las vestiduras cada vez que Chávez mencionaba la palabra “guerra”, ahora se convierten en enemigos de la paz, por supuesto con el mismo y único interés de desprestigiar a Chávez y a la revolución.

Los "demonios" al ruedo

Hay ejemplos claros en la canalla mediática. Ayer hablábamos del editorial del Washington Post. Hoy tenemos nuevos ejemplos, como el de Andrés Oppenheimer, quien auguró hoy en San Salvador que la “luna de miel” entre el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el de Colombia, Juan Manuel Santos, va a durar poco, porque el primero de ellos “sin conflicto no puede vivir”.

Este periodista argentino tarifado por la ultraderecha radical declaró que “Chávez necesita el conflicto con Colombia, no puede vivir sin conflicto, se tiene que pelear con alguien, ya sea con la Iglesia, con los empresarios, con EEUU; él necesita el conflicto como justificación para tomar medidas antidemocráticas que le permitan permanecer en el poder, sin conflicto no puede vivir”.

Oppenheimer es otro de los que se niegan a pasar la página de la derrota de Uribe y afirma que “Las FARC operan desde Venezuela ¿Lo hacen con el consentimiento de Chávez? no sabemos, pero en la medida en que no los echen y sigan activos en Venezuela, Santos no va a poder con su genio y de aquí a unos meses tendrá que denunciarlo”.

No quede ninguna duda de que la ultraderecha radical va a presionar a Santos para que dé marcha atrás y reavive el conflicto con Venezuela. El atentado en Bogotá es parte de esa estrategia.

El caso de Roberto Giusti es aun más patético, pues hurga, de mal talante, en las evidentes contradicciones entre sectores de la derecha colombiana. El ex secretario de Carlos Andrés Pérez escribió en El Universal que “Como no me siento ni más ni menos que el presidente del Congreso colombiano, el señor Armando Benedetti, quien sin aportar prueba alguna, se atrevió a lanzar la hipótesis de que el bombazo de Bogotá es obra de la derecha, yo también me dispongo a colocar sobre el tapete binacional mi propia hipótesis, igualmente sin aportar ningún elemento concreto sobre el cual pueda fundamentarla: fueron las FARC…

"Puede que el doctor Benedetti tenga razón y sus amigos de la (ultra) derecha hayan sido los responsables del atentado. No en balde estaba considerado como un uribista ‘pura sangre’, el más uribista de los uribistas, quien, hace sólo unos meses, denunciaba ‘las pretensiones ególatras y revanchistas de Chávez’.

"Pero eso fue hasta el 7 de agosto, cuando, en la Plaza (de) Bolívar (toma de posesión de Santos), durante encendido discurso, llegó a inducirle al ‘ególatra’ espasmos de placer al denunciar, en la propia cara de Uribe, (aún sin entregar la banda presidencial) que éste había dejado a Colombia convertido en el país más inequitativo del continente.

"Cosas de la vida. Ahora Chávez se amorocha con la derecha colombiana, ésta hace autocrítica (herramienta marxista) y se culpa a sí misma del atentado de Bogotá”.

Notablemente, el artículo de Giusti se titula Despecho faraco, cuando realmente debería titularse Despecho uribista.

El presidente del Congreso colombiano, Armando Benedetti, también se refirió a los demonios: “Vendrán momentos difíciles porque hay gente a la que no le conviene que esas relaciones tengan buen curso”. No sé si dio cuenta, pero estaba hablando de tipos como Oppenheimer y Giusti.

El Foro en Buenos Aires

A todas estas, se está realizando en Buenos Aires la decimosexta reunión del Foro de Sao Paulo, donde se analiza la contraofensiva continental de la derecha, que ha obtenido éxitos concretos en países como Chile, Panamá y Honduras. Se analizará también el conflicto entre Colombia y Venezuela, que, según el documento de base para la discusión, responde al interés de los sectores colombianos más reaccionarios en el contexto de la disputa reñida entre fuerzas populares y la derecha por los rumbos de América Latina.

Entre los asistentes a esta cita figuran el depuesto presidente de Honduras Manuel Zelaya, Marco Aurelio García, asesor de política exterior del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva; y los dirigentes Tomás Borge, de Nicaragua, y Ollanta Humala, de Perú.
En su reunión en Buenos Aires, que concluye el viernes, el Foro también pasará revista a las victorias importantes de la izquierda en Bolivia, Ecuador y Uruguay, que, según el documento, impidieron “que la contraofensiva de la derecha se transformase en una reversión del proceso de cambios en América Latina”.

El documento también señala que la gran mayoría de los países de la Unión Europea tiene “gobiernos de derecha y de ultraderecha, con un fuerte componente xenófobo y racista, como se advierte en las nuevas leyes de inmigración…Estos gobiernos pretenden hacer recaer el peso de la tremenda crisis desatada desde 2008 sobre las espaldas de sus pueblos y los países emergentes, lo que ha generado movimientos de protesta de los trabajadores y sectores populares”.

También destaca el documento que los países latinoamericanos donde hay gobiernos progresistas han sido los que mejor han resistido los coletazos del cataclismo de la crisis global. Subraya que el objetivo de antiguos sectores dominantes es impedir que este nuevo curso se consolide y se torne irreversible y que esta contraofensiva incluye el intento de trasplantar a América Latina “una política de militarización y guerra preventiva que se basa esencialmente en el Plan Colombia” auspiciado por Estados Unidos.

* Analista de asuntos políticos.
 

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