May 11 2019
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OpiniónPolítica

Llamen a Kissinger, por favor

Muchos estadounidenses deben sentir nostalgia al recordar los buenos malos tiempos. Ya saben. Esos tiempos en los que Estados Unidos organizaba un golpe militar, descabezaba un país y luego repartía muerte y torturas a diestro y siniestro mientras sus empresas se hacían con todo cuanto tuviera valor. Como los asaltadores de carruajes. Eran los tiempos de Henry Kissinger.

En aquella √©poca nada se interpon√≠a en el camino y si algo lo hac√≠a, se destru√≠a, se eliminaba o se ejecutaba. Y punto. Se hac√≠a a√Īicos hasta que no quedara nada. S√≠, eran los buenos tiempos del T√≠o Sam. Chile o Argentina son recuerdos tan gratos para algunos‚Ķ Entonces hab√≠a generales como Dios manda, como los que busca Guaid√≥, como los Pinochet y Videla. Resultado de imagen para pinochet y videla

Generales que si hac√≠a falta hac√≠an desaparecer a opositores ‚ÄĒrojos comunistas‚ÄĒ por miles. Y antes les daban su merecido, con electrodos, ahogamientos y torturas. Eso s√≠ eran democracias, esos pa√≠ses s√≠ respetaban los derechos humanos. No la diab√≥lica Venezuela, que tanto dista del pa√≠s serio y respetable que es Arabia Saud√≠ en estos d√≠as.

Pero los tiempos han cambiado y Venezuela resiste. Erre que erre y que no cae. Y las empresas norteamericanas nervios√≠simas, desesperadas por hacerse con su petr√≥leo. Las reservas m√°s grandes del planeta, imaginen. Ah√≠ est√° Guaid√≥, que va y viene, con una decena o poco m√°s de militares por el pa√≠s, mientras intenta convencer al resto-m√°s de 300.000 entre militares y agentes de seguridad‚ÄĒ para que se al√≠en con √©l. Le queda un trecho a√ļn.

Y la verdad, da pena, transmite una imagen p√©sima de un buen futuro dictador dispuesto a vender los recursos del pa√≠s a Estados Unidos y despu√©s limpiar el pa√≠s de opositores ‚ÄĒrecuerden, los rojos comunistas‚ÄĒ.

Porque para los golpes de estado hay que estar preparado. Ya saben. Unos carros de combate, unos militares, unos planes elaborados, unos centros de tortura y ca√Īonear bien. Henry Kissinger lo sabe muy bien, sabe c√≥mo se juega a esto, c√≥mo se juega a muchas cosas. Preg√ļntenle tambi√©n por sus tejemanejes en Cuba, Panam√°, Colombia, India, Pakist√°n, Angola, Indonesia, Laos, Camboya‚Ķ Es una persona mayor, no s√© si recuerda, quiz√°s no olvid√≥ que recibi√≥ el Premio Nobel de la Paz en 1973. Ya saben, Occidente y la Paz. Un matrimonio ejemplar con una bell√≠sima hija llamada Democracia.

Y el caso es que no parece que Guaid√≥ haya venido al evento, el golpe de estado, preparado. Es cierto que Estados Unidos y todo Occidente, desde Europa hasta Canad√°, est√°n m√°s que deseosos de las reservas petrol√≠feras venezolanas, las mayores del mundo, pero…

Oh, no, perdonen, Occidente acudi√≥ a Venezuela por la democracia, los derechos humanos, la sanidad y la educaci√≥n de la gente. Por el pueblo. Sobre todo por este √ļltimo, para salvarle del malvado comunismo. Como cuando Pinochet. Ya saben, ya todos recordamos, aquello tambi√©n era una prioridad para Occidente.

Pero la culpa no es del pobre Guaid√≥, la culpa de esta semana de embrollo medi√°tico telenovelero es de Estados Unidos. Porque que Guaid√≥ use s√ļplicas y resurrecciones medi√°ticas como si fuera un telepredicador en lugar de carros de combate para dar un golpe de estado, no se le puede achacar a √©l, se le tiene que adeudar a quien le maneja. Al titiritero. A Estados Unidos.

Y queda muy feo el homenaje que le están haciendo a Kissinger. Los golpes de estado, por favor, se dan bien, que al final, las chapuzas terminan ocasionando una guerra civil o un conflicto armado con su correspondiente derramamiento de sangre. Pero hasta 300.000 barriles de petróleo a cinco litros de sangre por individuo, hay margen, sobre todo porque si hay guerra, también la industria armamentista puede hacer negocio. Y la farmacéutica. Y la dedicada a la seguridad. De hecho, los Blackwater ya quieren hacer negocio ofreciendo varios miles de mercenarios para resolver el jaleo.

En fin, ¬°qu√© pereza! Por favor, que alguien llame al bueno de Henry Kissinger y le explique tanto a Trump como a Guaid√≥ que los gobiernos no caen por tuits, pero que si siguen manteniendo las sanciones y provocando el hambre, claro que caer√° Venezuela. Pero a la manera del toro acuchillado decenas de veces por mal torero, que muere ya de rabia e impotencia y no de certeras estocadas. Que llevamos ya con esta vaina unos cuantos a√Īos.

Y para entonces el espectáculo será tan dantesco que me temo que no habrá merecido la pena. Eso sí, Trump y Guaidó salen de esta con Nobel de la Paz. Y si no, al tiempo.

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