Oct 20 2012
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OpiniónPolíticaSociedad

Las carpetas llenas de mujeres de Romney y dos mujeres censuradas

Probablemente hayan notado que la candidata presidencial por el Partido Verde, la Dra. Jill Stein, no particip√≥ en el debate presidencial ‚Äúabierto‚ÄĚ, con participaci√≥n del p√ļblico, en la Universidad de Hofstra, Long Island, el martes por la noche. Stein estaba encadenada a una silla en una estaci√≥n de polic√≠a cercana, en Nueva York, junto a su compa√Īera de f√≥rmula, la candidata a la vicepresidencia Cheri Honkala.

 

Su delito fue haber intentado ingresar a la Universidad para que Stein pudiera participar en el debate: ‚ÄúNuestra campa√Īa por el Partido Verde est√° en las papeletas del 85% de los votantes. Ochenta y cinco por ciento de los ciudadanos merecen saber qu√© opciones tienen en estas elecciones y cu√°les son las soluciones reales que pueden resolver los graves problemas que enfrentamos. La Comisi√≥n de Debates Presidenciales es una burla a la democracia‚ÄĚ.

Mientras, en el debate, Mitt Romney pronunciaba la frase que se volvi√≥ famosa acerca de las ‚Äúcarpetas llenas de mujeres‚ÄĚ que le acercaron cuando procuraba contratar personal para su gabinete tras haber sido electo gobernador de Massachusetts en 2002, estas dos mujeres estaban siendo fichadas y esposadas. Ambas son madres y activistas de la f√≥rmula presidencial del Partido Verde para las elecciones de 2012.

Entrevist√© a Stein al d√≠a siguiente de haber sido arrestada (casualmente fue liberada poco despu√©s de finalizado el debate). Me dijo: ‚ÄúLa polic√≠a afirm√≥ que simplemente estaban haciendo su trabajo. Yo les respond√≠ ‘Esto se trata del trabajo de todos, de si podemos pagar el seguro de salud, si los estudiantes podr√°n pagar sus pr√©stamos’. Hay asuntos fundamentales que no han sido incluidos en el debate‚ÄĚ. Y agreg√≥: ‚ÄúSe estima que noventa millones de ciudadanos no votar√°n como forma de expresar que no se sienten representados ni por Barack Obama ni por Mitt Romney. Es el doble de las personas que se prev√© que los votar√°n‚ÄĚ.

Aunque Stein y Honkala no hubieran sido arrestadas en plena v√≠a p√ļblica y esposadas a esas sillas durante ocho horas, la exclusi√≥n de Stein del debate iba a suceder de todos modos. Los debates est√°n fuertemente controlados por la Comisi√≥n de Debates Presidenciales (CPD, por sus siglas en ingl√©s) que, entre otras cosas, excluye a los candidatos que representan a fuerzas pol√≠ticas distintas del Partido Dem√≥crata o el Republicano. George Farah es fundador y director ejecutivo de Open Debates y autor del libro ‚ÄúNo hay debate: c√≥mo el partido dem√≥crata y el republicano controlan en secreto los debates presidenciales‚ÄĚ (No Debate: How Republican and Democratic Parties Secretly Control the Presidential Debates). El d√≠a del debate en Hofstra, Farah me cont√≥ c√≥mo la bipartidista CPD obtuvo el control de los debates que antiguamente estaban a cargo de la Liga de Mujeres Votantes, que no tiene ninguna filiaci√≥n partidaria: ‚ÄúLos partidos dem√≥crata y republicano crearon una empresa privada denominada Comisi√≥n de Debates Presidenciales, que asumi√≥ el control de los debates presidenciales debido a que la Liga era independiente y porque esta organizaci√≥n de mujeres ten√≠a el valor de hacerle frente a los candidatos de los principales partidos‚ÄĚ.

En 1980, la Liga de Mujeres Votantes permiti√≥ al candidato independiente John B. Anderson participar en un debate presidencial. En la d√©cada siguiente, los dos principales partidos, el republicano y el dem√≥crata, se enfrentaron a la Liga. En 1988, los partidos intentaron obligar a la Liga a firmar un contrato que detallaba c√≥mo se organizar√≠an los debates. Farah explic√≥: ‚ÄúEl contrato establec√≠a qui√©nes pod√≠an formar parte del p√ļblico y c√≥mo estar√≠an estructurados los debates, pero la Liga hall√≥ que esa falta de transparencia y ese tipo de control del debate por parte de los candidatos era realmente escandaloso y contrario a la √©tica de nuestro proceso democr√°tico. Entonces hicieron p√ļblico el contrato, declararon que rechazaban ser un instrumento del enga√Īo al pueblo estadounidense y se negaron a aplicarlo‚ÄĚ.

George Farah sostuvo que ese contrato inicial era bastante ‚Äúinofensivo‚ÄĚ si se lo compara con el actual contrato vinculante, que fue filtrado esta semana por la revista Time y que rigi√≥ el supuesto debate ‚Äúabierto‚ÄĚ del martes, moderado por la presentadora de CNN Candy Crowley. El ‚Äúmemorando de entendimiento‚ÄĚ, de 21 p√°ginas, incluye una referencia a los requisitos que tienen que cumplir los candidatos para participar en el debate. La Comisi√≥n de Debates exige que el candidato tenga el apoyo de ‚Äúal menos un 15% del electorado nacional, sobre la base de datos proporcionados por cinco consultoras de opini√≥n p√ļblica de alcance nacional, previamente determinadas‚ÄĚ. Se trata de un c√≠rculo vicioso, ya que para poder debatir es preciso tener amplio apoyo y para poder ganar el apoyo p√ļblico, los candidatos que no tienen grandes fondos para financiar su campa√Īa necesitan el acceso que brindan los debates televisivos. De modo que los dem√≥cratas y los republicanos controlan los debates y limitan el acceso de la poblaci√≥n a opiniones alternativas.

Si a la candidata del Partido Verde, Jill Stein, se le hubiera permitido debatir, ¬Ņqu√© es lo que hubiera dicho? Para averiguarlo, el informativo Democray Now! invit√≥ a los principales candidatos de terceros partidos a participar en forma virtual en el debate, a la ma√Īana siguiente. Adem√°s de Stein, participaron del debate Rocky Anderson, del Partido de la Justicia, y Virigil Goode, candidato a la presidencia por el Partido de la Constituci√≥n (el candidato a la presidencia por el Partido Libertario, Gary Johnson, rechaz√≥ la invitaci√≥n).

En lugar del debate entre Obama y Romney, donde los candidatos compitieron por ver cu√°l de los dos estaba m√°s comprometido con la extracci√≥n de combustibles f√≥siles, el p√ļblico hubiera escuchado a Jill Stein decir en el debate: ‚ÄúProponemos un programa que ya tiene antecedentes de generar empleo, es decir, un New Deal ecol√≥gico para Estados Unidos. Queremos crear empleos en forma directa, no simplemente darle exoneraciones impositivas a las empresas para que terminen tercerizando los empleos a China o a India. El New Deal ecol√≥gico crear√° 25 millones de empleos. Pondremos fin al desempleo y pondremos en marcha la econom√≠a verde. Y eso significa detener el cambio clim√°tico y hacer que las guerras por el petr√≥leo se vuelvan obsoletas‚ÄĚ. El cambio clim√°tico es un tema que se est√° pasando completamente por alto en los debates.

Este es tan solo un ejemplo. Imag√≠nense si tuvi√©ramos un sistema electoral que funcionara, con debates aut√©nticos, en√©rgicos y representativos. Jill Stein y Cheri Honkala est√°n en las papeletas de votaci√≥n de 38 estados y en el resto de los estados es posible a√Īadir su nombre a las papeletas. Rocky Anderson, con su nuevo Partido de la Justicia, est√° en las papeletas de votaci√≥n de 15 estados. Ahora que las candidatas han sido liberadas, es hora de liberar los debates.

 

* Presentadora de Democracy Now!

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