Ago 9 2021
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AmbienteEconom铆a

Litio, cobalto y tierras raras. La carrera por los recursos pospetr贸leo

Gracias a su mismo nombre 鈥揺nerg铆a renovable鈥 podemos imaginar un porvenir no muy lejano en que desaparecer谩 nuestra dependencia de combustibles no renovables como el petr贸leo, el gas natural y el carb贸n. En efecto, el gobierno de Joe Biden ha anunciado que se ha propuesto como objetivo eliminar totalmente la dependencia de EU de estos combustibles no renovables para la producci贸n de electricidad de aqu铆 a 2035. Pretende alcanzar este objetivo 鈥渄esplegando recursos de producci贸n de electricidad sin contaminaci贸n por carbono鈥, principalmente la energ铆a perpetua del viento y del sol.

Visto que otros pa铆ses emprenden la misma v铆a, resulta tentador concluir que pronto pasar谩 a ser historia la 茅poca en que la competencia en torno a recursos energ茅ticos limitados era una causa recurrente de conflictos. Lamentablemente, esto no es cierto: si el sol y el viento son efectivamente renovables hasta el infinito, los materiales necesarios para convertir estos recursos en electricidad 鈥搈inerales como el cobalto, el cobre, el litio, el n铆quel y los elementos de tierras raras, o ETR鈥 son todo menos renovables.

Algunos de ellos, de hecho, son mucho m谩s raros que el petr贸leo, lo que nos hace pensar que los conflictos mundiales en torno a recursos vitales bien podr铆an no desaparecer en la era de las energ铆as renovables.

Para comprender esta paradoja inesperada, es preciso examinar c贸mo las energ铆as e贸lica y solar se transforman en formas utilizables de electricidad y de propulsi贸n. La energ铆a solar se capta en gran parte mediante c茅lulas fotovoltaicas [paneles solares fotovoltaicos], a menudo instalados en gran n煤mero [las huertas solares], mientras que el viento se aprovecha mediante turbinas gigantes que suelen desplegarse en vastos parques e贸licos. Para utilizar la electricidad en el transporte, los autom贸viles y camiones han de estar equipados con bater铆as perfeccionadas, capaces de mantener una carga a lo largo de grandes distancias. Cada uno de estos equipos utiliza cantidades notables de cobre para transmitir la electricidad, as铆 como una variedad de otros minerales no renovables. Los molinos e贸licos, por ejemplo, requieren manganeso, molibdeno, n铆quel, zinc y tierras raras para sus generadores el茅ctricos, mientras que los veh铆culos el茅ctricos (VE) necesitan cobalto, grafito, litio, manganeso y tierras raras para sus motores y bater铆as.

Hoy por hoy, dado que la energ铆a e贸lica y la solar solo representan el 7% de la producci贸n mundial de electricidad y que menos del 1% de todos los veh铆culos que circulan son el茅ctricos, la producci贸n de estos minerales es m谩s o menos suficiente para satisfacer la demanda mundial. Claro que si EU y otros pa铆ses optan realmente por un futuro energ茅tico verde, tal como plantea del presidente Biden, la demanda de estos minerales crecer谩 r谩pidamente y la producci贸n mundial no podr谩 responder ni de lejos a las necesidades previstas.

Propiedades del Cobalto para los carburos de Tungsteno | CarbosystemSeg煤n un estudio de la Agencia Internacional de la Energ铆a (AIE), titulado The Role of Critical Minerals in Clean Energy Transitions, la demanda de litio en 2040 podr铆a ser 50 veces superior a la actual, y la de cobalto y grafito 30 veces superior si el mundo se apresura a reemplazar los veh铆culos que funcionan con petr贸leo por veh铆culos el茅ctricos. Este aumento de la demanda incitar谩 sin duda a la industria a desarrollar nuevas fuentes de abastecimiento de estos minerales, pero las fuentes potenciales son limitadas y su puesta en servicio ser谩 costosa y complicada.

Es decir, el mundo podr谩 verse sometido a importantes penurias de materiales cr铆ticos. (鈥淎hora que la transici贸n hacia las energ铆as limpias se acelera a escala mundial 鈥搒e帽ala siniestramente el informe de la AIE鈥 y que proliferan cada vez m谩s los paneles solares, los molinos e贸licos y los veh铆culos el茅ctricos, estos mercados de r谩pido crecimiento de los minerales claves podr铆an quedar expuestos a la volatilidad de precios, a la influencia geopol铆tica e incluso a dificultades de aprovisionamiento鈥).

Y una complicaci贸n a帽adida: con respecto a algunos materiales m谩s cr铆ticos, en particular el litio, el cobalto y los elementos de tierras raras, la producci贸n est谩 muy concentrada en unos pocos pa铆ses, una realidad que podr铆a dar pie al tipo de conflictos geopol铆ticos que ya jalonaron la dependencia del mundo con respecto a las grandes fuentes de petr贸leo. Seg煤n la AIE, un 煤nico pa铆s, la Rep煤blica Democr谩tica de Congo (RDC), suministra actualmente m谩s del 80% del cobalto mundial, y otro 鈥揅hina鈥, el 70% de los elementos de tierras raras.La doble cara del oro azul

Asimismo, la producci贸n de litio se concentra en lo esencial en dos pa铆ses, Argentina y Chile, que representan conjuntamente cerca del 80% de la oferta mundial, mientras que tres pa铆ses 鈥揂rgentina, Chile, y Per煤鈥 suministran la mayor parte de nuestro cobre. Es decir, estas reservas futuras est谩n mucho m谩s concentradas en un n煤mero mucho m谩s restringido de pa铆ses que el petr贸leo y el gas natural, un dato que hace que los analistas de la AIE se inquieten ante las futuras luchas por el acceso a estos recursos.

Del petr贸leo al litio: las implicaciones geopol铆ticas,聽de la revoluci贸n del autom贸vil el茅ctrico

Es bien conocido el papel del petr贸leo en la configuraci贸n de la geopol铆tica mundial. Desde que el petr贸leo pas贸 a ser esencial para el transporte mundial 鈥搚 por tanto para el funcionamiento de la econom铆a mundial鈥, se ha considerado, por razones evidentes, un recurso estrat茅gico. Puesto que las mayores concentraciones de petr贸leo se hallan en Oriente Medio, una regi贸n hist贸ricamente alejada de los principales centros de actividad industrial en Europa y Norteam茅rica y sujeta regularmente a convulsiones pol铆ticas, las principales naciones importadoras trataron durante mucho tiempo de ejercer cierto control sobre la producci贸n y la exportaci贸n de petr贸leo de esta regi贸n.

Esto dio lugar a un imperialismo de nivel superior sobre los recursos. Comenz贸 despu茅s de la Primera Guerra Mundial, cuando Gran Breta帽a y las dem谩s potencias europeas se disputaron el control colonial de las zonas petrol铆feras de la regi贸n del Golfo P茅rsico. Esa lucha continu贸 tras la Segunda Guerra Mundial, cuando EU entr贸 espectacularmente en esta competici贸n.

Para EU, garantizar el acceso al petr贸leo de Oriente Medio pas贸 a ser una prioridad estrat茅gica tras las crisis del petr贸leo de 1973 y 1979, la primera causada por un embargo petrolero 谩rabe en represalia por el apoyo de Washington a Israel en la guerra de octubre de aquel a帽o, y la segunda por una interrupci贸n de los suministros provocada por la revoluci贸n isl谩mica en Ir谩n.

En respuesta a las colas interminables ante las gasolineras de EU y a las recesiones subsiguientes, los sucesivos presidentes se comprometieron a proteger las importaciones de petr贸leo por todos los medios necesarios, incluido el uso de la fuerza armada. Es la postura que llev贸 al presidente George H. W. Bush [1989-1993] a librar la primera guerra del Golfo contra el Irak de Sadam Husein en 1991 y a su hijo [George W. Bush, 2001-2009] a invadir ese mismo pa铆s en 2003.

En 2021, EU ya no depende tanto del petr贸leo de Oriente Medio, dada la amplitud de la explotaci贸n mediante la tecnolog铆a de fracturaci贸n hidr谩ulica de los yacimientos nacionales de esquistos y otras rocas impregnadas de petr贸leo. Sin embargo, el v铆nculo entre el consumo de petr贸leo y los conflictos geopol铆ticos no ha desaparecido. La mayor铆a de los analistas piensa que el petr贸leo seguir谩 aportando una parte importante de la energ铆a mundial en las pr贸ximas d茅cadas, lo que no dejar谩 de suscitar luchas pol铆ticas y militares en torno a las reservas restantes.

Por ejemplo, ya han estallado conflictos en relaci贸n con las reservas extraterritoriales en los mares de China Meridional y Oriental. Ciertos analistas predicen tambi茅n una lucha por el control de los yacimientos petrol铆feros y minerales no explotados de la regi贸n 谩rtica.

He aqu铆, por tanto, la cuesti贸n que se plantea: 驴cambiar谩 todo esto el fuerte aumento de usuarios de autom贸viles el茅ctricos? La cuota de mercado de los autom贸viles el茅ctricos ya aumenta r谩pidamente y se calcula que alcanzar谩 el 15% de las ventas mundiales en 2030. Las grandes f谩bricas de autom贸viles invierten masivamente en este tipo de veh铆culos, anticipando un fuerte crecimiento de la demanda.

En 2020 hab铆a en el mundo alrededor de 370 modelos de autom贸viles el茅ctricos disponibles en el comercio 鈥搇o que supone un aumento del 40% con respecto a 2019鈥, y los principales fabricantes han anunciado su intenci贸n de aportar 450 modelos suplementarios de aqu铆 a 2022. Adem谩s, General Motors ha anunciado su intenci贸n de suprimir completamente los veh铆culos de gasolina y gas贸leo convencionales de aqu铆 a 2035, mientras que el director general de Volvo ha afirmado que en 2030 la empresa no vender谩 m谩s que veh铆culos el茅ctricos.

Cabe pensar razonablemente que esta evoluci贸n no har谩 m谩s que acelerarse, con profundas consecuencias para el comercio mundial de recursos. Seg煤n la AIE, un veh铆culo el茅ctrico t铆pico precisa seis veces m谩s insumos minerales que un veh铆culo cl谩sico que funciona con petr贸leo. Se trata en particular de cobre para el cableado el茅ctrico, as铆 como de cobalto, grafito, litio y n铆quel, necesarios para garantizar las prestaciones, la longevidad y la densidad energ茅tica (la energ铆a producida por unidad de peso) de la bater铆a. Adem谩s, los elementos de tierras raras ser谩n esenciales para los imanes permanentes instalados en los motores el茅ctricos.

El litio, componente principal de las bater铆as de iones de litio, utilizadas en la mayor铆a de veh铆culos el茅ctricos, es el metal m谩s ligero que se conoce. Aunque est谩 presente tanto en los dep贸sitos de arcilla como en minerales compuestos, raramente se da en concentraciones f谩cilmente explotables, si bien tambi茅n puede extraerse de la salmuera en regiones As铆 son las tres minas de litio m谩s grandes del mundo | TORO Mining Consultantscomo el Salar de Uyuni en Bolivia, la extensi贸n de sal m谩s grande del mundo. Actualmente, alrededor del 58% del litio mundial proviene de Australia, el 20% de Chile, el 11% de China, el 6% de Argentina y en proporciones menores de otros pa铆ses.

Una empresa estadounidense, Lithium Americas, est谩 a punto de iniciar la extracci贸n de cantidades importantes de litio de un yacimiento de arcilla en el norte de Nevada, pero choca con la resistencia de los ganaderos locales y la poblaci贸n ind铆gena, que temen la contaminaci贸n de sus reservas de agua.

El cobalto es otro componente clave de las bater铆as de iones de litio. No es frecuente encontrarlo en yacimientos puros y casi siempre se obtiene como subproducto de la extracci贸n de cobre y n铆quel. Actualmente se produce casi en su totalidad a partir de la extracci贸n de cobre en la RDC, pa铆s ca贸tico asolado por conflictos violentos, principalmente en el llamado cintur贸n de cobre de la provincia de Katanga, una regi贸n que en el pasado hab铆a intentado separarse del resto del pa铆s y que todav铆a muestra veleidades secesionistas.

Los elementos de tierras raras engloban un grupo de 17 sustancias met谩licas dispersas en la corteza terrestre, pero rara vez se hallan en concentraciones explotables. Varias de ellas son esenciales para las futuras soluciones energ茅ticas verdes, especialmente el disprosio, el lantano, el neodimio y el terbio. Utilizados en aleaciones con otros minerales, contribuyen a perpetuar la magnetizaci贸n de los motores el茅ctricos en condiciones de alta temperatura, un requisito clave para los veh铆culos el茅ctricos y los aerogeneradores. Actualmente, alrededor del 70% de los elementos de tierras raras provienen de China, tal vez un 12% de Australia y el 8% de EU.Tierras raras. Los materiales de la discordia. - Fisicotr贸nica

Una simple ojeada a la localizaci贸n de estas concentraciones revela que la transici贸n a la energ铆a verde que plantean el presidente Biden y otros l铆deres mundiales podr铆a chocar con graves problemas geopol铆ticos, que no dejan de recordar los que gener贸 en el pasado la dependencia del petr贸leo. Para empezar, la naci贸n m谩s poderosa del planeta desde el punto de vista militar, EU, no puede aprovisionarse m谩s que de peque帽as cantidades de ETR, as铆 como de otros minerales esenciales, como el n铆quel y el zinc, para las tecnolog铆as verdes avanzadas.

Si Australia, una fiel aliada, seguir谩 siendo sin duda una proveedora importante de algunos de ellos, China, considerada cada vez m谩s como adversaria, es crucial con respecto a los ETR. Congo, uno de los pa铆ses m谩s devastados del planeta por las guerras, es el principal productor de cobalto. Por tanto, no pensemos ni por un instante que la transici贸n a un futuro basado en las energ铆as renovables ser谩 f谩cil o estar谩 exenta de conflictos.

El choque que viene

Ante la perspectiva de un abastecimiento insuficiente o de la dificultad de acceso a estos materiales cr铆ticos, los estrategas de la energ铆a ya reclaman un esfuerzo importante por desarrollar nuevas fuentes de aprovisionamiento en el mayor n煤mero de lugares posible.

鈥淗oy, los planes de abastecimiento y de inversi贸n en relaci贸n con numerosos minerales cr铆ticos est谩n bastante lejos de lo que hace falta para sostener un despliegue acelerado de paneles solares, aerogeneradores y veh铆culos el茅ctricos 鈥揾a declarado Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE鈥. Estos riesgos son reales, pero se pueden superar. La respuesta de las autoridades pol铆ticas y de las empresas determinar谩 si los minerales decisivos siguen siendo un catalizador esencial para las transiciones energ茅ticas limpias o se convierten en un cuello de botella en el proceso鈥.

Sin embargo, como Fatih Birol y sus socios de la AIE han se帽alado con toda claridad, superar los obst谩culos que dificultan el aumento de la producci贸n de minerales ser谩 todo menos que f谩cil. Para empezar, el lanzamiento de nuevos proyectos mineros puede resultar extraordinariamente costoso y encerrar numerosos riesgos.

No s贸lo es Valdepe帽as: las tierras raras y los minerales que le compramos a China est谩n por toda Espa帽aLas empresas mineras pueden estar dispuestas a invertir miles de millones de d贸lares en un pa铆s como Australia, donde el r茅gimen jur铆dico es acogedor y donde pueden esperar protecci贸n frente a expropiaciones o guerras futuras, pero numerosas fuentes minerales prometedoras se hallan en pa铆ses como la RDC, Myanmar, Per煤 y Rusia, donde esas condiciones apenas se dan. Por ejemplo, los disturbios actuales en Myanmar, un importante productor de determinados elementos de tierras raras, ya han suscitado inquietud con respecto a su futura disponibilidad y provocado un alza de los precios.

El descenso de la calidad de los minerales preocupa. Con respecto a los yacimientos mineros, el planeta ha sido objeto de b煤squedas sistem谩ticas, seg煤n los casos desde la edad de bronce, y un buen n煤mero de ellos se descubrieron hace tiempo y se explotan desde entonces.

鈥淓stos 煤ltimos a帽os, la calidad de los minerales ha seguido disminuyendo con respecto a toda una serie de productos b谩sicos 鈥搒e帽ala la AIE en su informe sobre los minerales cruciales y las tecnolog铆as verdes鈥. Por ejemplo, el contenido medio del mineral de cobre en Chile ha disminuido un 30% en los 煤ltimos 15 a帽os. La extracci贸n del contenido met谩lico de minerales de menor contenido requiere m谩s energ铆a, lo que presiona al alza el coste de producci贸n e incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y el volumen de los residuos鈥.

Adem谩s, la extracci贸n de minerales de formaciones rocosas subterr谩neas implica a menudo el uso de 谩cidos y otras sustancias t贸xicas y requiere en general grandes cantidades de agua, que resulta contaminada despu茅s de su uso. Este problema se ha agravado a ra铆z de la promulgaci贸n de leyes sobre la protecci贸n ambiental y de la movilizaci贸n de las comunidades locales. En numerosas regiones del mundo, como en Nevada en relaci贸n con el litio, los renovados esfuerzos de extracci贸n y tratamiento del mineral chocar谩n con una oposici贸n local cada vez m谩s combativa.

Por ejemplo, cuando la empresa australiana Lynas Corporation trat贸 de eludir la legislaci贸n ambiental australiana trasladando a Malasia los minerales de su mina de tierras raras de Mount Weld para tratarlos all铆, los movimientos locales organizaron una prolongada campa帽a para imped铆rselo.

Para Washington, tal vez ning煤n problema es m谩s espinoso 鈥搚a que se trata de la disponibilidad de materiales esenciales para una revoluci贸n verde鈥 que el deterioro de sus relaciones con Pek铆n. Despu茅s de todo, China suministra actualmente el 70% de las tierras raras del mundo y dispone de importantes yacimientos de otros minerales esenciales. Adem谩s, este pa铆s se encarga del refino y tratamiento de numerosos materiales claves que se extraen en otros pa铆ses. De hecho, en lo tocante al tratamiento de minerales, las cifras son chocantes. Cobalto, el petr贸leo del siglo XXI

China tal vez no produce grandes cantidades de cobalto o de n铆quel, pero realiza el tratamiento de alrededor del 65% del cobalto y del 35% del n铆quel que se comercializan en todo el mundo. Si China produce el 11% del litio mundial, dispone de cerca del 60% del litio transformado. Por otro lado, en lo relativo a los elementos de tierras raras, China domina de manera apabullante: no solo suministra el 60% de las materias primas del mundo, sino tambi茅n cerca del 90% de los ETR transformados.

Simplificando podemos decir que es imposible que EU u otros pa铆ses puedan emprender una transici贸n masiva de los combustibles f贸siles a una econom铆a basada en las energ铆as renovables sin cooperar econ贸micamente con China. No cabe duda de que se har谩 todo lo posible por reducir este grado de dependencia, pero no se ve ninguna perspectiva realista, dentro de un futuro previsible, de eliminar la dependencia de China con respecto a las tierras raras, el litio y otros materiales claves.

En otras palabras, si EU pasa de una postura algo parecida a la de la guerra fr铆a con respecto a Pek铆n a otra todav铆a m谩s hostil, y si emprende nuevos intentos de tipo trumpiano de desacoplar su econom铆a de la de la Rep煤blica Popular, como preconizan numerosos halcones del Congreso, no cabe duda de que el gobierno de Biden tendr谩 que abandonar sus planes con vistas a un futuro energ茅tico verde.

Obviamente, es posible imaginar un futuro en que las naciones comiencen a disputarse las reservas mundiales de minerales esenciales, del mismo modo que en tiempos se disputaron el petr贸leo. Al mismo tiempo, es perfectamente posible concebir un mundo en el que pa铆ses como el nuestro abandonan simplemente sus planes de un futuro energ茅tico verde por falta de materias primas adecuadas y relanzan las guerras del petr贸leo del pasado. En un planeta ya de por s铆 sobrecalentado, esto conducir铆a a un caos civilizatorio peor que la muerte.

En realidad, Washington y Pek铆n apenas tienen otra alternativa que colaborar entre ellos y con otros muchos pa铆ses para acelerar la transici贸n a la energ铆a verde, abriendo nuevas minas e instalaciones de tratamiento de los minerales esenciales, desarrollando sustitutos de los materiales escasos, mejorando las t茅cnicas de explotaci贸n minera para reducir los riesgos ambientales y aumentando sustancialmente el reciclado de los minerales vitales de las bater铆as y otros productos usados. Toda otra alternativa ser谩 sin duda un desastre de primer orden, o algo peor.

*Profesor del Hampshire Colledge (Massachusetts), escribe para el semanario The Nation sobre cuestiones relativas a la guerra y la paz

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