Ago 24 2013
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Sociedad

Las escuelitas de abajo

Habr√° un antes y un despu√©s de la escuelita zapatista. De la reciente y de las que vendr√°n. Ser√° un impacto lento, difuso, que se har√° sentir en algunos a√Īos pero marcar√° la vida de los de abajo durante d√©cadas. Lo que vivimos fue una educaci√≥n no institucional, donde la comunidad es el sujeto educativo. Autoeducaci√≥n cara a cara, aprendiendo con el alma y con el cuerpo, como dir√≠a el poeta.

Se trata de una no pedagogía inspirada en la cultura campesina: seleccionar las mejores semillas, esparcirlas en suelos fértiles y regar la tierra para que se produzca el milagro de la germinación, que nunca es segura ni se puede planificar.

La escuelita zapatista, por la que pasamos m√°s de mil alumnos en comunidades aut√≥nomas, fue un modo diferente de aprendizaje y de ense√Īanza, sin aulas ni pizarras, sin maestros ni profesores, sin curr√≠cula ni calificaciones. La verdadera ense√Īanza comienza con la creaci√≥n de un clima de hermanamiento entre una pluralidad de sujetos antes que con la divisi√≥n entre un educador, con poder y saber, y alumnos ignorantes a los que se deben inculcar conocimientos.

Entre los muchos aprendizajes, imposibles de resumir en pocas líneas, quiero destacar cinco aspectos, quizá influenciado por la coyuntura que atravesamos en el sur del continente.

La primera es que los zapatistas derrotaron las pol√≠ticas sociales contrainsurgentes, que son el modo encontrado por los de arriba para dividir, cooptar y someter a los pueblos que se rebelan. Al lado de cada comunidad zapatista hay comunidades afines al mal gobierno con sus casitas de bloques, que reciben bonos y casi no trabajan la tierra. Miles de familias sucumbieron, algo com√ļn en todas partes, y aceptaron regalos de arriba. Pero lo notable, lo excepcional, es que otras miles siguen adelante sin aceptar nada.

No conozco otro proceso, en toda Am√©rica Latina, que haya conseguido neutralizar las pol√≠ticas sociales. Este es un m√©rito mayor del zapatismo, conseguido con firmeza militante, claridad pol√≠tica y una inagotable capacidad de sacrificio. Esta es la primera ense√Īanza: es posible derrotar las pol√≠ticas sociales.

La autonom√≠a es la segunda ense√Īanza. Hace a√Īos escuchamos discursos sobre la autonom√≠a en los m√°s diversos movimientos, algo valioso por cierto. En los municipios aut√≥nomos y en las comunidades que integran el caracol Morelia, puedo dar fe de que construyeron autonom√≠a econ√≥mica, de salud, de educaci√≥n y de poder. O sea, una autonom√≠a integral que abarca todos los aspectos de la vida. No tengo la menor duda de que lo mismo sucede en los otros cuatro caracoles.

Un par de palabras sobre la econom√≠a, o la vida material. Las familias de las comunidades no tocan la econom√≠a capitalista. Apenas bordean el mercado. Producen todos sus alimentos, incluyendo una buena dosis de prote√≠nas. Compran lo que no producen (sal, aceite, jab√≥n, az√ļcar) en tiendas zapatistas. Los excedentes familiares y comunitarios los ahorran en ganado, con base en la venta de caf√©. Cuando hay necesidad, por salud o para la lucha, venden alguna cabeza.

La autonom√≠a en la educaci√≥n y en la salud se asienta en el control mex escuela zapatistacomunitario. La comunidad elige qui√©nes ense√Īar√°n a sus hijos e hijas y qui√©nes cuidar√°n la salud. En cada comunidad hay una escuela, en el puesto de salud conviven parteras, hueseras y quienes se especializan en plantas medicinales. La comunidad los sostiene, como sostiene a sus autoridades.

La tercera ense√Īanza se relaciona con el trabajo colectivo. Como dijo un Vot√°n: Los trabajos colectivos son el motor del proceso. Las comunidades tienen tierras propias gracias a la expropiaci√≥n de los expropiadores, primer paso ineludible para crear un mundo nuevo. Varones y mujeres tienen sus propios trabajos y espacios colectivos.

Los trabajos colectivos son uno de los cimientos de la autonom√≠a, cuyos frutos suelen volcar en hospitales, cl√≠nicas, educaci√≥n primaria y secundaria, en fortalecer los municipios y las juntas de guen gobierno. Nada de lo mucho que se ha construido ser√≠a posible sin el trabajo colectivo, de hombres, mujeres, ni√Īos, ni√Īas y ancianos.

La cuarta cuesti√≥n es la nueva cultura pol√≠tica, que se arraiga en las relaciones familiares y se difumina en toda la sociedad zapatista. Los varones colaboran en el trabajo dom√©stico que sigue recayendo en las mujeres, cuidan a sus hijos cuando ellas salen de la comunidad para sus trabajos de autoridades. Las relaciones entre padres e hijos son de cari√Īo y respeto, en un clima general de armon√≠a y buen humor. No observ√© un s√≥lo gesto de violencia o agresividad en el hogar.

La inmensa mayoría de los zapatistas son jóvenes o muy jóvenes, y hay tantas mujeres como varones. La revolución no la pueden hacer sino los muy jóvenes, y eso no tiene discusión. Los que mandan, obedecen, y no es un discurso. Ponen el cuerpo, que es otra de las claves de la nueva cultura política.

El espejo es el quinto punto. Las comunidades son un doble espejo: en el que podemos mirarnos y donde podemos verlas. Pero no una o la otra, sino las dos en simultáneo. Nos vemos viéndolas. En ese ir y venir aprendemos trabajando juntos, durmiendo y comiendo bajo el mismo techo, en las mismas condiciones, usando las mismas letrinas, pisando el mismo lodo y mojándonos en la misma lluvia.

Es la primera vez que un movimiento revolucionario realiza una experiencia de este tipo. Hasta ahora la ense√Īanza entre los revolucionarios reproduc√≠a los moldes intelectuales de la academia, con un arriba y un abajo estratificados, y congelados. Esto es otra cosa. Aprendemos con la piel y los sentidos.

Por √ļltimo, una cuesti√≥n de m√©todo o de forma de trabajo. El EZLN naci√≥ en el campo de concentraci√≥n que representaban las relaciones verticales y violentas impuestas por los hacendados. Aprendieron a trabajar familia por familia y en secreto, innovando el modo de trabajo de los movimientos antisist√©micos. Cuando el mundo se parece cada vez m√°s a un campo de concentraci√≥n, sus m√©todos pueden ser muy √ļtiles para quienes seguimos empe√Īados en crear un mundo nuevo.

 

 

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