Abr 25 2012
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Econom铆aOpini贸n

La suerte de la Unctad se juega en Doha

Una disensi贸n profunda entre pa铆ses industrializados y en desarrollo amenaza con malograr las sesiones de la Unctad, que se realizan esta semana en Doha, y pone en peligro inclusive la supervivencia de ese organismo de la ONU dedicado a la defensa de las naciones del Sur.

Si fracasamos en la consecuci贸n de un acuerdo se percibir谩 como el cierre del debate sobre el desarrollo y tambi茅n como el fin de la propia entidad, advirti贸 el secretario general de la Unctad, el economista y dirigente pol铆tico tailand茅s Supachai Panitchpakdi.

Las diferencias entre los bloques, que a grandes rasgos se identifican como pa铆ses del Norte y del Sur, giran en torno a la misi贸n que le corresponde a la Unctad (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) y se concentran en la visi贸n del desarrollo y de su relaci贸n con variables sociales, ambientales, econ贸micas y financieras, entre otras.

Por ejemplo, la atribuci贸n a la Unctad de un mandato para que investigue la actual crisis financiera global y sus efectos sobre la econom铆a real ha sido rechazada de plano por las naciones industrializadas, dijeron desde la capital de Qatar a IPS fuentes diplom谩ticas que pidieron reserva de su identidad.

Al respecto, 37 organizaciones no gubernamentales internacionales y 137 nacionales dirigieron el s谩bado 21, cuando se inaugur贸 la conferencia, un mensaje http://ourworldisnotforsale.org/es/signon/fortalecer-no-debilitar-papel-unctad-en-gobernanza-mundial-en-pos-desarrollo-sustentable-e-in a los gobiernos participantes donde resaltan el importante papel desempe帽ado por la Unctad desde la instalaci贸n de la crisis, en 2008 en Estados Unidos, 芦en la identificaci贸n de sus causas principales禄.

La Unctad asisti贸 a las naciones en desarrollo en la b煤squeda de soluciones a los efectos de la crisis y abog贸 por la reforma de las pol铆ticas econ贸micas y financieras mundiales para prevenir nuevos fen贸menos similares, dijeron las organizaciones no gubernamentales.

La Unctad es reconocida por haber pronosticado la crisis con suficiente antelaci贸n, un hecho elogiable en particular por su escasez de recursos, comparados con otras instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, la Organizaci贸n Mundial del Comercio y la Organizaci贸n para la Cooperaci贸n y el Desarrollo Econ贸mico, que 芦fracasaron en hacerlo禄, agreg贸 el mensaje.

Entre las organizaciones de la sociedad civil que hicieron el llamado a los gobiernos en la reuni贸n de la Unctad figuran ActionAid International, la Red Africana de Comercio, la Red Arabe de ONG de Desarrollo, la alianza internacional de 16 agencias cat贸licas de desarrollo conocida como CIDSE, la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo, y Amigos de la Tierra Internacional.

Tambi茅n suscribieron la declaraci贸n la Alianza Social Continental, la Confederaci贸n Sindical Internacional, Oxfam Internacional, Public Services International, la Red del Tercer Mundo, el Instituto Transnacional y el Consejo Mundial de Iglesias.

Durante las negociaciones del texto final de la Conferencia de Doha, la defensa del papel de la Unctad es asumida por China y el Grupo de los 77 (G-77), el bloque del mundo en desarrollo surgido precisamente como consecuencia de la creaci贸n del organismo, en 1964 en Ginebra, y que hoy conforman 132 naciones.

El G-77 sostuvo que la Unctad fue establecida para responder a los desaf铆os actuales y emergentes que afrontan los pa铆ses en desarrollo y subray贸 la necesidad de fortalecer el papel de la ONU (Organizaci贸n de las Naciones Unidas) en la gobernanza econ贸mica y financiera internacional.

En contraste, la Uni贸n Europea (UE) pretende eliminar de la declaraci贸n un p谩rrafo que alude a la funci贸n de la Unctad para contribuir a las investigaciones de la ONU dedicadas a las causas y efectos de la crisis econ贸mica.

Adem谩s de la UE, los pa铆ses industrializados act煤an en la Conferencia de Doha representados por el grupo identificado como Juscanz (JZ), que integran Jap贸n, Estados Unidos, Suiza, Corea del Sur, Canad谩, Australia, Noruega, Nueva Zelanda y Liechtenstein.

Los dos grupos, UE y JZ, coincidieron en reclamar la eliminaci贸n del texto de dos p谩rrafos, uno referido a la crisis global y el otro a la vinculaci贸n entre las finanzas y la econom铆a real.

Tambi茅n se oponen a una referencia a la necesidad de regular los mercados financieros y de introducir mecanismos para prevenir y resolver las crisis.

Supachai evidenci贸 criterios discordantes a los de esos grupos, pues su informe presentado el s谩bado a la conferencia tuvo como eje central la advertencia de los peligros de un proceso de globalizaci贸n y desarrollo conducido por las fuerzas financieras internacionales.

Las diferencias entre los pa铆ses en desarrollo y los industrializados aparecen m谩s n铆tidas cuando se debate sobre los acuerdos alcanzados en la anterior conferencia cuatrienal de la Unctad, celebrada en 2008 en Accra, Ghana.

El G-77 propone ratificar y fortalecer esos acuerdos, de manera que la Unctad pueda continuar con sus actuales trabajos y con la orientaci贸n que le imprime su secretar铆a.

En cambio, el grupo JZ reclama que se elimine toda referencia a la ratificaci贸n de Accra y que se decida una revisi贸n del acuerdo.

Tambi茅n los pa铆ses industrializados rechazan los p谩rrafos sobre manejo y soluci贸n de las deudas de pa铆ses, sobre responsabilidad de los prestamistas y prestatarios, y sobre una salida ordenada de las crisis de esta materia.

El grupo JZ se opuso a la inclusi贸n de un texto que ratificaba la continuidad de los servicios que la Unctad presta al primer esquema de comercio preferencial entre naciones del Sur, a trav茅s del Sistema Global de Preferencias Comerciales entre Pa铆ses en Desarrollo (SGPC).

Creado en 1960, el SGPC est谩 integrado por 42 pa铆ses y una zona aduanera, el Mercado Com煤n del Sur (Mercosur), formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, que, a su vez, son miembros singulares del esquema global.

De la misma manera, los pa铆ses industrializados cuestionan que la Unctad prosiga prestando asistencia a naciones en desarrollo sobre negociaciones y consecuencias de los acuerdos de comercio regionales.

El grupo JZ demanda la eliminaci贸n en la declaraci贸n del papel de las pol铆ticas de industrializaci贸n en los procesos de desarrollo.

Tambi茅n pretende corregir una menci贸n a que las inversiones extranjeras directas contribuyan al desarrollo atendiendo a las prioridades y las normas jur铆dicas de los pa铆ses pobres. Intentan que, sobre eso, solo se diga que las naciones en desarrollo tienen que atraer esos capitales.

Las mismas fuentes dijeron que la iniciativa del mundo industrializado privar铆a a la Unctad de toda participaci贸n en temas de comercio y ambiente, como tambi茅n en el seguimiento de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, de junio en R铆o de Janeiro, de trabajos en el 谩rea de la econom铆a verde y de investigaciones sobre el clima y el desarrollo.

Respecto de los derechos de propiedad intelectual y el desarrollo, la UE y el grupo JZ pidieron eliminar una referencia al papel de la Unctad en las investigaciones sobre beneficios compartidos en las 谩reas de conocimientos tradicionales y de recursos gen茅ticos.

Las exigencias de los pa铆ses industrializados son sumamente altas, y no se conformar谩n con abandonar Doha con las manos vac铆as cuando este jueves 26 concluya el XIII per铆odo de sesiones de la instituci贸n, estimaron las fuentes.

Por eso, los temores de Supachai sobre la suerte de la Unctad no parecen desmedidos, agreg贸 la fuente consultada.

篓*An谩lisis de IPS

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