Oct 18 2013
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Política

Las luchas del mundo

Mi trabajo me obliga a viajar por varios pa√≠ses. Las experiencias que recojo, sin confirmar ni descartar las hip√≥tesis que orientan mi trabajo cient√≠fico, me dan informaciones preciosas sobre el pulso del mundo, sujeto a presiones globales, pero de ning√ļn modo un√≠voco en las respuestas que les da. La supuesta ausencia de alternativas para problemas o conflictos concretos en un determinado pa√≠s no es m√°s que un argumento √ļtil para quien est√° en el poder y en √©l se quiere perpetuar.

El pasado mes de julio pude convivir cerca de los campesinos mozambique√Īos que luchan contra la actividad minera y los proyectos agroindustriales que los expulsan de sus tierras y los realojan en condiciones infrahumanas, destrozan la agricultura familiar que en gran medida alimenta a la poblaci√≥n, contaminan las aguas de los r√≠os, destrozan sus cementerios y frecuentemente los someten a una violenta represi√≥n policial. Todo en nombre del progreso y del crecimiento econ√≥mico, pero en realidad apenas sirve para permitir lucros escandalosos a las empresas multinacionales implicadas (muchas de ellas brasile√Īas) y rentas par√°sitas a las √©lites pol√≠tico-econ√≥micas locales. Los contactos entre campesinos mozambique√Īos y brasile√Īos fueron cruciales para fortalecer su lucha a trav√©s de la solidaridad internacional y alimentar la esperanza de que la resistencia pueda tener √©xito.

Hace dos semanas, en Chile, viv√≠ momentos de emoci√≥n frente al Palacio de la Moneda, donde hace cuarenta a√Īos el presidente electo Salvador Allende fue depuesto por el golpe de Pinochet. Un golpe preparado por una fuerte campa√Īa de desestabilizaci√≥n orquestada por Washington muy semejante a la que est√° siendo ahora orquestada contra Venezuela, facilitada por algunos errores cometidos por un chavismo que no sabe existir sin Ch√°vez. En v√≠speras de las elecciones, las marcas de la dictadura contin√ļan ensombreciendo las √©lites pol√≠ticas y la vida social de los chilenos. La privatizaci√≥n de la Educaci√≥n, la Sanidad y la Seguridad Social (las mismas pol√≠ticas que hoy se implantan en Portugal) tuvo consecuencias devastadoras para el bienestar de la gran mayor√≠a de la poblaci√≥n, y la probable victoria de Michelle Bachelet podr√° representar el esfuerzo, aunque limitado, por revertir la situaci√≥n de desprotecci√≥n social que avasalla el pa√≠s.

¬ŅEstar√° Portugal condenado a repetir la historia de Chile vaciando, en nuestro caso, la democracia para despu√©s intentar devolverle alg√ļn significado? Para simbolizar que las continuidades siempre conviven con rupturas, el d√≠a anterior a mi partida, m√°s de 50.000 chilenos y chilenas, la mayor√≠a j√≥venes, desfilaron en una valiente marcha del orgullo gay como diciendo que, como los estudiantes que protagonizaron las revueltas de 2012 y los pueblos mapuches en lucha contra el saqueo de sus recursos naturales, son parte de un nuevo Chile post-conservador y post-neoliberal.

Escribo esta cr√≥nica desde Ciudad de M√©xico. D√≠as antes, en Guadalajara, tuve un encuentro con representantes del pueblo Wixarika, que lucha contra una empresa minera canadiense que fue autorizada por el Gobierno mexicano para extraer miner√≠a a cielo abierto en sus territorios sagrados de Wiricuta, en San Luis de Potos√≠. Basta este nombre para mostrar la continuidad del saqueo de los recursos naturales de estos pueblos desde el inicio de la colonizaci√≥n espa√Īola hasta hoy. Como en Mozambique, Chile o Brasil, la solidaridad internacional y la implicaci√≥n de √≥rganos de la ONU ser√°n importantes para fortalecer la resistencia contra estos megaproyectos hechos sin consultar a la poblaci√≥n y que violan gravemente los derechos humanos y el medio ambiente.

Entretanto, el Gobierno priista propone una reforma educativa con un perfil semejante a la que se est√° haciendo en Portugal. Y, como aqu√≠, tambi√©n los sindicatos de los profesores de M√©xico protestan masivamente contra las reformas. Los sindicatos mexicanos son muy fuertes y, a pesar de que el Gobierno intenta enflaquecerlos, adoptan formas de lucha que incluyen la ocupaci√≥n de edificios p√ļblicos y plazas, bloquean carreteras o anulan los peajes de las autopistas. Estos ejemplos muestran que merece la pena continuar la lucha por un mundo m√°s justo y ecol√≥gicamente m√°s equilibrado. Los que luchan pueden tener la certeza de que no est√°n solos. (P√ļblico.es).

*Doctor en sociología, profesor catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial.

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