Ago 26 2014
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Opinión

Las relaciones Internacionales, la ONU e Inter Press Service

En 1980, tuve un debate en las Naciones Unidas con el fallecido Stan Swinton, entonces el muy brillante y poderoso director de Associated Press (AP). En un momento dado, proporcioné las siguientes cifras, que habían cambiado lentamente a causa de la parcialidad occidental en los medios de comunicación:

En 1964, cuatro agencias de noticias transnacionales – AP, United Press International (UPI), Agence France Presse (AFP) y Reuters ‚Äď controlaban 92 por ciento del flujo mundial de¬† informaci√≥n. Las otras agencias de los pa√≠ses industrializados, entre ellas la agencia de noticias sovi√©tica TASS, manejaban el 7 por ciento adicional. Eso dejaba al resto del mundo con tan s√≥lo 1 por ciento.

Pregunt√© por qu√©¬† todo el mundo estaba obligado a recibir informaci√≥n decidida por AP, con¬† los Estados Unidos siempre como actor principal.¬† La respuesta de Swinton fue breve y al grano: ‚ÄúRoberto, medios de comunicaci√≥n de Estados Unidos significan 99 por ciento de nuestros ingresos. ¬ŅQu√© crees, que est√°n m√°s interesados en un ministro africano que ‚Äč‚Äčen nuestro Secretario de Estado?‚ÄĚ

Esta realidad estructural es lo que hab√≠a detr√°s de la creaci√≥n de Inter Press Service (IPS) en 1964, el mismo a√Īo en que el Grupo de los 77 (G77) la coalici√≥n de pa√≠ses en desarrollo, vieron la luz. Me pareci√≥ inaceptable que la informaci√≥n no fuese realmente democr√°tica y que – por la raz√≥n que sea, pol√≠tica o econ√≥mica ‚Äď se estaba dejando fuera a dos terceras partes de la humanidad.

Montamos una cooperativa internacional de periodistas, sin fines de lucro, en la que Рpor ley Рcada periodista que trabajaba tenía una acción y donde aquellos del Norte como yo no podrían ser más de 20 por ciento de sus miembros.

Como igual de importante, estipulamos que nadie del Norte podría informar sobre el Sur. Nos propusimos el desafío de ofrecer a periodistas de países en desarrollo la oportunidad de invalidar las afirmaciones del Norte, de que la calidad profesional era inferior en el Sur.

Otros dos factores importantes diferencian IPS de las agencias de noticias transnacionales.

En primer lugar, IPS fue creada para cubrir los asuntos internacionales, a diferencia de AP, UPI, AFP y Reuters, donde la cobertura mundial se sumaba a su tarea principal, que era cubrir los acontecimientos nacionales.

En segundo lugar, IPS se dedic√≥ a los procesos a largo plazo y no s√≥lo a los eventos. Al hacer esto, est√°bamos dando una voz a los ausentes en el flujo tradicional de la informaci√≥n y no s√≥lo a los pa√≠ses del Sur, sino tambi√©n a actores desatendidos, como las mujeres, los pueblos ind√≠genas, las organizaciones de base y tambi√©n a temas como derechos humanos, medio ambiente, multiculturalismo, justicia social internacional y la b√ļsqueda de la gobernanza mundial …

Por supuesto, todo esto no fue entendido o aceptado f√°cilmente.

Decidimos apoyar la creación de agencias nacionales de noticias y emisoras de radio y televisión en los países del Sur, porque vimos esto como pasos hacia el pluralismo de la información. De hecho, ayudamos a establecer 22 agencias de noticias nacionales de esos países.

Eso cre√≥ desconfianza en ambos lados de la cerca. Muchos ministros de Informaci√≥n en el Sur nos miraban con recelo, porque mientras est√°bamos participando en una batalla √ļtil y leg√≠tima, nos negamos a aceptar cualquier forma de control estatal. En el Norte, los medios de comunicaci√≥n tradicionales y privados nos miraban como ¬ęportavoces¬Ľ del Tercer Mundo.

En 1973, el Pool de Agencias de Noticias de los Países No Alineados acordó utilizar IPS, que fue creciendo en todas partes en su implantación internacional.  Al mismo tiempo, en las Naciones Unidas, se sentía el exhorto  para el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI), que fue aprobado por la Asamblea General con el pleno apoyo del Consejo de Seguridad.

Parecía que la gobernanza global estaba en camino, basada en las ideas de justicia económica internacional, la participación y el desarrollo como la piedra angular de los valores  para el orden económico mundial.

En 1981 todo esto se acabó. Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido decidieron destruir el multilateralismo y con eso, el propio concepto de justicia social.

Savio y Juan Somavia, entonces director de la OIT

Savio y Juan Somavia, entonces director de la OIT

Una de las primeras medidas adoptadas fue la de pedir a todos los pa√≠ses que trabajaban con IPS que cortasen cualquier relaci√≥n con nosotros y desmantelasen sus sistemas nacionales de informaci√≥n. En pocos a√Īos, la gran mayor√≠a de las agencias de noticias nacionales, as√≠ como estaciones de radio y televisi√≥n desaparecieron. De ahora en adelante, la informaci√≥n iba a ser un mercado, no una pol√≠tica.

Estados Unidos y el Reino Unido (a los que se juntó Singapur) se retiraron de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la  Ciencia y la Cultura (UNESCO) debido al  proyecto para crear un Nuevo Orden Internacional de la Información (NOII) como consecuencia del NOEI, y la política de establecer sistemas nacionales de la información desapareció. El mundo cambió de rumbo y las Naciones Unidas nunca se han recuperado de ese cambio.

IPS no fue financiada por¬† pa√≠ses. Era una organizaci√≥n independiente, y aunque perdimos a todos nuestros clientes¬† de los sistemas nacionales de informaci√≥n del mundo, ten√≠amos muchos medios de comunicaci√≥n privados como clientes. As√≠ sobrevivimos, pero decidimos buscar nuevas alianzas que continuaban la b√ļsqueda de la gobernanza mundial basada en la participaci√≥n y la justicia, con las personas interesadas en temas globales, como los derechos humanos, el medio ambiente y as√≠ sucesivamente.

Vale la pena se√Īalar que Naciones Unidas se estaba moviendo a lo largo de un camino paralelo. En la d√©cada de 1990, Boutros Boutros-Ghali, el sexto secretario general de la ONU, emprendi√≥ una serie de conferencias mundiales sobre temas globales, como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) – tambi√©n conocida como la ¬ęCumbre de la Tierra¬Ľ – la primera en R√≠o de Janeiro en 1992.

Por primera vez, no s√≥lo nosotros de IPS – una organizaci√≥n no gubernamental (ONG) reconocida por el Consejo Econ√≥mico y Social de la ONU (ECOSOC) ‚Äď sino que todas las ONG interesadas ‚Äč‚Äčy preocupadas con las cuestiones ambientales pod√≠an asistir.

En verdad realmente tuvimos dos eventos, aunque separados por 36 kilometros: uno, la conferencia intergubernamental con 15.000 participantes y otro, el Foro de las ONG, la conferencia de la sociedad civil con más de 20.000 participantes. Y era evidente que el foro de la sociedad civil estaba presionando para el éxito de la Cumbre de la Tierra,  ¡mucho más que numerosos delegados!

Para crear un espacio de comunicación entre las dos reuniones diferentes, IPS concibió y produjo un diario РTerraViva Рpara ser ampliamente distribuido  con el fin de crear un sentido de comunidad. Continuamos publicándolo en  otras conferencias mundiales organizadas por las Naciones Unidas en la década de 1990: sobre Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993, sobre Población en El Cairo en 1994, sobre la Mujer en Beijing en 1995, y la Cumbre Social de Copenhague, también en 1995.

Después decidimos mantenerla como una publicación diaria, para ser distribuida en todo el sistema de las Naciones Unidas: ese es el TerraViva que se divulga cotidianamente y que es el vínculo entre IPS y miembros de la familia de la ONU.

En este contexto, es triste observar que el mundo de repente dio un giro para peor con el final de la Guerra Fr√≠a a finales de la d√©cada de 1980, cuando sali√≥ a la luz un sinn√ļmero de l√≠neas de fractura no resueltas que hab√≠an sido congelados durante el per√≠odo de hostilidades Este-Oeste.

Este a√Īo, por ejemplo, el n√ļmero de personas desplazadas por conflictos ha llegado a las mismas cifras del fin de la Segunda Guerra Mundial.

La injusticia social, no s√≥lo a nivel nacional sino tambi√©n internacional, est√° creciendo a una velocidad sin precedentes. En el a√Īo 2013, los 50 hombres m√°s ricos (no mujeres) del mundo acumularon riquezas hasta el equivalente de los presupuestos nacionales de Brasil y Canad√°.

Seg√ļn Oxfam, al ritmo actual, en el a√Īo 2030 el Reino Unido tendr√° el mismo nivel de desigualdad social¬† registrado durante el reinado de la reina Victoria, un per√≠odo en el que un fil√≥sofo desconocido llamado Karl Marx estaba trabajando en la biblioteca del Museo Brit√°nico en sus estudios sobre la explotaci√≥n de los ni√Īos en la nueva revoluci√≥n industrial.

Cincuenta a√Īos despu√©s de la creaci√≥n de IPS, creo m√°s que nunca que el mundo es insostenible sin alg√ļn tipo de gobierno mundial. La historia nos ha demostrado que esto no puede provenir de la superioridad militar… Y r√°pidamente los eventos se est√°n transformando en historia.

Durante mi vida he visto un país de 600 millones de personas en 1956, tratando de producir hierro con desechos de escuelas, fábricas y hospitales, que actualmente se ha convertido en un país de 1.200 millones y en el buen camino para llegar a ser el país más industrializado del mundo.

El mundo sumaba con 3.500 millones de personas en 1964. Ahora cuenta con m√°s de 7.000 y tendr√° m√°s de 9.000 millones dentro de 20 a√Īos.

En 1954, √Āfrica subsahariana ten√≠a 275 millones de habitantes y ahora cuenta con alrededor de 800 millones, para en la pr√≥xima d√©cada llegar a los 1.000 millones, es decir,¬† m√°s de la poblaci√≥n total de los Estados Unidos y Europa.

Por lo tanto, repetir lo que Reagan y Thatcher hicieron en 1981 es imposible. Pero de todos modos, el verdadero problema para todo el mundo es que no hay avances en cualquier tema central, desde el medio ambiente al desarme nuclear.

Las finanzas han adquirido vida propia, apartada de la de la producci√≥n econ√≥mica y fuera del alcance de los gobiernos. Los dos motores de la globalizaci√≥n, las finanzas y el comercio, no forman parte del discurso de la ONU. Desarrollo significa¬† ‚Äúser m√°s‚ÄĚ. Sin embargo, en la globalizaci√≥n ha llegado a significar ‚Äútener m√°s‚ÄĚ, dos paradigmas muy diferentes.

En apenas 50 a√Īos, el mundo de la informaci√≥n ha cambiado incluso superando la imaginaci√≥n.

La Internet ha dado voz a las redes sociales y los medios de comunicaci√≥n tradicionales est√°n en declive. Por primera vez en la historia, hemos pasado del mundo de la informaci√≥n a un mundo de la comunicaci√≥n. Las relaciones internacionales ahora van mucho m√°s all√° de las relaciones inter-gubernamentales, mientras que con la ‘red’ han aparecido nuevas exigencias de rendici√≥n de cuentas y transparencia, b√°sicas en la democracia.

Asimismo, a diferencia de hace medio siglo, existe un foso cada vez mayor entre los ciudadanos y las instituciones p√ļblicas. El tema de la corrupci√≥n, que hace 50 a√Īos era un asunto silenciado, es hoy uno de los asuntos que exige una renovaci√≥n de la pol√≠tica. Y todo esto, nos guste o no, es b√°sicamente una cuesti√≥n de valores.

IPS fue erigida sobre una plataforma de valores, para hacer que la información sea más democrática y participativa y para dar la voz a los que no la tienen.

Durante los √ļltimos 50 a√Īos, a trav√©s de su trabajo y el apoyo de centenares de personas, ha alentado la esperanza de contribuir a un mundo mejor. Un tapiz de gran alcance de su compromiso se ofrece en ‚ÄúLos Periodistas que Voltearon el Mundo. Voces de otra informaci√≥n‚ÄĚ, un libro escrito por m√°s de 100 personalidades y periodistas en ejercicio.

Es evidente que estos valores siguen siendo muy actuales hoy en d√≠a y que la informaci√≥n, aunque se est√° convirtiendo cada vez m√°s en una mercanc√≠a, orientada a eventos y orientada al mercado, contin√ļa siendo una herramienta insustituible para crear conciencia democr√°tica.

Pero, en mi opinión, no hay duda de que todos los datos nos muestran claramente que tenemos que encontrar alguna gobernanza global, basada en la participación, la justicia social y el derecho internacional. De lo contrario vamos a entrar en un nuevo período de confrontación dramática y malestar social.

En un mundo en el que tenemos que crear nuevas alianzas, el compromiso de IPS es que contin√ļe su labor de mejorar la informaci√≥n, al servicio de la paz y la cooperaci√≥n, apoyando a aquellos que comparten el mismo sue√Īo.

*Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. raimundo gonz√°lez
      13 enero 2015 19:59

      un comentario muy ilustrativo que da cuenta de la necesidad de profundizar los derechos humanos sobre la base de aquello qu denomino de la VI generación y que me gustaría dicutir mediante sun intercambio formal