Jun 7 2013
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Cultura

Lorca, indignado y comprometido

Acaban de cumplirse 115 a√Īos del nacimiento de Federico Garc√≠a Lorca. Lejos de perderse en el tiempo, el recuerdo del poeta y dramaturgo volvi√≥ a vibrar recientemente en las calles Madrid. Durante la celebraci√≥n de un √°gora popular en la plaza de Santa Ana, los indignados del 15M colocaron en el monumento a Lorca que preside la plaza un cartel que exhortaba a la indignaci√≥n y al compromiso sociopol√≠tico, aludiendo a las obras de Hessel que han sacudido conciencias.

Nunca sabremos si Lorca habr√≠a simpatizado con los indignados. Lo que s√≠ sabemos es que su imaginaci√≥n art√≠stica estuvo acompa√Īada de una actitud de denuncia frente a las injusticias y miserias de su tiempo.

Lorca no fue militante ni dirigente partidario y en m√°s de una ocasi√≥n declar√≥ su apartidismo. Refiri√©ndose a la militancia comunista de Rafael Alberti, D√°maso Alonso pone en boca de Lorca el siguiente comentario: ¬ęYo nunca ser√© pol√≠tico. Yo soy revolucionario, porque no hay un verdadero poeta que no sea revolucionario¬Ľ.

Ello no significa que abrazara el mito de la neutralidad ideol√≥gica y el apoliticismo, a pesar de los denodados esfuerzos del franquismo por despolitizar y edulcorar su figura. Por el contrario, sus gestos p√ļblicos, entrevistas, cartas y documentos an√°logos demuestran que Lorca desarroll√≥ una orientaci√≥n pol√≠tico-social marcadamente de izquierda. Como artista e intelectual no dej√≥ de implicarse en la agitada vida pol√≠tica de la Espa√Īa at√°vica y tenebrosa que lo fusil√≥.

La indignación y el compromiso social y político de Lorca presentan, a mi modo de ver, las siguientes dimensiones:

Indignado con el fascismo y comprometido con la democracia. Lorca adopt√≥ una posici√≥n pol√≠tica decididamente antifascista y republicana. Junto a otros intelectuales y artistas firm√≥ a finales de la d√©cada de los veinte un manifiesto cr√≠tico con la dictadura de Primo de Rivera; en 1933 suscribi√≥ una protesta contra la persecuci√≥n de escritores y la quema de libros por el gobierno nazi; conden√≥ p√ļblicamente la invasi√≥n del fascismo italiano a Etiop√≠a; se opuso al procesamiento de Manuel Aza√Īa durante el gobierno de Gil Robles; protest√≥ contra la dictadura de Salazar en Portugal; se solidariz√≥ con los perseguidos pol√≠ticos por el r√©gimen autoritario de Get√ļlio Vargas en Brasil y critic√≥ la represi√≥n estadounidense en Puerto Rico.

En v√≠speras de las elecciones generales de febrero de 1936, firm√≥, en apoyo a la campa√Īa electoral del Frente Popular, el documento Los intelectuales con el Bloque Popular, cuyos signatarios reivindicaban ¬ęla necesidad de un r√©gimen de libertad y de democracia, cuya ausencia se deja sentir lamentablemente en la vida espa√Īola desde hace dos a√Īos¬Ľ, en alusi√≥n al bienio conservador de la CEDA y el Partido Radical.

Indignado con el clasismo y comprometido con los sectores populares. Hiri√≥ el orgullo de una burgues√≠a hip√≥crita y aferrada al pasado, la clase de caciques y terratenientes que lo envidi√≥ y denunci√≥, criticando en la prensa que ¬ęen Granada se agita actualmente la peor burgues√≠a de Espa√Īa¬Ľ, y poniendo en evidencia la vacuidad de ¬ęlos se√Īoritos que tienen en sus casas cuadros con marcos de peluche rojo y clavos dorados¬Ľ. En Comedia sin t√≠tulo arremeti√≥ contra las ¬ęgentes de la ciudad, que viv√≠s en la m√°s pobre y triste de las fantas√≠as. Todo lo que hac√©is es buscar caminos para no enterarse de nada. Cuando suena el viento, para no entender lo que dice, toc√°is la pianola; para no ver el inmenso torrente de l√°grimas que nos rodea, cubr√≠s de encajes las ventanas; para poder dormir tranquilos y acallar el perenne grillo de la conciencia, invent√°is las casas de caridad¬Ľ.

En 1934, en una entrevista en El Sol, se declaraba ¬ępartidario de los pobres que no tienen nada¬Ľ. Y en 1935 afirmaba en La Voz: ¬ęA veces, cuando veo lo que pasa en el mundo, me pregunto: ¬ę¬ŅPara qu√© escribo?¬Ľ Pero hay que trabajar, trabajar. Trabajar y ayudar al que lo merece. Trabajar aunque piense uno que realiza un esfuerzo in√ļtil. Trabajar como una forma de protesta. Porque el impulso de uno ser√≠a gritar todos los d√≠as al despertar en un mundo lleno de injusticias y miserias de todo orden: ¬°Protesto!¬Ľ.

La Barraca refleja su compromiso con los sectores populares. Preocupado por cómo el teatro podía servir a la gente, y consciente de su utilidad pedagógica, lo paseó por las plazas de pueblos y ciudades, alejándose del teatro aburguesado, clasista y comercial, a pesar de los insultos y amenazas de la derecha mediática y social.

Indignado con el capitalismo y comprometido con valores socialistas. En los Estados Unidos de la Gran Depresi√≥n denunci√≥ las formas de vida cosificadoras bajo el capitalismo industrial, retratando los problemas sociales, pol√≠ticos y econ√≥micos de la sociedad estadounidense, como la alienaci√≥n humana respecto a la naturaleza generada por la mecanizaci√≥n productiva: ¬ęCon la rueda, el aceite, el cuero y el martillo / noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas / y los ni√Īos dibujaban escaleras y perspectivas¬Ľ.

La soledad y deshumanizaci√≥n de la vida en la urbe: ¬ęHay un dolor de huecos por el aire sin gente¬Ľ. Las estratificaciones sociales: ¬ęEn nueva York se dan cita las razas de toda la tierra, pero chinos, armenios, rusos, alemanes siguen siendo extranjeros¬Ľ. Y el impacto ecol√≥gico de la industrializaci√≥n: ¬ęLa aurora de Nueva York tiene / cuatro columnas de cieno / y un hurac√°n de negras palomas / que chapotean las aguas podridas¬Ľ. En unas charlas sobre su experiencia en Nueva York publicadas p√≥stumamente, declar√≥ que los trabajadores estaban ¬ęencadenados por un sistema econ√≥mico cruel al que pronto habr√° que cortar el cuello¬Ľ. En 1936 reafirmaba en El Heraldo de Madrid su conciencia cr√≠tica frente a las desigualdades econ√≥micas: ¬ęMientras haya desequilibrio econ√≥mico, el mundo no piensa. […] El d√≠a en que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosi√≥n espiritual m√°s grande que jam√°s conoci√≥ la Humanidad. Nunca jam√°s se podr√°n figurar los hombres la alegr√≠a que estallar√° el d√≠a de la Gran Revoluci√≥n¬Ľ.

Indignado con el racismo y comprometido con la convivencia pac√≠fica entre culturas, religiones y gentes. En 1931 Lorca explicaba as√≠ su solidaridad con los marginados: ¬ęYo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensi√≥n simp√°tica de los perseguidos. Del gitano, del negro, del jud√≠o…, del morisco que todos llevamos dentro¬Ľ. De este modo, a trav√©s de sus versos retrat√≥ el mundo social y el dolor del pueblo gitano, representado por la Guardia civil, ¬ęque avanza sembrando hogueras¬Ľ, en cuanto s√≠mbolo de represi√≥n y violencia. En el Poema del cante jondo y el Romancero gitano nos ense√Ī√≥ a mirar el mundo cal√© sin prejuicios ni miedos, desterrando los t√≥picos despreciativos y dignificando humana y art√≠sticamente la figura del gitano, caracterizada como ¬ęlo m√°s elevado, lo m√°s profundo y lo m√°s aristocr√°tico de mi pa√≠s¬Ľ. La misma identificaci√≥n con las v√≠ctimas est√° presente en Poeta en Nueva York, donde critic√≥ las acusadas desigualdades sociales y raciales de aquella ciudad, haciendo hincapi√© en el sufrimiento de los negros, que por su condici√≥n subalterna ¬ęlimpian con la lengua las heridas de los millonarios¬Ľ, y a los cuales, en contra del sentido com√ļn racista dominante, consider√≥ ¬ęlo m√°s espiritual y delicado de aquel mundo¬Ľ. En junio de 1936, frente a las posturas islam√≥fobas y antisemitas apolog√©ticas de ¬ęlo espa√Īol¬Ľ, declar√≥ que la toma de Granada por los Reyes Cat√≥licos ¬ęfue un momento mal√≠simo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilizaci√≥n admirable, una poes√≠a, una astronom√≠a, una arquitectura y una delicadeza √ļnicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre; acobardada¬Ľ.

Indignado con el machismo y comprometido con la emancipación esp no es una crisisfemenina. Se indignó con los poderes patriarcales que atenazaban la vida de las mujeres, mostrando los prejuicios y represiones cotidianas relacionadas con las identidades de género. Las heroínas lorquianas se debaten entre una tradición asfixiante y sus aspiraciones de libertad. Personajes como Yerma, la novia de Bodas de sangre, Mariana Pineda o la hija menor de Bernarda Alba desafían los códigos de género atribuidos a las mujeres (pasividad, sumisión, maternidad, domesticidad, etc.) y se rebelan contra el destino que la sociedad les ha reservado, reivindicando su libertad y dignidad.

Indignado con la homofobia y comprometido con la liberaci√≥n homosexual. Su mayor m√©rito en la lucha contra la homofobia fue intentar escribir abiertamente sobre la homosexualidad en la Espa√Īa de los a√Īos veinte y treinta, pasando del ¬ęamor oscuro¬Ľ vivido en la penumbra (¬ęyo te oculto llorando, perseguido¬Ľ) a reivindicar, contra fuerzas cavernarias muy superiores, el derecho a amar libremente, como en El p√ļblico, donde se descubre que Julieta es en realidad un muchacho disfrazado de mujer que anhela amar sin fronteras: ¬ęA m√≠ no me importan las discusiones sobre el amor ni el teatro. Yo lo que quiero es amar¬Ľ.

¬ę¬ŅPara qu√© poetas en tiempos de miseria?¬Ľ, se preguntaban los rom√°nticos al interrogarse por la relaci√≥n entre el arte y la vida. La indignaci√≥n y el compromiso de Lorca contestan por s√≠ solos la pregunta de H√∂lderlin.

*Fil√≥sofo pol√≠tico espa√Īol. Pofesor e investigador del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co√≠mbra.

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