Abr 8 2012
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CulturaPol铆ticaSociedad

Libertad de expresi贸n en Venezuela: los medios crecen y se expresan sin cortapisas

Venezuela es uno de los pa铆ses con mayor libertad de expresi贸n en el mundo, tanto por la sostenida expansi贸n de su sector de comunicaciones, como por la ausencia de restricci贸n para los contenidos que 茅ste difunde.聽 La m谩s decisiva prueba de que el聽 Estado venezolano no viola el derecho de buscar, recibir y difundir informaci贸n,聽 consta en las聽聽 decisiones de la propia Corte Interamericana de los Derechos humanos emitidas el d铆a 28 de enero de 2009 en los dos casos relativos a los medios planteados ante ella.
La primera sentencia, relativa al caso Radio Caracas Televisi贸n (RCTV), declara que:聽 鈥淣o ha sido establecido que el Estado haya violado el derecho a buscar, recibir y difundir informaci贸n, en los t茅rminos del art铆culo 13.3 de la Convenci贸n Americana sobre Derechos Humanos, por las razones se帽aladas en los p谩rrafos 335 a 394 de la presente Sentencia鈥.

La segunda sentencia, relativa al caso Globovisi贸n, declara en forma terminante que: 鈥淣o ha sido establecido que el Estado haya violado el derecho a buscar, recibir y difundir informaci贸n, en los t茅rminos del art铆culo 13.3 de la Convenci贸n Americana sobre Derechos Humanos, por las razones se帽aladas en los p谩rrafos 366 a 369 de la presente Sentencia鈥.

M谩s adelante aportamos testimonios, extra铆dos textualmente de los medios de comunicaci贸n venezolanos, que respaldan irrefutablemente ambas sentencias y demuestran que desde ese entonces hasta el presente reina en Venezuela la m谩s irrestricta libertad de expresi贸n.

Los medios privados venezolanos crecen sin cortapisas

Los medios privados venezolanos est谩n en un proceso de sostenida expansi贸n que desmiente la idea de que el Estado les imponga frenos o cortapisas. Citemos cifras contundentes de la Comisi贸n Nacional de Telecomunicaciones. Para 2012 circulan 334 publicaciones peri贸dicas; de ellas un centenar son cotidianos. La mayor铆a son abiertamente opositoras al Gobierno. S贸lo dos guardan un relativo equilibrio en la informaci贸n, seg煤n mediciones del comunic贸logo opositor Marcelino Bisbal: 脷ltimas Noticias聽 (Caracas)聽 y Panorama (Maracaibo). Apenas聽 tres (03) diarios, aparecidos en los 煤ltimos a帽os, no son聽 opositores: Diario Vea, Correo del Orinoco, y Ciudad Caracas.

Para 1998 funcionaban 331 emisoras de FM comerciales privadas y apenas 11 de servicio p煤blico. Para 2012 estas cifras casi se duplican: hay 499 emisoras FM comerciales, 83 de servicio p煤blico y 247 comunitarias. En 1998 emit铆an en se帽al abierta 36 televisoras comerciales y 8 de servicio p煤blico; para 2012 las cifras casi llegan al doble, pues funcionan 67 comerciales, 13 de servicio p煤blico y 38 comunitarias. Advirtamos que las emisoras comunitarias tienen alcance limitado a una parroquia o un distrito, y que su existencia a veces es ef铆mera.

Este sostenido crecimiento de los medios de comunicaci贸n privados y su decisiva preponderancia tanto en n煤mero como en capacidad de emisi贸n sobre los de servicio p煤blico, desmiente categ贸ricamente el alegato聽 seg煤n el cual聽 el Estado venezolano ejercer铆a聽 una hegemon铆a comunicacional o aplicar铆a聽 pol铆ticas que limitar铆an a los medios privados.

Los medios venezolanos est谩n en pocas manos

Pero el crecimiento cuantitativo de los medios no significa una democratizaci贸n en su propiedad ni en la selecci贸n del contenido. En los medios privados m谩s importantes en Venezuela opera una extrema concentraci贸n de la propiedad, tanto vertical como horizontal, en manos de una decena de familias. Estos grupos para 1986 controlaban cerca de 94% de la cobertura nacional de radio y televisi贸n, y en oportunidades dominaban聽 diarios impresos. Los due帽os de televisoras asimismo poseen las radioemisoras m谩s importantes, y聽 paralelamente manejan empresas disqueras, agencias de asesor铆a de imagen, de publicidad y de relaciones p煤blicas. Hasta 2006, s贸lo dos televisoras, Radio Caracas Televisi贸n y Venevisi贸n, controlaban el 75% de la factura publicitaria televisiva, se cartelizaban para ofrecer rebajas a los anunciantes que se abstuvieran de anunciar en otras plantas, y cobraban sus servicios con una sola firma, Sercotel.

Ataques al Poder Ejecutivo

En cuanto a la afirmaci贸n de que este complejo y creciente sistema de聽 medios difunde informaciones y sobre todo opiniones con la m谩s absoluta libertad,聽 no hay mejor prueba que una antolog铆a del contenido reciente de algunas de las m谩s importantes y difundidas publicaciones del pa铆s. Radios y televisoras replican y amplifican los mismos contenidos.

Para verificar el imperio de la m谩s absoluta libertad de expresi贸n basta dar un聽 somero vistazo a la prensa mas reciente. En su edici贸n del 7 de febrero de 2012, El Nacional muestra en primera p谩gina una cerrada concentraci贸n de titulares tendientes a desacreditar a la administraci贸n. As铆, a tres columnas antetitula 鈥淕obierno niega intenci贸n de sabotaje鈥 para luego titular 鈥淓l PSUV proh铆be a sus militantes votar en primarias鈥 y subtitular 鈥淟a amenaza es vista en la MUD como una muestra de temor鈥. En forma directa o indirecta, tildan as铆 al gobierno de saboteador que amenaza y sufre 鈥渢emor鈥.聽 Abajo, el titular a dos columnas 鈥淥lvidados por el padrino鈥 se refiere 鈥渁 las 387 familias damnificadas que viven desde hace 15 meses en los s贸tanos del edificio L铆der, en La Florida 鈥, las cuales piden 鈥渁l padrino del refugio, el alcalde Jorge Rodr铆guez, los reciba y les mejore las condiciones que habitan鈥. Las autoridades, que han habilitado refugios para m谩s de trescientos mil damnificados por las lluvias del a帽o 2011, algunos en hoteles de lujo u oficinas p煤blicas, son tratadas as铆 como un 鈥減adrino鈥, capo de mafia, que tendr铆a a sus protegidos 鈥渙lvidados鈥.聽聽 Al lado, se titula una gr谩fica en diapositivo 鈥淐on ingenio vencen la desidia鈥, para celebrar que un ciudadano haya colocado en una calle de Petare 鈥渦na instalaci贸n que alumbra las zonas de m谩s peligro y las mantiene resguardadas del hampa鈥.聽 Se abre as铆 un verdadero menudeo de titulares que perseveran en una campa帽a perenne para incrementar la percepci贸n de la inseguridad del ciudadano ante el hampa. Por ejemplo, en la misma p谩gina: 鈥淚nseguridad: Capturaron a 3 implicados en secuestro de embajador鈥. 鈥淭res detenidos: Un muerto en tiroteo por asalto a joyer铆a en el Sambil鈥. Y 鈥淎tienden hasta 50 partos diarios: Emergencia en Hospital de Maracay por muerte de 11 reci茅n nacidos鈥. Como colof贸n: 鈥淧iden di谩logo: Empresarios rechazan que se vuelva al PVP鈥. Empresarios que rechazan聽 a priori una medida de control de precios piden di谩logo: vale decir, debe ceder la otra parte.聽 En聽 medio, en un recuadro en verde que arroja dudas sobre si se trata de un titular noticioso o de propaganda, se afirma: 鈥淗enrique Capriles Radonski: Nadie necesita vestir de un color para ser atendido鈥 y 鈥淩uta a las primarias: Faltan 5 d铆as鈥. Resumamos: en tan s贸lo una primera plana, a grandes titulares, se trata al gobierno electo, bien por denotaci贸n o por connotaci贸n, de 鈥渟aboteador鈥, 鈥渁menaza鈥, culpable de 鈥渕iedo鈥, de聽 鈥渄esidia鈥,聽 de 鈥減adrino鈥 que tendr铆a a los ciudadanos 鈥渙lvidados鈥, ser铆a incapaz de garantizar la seguridad y la salud p煤blica, se mostrar铆a聽 refractario al di谩logo y, por implicaci贸n, para atender al ciudadano requerir铆a que 茅ste debiera 鈥渧estir de un color鈥. Ning煤n gobierno que restringiera la libertad de expresi贸n permitir铆a una primera p谩gina como la rese帽ada.

Ataques al Poder Electoral

驴Esta libertad de expresi贸n se limita a las primeras planas? Pasemos a la p谩gina 2 del mismo d铆a y cotidiano. En ella se titula 鈥淓strategia: el oficialismo niega que planifique sabotear elecciones del 12-F鈥 (Unas elecciones internas de la oposici贸n para seleccionar su candidato).聽 Un subt铆tulo聽 resaltado denuncia: 鈥淢iedo pol铆tico鈥 y especula: 鈥淟a amenaza del PSUV es vista como una muestra de miedo鈥.聽 En la misma p谩gina, a dos columnas: 鈥淧eligra la democracia: Advierten que Ch谩vez dar谩 autogolpe鈥.聽 Al lado, tambi茅n a dos columnas: 鈥淧iden garant铆as para los electores鈥.聽 A la derecha de la misma p谩gina, en forma incongruente: 鈥淚nforme 2011: Reportan 94 agresiones a la libertad de prensa鈥. Un 鈥淕rupo Andino de Libertad Informativa鈥 reporta dicha cifra, sin explicar c贸mo pueden ocurrir tales violaciones en un pa铆s donde circulan cotidianamente semejantes titulares e informes, y mucho menos c贸mo se pueden publicar agresiones a la libertad de prensa en un pa铆s donde supuestamente 茅sta no existe.

De nuevo resumimos: el gobierno planear铆a 鈥渟abotear elecciones鈥, estar铆a pose铆do de 鈥淢iedo pol铆tico鈥, 鈥渄ar谩 un autogolpe鈥,聽 ser铆a culpable de 鈥渁gresiones a la libertad de prensa鈥. Son meras especulaciones grav铆simas e infundadas, la mayor铆a sobre hechos futuros e inciertos. El聽 que sean cotidianamente publicadas sin obst谩culos ni consecuencias es la prueba irrefutable de que en Venezuela existe la libertad de expresi贸n m谩s plena.

驴Se trata de una situaci贸n casual? Examinemos el mismo peri贸dico un mes despu茅s, el 7 de marzo de 2012. En su p谩gina 2, un titular a seis columnas: 鈥淓l Gobierno fomenta la impunidad para generar miedo鈥. Otro titular, a cuatro columnas: 鈥淒iscurso del Ejecutivo aviva la violencia鈥. Y a dos columnas: 鈥淐alifican de atentado el suceso en Cotiza鈥, y 鈥淭avares denuncia amenazas por identificar a los oficialistas鈥. Tenemos as铆 presentadas como noticias opiniones seg煤n las cuales el gobierno 鈥渇omenta la impunidad鈥, 鈥渁viva la violencia鈥, habr铆a promovido un 鈥渁tentado鈥 y proferir铆a 鈥渁menazas por identificar a oficialistas鈥. Ning煤n gobierno que atentara contra la libertad de expresi贸n dejar铆a publicar tal concentraci贸n de acusaciones sin pruebas y sin consecuencias.

Ataques al Poder Legislativo y Judicial

驴Esta libertad o m谩s bien libertinaje de expresi贸n, que muy pocos gobiernos democr谩ticos tolerar铆an, la ejerce s贸lo El Nacional? La primera plana de El Universal del 2 de febrero de 2012 es una frontal agresi贸n a cuatro columnas contra el Poder Legislativo: 鈥淎lertan que mayor铆a de la AN aprob贸 una 麓ley sapo麓鈥. 鈥淪apo鈥 es venezolanismo infamante por 鈥渄elator鈥; la mayor铆a parlamentaria, por extensi贸n, lo ser铆a. La quinta columna es una granizada de titulares contra los dem谩s poderes: 鈥淪olicitan que se garantice el suministro de energ铆a el d铆a 12 F 鈥, lo cual sugiere que habr铆a peligro de que el Ejecutivo la cortara durante las primarias de la oposici贸n. 鈥淪in registro Electoral venezolanos en Australia, Madrid y Ciudad de Panam谩鈥 cuestiona al Poder Electoral. 鈥淐apriles: El que en 14 a帽os no ha bajado la delincuencia, no lo har谩 en 6 a帽os鈥 y 鈥淧茅rez: el C贸digo Org谩nico Procesal Penal no frenar谩 el crimen ni el lenguaje violento del Presidente鈥. As铆 se cuestiona equitativamente al Poder Ejecutivo y al Judicial, omitiendo que los estados donde gobierna la oposici贸n son justamente los que presentan mayor tasa delictiva.

Ataques al sistema de Defensa Nacional

Igual libertad para presentar opiniones o especulaciones como noticias impera en el resto de los medios. La primera p谩gina del diario 脷ltimas Noticias del 15 de marzo de 2012聽 proclama que 鈥淗ay 500 麓boliches麓 armados鈥, que 鈥淕uerrilla criolla compr贸 600 granadas al Cartel de La Guajira 鈥 y que 鈥淭ienen escuela de combatientes, 11 casas-bases, imprenta y radio鈥. Los聽 llamados 麓boliches麓 ser铆an una supuesta guerrilla bolivariana, sobre la cual en la p谩gina 16 se afirma sin pruebas que 鈥淏oliches funcionan como la guerrilla colombiana ELN鈥, en prosecuci贸n del intento de vincular en alguna forma supuestos grupos que operar铆an en Venezuela con insurgentes for谩neos. En todo el texto no se mencionan fuentes ni evidencias: lo 煤nico que prueba es, una vez m谩s, la ilimitada libertad de expresi贸n en Venezuela. En El Nacional de 7-2-2012, un titular de la p谩gina 2 prosigue la perpetua campa帽a para inculpar al gobierno electo venezolano como aliado de organizaciones guerrilleras: 鈥淔ARC: Uribe advirti贸 presencia de Timochenko鈥. El cuerpo de esta noticia se帽ala que 鈥淓l ex presidente colombiano 脕lvaro Uribe V茅lez asegur贸 en noviembre de 2011 que el ahora jefe de las FARC, Rodrigo Londo帽o Echeverri (alias Timochenko) y alias 麓Iv谩n M谩rquez麓 estaban en territorio venezolano鈥. La informaci贸n es extempor谩nea por cuatro meses, pero alegatos de tal g茅nero son 煤tiles como coartada intemporal para invadir pa铆ses, como ocurri贸 con la agresi贸n de Colombia contra Ecuador.

As铆 como los medios critican encarnizadamente la supuesta debilidad de un sistema de Defensa que permitir铆a la presencia de insurgentes, igualmente聽 atacan los esfuerzos por fortalecerlo. El diario capitalino El Mundo titula el 20 de marzo de 2012, desplegado en toda la primera p谩gina 鈥淰enezuela le gana a sus vecinos en compra de armas鈥, refiriendo a una adquisici贸n excepcional de pertrechos en 2011. El cotidiano, por supuesto, no balancea la noticia informando sobre el contexto. Venezuela聽 mantiene un ej茅rcito de poco m谩s de ochenta mil efectivos, al cual seg煤n el World Economic Outlook dedica en 2005 unos 1.477 millones de d贸lares, el 1,6% de un PIB del cual destina casi 9% a la Educaci贸n. La vecina聽 Colombia en 2007 mantiene 459.687 funcionarios destinados a labores de Defensa y Seguridad; y gasta anualmente en la guerra 6,5 % de su PIB, unos 22.000 millones de d贸lares anuales,聽 seg煤n los investigadores Juan Camilo Restrepo y Pedro Medell铆n (Semanario VOZ, edici贸n 2427, cit. Por 脕lvaro Angarita: 鈥淐rece el gasto militar. Guerra devora el presupuesto鈥; 27-2- 2008 www.geocities.com/vozxcol/voz.pdf).

Informaciones dirigidas a difundir p谩nico

Pr谩ctica usual de los medios venezolanos privados es la de difundir contenidos tendientes a crear p谩nico en la ciudadan铆a. Ya aludimos al graneo de titulares destinados a incrementar la sensaci贸n de inseguridad. Esta campa帽a no se limita a rese帽ar actos del hampa. A principios de febrero ocurre un derrame de petr贸leo en el r铆o Guarapiche, en el estado Monagas, del Oriente del pa铆s. Para proteger a los ciudadanos, las autoridades cierran la planta de tratamiento de agua del Bajo Guarapiche y la mantienen m谩s de cuarenta d铆as as铆 (脷ltimas Noticias, 15-3-2012, p.2).

Es la oportunidad para que la oposici贸n convierta medi谩ticamente un accidente local en un p谩nico nacional. El 14 de marzo el gobernador opositor de Carabobo, Enrique Salas, declara聽 a Globovisi贸n聽 que las autoridades distribuyen por el sistema de acueductos 鈥渁gua podrida鈥, que someten a tratamiento agua 鈥渟alubre鈥 (sic) y pide declarar emergencia sanitaria en el centro del pa铆s porque 茅sta causar铆a 鈥渆l crecimiento del autismo鈥. Este inaudito descubrimiento cl铆nico, que bien podr铆a reportar el Premio Nobel para el funcionario, es la se帽al para otra persistente campa帽a destinada a convencer a la ciudadan铆a de que el l铆quido vital causa la muerte, sobre la cual citaremos apenas algunos ejemplos. Al d铆a siguiente El Carabobe帽o titula 鈥淗iperkinesis y alzheimer por mala calidad del agua e Aragua y Carabobo鈥. El 15 de marzo el cotidiano Tal Cual agrava la campa帽a con el tinte racista en caricatura seg煤n la cual 鈥淏asta de supremac铆a blanca: ahora tenemos aguas afrodescendientes鈥. El 15 de marzo 脷ltimas Noticias titula a cuatro columnas la聽 p谩gina 2: 鈥淎lertan sobre contaminaci贸n de embalses que surten a Caracas鈥, y el 19 de ese mes, en la misma p谩gina: 鈥淓n tela de juicio calidad del agua en Venezuela鈥. A la velocidad de las rotativas una campa帽a sobre un suministro de agua local en Orienta, vincula en el Centro en forma fantasiosa agua 鈥渟alubre鈥 y autismo y Alzheimer, y se potencia hasta abarcar la capital y luego la totalidad del pa铆s.

Se comprenden los efectos que puede tener la divulgaci贸n de falsas noticias. En 1938 Orson Welles desat贸 un p谩nico en Estados Unidos al difundir una versi贸n radiof贸nica de La guerra de los mundos, de H.G. Wells. La polic铆a no lo dej贸 concluir el programa. A fines de los a帽os 60 los hippies desataron otro p谩nico amenazando verter LSD en el acueducto de Nueva York. El Juzgado Vig茅simo Quinto de Primera Instancia en funciones de control del Circuito Judicial Penal del 脕rea Metropolitana de Caracas el 21 de marzo debi贸 鈥淚NSTAR a los distintos medios de comunicaci贸n nacionales y regionales, tanto impresos como noticieros digitales, radio y televisi贸n, actuar con extrema responsabilidad al momento de difundir cualquier tipo de informaci贸n relacionada con la presunta contaminaci贸n de los cuerpos de agua cruda y potable, destinada al uso del consumo humano, que no haya sido debidamente avalados por un 鈥渙rganismo competente para ello禄.聽

Y a帽ade que 鈥渆sta exacci贸n no puede entenderse como un mecanismo limitante de la libertad de expresi贸n e informaci贸n, si no por el contrario, reafirmar tales derechos al procurar que las informaciones tengan un aval cient铆fico que las revista de absoluta veracidad, tal como lo prevee el contenido del art铆culo 58 del Texto Constitucional seg煤n el cual 鈥榯oda persona tiene derecho a la informaci贸n oportuna y veraz e imparcial麓, so pena de incurrir en tipos penales, descritos por el legislador como hechos punibles que de alguna forma conlleven a crear p谩nico y zozobra en la ciudadan铆a鈥.

Enti茅ndase bien: la decisi贸n s贸lo alerta contra la invenci贸n de noticias sobre el agua no avaladas por organismos t茅cnicos competentes, y exhorta a cumplir normas constitucionales y penales. A este respecto, nuestro C贸digo Penal dispone:

ART 296.A.鈥擳odo individuo que por medio de informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo, telef贸nico, correos electr贸nicos o escritos panfletarios, cause p谩nico en la colectividad o la mantenga en zozobra, ser谩 castigado con prisi贸n de dos a cinco a帽os.

Si los hechos descritos en el aparte anterior fueren cometidos por un funcionario p煤blico, vali茅ndose del anonimato o usando para tal fin el nombre ajeno, la pena se incrementar谩 en una tercera parte.

Este art铆culo ser谩 aplicado sin perjuicio a lo establecido en la legislaci贸n especial sobre los delitos inform谩ticos, telecomunicaciones, impresos y transmisi贸n de mensajes de datos.

Una vez m谩s resumimos: ning煤n gobierno que coartara la libertad de expresi贸n permitir铆a la divulgaci贸n de noticias o m谩s bien de opiniones como las citadas, encaminadas a causar p谩nico en la comunidad. Los medios de comunicaci贸n en Venezuela gozan de la m谩s amplia libertad de expresi贸n, y en la actualidad siguen la misma l铆nea que desde principios de siglo: critican abierta y la mayor铆a de las veces infundadamente聽 a todos los poderes del Estado, sin ser constre帽idos ni sufrir consecuencias por ello.

Los medios en Venezuela funcionan como actores pol铆ticos

聽Para mejor valorar en su justa perspectiva esta situaci贸n de plena libertad de expresi贸n, es oportuno se帽alar que por su parte los medios llevan adelante en forma persistente pr谩cticas de violaci贸n de la Constituci贸n de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, de sus leyes y de la 茅tica del gremio period铆stico.

Para probar estas pr谩cticas, que son del dominio p煤blico, y cuya exposici贸n rebasar铆a de los l铆mites de esta audiencia, recurrimos a testimonios emitidos por los propios medios, por sus propietarios y sus comunicadores, recogidos en forma textual en el libro聽 Dictadura medi谩tica en Venezuela: Investigaci贸n de unos medios por encima de toda sospecha (Ministerio del Poder Popular para la Comunicaci贸n y la Informaci贸n , Caracas, 2008), que acompa帽amos como Anexo al presente alegato y del cual consignamos un ejemplar a cada uno de los miembros de la Comisi贸n Interamericana de los Derechos Humanos.

En el documento citado consta, en afirmaciones de los propios periodistas y propietarios, que en Venezuela los medios privados no act煤an como comunicadores, sino como actores pol铆ticos, promueven en forma consistente la antipol铆tica e intentan suplantar a los partidos (pp.308-314). Que incitan de manera pertinaz a la discriminaci贸n 茅tnica y racial, la guerra civil, el magnicidio y la聽 deposici贸n violenta del gobierno leg铆timo (pp. 309).

Los medios fueron c贸mplices y ejecutores de un golpe de Estado

Consta asimismo en testimonios citados textualmente en dicho libro que para el a帽o 2002, a excepci贸n de dos diarios con cierto grado de equilibrio, los medios predicaron abiertamente el derrocamiento del gobierno leg铆timo, mintieron que 茅ste habr铆a disparado contra una manifestaci贸n, mintieron que el Presidente hab铆a renunciado, colaboraron con su tecnolog铆a superior en el corte de comunicaciones que lo derroc贸, pactaron con la dictadura la entrega de los 贸rganos de control de las telecomunicaciones, llamaron a la delaci贸n contra los partidarios del gobierno democr谩tico, difundieron entusi谩sticamente sus detenciones y ocultaron con un apag贸n comunicacional los movimientos populares que en definitiva restablecieron el gobierno leg铆timo (Op. Cit. pp. 45 -103).

Ni el presidente electo ni sus funcionarios aplicaron ninguna sanci贸n: Desde el 2 de diciembre de 2002 hasta marzo de 2003 los medios privados en Venezuela se encadenaron 24 horas diarias en una saturativa cadena de llamamientos a derrocar el gobierno leg铆timo, de apoyo a un cierre patronal de empresas, al sabotaje de la industria petrolera y a la desobediencia tributaria. La falta de apoyo popular a esta agresi贸n comunicacional de una duraci贸n nunca vista en el mundo determin贸 su fracaso, sin que de nuevo las autoridades ejecutaran聽 sanci贸n alguna (Op.cit. pp 140-155).

Los medios venezolanos no se consideran obligados a ser veraces ni imparciales

Para sustentar tales pol铆ticas los medios han dejado de lado la veracidad, objetividad, imparcialidad y equilibrio que debe caracterizarlos. Para justificarlo, el doctor Pedro Nikken sostiene en la audiencia de 27 de marzo de la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos en Washington que 鈥渘adie sabe lo que es la verdad鈥. Es la pregunta de Pilatos, y cada vez que la hace un agente del Imperio, sale crucificado un inocente. Si verdaderamente tuviera dudas, el doctor Nikken no deber铆a acudir ante una Corte Interamericana para que legitime como verdad judicial una verdad que 茅l mismo dice ignorar, y los medios opositores venezolanos a los cuales representa deber铆an abstenerse de presentar como verdades la granizada de mentiras que constantemente esgrimen contra el gobierno democr谩tico de Venezuela.

Lo cierto es que de acuerdo con el art铆culo 58 de la Constituci贸n de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, 鈥淟a comunicaci贸n es libre y plural y comporta los deberes y responsabilidades que indique la ley. Toda persona tiene derecho a la informaci贸n oportuna, veraz e imparcial, sin censura, de acuerdo con los principios de esta Constituci贸n, as铆 como a la r茅plica y rectificaci贸n cuando se vea afectada directamente por informaciones inexactas o agraviantes鈥. Por tanto, nadie puede en Venezuela emitir informaci贸n inoportuna, falsa y parcializada, ni pretender que como desconoce la verdad, est谩 libre de los deberes y responsabilidades que indique la ley.

Para evidenciar que gran parte de los medios en Venezuela no se consideran obligados a proporcionar informaci贸n veraz, imparcial y oportuna, citamos opiniones textuales de comunicadores聽聽 de la propia oposici贸n y de observadores for谩neos. El reportero Roberto Giusti declara: 鈥淢e pregunto si a la hora de exigirnos objetividad lo que quieren en el fondo es silencio c贸mplice, babosa obsecuencia, la entrega incondicional o la renuncia鈥 (Laura Weffer: 鈥淩oberto Giusti: es necesario ir m谩s all谩 de la objetividad鈥, El Nacional,聽 26-6-03, A-5). El opositor Manuel Isidro Molina apunta que 鈥渓os medios deben volver a ser espacios plurales y 茅ticos, sin manipulaciones, censura ni tergiversaciones politiqueras. Y deben salir del dispositivo neoliberal que los viene animando鈥. (鈥淟a rectificaci贸n medi谩tica tiene que ser valiente, sincera y honesta鈥, La Raz贸n, 3-11-02, A-5).

Patrick Butler, para 2003 vicepresidente del Centro Internacional de Periodistas, sostiene que聽 鈥渘o est谩 haciendo un periodismo independiente sino partidario, que no trata de informar al p煤blico sino de convencer al p煤blico para cambiar un gobierno.鈥 (Marianela Palacios: 鈥淯niversidades abogan por un periodismo 茅tico鈥, El Nacional 26-6-03, A-5). El brit谩nico Phillip Gunson, para 2003 presidente de la Asociaci贸n de Periodistas Extranjeros, declara que: 鈥淓l periodismo venezolano est谩 tan polarizado como cualquier otro aspecto de la vida nacional. Muchos periodistas, editores y due帽os de medios parecen pensar que esto es no s贸lo inevitable, sino hasta deseable, que la llamada imparcialidad es una meta inalcanzable y hasta absurda en medio de esta聽 coyuntura, que a la imparcialidad hay que tirarla por la borda porque as铆 lo exigen las circunstancias鈥. (Marianela Palacios: 鈥淧eriodismo en tiempos de crisis鈥, El Nacional,聽 27-6-03, A-8). Y聽聽 seg煤n apunta el analista del Consejo para Asuntos Hemisf茅ricos Larry Byrns: 鈥淟os medios venezolanos no reportan sucesos, ayudan a crearlos. Su punto de vista se encuentra no s贸lo en la p谩gina editorial, sino en todas y cada una de las columnas de sus peri贸dicos, en escandalosa contradicci贸n con todo sentido y responsabilidad profesional鈥 (Temas, Caracas, 16-1-03, p. 13).

Los propietarios de los medios vetan, censuran y explotan a los comunicadores

Estas pol铆ticas, ordenadas por los due帽os de los medios, no necesariamente cuentan con la aprobaci贸n de los comunicadores ni les garantizan un trabajo digno y estable. En remitido que el diario El Nacional se neg贸 a publicar, el sindicato de ese diario exige: 鈥淏asta ya de manipular a los trabajadores de los medios de comunicaci贸n para exponernos como responsables de las l铆neas informativas de los mismos, los due帽os de los medios deben aceptar que son un poder y que por consiguiente tienen una responsabilidad social no s贸lo con sus trabajadores sino con toda la sociedad venezolana (鈥)鈥 (9-6-2002. www.antiescualidos.com.).

Sorprende por ello que organismos gremiales como el Colegio Nacional de Periodistas o el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa , en lugar de democratizar su funcionamiento y defender a sus agremiados contra los patronos, hagan causa com煤n con 茅stos a la hora de cursar falsas acusaciones contra Venezuela. El Colegio pas贸 diez a帽os sin elegir nuevas autoridades; ni 茅l ni el SNTP movieron un dedo contra los masivos despidos de cerca de medio millar de comunicadores que siguieron al fracaso del paro patronal de 2002 y 2003, y que desde entonces no han cesado. Tampoco聽 adoptaro una sola medida contra la cr贸nica inestabilidad laboral y la falta de seguridad social que aqueja a sus afiliados gracias a las pr谩cticas de tercerizaci贸n, ni contra la permanente censura y el veto que se ejerce sobre los profesionales que disienten de los propietarios. Sobre estas materias rige el criterio que la 鈥淒efensora del lector鈥 Alba S谩nchez consigna en El Nacional del 8-10-2002 legitimando el veto contra colaboradores expulsados del diario: 鈥淣o basta con ser buenos con la escritura o desarrollar ideas brillantes (lo cual tambi茅n importa), sino que sus textos tienen que gustarle adem谩s de a los lectores, a los directivos del peri贸dico, a sus comit茅s editoriales, a sus directores o a sus due帽os (鈥). Obviamente los 鈥榰ngidos鈥 dejan de serlo cuando los antes mencionados lo deciden鈥.

Visto lo cual, todav铆a m谩s sorprende que la presidenta del CNP, en lugar de atender a precaria聽 situaci贸n laboral de sus agremiados, alegue ante la Comisi贸n Interamericana de los Derechos Humanos que los comunicadores venezolanos son inducidos a la 鈥渁utocensura鈥 mediante 鈥渄ispositivos de temor鈥. Si hay 鈥渁utocensura鈥 en medios que no se consideran obligados a ser veraces, es impuesta por 鈥渓os directivos del peri贸dico, sus comit茅s editoriales, sus directores o sus due帽os鈥, seg煤n confiesa Alba S谩nchez. Ni un solo comunicador venezolano ha dejado de sentir estos mecanismos patronales, sobre los cuales CNP y SNTP guardan el m谩s c贸mplice silencio, quiz谩 por no dejar de ser 鈥渦ngidos鈥 a su vez por los propietarios.

Los medios son la principal fuente de las denuncias ante la CIDH

Como otra prueba de la libertad de expresi贸n integral de que se disfruta en Venezuela, se帽alamos el hecho de que la mayor铆a de las denuncias interpuestas por Organizaciones no Gubernamentales ante la Comisi贸n Interamericana de los Derechos Humanos,聽 y que 茅sta por lo regular cursa sin mayor verificaci贸n como acusaciones ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, se fundan 煤nica y exclusivamente en notas de prensa, que a menudo no aportan precisiones sobre personas, lugar, fecha ni hechos.

En repetidas oportunidades hemos criticado esta conducta, ya que viola los principios de la Convenci贸n Interamericana de los Derechos Humanos, la cual en su art铆culo 46 pauta que 鈥淧ara que una petici贸n o comunicaci贸n presentada conforme a los art铆culos 44 o 45 sea admitida por la Comisi贸n , se requerir谩 (鈥) d. que en el caso del art铆culo 44 la petici贸n contenga el nombre, la nacionalidad, la profesi贸n, el domicilio y la firma de la persona o personas o del representante legal de la entidad que somete la petici贸n鈥.

Y en repetidas ocasiones tambi茅n hemos exigido a la Comisi贸n que se ajuste a su jurisprudencia, que ella misma cita en sus informes, seg煤n la cual los funcionarios p煤blicos (de organismos nacionales o internacionales) 鈥渆st谩n sometidos a ciertas limitaciones en cuanto a constatar en forma razonable, aunque no necesariamente exhaustiva, los hechos en los que fundamentan sus opiniones, y deber铆an hacerlo con una diligencia a煤n mayor a la empleada por los particulares, en atenci贸n al alto grado de credibilidad de la que gozan y en aras a evitar que los ciudadanos reciban una versi贸n manipulada de los hechos鈥.

Pero si la Comisi贸n聽聽 funda sus decisiones esencialmente en alegatos basados en notas de prensa de los medios venezolanos, los cuales expl铆citamente rechazan el deber de veracidad y de objetividad (y que son una fuente que ning煤n 贸rgano jurisdiccional digno de tal condici贸n acepta por si sola como prueba), confiesa con ello que en su propio juicio dichos medios informan y opinan sin cortapisas ni limitaciones sobre lo que sucede en Venezuela, y confirma con tal pr谩ctica que en nuestro pa铆s existe la m谩s plena y total聽 libertad de expresi贸n.

Cerramos estas consideraciones con un llamamiento para que la Comisi贸n Interamericana revise sus inveteradas pr谩cticas de aceptar y dar curso irreflexivamente a todo tipo de denuncias sobre violaci贸n de Derechos Humanos en casos en los cuales no se ha agotado la jurisdicci贸n interna, en los cuales no se precisan nombres, lugares, fechas ni pruebas, en los cuales meramente se efect煤an especulaciones sobre posibles hechos futuros e inciertos, y sobre todo, basados 煤nica y exclusivamente en notas de prensa de medios que聽 seg煤n sus propias declaraciones no se consideran obligados a respetar la objetividad, la veracidad ni la imparcialidad,聽 y que no representan m谩s que la opini贸n interesada y parcial de reducidos grupos de propietarios.

Sobre el particular, la Comisi贸n debe tener muy en cuenta las cr铆ticas formuladas por los representantes de Brasil, Bolivia, Ecuador, M茅xico y Per煤聽 que constan en el Informe del Grupo de Trabajo Especial de Reflexi贸n sobre el Funcionamiento de la Comisi贸n Interamericana , de 13 de diciembre de 2011. No s贸lo se trata de un nutrido grupo de pa铆ses que formulan cr铆ticas al desempe帽o de esta Comisi贸n: en conjunto, representan cerca de la mitad del territorio y de la poblaci贸n de Am茅rica Latina y el Caribe. Los pueblos de estos pa铆ses, as铆 como los gobiernos democr谩ticos legitimados por el voto de ellos, merecen la consideraci贸n y el respeto que tales pr谩cticas vulneran de manera continua: tambi茅n son titulares de Derechos Humanos, y no se debe los debe considerar incapaces de defenderlos cuando quienes los vulneran son empresas o empresarios.

Por estas muestras de los medios que hemos citado la veracidad y la imparcialidad no se divisan, pero s铆 se divisa que la libertad de expresi贸n en Venezuela es quiz谩 la m谩s plena del mundo.

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