Abr 13 2015
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CulturaSociedad

La tragedia cristiana, muy anterior al EI

Un d√≠a de verano de 1990 entr√© en una hermosa capilla de tiempos de las Cruzadas en Keserwan, gentil colina del norte de Beirut, donde un anciano sacerdote cristiano maronita me se√Īal√≥ un mosaico bizantino que seg√ļn creo era de San Juan. Quer√≠a mostrarme los ojos del santo: los hab√≠an arrancado con una espada o lanza en alg√ļn momento de la antig√ľedad.¬†Los musulmanes lo hicieron, me dijo.

Sus palabras hab√≠an aportado claridad a la situaci√≥n de aquel tiempo en que el general cristiano liban√©s Michel Aoun ‚Äďquien cre√≠a ser presidente y a√ļn hoy sue√Īa con esa investidura improbable‚Äď libraba una guerra sin esperanza contra el ej√©rcito sirio de Hafez Assad. D√≠a a d√≠a visitaba yo las casas de cristianos muertos por proyectiles sirios. Los sirios, seg√ļn la narraci√≥n del sacerdote, eran los mismosmusulmanes¬†que hab√≠an arrancado los ojos del antiguo cuadro.

Recuerdo que en ese entonces, y con frecuencia despu√©s, me dije que eran tonter√≠as, que no se puede injertar la historia antigua en el presente. (Los maronitas, por cierto, hab√≠an apoyado a los primeros cruzados. Los ortodoxos de aquel tiempo se mantuvieron con los musulmanes.) La enemistad de cristianos y musulmanes en esa escala era un cuento para espantar a ni√Īos de escuela.

Y sin embargo, apenas el a√Īo pasado, mientras los proyectiles volaban sobre la aldea siria de Yabroud, entr√© en la iglesia m√°s vieja del pa√≠s y encontr√© pinturas de santos. A todas les hab√≠an arrancado los ojos y los hab√≠an cortado en tiras. Me llev√© una de esas tiras a mi casa en Beirut; los ojos de los santos me miran ahora que escribo este art√≠culo. Ese no era un sacrilegio de la antig√ľedad: fue hecho por un fan√°tico, probablemente de Irak, hac√≠a apenas unos meses.armenia genocidio

Como en el 11-S ‚Äďocurrido mucho despu√©s de que Hollywood diera en satanizar cotidianamente a los musulmanes como b√°rbaros empe√Īados en destruir a Estados Unidos‚Äď, parece que nuestras peores pesadillas se vuelven realidad. El sacerdote de 1990 no pudo vivir lo suficiente para saber c√≥mo los nuevos b√°rbaros atacar√≠an a los santos de Yabroud.

N√≥tese que no he mencionado la esclavizaci√≥n de mujeres cristianas en Irak, la matanza de cristianos y yazid√≠es por el Estado Isl√°mico, el incendio de las antiguas iglesias o la destrucci√≥n del gran templo armenio de Deir el-Zour que conmemoraba el genocidio de su pueblo en 1915. Ni el secuestro de ni√Īas escolares en Nigeria. Ni siquiera la m√°s reciente masacre en Kenia, donde el n√ļmero de cristianos muertos y la crueldad de sus asesinos sectarios alcanza de hecho proporciones √©picas, hollywoodenses. Tampoco he mencionado las feroces guerras sunitas-chi√≠tas que hoy empeque√Īecen la tragedia de los cristianos.

Pero ahora es necesario repensar la tragedia cristiana en Medio Oriente, como lo ser√°, por supuesto, cuando los armenios en todo el mundo conmemoren el genocidio de su pueblo por los turcos otomanos, perpetrado hace 100 a√Īos. Tal vez sea tiempo no s√≥lo de reconocer ese acto de genocidio, sino de conceptuarlo ya no como el asesinato de una minor√≠a dentro del imperio otomano, sino espec√≠ficamente de una minor√≠a de cristianos, masacrados por ser armenios, pero tambi√©n por ser cristianos (muchos de quienes, por desgracia, eran adeptos al zar ortodoxo, contrario a los otomanos).

Y su destino muestra algunos paralelismos poco comunes con los asesinatos del Estado Islámico hoy día. Los hombres armenios fueron masacrados. Las mujeres sufrieron violaciones tumultuarias, obligadas a convertirse o abandonadas a morir de hambre. A los bebés los amontonaron y los quemaron vivos. La crueldad del Estado Islámico no es nueva, ni siquiera si la tecnología del culto derrota cualquier cosa que sus opositores puedan lograr.

En Kuwait, la semana pasada, un musulm√°n bueno y considerado, egresado de una universidad estadunidense ‚Äďmiembro de la familia Sabah y prominente en el gobierno‚Äď, mene√≥ la cabeza con incredulidad cuando le habl√© del Estado Isl√°mico.Observ√© el video en el que queman vivo al piloto jordano, me dijo.¬†Lo vi varias veces. Ten√≠a que hacerlo, porque ten√≠a que entender su tecnolog√≠a. ¬ŅSabe que usaron siete c√°maras para filmar esa atrocidad? No podemos competir con esa tecnolog√≠a medi√°tica. Tenemos que aprender.

Y es verdad. Occidente ‚Äďesa amorfa, peligrosa expresi√≥n‚Äď a√ļn no entiende el uso de esa tecnolog√≠a, en especial el empleo que ese culto hace de Internet, ni cuenta con imanes musulmanes √°rabes que deber√≠an estar hablando de los pavorosos actos del Estado Isl√°mico.

yihadista cabezasPero la mayoría no lo hacen, como tampoco denunciaron la guerra Irán-Irak de 1980-88, cuando alrededor de un millón de musulmanes se mataron unos a otros. Porque en esa guerra estaban del lado de Saddam Hussein. Y porque la ideología del Estado Islámico es demasiado obviamente de inspiración wahabita, y por tanto, demasiado cercana a algunos estados árabes del Golfo.

Los cr√≠menes del Estado Isl√°mico son tan brutales como cualquiera cometido por el ej√©rcito alem√°n en la Segunda Guerra Mundial, pero los jud√≠os que se convirtieron no se salvaron del plan de exterminio de Hitler. Lo que el Estado Isl√°mico y los turcos otomanos de 1915 tienen en com√ļn es una crueldad basada en la ideolog√≠a ‚Äďincluso la teolog√≠a‚Äď m√°s que un odio racial, aunque √©ste no est√° lejos. Luego de la quemaz√≥n de iglesias y sinagogas, los escombros son muy parecidos.

La tragedia del mundo √°rabe es ahora de tales proporciones b√≠blicas que nos empeque√Īece a todos. Sin embargo, pienso tambi√©n en L√≠bano, donde el anciano sacerdote me mostr√≥ el mosaico al que arrancaron los ojos, donde cristianos libaneses y musulmanes se enfrentaron ‚Äďcon ayuda de muchas naciones extranjeras, entre ellas Israel, Siria y Estados Unidos‚Äď y murieron 150 mil de su propio pueblo.

Sin embargo, hoy d√≠a libaneses cristianos y musulmanes, aunque a√ļn profundamente divididos en lo pol√≠tico, se protegen unos a otros entre los vendavales que los rodean. ¬ŅPor qu√©? Porque hoy son una poblaci√≥n mucho m√°s educada. Porque valoran la educaci√≥n, la lectura, los libros y el conocimiento. Y porque de la educaci√≥n viene la justicia. Que es la raz√≥n por la cual, comparado con L√≠bano, el Estado Isl√°mico es una naci√≥n de almas perdidas.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Maria Ines Bussi
      14 abril 2015 16:54

      Es que hay que llamar a las cosas por su nombre: a los Fundamentalistas se les ha llamado ¬ętradicionalistas¬Ľ y…
      los pa√ģses vendedores de armas han sido su tapadera para cubrir asi mejor el negocio de la venta de armamento…uff!