Ene 3 2014
2385 lecturas

Cultura

Leer hoy a Maquiavelo

El libro m谩s famoso de Maquiavelo, El pr铆ncipe, fue escrito hace exactamente 500 a帽os, y desde entonces ha inspirado a dirigentes pol铆ticos de todo el mundo. No podemos entender al pensador italiano si no nos liberamos de la influencia del maquiavelismo de nuestra propia historia. Su concepci贸n de la pol铆tica, laica y aut贸noma, marca la transici贸n a la modernidad

El pr铆ncipe se incluy贸 en el脥ndice de libros prohibidos de 1559 y a su autor le denominaron 鈥淓l malvado Maquiavelo鈥. La ira no se ha disipado con el tiempo. Pero lo que conviene preguntarse es: 驴Por qu茅 molestarse hoy en leer a Maquiavelo? 驴Por qu茅 leer El pr铆ncipe o Los discursos?Una respuesta f谩cil es que Maquiavelo es el fundador de la filosof铆a pol铆tica moderna. Otra es que es el primer te贸rico pol铆tico de un mundo desencantado en el que el individuo est谩 solo, sin Dios, sin m谩s motivos ni prop贸sitos que los que le proporciona su propia subjetividad.

Esto se aproxima tal vez m谩s a nuestras preocupaciones en el mundo actual. Lo m谩s relevante para nosotros en el pensamiento de Maquiavelo es no solo su nueva ciencia del arte de gobernar, sino lo que podr铆amos llamar el 鈥淢aquiavelo antimaquiav茅lico鈥. Precisamente ah铆 es donde deber铆a comenzar una lectura no maquiav茅lica de Maquiavelo. Maquiavelo no era maquiav茅lico, y los maquiav茅licos no son lectores intensos ni perspicaces de Maquiavelo. Por supuesto, es dif铆cil no juzgar su figura a trav茅s de la obra de una larga l铆nea de comentaristas o atribuirle las teor铆as a las que se ha recurrido posteriormente para explicar su pensamiento. Es esencial descubrir en qu茅 consiste exactamente su genio y en qu茅 se asemeja su actitud a la nuestra en relaci贸n con nuestras pasiones pol铆ticas. Maquiavelo es nuestro, sin duda. Sus palabras no pasan de largo, ni proceden de otra 茅poca y otra cultura. Nos desaf铆a desde nuestro propio mundo, y ese reto que plantea es total.

En realidad, lo que pone de relieve el an谩lisis de Maquiavelo es la condici贸n pol铆tica en s铆 misma. Si los seres humanos dejaran de ignorar el papel de la Fortuna en sus asuntos y reconocieran sus limitaciones a la hora de establecer instituciones pol铆ticas y blindarse contra los caprichos del tiempo y el azar, podr铆an entrar en la vida pol铆tica animados por un esp铆ritu c铆vico. La pol铆tica se orienta hacia la acci贸n, y, para que la acci贸n sea posible, los hombres deben desempe帽ar su papel. Es posible empezar de nuevo siempre que los seres humanos act煤en unidos y en pol铆tica, y esa es la convicci贸n m谩s profunda de Maquiavelo.

El pensamiento pol铆tico se se emancipa con 茅l de la autoridad religiosa y la idea medieval del hombreit maquiavelo

Evidentemente, la pol铆tica as铆 concebida est谩 sujeta a todas las ambig眉edades de la acci贸n pol铆tica. Hoy, en una 茅poca en la que las ideolog铆as est谩n desacreditadas y la globalizaci贸n ha provocado el deshielo de sistemas pol铆ticos anquilosados, muchos consideran que la acci贸n pol铆tica es una carga desagradable. Otros, a trav茅s de ella, tratan de inculcar en los ciudadanos un sentido un铆voco y monol铆tico del bien p煤blico. Por eso 鈥渓o p煤blico鈥 est谩 en constante peligro de ser aplastado por los enemigos de la libertad o por los ciudadanos que se olvidan de sus responsabilidades. La primera posibilidad es el destino pol铆tico de los fundamentalismos religiosos, y la segunda, se puede ejemplificar en la experiencia occidental de la pol铆tica 鈥渋rresponsable鈥, desarrollada con arreglo a una definici贸n cada vez m谩s privada y materialista de la b煤squeda de la felicidad.

Lo que distingue a Maquiavelo de los pol铆ticos de nuestro tiempo es que no se presenta al frente de un partido que representa a una clase o una raza universal ni en nombre de la humanidad. Para 茅l, no existen criterios por encima de la pol铆tica. En otras palabras, el pensamiento pol铆tico de Maquiavelo, en principio, es hostil a las declaraciones partidistas, que enga帽an a cualquier pol铆tico o ciudadano que se las tome en serio. Maquiavelo considera que el dato fundamental no est谩 en la pregunta 鈥溌縌ui茅n gobierna?鈥, sino en 鈥溌緾贸mo gobierna?鈥. Cuando un gobernante funda un r茅gimen totalmente nuevo a mayor gloria de s铆 mismo, de paso cree que as铆 prevalecen 鈥渓a verdadera forma de vida y la aut茅ntica calma de una ciudad鈥.

El argumento de Maquiavelo es que las cosas humanas se mueven y, por tanto, los asuntos humanos sufren altibajos. No se puede evitar el cambio, pero los hombres deben dedicar su talento pol铆tico a mantenerse seguros dentro de 茅l. Sin embargo, a帽ade Maquiavelo, 鈥渓os hombres no pueden estar seguros sin el poder鈥. Por eso sugiere una expansi贸n del poder humano.

En vez de usar el modelo de los seis gobiernos cl谩sicos para referirse al ciclo inevitable de bien y mal en la pol铆tica, Maquiavelo pide una 鈥渞ep煤blica perpetua鈥 como condici贸n para el progreso de toda la humanidad. Al decir 鈥渞ep煤blica perpetua鈥, se refiere a la expansi贸n del poder de actuar. Como la naturaleza otorga a los hombres el conocimiento, pero no la facultad de actuar, los hombres deben actuar por su cuenta, sin esperar la ayuda ni de Dios ni de la naturaleza. Dios y la naturaleza no ayudan a los hombres a ejercer el poder, por lo que no existe ninguna ley natural ni ning煤n derecho natural que sean el fundamento de la pol铆tica. En otras palabras, la doctrina moderna de la soberan铆a comienza cuando Maquiavelo se apropia del poder que antes los hombres ejerc铆an, en teor铆a, para cumplir la voluntad de Dios.

Su convicci贸n era que, para empezar de nuevo, los hombres deben actuar unidos y en pol铆tica

El Estado, pues, debe ser el dominio de la estabilidad en la ca贸tica esfera de los cambios naturales y las pasiones humanas. Por eso, a diferencia de los cl谩sicos, Maquiavelo cree que la pol铆tica es una entidad artificial creada por el talento humano. Para comprender este punto, hay que recordar que la teor铆a pol铆tica de Maquiavelo se presenta como una teor铆a 鈥渓aica鈥 y mundana, y su aplicaci贸n pr谩ctica, adem谩s, entra帽a una nueva dimensi贸n ontol贸gica. Esa nueva ontolog铆a pol铆tica inaugurada por Maquiavelo, por tanto, se puede considerar un momento de transici贸n hacia la modernidad.

Al reflexionar sobre el establecimiento de lo pol铆tico desde el horizonte final, Maquiavelo busca la forma de superar los dos l铆mites te贸ricos fundamentales de la l贸gica de lo teol贸gico y lo pol铆tico: la falta de una teor铆a de lo pol铆tico y que no se basa en una historia de hechos ocurridos. Maquiavelo vuelve a los paganos, m谩s all谩 de lo ontoteol贸gico, para hallar una manera de concebir la historia en funci贸n de una teor铆a pol铆tica de los acontecimientos, en la que dichos acontecimientos se vean como el encuentro entre lo pol铆tico y el movimiento real de la sociedad.

No es ninguna exageraci贸n decir que, con Maquiavelo, el pensamiento pol铆tico europeo alcanza en ciertos aspectos una extraordinaria emancipaci贸n de la autoridad religiosa y la concepci贸n medieval del hombre. Ahora bien, para liberar su mundo de la tiran铆a del pasado y del dominio de los textos medievales, Maquiavelo acude al mundo antiguo. M谩s a煤n, que Maquiavelo consulte a los cl谩sicos no solo representa una gran aventura intelectual, sino tambi茅n una forma de igualar tal vez los logros pol铆ticos y las haza帽as filos贸ficas de los tiempos antiguos.

Estas ideas sobre el mundo cl谩sico y el proceso hist贸rico son el trasfondo filos贸fico que da aut茅ntica originalidad a la obra de Maquiavelo. En vista de ellos y de las conclusiones a las que llega Maquiavelo, resulta todav铆a m谩s extraordinario que la lectura de sus escritos nos pueda ayudar a comprender la idea maquiav茅lica de 鈥渆ntrar en pol铆tica鈥 como forma de dejar atr谩s nuestro maquiavelismo.

No podemos entender el verdadero car谩cter del pensamiento de Maquiavelo si no nos liberamos de la influencia del maquiavelismo en nuestra propia historia. Para hacer justicia hoy a Maquiavelo y entender mejor sus opiniones, debemos considerarle mucho m谩s que un pensador sobre la raz贸n de Estado. Si lo hacemos, veremos que su interpretaci贸n de la pol铆tica y su insistencia en que es aut贸noma forman la aportaci贸n m谩s original a la historia de las ideas pol铆ticas.

*Fil贸sofo iran铆, es catedr谩tico de Ciencias Pol铆ticas en la Universidad de Toronto. Traducci贸n de Mar铆a Luisa Rodr铆guez Tapia.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario