May 14 2017
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Cultura

Las mujeres a Juan Rulfo (a prop贸sito del centenario de su nacimiento)

Si un lector atento revisa el trato que Juan Rulfo le da a las mujeres en El llano en llamas y en Pedro P谩ramo, 鈥揻uera de la prodigiosa y tr谩gica historia de amor entre Susana San Juan y Pedro P谩ramo鈥 Rulfo se refiere a ellas como: viejas carambas/viejas infelices/ viejas de los mil judas/viejas hijas del demonio/floripondios engarru帽ados, viejas indinas/viejas feas como pasmadas de burro, viejas todas ca铆das en los cincuenta y otros calificativos.

En Anacleto Morones, antes de acostarse con la Pancha, Lucas Lucatero le pide que se corte esos pelos que tiene en los bigotes y hasta le ofrece traerle tijeras. Entonces, Pancha le responde: –C贸mo te burlas de m铆, Lucas Lucatero. Te pasas la vida mirando mis defectos. D茅jame mis bigotes en paz. As铆 no sospechar谩n.

Alguna vez, hace muchos a帽os, lo entrevist茅 a prop贸sito de las mujeres en su obra e iniciamos el di谩logo en su oficina del Instituto Nacional Indigenista:

鈥揙ye Juan, y 驴cu谩l es el momento de tu vida en que has sido m谩s feliz? 鈥搇e pregunt茅 a Juan Rulfo cuando se public贸 Pedro P谩ramo.
鈥揧o creo que nunca he tenido ning煤n momento.

鈥撀y, a poco! 驴Ni cuando haces el amor eres feliz?
鈥揃ueno… aseg煤n. Todo tiene sus asegunes.

鈥揙ye Juan y 驴por qu茅 en tus cuentos y en tu novela Pedro P谩ramo las mujeres aparecen s贸lo vistas por los hombres?
鈥揈s que yo tengo muy pocos personajes mujeres.Resultado de imagen para juan rulfo

鈥揚ero tu gran personaje mujer, Susana San Juan, delira 驴por qu茅? O 驴es que t煤 crees que las mujeres est谩n medio chifladas?
鈥揘o. Son redondas las mujeres.

鈥撀縍edondas?
鈥揝铆, es que no tienen esquinas y no hay por donde agarrarlas.

鈥撀緼 poco t煤 nunca has podido agarrarlas?
鈥揚ues me ha costado trabajo.

鈥揟odo cuesta trabajo.
鈥揂 m铆 me gusta mucho la mujer, pero me gusta m谩s como amiga y como compa帽era que como esposa, porque el matrimonio es una atadura y desde el momento en que es atadura deja de funcionar.

鈥撀縔 por qu茅 pones a Susana San Juan a platicar puras distancias?
鈥揝usana San Juan dice cosas muy concretas, habla de su amor por otro, por Florencio.

Resultado de imagen para juan rulfo鈥揈s que t煤 tratas mal a las mujeres en tus dos libros, Juan, ninguna de ellas funciona realmente; todas son encarnaciones de alguna debilidad humana, est茅riles como Dorotea, chismosas como Eduviges, arrepentidas como Natalia, locas como Susana San Juan o bigotonas como Pancha.
鈥撀縋ancha? 驴Cu谩l Pancha?

鈥揚ancha, la de Anacleto Morones.
鈥撀h, como ser谩s!

鈥揅omo ser谩s t煤, Juan. A Susana San Juan la avientas sobre el lecho revuelto, los ojos vidriosos, la mirada perdida, ba帽ada en sudor, diciendo puras distancias. En tu obra, ning煤n personaje mujer funciona para ti como mujer de a de veras, ninguna dice esta boca es m铆a, ninguna es fresca como la fresca ma帽ana, s贸lo Natalia tiene las piernas redondas y duras al sol, pero para qu茅 le sirven, se las llenas de p煤stulas y de llagas como el cerebro, la corroe el remordimiento, le amorata las piernas, se las anudas para no volver a desatarlas. 隆Y luego, lo que le haces a Damiana!
鈥撀縌u茅 le hago yo a Damiana?

鈥揕a pones a esperar all铆 toda la vida a que regrese Pedro P谩ramo. En vano entorna la puerta y se desnuda para que Don Pedro no encuentre dificultades, pero 茅l nunca regresa porque una vez grit贸 frente a su puerta: Damiana, 谩breme la puerta y Damiana no le abri贸. 隆Y lo que le haces a Micaela!
鈥撀緼 Micaela?

鈥揝铆, a Micaela. Ella le explica a Lucas Lucatero que no ha manchado su alma: Soy soltera, pero tengo marido. Una cosa es ser se帽orita y otra es ser soltera. T煤 lo sabes. Y yo no soy se帽orita pero soy soltera.
鈥揂 tus a帽os haciendo eso, Micaela.Imagen relacionada

鈥揟uve que hacerlo. Qu茅 me ganaba con vivir de se帽orita. Soy mujer. Y una nace para dar lo que le dan a una.

鈥揌ablas con las mismas palabras de Anacleto Morones.
鈥揝铆, 茅l me aconsej贸 que lo hiciera para que se me quitara lo hep谩tico. Y me junt茅 con alguien. Eso de tener cuarenta a帽os y ser nueva es un pecado鈥.

鈥揙ye, pues, 驴qu茅 te pasa? 驴A poco ya te hiciste feminista?
鈥揝贸lo estoy repitiendo tus palabras.

Cuentos que parten del rencor

No ser铆a temerario afirmar que Pedro P谩ramo y muchos de los cuentos de El llano en llamas parten del rencor. O de los rencores. La tierra solo entrega un pellejo de vaca, el sol calcina, tatema los llanos pelones y las cabezas alucinadas, las mujeres son comales ardiendo cuya carne se calienta enseguida con el calor de la tierra.

Los hombres de Rulfo, mejor dicho, sus 谩nimas en pena van por llanos en llamas buscando a un padre que los deshij贸 en el momento de concebirlos, son solo hijos de una madre que les dej贸 el encargo de vengarlas y murieron en buena hora, porque de no morir a tiempo solo hubieran servido de risi贸n para los dem谩s, para aquellos que toman cerveza caliente en la cantina, caliente como meados de burro, para aquellos que hablan de la mujer como de la pitahaya, que sirve 煤nicamente porque tiene su agujerito.

Resultado de imagen para juan rulfoSomos un pueblo sin compasi贸n, nada mejor puede pasarle a Susana San Juan que estar bajo tierra. Nada mejor para Pedro P谩ramo que convertirse en ese mont贸n de piedras en el que se desmorona al final de su vida. Nada mejor que el viento que va subiendo enca帽onado. Sin embargo, si el aire es de piedra gris, a veces florece la delicada flor de cactus en esa tanta y tama帽a tierra para nada, aunque dure poco porque en San Gabriel sopla un viento que no deja crecer ni las dulcamaras, esas plantitas tristes que apenas si pueden vivir un poco untadas a la tierra, agarradas con todas sus manos al despe帽adero de los montes. S贸lo a veces, all铆 donde hay un poco de sombra, escondido entre las piedras, florece el chicalote con sus amapolas blancas. Pero el chicalote pronto se marchita.

Entonces uno lo oye rasgu帽ando el aire con sus ramas espinosas, haciendo un ruido como el de un cuchillo sobre una piedra de afilar. Rulfo poseso, se posesiona de uno y lo deja abierto a las visitaciones, a los esp铆ritus, a los fantasmas, a las 谩nimas en pena, al m谩s all谩, al peque帽o cielo de la puerta por el cual se asoman las estrellas. Y hasta es posible o铆rlo cantar con su voz ahumada de tanto fumar: Hermosa flor de pitaya/Blanca flor de garambullo.

No conoc铆 a Orozco pero me imagino que se parec铆a a Rulfo, de grandes trazos inexorables, los dos poseedores de la pureza de los duros, enajenados y compactos como terrones de tepetate, esa arcilla reseca que mancha de amarillo ciertas regiones de Jalisco, los dos mof谩ndose del culto de la muerte y de la vida, volviendo la espalda a lo externo, amorosos del hombre y dolientes por su sacrificio in煤til. Orozco vivi贸 la Revoluci贸n y supo pintar el sangriento panorama, las v铆ctimas inocentes y los h茅roes traicionados. Rulfo nos brind贸 otra Revoluci贸n y otros terratenientes, una imagen de la tierra que antes desconoc铆amos aunque otros escritores nos hab铆an dado las suyas; Jos茅 Eustacio Rivera, R贸mulo Gallegos, Rafael F. Mu帽oz, Mariano Azuela, Mart铆n Luis Guzm谩n, Agust铆n Y谩帽ez. Rulfo se llen贸 el alma de palabras y nos las fue dando como piedras a que nos golpearan el pecho y vi茅ramos de una vez por todas con una sola frase que parece emerger de la tierra abrupta, triste, escueta, podada. Los arrieros de Rulfo apenas si hablan, como almas vivientes y la informaci贸n que dan es definitiva, absoluta.

Rulfo parece hablar desde el fondo del tiempo, con una voz antigua, terrible, la pura esencia de la tierra. Como si nos pusiera entre las manos un terr贸n y nos dijera: Toma, para que te entretengas. Ya Rulfo lo descifr贸. Cuando uno lee a Rulfo, oye uno silbar al viento a ras de la tierra seca, oye uno el olvido, oye uno las cenizas. Tambi茅n la tristeza. Rulfo entonces se alza como un personaje desolado que va caminando encima de esta tierra bald铆a, violenta, agria, de noches muy largas y m谩s negras que nuestra mala conciencia.

*Publicado en La Jornada de M茅xico


Juan Rulfo mostr贸 el valor del silencio

Resultado de imagen para juan rulfoCarmelo Longo|Pocos autores consiguen tanto con tan poco como lo hizo Juan Rulfo, escritor mexicano de quien este martes 16 de mayo se celebra el centenario de su nacimiento.

Tal vez lo intensa de su vida, queriendo o no, la replic贸 en su corta obra, pues el autor qued贸 hu茅rfano a los siete a帽os y tuvo que abandonar su Acapulco natal para irse a vivir con su abuela en un peque帽o y pobre poblado en San Gabriel, donde Juan Nepomuceno Carlos P茅rez Rulfo Vizca铆no (su nombre completo) termin贸 en un orfanato.

El llano en llamas (1953) y Pedro P谩ramo (1955) fueron las obras sobre las cuales se desarrollar铆a la carrera y la influencia del mexicano en las letras latinoamericanas.

Para el escritor Ricardo Ram铆rez, el aporte fundamental 鈥渄e la figura de Rulfo es el silencio. Logra introducirlo con fuerza聽 en la literatura mexicana y tuvo tanta repercusi贸n que trascendi贸聽 mundialmente con s贸lo dos libros鈥.

Para 茅l, tres elementos fueron fundamentales para que se construyera, a partir de una oferta tan corta, la referencia que es el escritor para las nuevas generaciones. 鈥淟a lentitud, lo oral y el silencio. No necesit贸 m谩s. Lo que 茅l logr贸 con apenas esas dos obras muchos autores quisieran hacerlo con una biblioteca extensa como la que algunos tienen. Hay quienes han publicado hasta 50 libros y no lo han conseguido鈥.

Resultado de imagen para juan rulfoEn 1980 se public贸 su segunda novela, El gallo de oro, que si bien originalmente la escribi贸 en 1956 no vio la luz hasta ese a帽o, precisamente, porque fue apabullada por el 茅xito de los dos textos anteriormente mencionados. La prueba est谩 en que esa edici贸n fue publicada con poca revisi贸n, lo que provoc贸 que en 2007 se editara una nueva versi贸n corregida. Un texto que si bien es referencia en las aulas escolares, no tuvo la trascendencia de sus antecesores, salvo en el cine, pues Rulfo, en lo que fue su retiro de las letras se dedic贸 a escribir guiones para la gran pantalla.

Sin duda, El llano en llamas es de obligatoria lectura para sus seguidores. Su primera l铆nea se ha convertido en referente de la literatura, como el fin de semana lo destac贸 Juan Villorio en el diario espa帽ol El Pa铆s: 鈥溾楨stoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas鈥, as铆 comienza el primer cuento de El llano en llamas聽 de Juan Rulfo. De manera emblem谩tica, un virtuoso del estilo se sirvi贸 de una voz incierta para ese cuento inicial鈥.

Seg煤n los entendidos, 鈥渆sa primera l铆nea engancha al lector. Si un libro comienza as铆, es un 茅xito seguro鈥, reflexion贸 Alberto S谩ez, director de la editorial Los libros del Fuego. 鈥淪u obra es una de las obras m谩s extra帽as y maravillosas de Latinoam茅rica. S贸lo necesit贸 dos obras para mostrarnos c贸mo聽 entender el silencio dentro de la literatura en un universo de posibilidades que muchos escritores respetan y emulan para escribir al estilo rulfiano鈥.

Agreg贸 que una de las tantas muestras de ello es la biograf铆a Las ma帽as del zorro (Reina Roffe). 鈥淓n el 铆ndice de ese libro, el cap铆tulo en el que ella se refiere a Pedro P谩ramo se titula: 鈥淓l d铆a en que Dios existi贸 para que existiera Pedro P谩ramo鈥. Para un bi贸grafo que tiene que ser expl铆cito para escribir sobre la vida de alguien, hacerlo de esa forma es porque est谩 frente a una obra de arte de las letras鈥, agreg贸.

Una de las confesiones que hizo sobre su trayectoria la hizo en Venezuela. Fue en 1974, en la Universidad Central de Venezuela donde, seg煤n varios autores, el escritor mexicano revel贸, por primera vez, el porqu茅 se hab铆a alejado de la escritura: 鈥淟o hice porque mi t铆o Celerino se muri贸. 脡l me platicaba todo鈥.

Contrario a sus cuentos que mezclaban la ficci贸n con la realidad, realmente ese pariente existi贸. Era su apoyo y se convirti贸 en su gu铆a por los pueblos que Juan Rulfo conoci贸 y retrat贸 en sus textos.

*Publicado en 脷ltimas Noticias de Venezuela

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