Mar 7 2015
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Cultura

Lo que necesita ser incluido en el proceso educativo

Lo que importa es que hoy tenemos que enriquecer nuestra razón intelectual con la razón cordial, mucho más ancestral, si queremos realizar el cuidado y la espiritualidad. Generalmente el proceso educativo de la sociedad y sus instituciones como la red de escuelas y de universidades están siempre atrasadas en relación a los cambios que se producen.

No anticipan eventuales procesos y les cuesta hacer los cambios necesarios para estar a la altura de ellos.

Entre otros, los grandes cambios que están ocurriendo en la Tierra son dos: la aparición de la comunicación global vía internet y redes sociales, y la gran crisis ecológica que pone en peligro el sistema-vida y el sistema-Tierra. Eventualmente podemos desaparecer de la Tierra. Para impedir ese apocalipsis la educación debe ser otra, distinta de la que ha dominado hasta ahora.

No basta el conocimiento. Necesitamos conciencia, una nueva mente y un nuevo coraz√≥n. Necesitamos tambi√©n una nueva pr√°ctica. Urge reinventarnos como humanos, en el sentido de inaugurar una nueva forma de habitar el planeta con otro tipo de civilizaci√≥n. Como dec√≠a muy bien Hannah Arendt: ¬ępodemos informarnos la vida entera sin educarnos nunca¬Ľ. Hoy tenemos que reeducarnos.

Por eso, a las dimensiones referidas a√Īado estas dos: aprender a cuidar y aprender a espiritualizarse.

Pero previamente es necesario rescatar la inteligencia cordial, sensible o emocional. Sin ella, hablar del cuidado o de la espiritualidad tiene poco sentido. La causa est√° en que el sistema de ense√Īanza moderno se funda en la raz√≥n intelectual, instrumental y anal√≠tica. Esta es una forma de conocer y de dominar la realidad, haci√©ndola un mero objeto. Con el pretexto de que impedir√≠a la objetividad del conocimiento, la raz√≥n sensible fue reprimida. Con esto surgi√≥ una visi√≥n fr√≠a del mundo. Se dio una especie de lobotom√≠a que nos impide sentirnos parte de la naturaleza y de percibir el dolor de los otros.

Sabemos que la raz√≥n intelectual, tal como la tenemos hoy, es reciente, tiene cerca de 200 mil a√Īos, momento en que surgi√≥ el homo sapiens con su cerebro neocortical. Pero antes, hace cerca de 200 millones de a√Īos, surgi√≥ el cerebro l√≠mbico, cuando aparecieron los mam√≠feros. Con ellos entr√≥ en el mundo el amor, el cuidado, el sentimiento que dedican a su cr√≠a. Nosotros los humanos hemos olvidado que somos mam√≠feros intelectuales, por tanto, somos fundamentalmente portadores de emociones, pasiones y afectos. En el cerebro l√≠mbico reside el nicho de la √©tica, de los sentimientos oce√°nicos, como son los religiosos. Todav√≠a antes, hace 300 millones de a√Īos, irrumpi√≥ el cerebro reptil que responde de nuestras reacciones instintivas; pero no es el caso de abordarlo aqu√≠.

Lo que importa es que hoy tenemos que enriquecer nuestra razón intelectual con la razón cordial, mucho más ancestral, si queremos realizar el cuidado y la espiritualidad.

Sin estas dos dimensiones no nos movilizaremos para cuidar de la Tierra, del agua, del clima, de las relaciones inclusivas. Necesitamos cuidar de todo, sin lo cual las cosas se deterioran y perecen. Y entonces iríamos al encuentro de un escenario dramático.

Otra tarea es rescatar la dimensi√≥n de espiritualidad. Esta no debe ser identificada con la religi√≥n. Subyace a la religi√≥n porque es anterior a ella. La espiritualidad es una dimensi√≥n inherente al ser humano como la raz√≥n, la voluntad y la sexualidad. Es el lado profundo, de donde surgen las cuestiones del sentido terminal de la vida y del mundo. Lamentablemente estas cuestiones han sido consideradas como algo privado y sin gran valor. Pero sin incorporarlas, la vida pierde irradiaci√≥n y alegr√≠a. Adem√°s hay un dato nuevo: los neur√≥logos concluyeron que siempre que el ser humano aborda estas cuestiones del sentido, de lo sagrado y de Dios, hay una aceleraci√≥n sensible de las neuronas del l√≥bulo frontal. Llamaron a esto ¬ępunto Dios¬Ľ en el cerebro, una especie de √≥rgano interior por el cual captamos la Presencia de una Energ√≠a poderosa y amorosa que liga y re-liga todas las cosas.

Alimentar ese ¬ępunto Dios¬Ľ nos hace m√°s solidarios, amorosos y cuidadosos. √Čl se opone al consumismo y al materialismo de nuestra cultura. Todos, especialmente los que est√°n en la escuela, deben ser iniciados en esta espiritualidad, pues nos vuelve m√°s sensibles a los otros, m√°s ligados a la madre Tierra, a la naturaleza y al cuidado, valores sin los cuales no garantizaremos un futuro bueno para nosotros.

Inteligencia cordial y espiritualidad son las exigencias más urgentes que nos plantea la amenazadora situación actual.

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