Ago 14 2013
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CulturaPolítica

Londres cierra sus puertas al mundo

Detengan el mundo, que Gran Breta√Īa se quiere bajar. Los Juegos Ol√≠mpicos de 2012 fueron una celebraci√≥n gloriosa de la diversidad. Londres se present√≥ como un centro internacional sin rival. Los h√©roes locales de los juegos, atletas como Mo Farah y Jessica Ennis, fueron la personificaci√≥n de una nueva e integradora visi√≥n de la esencia brit√°nica. Pero eso era entonces.

Un a√Īo despu√©s, la pol√≠tica de la naci√≥n se hace eco del sonido de puertas cerr√°ndose repentinamente. El mensaje que se transmite a los extranjeros por deprimente que parezca es muy claro: mant√©nganse alejados. Los conservadores de David Cameron prometen un refer√©ndum que podr√≠a acabar en la ruptura del compromiso de Gran Breta√Īa con Europa. Hubo un tiempo en el que estos conservadores esc√©pticos ofrec√≠an una alternativa: apart√©monos de Europa y miremos hacia el mundo. Pero ya ni siquiera eso. Se est√°n levantando barricadas a diestro y siniestro. Los turistas, los estudiantes, los ejecutivos de empresas: todos pueden llegar a ser inmigrantes ilegales en potencia.

El otro d√≠a, el Ministerio del Interior, el responsable de los controles fronterizos, nos dej√≥ entrever el repugnante populismo que est√° impulsando la pol√≠tica del Gobierno. Se despleg√≥ una serie de camiones con carteles por las √°reas de mayor diversidad √©tnica de Londres. El mensaje: los inmigrantes ilegales deb√≠an ‚Äúmarcharse o enfrentarse a la detenci√≥n‚ÄĚ. Los liberal-dem√≥cratas, el partido menor en la coalici√≥n de Cameron protestaron diciendo que la iniciativa era est√ļpida y ofensiva. Sin inmutarse, la oficina del primer ministro dijo que a lo mejor extender√≠an la campa√Īa por todo el pa√≠s.

Una fianza de entrada al país

El Ministerio del Interior tambi√©n planea exigir a los visitantes de pa√≠ses de ‚Äúalto riesgo‚ÄĚ que paguen una fianza de 3.000 libras para entrar en Gran Breta√Īa. Al parecer, el objetivo es disuadirles de que ‚Äúse queden demasiado tiempo‚ÄĚ y recuperar los costes si los visitantes requieren asistencia sanitaria. Los pa√≠ses elegidos son India, Nigeria, Kenia, Pakist√°n, Sri Lanka y Bangladesh. Y les parece normal que naciones predominantemente ‚Äúblancas‚ÄĚ como Estados Unidos, Canad√°, Australia y Nueva Zelanda queden exentas de esta norma.

M√°s cerca de casa, el Gobierno promete restringir el acceso de rumanos y b√ļlgaros. Los ciudadanos de estos Estados de la UE podr√°n disfrutar de la libre circulaci√≥n por toda la Uni√≥n cuando expiren las restricciones el a√Īo que viene. La prensa sensacionalista brit√°nica ya est√° repleta de historias de terror sobre las hordas de ‚Äúturistas en busca de beneficios sociales‚ÄĚ. Y el hecho de que los inmigrantes tengan menos posibilidades de reclamar prestaciones sociales que los brit√°nicos es una an√©cdota.

El Gobierno est√° actuando de cara a la galer√≠a populista. El primer ministro ha tirado por la borda la integraci√≥n de la ¬ęBig Society¬Ľ [la ‚Äúgran sociedad‚ÄĚ] que en otros tiempos utiliz√≥ como se√Īa distintiva. Aseguraban que los nacionalistas del Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP) hab√≠an aventajado a los conservadores en la derecha. El estancamiento econ√≥mico y la austeridad fiscal removieron el resentimiento de la opini√≥n p√ļblica. Cameron llam√≥ a los defensores del Ukip ‚Äúracistas encubiertos‚ÄĚ. Y ahora les corteja.

Ambiente de paranoia

El ambiente de paranoia se intensifica con grupos de presi√≥n como Migration inmigranteWatch UK. Sir Andrew Green, el exdiplom√°tico que lidera la organizaci√≥n, expone un estudio que afirma que los ‚Äúbrit√°nicos blancos‚ÄĚ (en palabas de Sir Andrew) podr√≠an llegar a ser una minor√≠a en la segunda mitad del siglo.

Y algunos de nosotros nos preguntamos: ‚Äú¬Ņy qu√© problema hay?‚ÄĚ. Cuando se aclamaba a Farah y Ennis, de Somalia y de ascendientes caribe√Īos, respectivamente, asumimos que Gran Breta√Īa hab√≠a dejado atr√°s el color de la piel como indicador de la identidad nacional. No recuerdo o√≠r quejas de que eran ‚Äúbrit√°nicos de color‚ÄĚ cuando recogieron sus medallas de oro. Pero claro, esos triunfos no activan la xenofobia de bar en los condados ingleses.

Gran Breta√Īa realmente necesita una pol√≠tica de inmigraci√≥n inteligente y efectiva. La gente quiere ver que el sistema es justo, eficiente y no excesivamente perjudicial para las comunidades locales. El √ļltimo Gobierno laborista subestim√≥ totalmente el n√ļmero de personas procedentes de los antiguos Estados comunistas tras su adhesi√≥n a la UE. Una pol√≠tica de puertas abiertas, combinada con una administraci√≥n permisiva gener√≥ la percepci√≥n general de que la inmigraci√≥n estaba fuera de control.

300.000 expedientes de asilo sin resolver

Sin embargo, para el Gobierno actual, el pánico moral y los gestos populistas se han convertido en una distracción de su propia incapacidad de controlar el sistema. Y es mucho más sencillo culpar a los inmigrantes de quedarse con los puestos de trabajo que solucionar el fracaso de un sistema educativo nacional que genera tantos jóvenes sin motivación y sin cualificación.

El otro d√≠a, un comit√© de diputados afirm√≥ que el recuento oficial de inmigrantes en realidad se basaba en ‚Äúsuposiciones‚ÄĚ. No es nada sorprendente, cuando no se controlan los pasaportes ni los visados de los visitantes que salen del pa√≠s. Estas suposiciones afirman que la inmigraci√≥n neta ha descendido en gran medida. Y quiz√°s sea cierto. Pero el descenso es en gran parte consecuencia del recorte dr√°stico del n√ļmero de estudiantes extranjeros.

Pa√≠ses como Canad√°, Estados Unidos y Australia no cuentan a los estudiantes como inmigrantes permanentes, por la raz√≥n obvia de que la mayor√≠a regresan a su pa√≠s de origen. Mientras, el sistema de visados de Gran Breta√Īa es un caos, los controles de entrada en el aeropuerto de Heathrow en Londres son un desastre y se quedan sin resolver 300.000 casos de asilo e inmigraci√≥n.

El objetivo oficial de reducir la inmigraci√≥n neta hasta las decenas de miles de personas est√° repleto de contradicciones. Asume que el n√ļmero de personas procedentes de Brasil o Estados Unidos debe aumentar o descender en funci√≥n de cu√°ntos jubilados brit√°nicos se marchen a disfrutar del sol de Espa√Īa. Si los fontaneros polacos se marchan a su pa√≠s, los brit√°nicos pueden asumir m√°s ingenieros indios, y viceversa.
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Detr√°s de estos sinsentidos se encuentra un peligro mucho mayor. Gran Breta√Īa antiguamente fue un pa√≠s defensor del sistema internacional liberal y abierto. Ahora se est√° redefiniendo ante el mundo como una v√≠ctima resentida. Las acciones para salir de Europa y prohibir la entrada a inmigrantes son un reflejo del derrumbe de la confianza nacional. Y las consecuencias econ√≥micas pueden ser devastadoras. ¬ŅQu√© motivos tendr√≠a para invertir un director de empresa que est√© en su sano juicio (de, por ejemplo, China, India o Brasil) en un pa√≠s que le niega el acceso a la UE y afirma que sus compatriotas son hu√©spedes no deseados?

Puede que Gran Breta√Īa est√© a punto de saltar, pero el mundo seguir√° girando.

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