Nov 21 2019
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

Las amenazas de la era Zuckerberg

Este a帽o la Web Mundial alcanza sus treinta a帽os. Por primera vez desde 1435, un ciudadano de Brasil pudo intercambiar sus puntos de vista e informaci贸n con otro en Finlandia. Internet, la infraestructura de comunicaciones para la Web es un poco m谩s antigua. Fue desarrollada a partir de Arpanet, un proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos acogido a la Agencia de Proyectos de Investigaci贸n Avanzados.

Dise帽ada por los militares para descentralizar las comunicaciones en caso de un ataque militar, la red permiti贸 a los cient铆ficos comunicarse por correo electr贸nico en las universidades. Luego, en 1989, en la sede de la Organizaci贸n Europea de Investigaciones Nucleares (CERN) en Suiza, Tim Berners-Lee invent贸 el hiperv铆nculo y la Web Mundial (la Web) pas贸 r谩pidamente de la automatizaci贸n del intercambio de informaci贸n cient铆fica entre universidades e instituciones de investigaci贸n a los primeros sitios web disponibles para el p煤blico en general. Imagen relacionada

En 2002, aparecen las primeras redes sociales como sitios web especializados: LinkedIn se lanza en 2003, luego FaceBook en 2004, Twitter en 2006, Instagram en 2010, entre otros.

Mi generaci贸n recibi贸 el arribo de la Web como una gran oportunidad para la democracia. Venimos de la Era Gutenberg, una era que en 1435 cambi贸 al mundo. Desde los manuscritos redactados por聽 los monjes para que fueran le铆dos por unas pocas personas en los monasterios, la invenci贸n de los tipos m贸viles reusables signific贸 que en solo 20 a帽os alrededor de ocho millones de copias de libros impresos circularon por toda Europa.

Entre otras muchas cosas este avance tambi茅n signific贸 la creaci贸n de la informaci贸n. Quienes hasta entonces apenas ten铆an un limitado horizonte m谩s all谩 de su ambiente m谩s inmediato, pod铆an de repente acceder a informaci贸n sobre su pa铆s e, incluso, sobre todo el mundo. El primer peri贸dico se imprimi贸 en 1605 en Estrasburgo. A partir de ese momento y hasta 1989 el mundo se llen贸 de informaci贸n.

La informaci贸n ten铆a graves limitaciones. Era una estructura vertical. Solo unas pocas personas enviaban noticias a un amplio n煤mero de destinatarios sin posibilidad de retroalimentaci贸n. No era un proceso participativo, requer铆a grandes inversiones iniciales y era f谩cilmente utilizado por los poderes econ贸micos y pol铆ticos. Mientras en el Tercer Mundo el sistema de medios era parte del Estado, en 1976 el 88% de los flujos de noticias mundiales emanaban de solo tres pa铆ses: Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Las agencias de noticias internacionales con sede en estos tres pa铆ses inclu铆an a Associated Press (AP), United Press International (UPI), Reuters y Agence France Press (AFP) y los medios de comunicaci贸n del mundo depend铆an de sus servicios de noticias. Algunas agencias alternativas de noticias, como Inter Press Services, pudieron hacer mella en ese monopolio. Pero lo que publicaron estos medios occidentales, en general, fue como una ventana sesgada al mundo.

Resultado de imagen para 30 a帽os de la webEntonces lleg贸 Internet, y con ella, la comunicaci贸n horizontal. Cada receptor tambi茅n era un emisor. Por primera vez desde 1435, los medios ya no eran la 煤nica ventana al mundo. Personas de ideas afines pod铆an participar en intercambios sociales, culturales y econ贸micos. Este cambio fue evidente en la Conferencia Mundial de la Mujer de las Naciones Unidas en Beijing, en 1995.

Las mujeres crearon redes y llegaron a la conferencia con un plan de acci贸n com煤n. Los gobiernos no estaban tan preparados, pero el aporte de los movimientos de mujeres permiti贸 que la Declaraci贸n de Beijing fuera un punto de inflexi贸n, completamente diferente a las suaves declaraciones de las cuatro Conferencias Mundiales anteriores. Otro buen ejemplo fue la campa帽a para eliminar las minas terrestres antipersonales, iniciada por el activista canadiense Jody Williams en 1992 y que, en muy poco tiempo, se convirti贸 en una gran coalici贸n de organizaciones no gubernamentales de m谩s de 100 pa铆ses.

Bajo creciente presi贸n, Noruega decidi贸 presentar el tema ante la ONU, donde los EU, China y otros fabricantes de minas terrestres como la URSS trataron de bloquear el debate, declarando que votar铆an en contra. Pero a聽 los activistas no les import贸 y, en 1997, 128 pa铆ses adoptaron el Tratado de Prohibici贸n de Minas con el voto en contra de los Estados Unidos, China y la URSS. Un vasto movimiento global fue m谩s poderoso que el papel tradicional del Consejo de Seguridad. Internet se hab铆a convertido en la herramienta para crear coaliciones mundiales.

Esos son solo dos ejemplos de hasta qu茅 punto Internet podr铆a cambiar el sistema tradicional de soberan铆a estatal de Westfalia, tal como fuera definido en la Conferencia de Westfalia en 1648. Internet traspas贸 las fronteras nacionales para entrar a una nueva era. Digamos, simb贸licamente, que nos trajo desde la era de Gutenberg a la era de Zuckerberg, por citar al inventor de Facebook y una de las instancias principales de los que sali贸 mal en este medio.

Internet lleg贸 a nosotros con una fuerza sin precedentes. La radio tard贸 38 a帽os en alcanzar a 50 millones de personas; la televisi贸n tard贸 13 y la Web, solo cuatro. Ten铆a mil millones de usuarios en 2005, dos mil millones en 2011, y ahora tiene tres mil quinientos millones de usuarios, tres mil millones de los cuales usan las redes sociales. As铆 las cosas, los dos pilares tradicionales del poder, el sistema pol铆tico y el sistema econ贸mico, tambi茅n tuvieron que aprender a usar Internet. Estados Unidos es un buen ejemplo. Resultado de imagen para internet

Todos los medios estadounidenses (publicaciones nacionales y regionales) imprimen un total de 50 millones de copias diarias. Peri贸dicos de calidad los grandes diarios conservadores como el Wall Street Journal, y los progresistas, como el Washington Post o el New York Times, suman en conjunto diez millones de copias al d铆a. Trump tiene 73 millones de seguidores en Twitter: los seguidores leen los tweets de Trump, pero no compran los peri贸dicos.

La Web ha tenido dos evoluciones imprevistas. Una fue el reforzamiento dram谩tico de la sociedad de consumo. Hoy en d铆a, los presupuestos publicitarios son diez veces mayores que los educativos y la educaci贸n solo dura unos pocos a帽os en comparaci贸n con toda una vida expuesta a la publicidad. Con el desarrollo de las redes sociales las personas ahora m谩s consumidores que ciudadanos, se han convertido en el objetivo de la comercializaci贸n de bienes y servicios, y, recientemente, tambi茅n de las campa帽as pol铆ticas.

Todos los sistemas de informaci贸n y comunicaciones extraen nuestros datos personales y nos venden como consumidores. Ahora el televisor puede vernos mientras lo vemos. Los tel茅fonos inteligentes se han convertido en micr贸fonos que escuchan nuestras conversaciones. La noci贸n de privacidad desapareci贸. Si pudi茅ramos acceder a nuestros datos, descubrir铆amos que nos siguen cada minuto del d铆a, incluso en nuestros dormitorios. Algoritmos secretos crean perfiles de todos y cada uno de nosotros.

En base a estos perfiles, las plataformas nos brindan las noticias, los productos y las personas que estos algoritmos creen que nos gustar谩n, aisl谩ndonos as铆 en nuestras propias burbujas. La inteligencia artificial aprende de los datos que acumula. China, con 1.350 millones de personas, proporcionar谩 a sus investigadores m谩s datos que Europa y Estados Unidos juntos. Internet ha dado origen a una econom铆a extractiva digital, donde la materia prima ya no son los minerales, sino nosotros, los seres humanos.

La otra evoluci贸n malograda es la riqueza sin precedentes creada por la econom铆a extractiva digital.

Resultado de imagen para Jeff BezosEl CEO de Amazon, Jeff Bezos, se divorci贸 recientemente de su esposa. Como parte del acuerdo ella recibi贸 36 mil millones de d贸lares, pero Bezos sigue encontr谩ndose entre las 10 personas m谩s ricas del mundo. Esta es solo una historia de la cada vez m谩s triste realidad de la injusticia social, donde 80 de las personas m谩s ricas del mundo poseen la misma riqueza que casi tres mil millones de pobres.

Un nuevo sector est谩 evolucionando, el sector del 芦capitalismo de vigilancia禄, donde el dinero no se obtiene de la producci贸n de bienes y servicios, sino a partir de los datos extra铆dos de las personas. Este nuevo sistema explota a los seres humanos para proporcionar a los propietarios de esta tecnolog铆a, una concentraci贸n de riqueza, conocimiento y poder sin precedentes en la historia. La capacidad de desarrollar reconocimiento facial y otros instrumentos de vigilancia ya no se encuentra en el campo de la ciencia ficci贸n.

El gobierno chino ha dado a cada ciudadano un n煤mero digital, donde convergen todos sus comportamientos 芦buenos禄 y 芦malos禄. Si un ciudadano desciende por debajo de determinado nivel, a sus hijos no se les permitir谩 ir a una buena escuela, y el ciudadano mismo, aunque a煤n pueda viajar en tren, no tendr谩 acceso a los aviones. Estas tecnolog铆as pronto estar谩n en uso en todo el planeta. La ciudad de Londres ahora tiene 627.000 c谩maras de vigilancia, una por cada catorce ciudadanos; en Beijing hay una por cada siete. Un estudio realizado por The Rand Corporation estima que Europa podr铆a llegar a una c谩mara por cada siete ciudadanos en 2050.

La interrelaci贸n entre democracia e Internet ahora est谩 creando una conciencia tard铆a en el sistema pol铆tico. El Parlamento Europeo acaba de publicar un estudio sobre el impacto negativo de Internet. Estos impactos son:

1. Adicci贸n a InternetResultado de imagen para Adicci贸n a Internet

Existe unanimidad entre los m茅dicos y soci贸logos sobre el arribo de una nueva generaci贸n, una generaci贸n muy diferente a la anterior. M谩s del 90% de las personas de entre 15 y 24 a帽os usa Internet, contra el 11% de los mayores de 55 a帽os. Los j贸venes pasan 21 horas a la semana en el PC y 18 horas en un tel茅fono inteligente. Esto deja poco tiempo para la interacci贸n social y cultural.

El 4,4% de los adolescentes europeos dan muestras ahora de un uso patol贸gico de Internet 芦que afecta sus vidas y su salud禄. La Academia Estadounidense de Psicolog铆a ha incluido oficialmente la adicci贸n a Internet como una nueva dolencia. Los estudios de resonancia magn茅tica de las personas con Trastorno de Adicci贸n a Internet (DAI) muestran las mismas alteraciones de la estructura cerebral que las que sufren de adicci贸n a las drogas o al alcohol.

2. Da帽o al desarrollo cognitivo

Hay una alarma especial sobre los ni帽os menores de dos a帽os. El uso de la pantalla por m谩s de 20 minutos al d铆a reduce parte de su desarrollo neuronal. Las personas empujadas al aislamiento tienden a desarrollar s铆ntomas de angustia, ira, p茅rdida de control, retraimiento social, conflictos familiares y una incapacidad para actuar en la vida real. En las pruebas realizadas, los usuarios de Internet fueron m谩s r谩pidos que los no usuarios en la b煤squeda de datos, pero menos capaces de retenerlos.

3. Sobrecarga de informaci贸n

La condici贸n de tener demasiada informaci贸n dificulta la capacidad de comprender un problema o de tomar decisiones efectivas, un tema importante para los gerentes, los consumidores y los usuarios de las redes sociales. Seg煤n Microsoft, el tiempo de atenci贸n en un t铆tulo ha pasado de 12 segundos en 2000 a 8 segundos en 2016 y la atenci贸n en la lectura, de 12 a 8 minutos.

Resultado de imagen para Sobrecarga de informaci贸nSe pueden usar dos t茅rminos nuevos: primero estar铆a 芦cerebro emergente禄 que describe una menor capacidad cerebral para adaptarse al ritmo m谩s lento de la vida real, y, en segundo lugar, la 芦neuroplasticidad禄 o la habilidad de modificar el comportamiento despu茅s de una nueva experiencia. La inmersi贸n frecuente en mundos virtuales puede reducir la neuroplasticidad y tambi茅n hacer m谩s dif铆cil la adaptaci贸n al ritmo m谩s lento de la vida real. La necesidad de competir en velocidad entre los canales de redes sociales es bien conocida. Por ejemplo, Amazon estima que un segundo de retraso en el rendimiento costar铆a 1,16 mil millones de p茅rdidas por a帽o en ventas.

4. Efectos nocivos en el conocimiento y la creencia

El hecho de que las redes sociales deliberadamente tienden a reunir a usuarios con puntos de vista, gustos y h谩bitos similares, est谩 fragmentando a la sociedad de una manera negativa para la democracia, lo que resulta en sistemas cerrados que no permiten puntos de vista alternativos. Los adolescentes ya no discuten temas importantes. Van a su mundo virtual y, si se encuentran con alguien de otro grupo, tienden a insultarse unos a otros.

Internet est谩 lleno de noticias falsas e informaci贸n enga帽osa y los usuarios enfrentan grandes dificultades para distinguir informaci贸n precisa de informaci贸n inexacta. Las c谩maras de resonancia parecen ser mucho m谩s penetrantes y pueden unir a las personas con posiciones pol铆ticas e ideol贸gicas m谩s extremas y partidistas, socavando las posibilidades para el discurso civil y la tolerancia, apoyando la radicalizaci贸n.

5. Da帽ar las fronteras p煤blico / privado

Internet difumina la distinci贸n entre lo privado y lo p煤blico. La vida privada se vuelve p煤blica. Esto es especialmente negativo para los adolescentes que pierden el concepto de la privacidad, por ejemplo, al enviar fotos privadas a trav茅s de Internet. Una observaci贸n importante es que los adolescentes ahora obtienen su educaci贸n sexual a trav茅s de la pornograf铆a, donde las mujeres suelen ser un objeto para satisfacer las fantas铆as sexuales de los hombres. Esto a su vez crea una falta de respeto por las mujeres y una nueva generaci贸n en riesgo, por nuevas razones, de volver a una sociedad patriarcal. Las violaciones grupales de las adolescentes son claramente el resultado de esta tendencia.

6. Da帽ando las relaciones sociales

Internet es claramente un poderoso instrumento para crear nuevas comunidades. Sin embargo, cuando se usa negativamente, tambi茅n puede da帽ar a las comunidades por la migraci贸n a Internet de muchas actividades humanas como compras, comercio, socializaci贸n, ocio, actividades profesionales e interacci贸n personal. Esa migraci贸n crea comunicaci贸n empobrecida, incivilidad y falta de confianza y compromiso.

7. Da帽ando la democracia

Imagen relacionadaInternet ha sido una herramienta poderosa para la participaci贸n y, por lo tanto, para la democracia. Sin embargo, el estudio se帽ala con preocupaci贸n que un n煤mero creciente de actividades tambi茅n son perjudiciales para la democracia. Estas incluyen: a) la incivilidad de muchos discursos pol铆ticos en l铆nea, b) la polarizaci贸n pol铆tica e ideol贸gica, posibilitada de una manera 煤nica por el uso Internet; c) desinformaci贸n y, en particular, noticias falsas, d) manipulaci贸n de votantes a trav茅s de la elaboraci贸n de perfiles basados en la informaci贸n recolectada en las redes sociales.

Todos sabemos lo que sucedi贸 en las elecciones estadounidenses con los datos de Cambridge Analytica, recopilados por Facebook, y c贸mo los miles de usuarios web falsos y los bots interfieren ahora fuertemente en las elecciones.

Deber铆amos agregar a este estudio otras consideraciones. La primera es que las finanzas ahora tambi茅n se ejecutan mediante algoritmos. Los algoritmos no solo deciden cu谩ndo vender o comprar acciones, sino que tambi茅n deciden d贸nde invertir. Los Fondos Cotizados en Bolsa (ETF, por sus siglas en ingl茅s) el mes pasado alcanzaron 14.400 mil millones de d贸lares en intercambios, m谩s que los negociados por los seres humanos. Esta tendencia continuar谩 con el desarrollo de la inteligencia artificial y pronto las finanzas se volver谩n a煤n m谩s deshumanizadas. Incluso cuando los usuarios de Internet inviertan por s铆 mismos, tambi茅n estar谩n bajo la direcci贸n de m谩quinas y algoritmos.

Una segunda consideraci贸n es que los j贸venes leen cada vez menos. Leer un libro es muy diferente a desplazarse por una pantalla. Estamos experimentando una reducci贸n progresiva en los niveles de cultura. No es raro tener estudiantes universitarios que cometen errores gramaticales y ortogr谩ficos. Recordemos que cuando Internet todav铆a era nuevo, sus defensores nos dijeron: lo importante no es tener el conocimiento sino saber c贸mo encontrarlo. Dependemos cada vez m谩s de los motores de b煤squeda, aprendemos cada vez menos y somos incapaces de conectar esos datos en un sistema personal l贸gico y hol铆stico.

Es evidente la necesidad de una regulaci贸n para reducir los aspectos negativos de Internet y reforzar los valores positivos. Los propietarios de las plataformas de redes sociales se encuentran ahora bajo un escrutinio creciente, por lo que han tomado el camino de la autorregulaci贸n.

Twitter, por ejemplo, ha decidido que no puede usarse con fines pol铆ticos. Zuckerberg es un exponente de los mitos del mercado cuando nos dice que las buenas noticias prevalecer谩n autom谩ticamente sobre las falsas. Con la excepci贸n de que las plataformas ayudan a los usuarios a leer y encontrar solo lo que les gusta, con el fin de mantener nuestra atenci贸n, brind谩ndonos lo que es sorprendente, inusual y provocativo. Este no es un mercado libre.

La era de Zuckerberg est谩 creando claramente una generaci贸n muy diferente a las generaciones de la era Gutenberg. Esto plantea muchas preguntas, desde la privacidad hasta la libertad de expresi贸n (ahora en manos privadas), incluyendo qui茅n regular谩, qu茅 regular谩 y c贸mo. Un ni帽o de cinco a帽os ahora es muy diferente de uno de cinco a帽os de los tiempos de Gutenberg. Estamos en un per铆odo de transici贸n.

El significado de la democracia est谩 cambiando. Las relaciones internacionales se alejan de la b煤squeda de valores comunes a trav茅s del multilateralismo y caen en una marea de visiones nacionalistas, xen贸fobas y ego铆stas del mundo. T茅rminos como paz, cooperaci贸n, responsabilidad, participaci贸n y transparencia se vuelven obsoletos.

Est谩 claro que el sistema actual ha dejado de ser sostenible. Las pol铆ticas desaparecen del debate, ahora referidas solo como 芦pol铆tica禄. La visi贸n y los paradigmas son cada vez m谩s escasos. A pesar de la inminente amenaza del cambio clim谩tico, el a帽o pasado las emisiones t贸xicas de los cinco pa铆ses m谩s grandes aumentaron en un 5%. Los j贸venes est谩n ausentes en gran medida de las instituciones pol铆ticas, como lo demuestra la votaci贸n sobre el Brexit, donde solo particip贸 el 23% del grupo de 18 a 25 a帽os.

En este mismo momento tenemos grandes manifestaciones en trece pa铆ses de todo el mundo. En esas calles los j贸venes participan y, con frecuencia, lo hacen mostrando rabia, frustraci贸n y violencia. Si no podemos devolver la comunicaci贸n horizontal a Internet y no la liberamos de la fractura comercial de los j贸venes, el futuro es dif铆cilmente prometedor. Sin embargo, como lo demuestran claramente las marchas contra el cambio clim谩tico, si los j贸venes quieren cambiar el mundo, los valores y la visi贸n volver谩n.

Es evidente que Internet puede ser una herramienta muy poderosa. Pero, 驴qui茅n reparar谩 los errores? 驴Se convertir谩 Internet en una herramienta de participaci贸n? 驴C贸mo se har谩? Estas son preguntas que las instituciones pol铆ticas, si realmente se preocupan por la democracia, deben abordar lo antes posible. La era de Zuckerberg debe tomar esta decisi贸n ahora, dentro de unos a帽os ya ser谩 demasiado tarde…

*El italo-argentino Roberto Savio es economista, periodista, experto en comunicaci贸n, comentarista pol铆tico, activista por la justicia social y clim谩tica y defensor de una gobernanza global antineoliberal. Director de relaciones internacionales del Centro Europeo para la Paz y el Desarrollo. Cofundador, en 1964, y聽 actual 聽Presidente Em茅rito de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS), presidente de Other News .

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