Ene 14 2015
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Opinión

Los asesinatos de Paris, una trampa mortal para Europa

Es triste ver como un continente que fue cuna de una civilización, está marchando ciegamente hacia una trampa: la de una guerra santa contra el Islam. Para eso, bastaron tres terroristas musulmanes y un ataque asesino al semanario parisino Charlie Hebdo.

Es necesario salir de la comprensible oleada del ¬ętodos somos Charlie Hebdo¬Ľ para examinar los hechos y entender que estamos¬† en manos de unos pocos extremistas, coloc√°ndonos a su mismo nivel.

La radicalización del conflicto entre Occidente y el Islam va a tener consecuencias terribles.

El Islam es la segunda religión del mundo, abarca 1.600 millones de personas. Los musulmanes son mayoría en 49 países del mundo y constituyen 23 por ciento de la humanidad.

En este cuadro, los árabes son sólo 317 millones de los 1.600 millones. Casi dos tercios de los musulmanes (62 por ciento) viven en la región Asia-Pacífico.

Investigaciones del Centro de Investigación Pew sobre el mundo musulmán, indican que los musulmanes del sur de Asia son más radicales en cuanto a la observancia y puntos de vista religiosos.

En el sur de Asia, 81 por ciento est√° de acuerdo con el castigo corporal severo para los criminales, frente a 57 por ciento en Oriente Medio y Norte de √Āfrica. A favor de la ejecuci√≥n de los que renuncian al Islam est√° 76 por ciento en Asia del Sur, frente a 56 por ciento en Oriente Medio.

Por lo tanto, es claro que la historia de Oriente Medio explica la especificidad de los √°rabes en el conflicto con Occidente.

He aquí las cuatro principales razones.fr arabes

Primero, todos los pa√≠ses √°rabes son artificiales. En mayo de 1916, Fran√ßois Georges-Picot, por Francia, y Mark Sykes, por Gran Breta√Īa, acordaron como repartirse el Imperio Otomano al final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), mediante un tratado secreto que cont√≥ con el apoyo del Imperio Ruso y el reino de Italia.

As√≠, los pa√≠ses √°rabes actuales nacieron como resultado de un reparto entre Francia y Gran Breta√Īa sin considerar las realidades √©tnicas, religiosas o hist√≥ricas. Algunos de esos pa√≠ses, como Egipto, ten√≠an una identidad hist√≥rica, mientras no la ten√≠an los otros, como Arabia Saudita, Jordania, Iraq, o incluso los Emiratos √Ārabes Unidos.

Vale la pena recordar que el problema de los 30 millones de kurdos divididos entre cuatro países, también fue creado por las potencias europeas.

Segundo: las potencias coloniales instalaron reyes y jeques en los países que crearon. Para dirigir estos estados artificiales, se exigió mano dura. Por lo tanto, desde el principio, hubo una falta total de participación ciudadana en un sistema político que estaba fuera de sintonía con el proceso democrático que estaba en curso en Europa.

Con la bendición europea, estos países quedaron congelaron en la época feudal.

Tercero, las potencias europeas nunca hicieron inversiones en el desarrollo industrial o en un verdadero desarrollo. La explotación del petróleo estaba en manos de empresas extranjeras y solo después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el consiguiente proceso de descolonización, el petróleo quedó en manos locales.

Cuando las potencias coloniales se retiraron, los pa√≠ses √°rabes no ten√≠an un sistema pol√≠tico, infraestructuras y gesti√≥n local modernas. Cuando Italia abandon√≥ Libia (sin saber que ten√≠a petr√≥leo), √ļnicamente tres libios ten√≠an grado universitario.

Cuarto, en los estados que no proporcionaron educación y salud a sus ciudadanos, la piedad musulmana asumió la tarea de dar aquello que el Estado negaba. Fueron creadas grandes redes de escuelas religiosas y hospitales.

Cuando las elecciones fueron finalmente autorizadas, estas se convirtieron en la base de la legitimidad y el voto para los partidos musulmanes.

Por tomar el ejemplo de dos pa√≠ses importantes, Argelia y Egipto, donde los partidos islamistas ganaron, los golpes militares con la connivencia de Occidente pasaron a ser el √ļnico recurso para detenerlos.

Esta s√≠ntesis de tantas d√©cadas en pocas l√≠neas, es por supuesto superficial y omite muchas otras cuestiones. Pero este proceso hist√≥rico abreviado es √ļtil para la comprensi√≥n de c√≥mo la ira y la frustraci√≥n cunde ahora por todo Oriente Medio y la forma que asume la atracci√≥n hacia el movimiento extremista Estado Isl√°mico (EI) en los sectores pobres.

No debemos olvidar que este trasfondo hist√≥rico, aunque remoto para los j√≥venes, se mantiene vivo debido a la dominaci√≥n israel√≠ del pueblo palestino. El apoyo ciego a Israel de Occidente, especialmente de Estados Unidos, es visto por los √°rabes como una humillaci√≥n permanente y la expansi√≥n de los asentamientos contin√ļa eliminando la posibilidad de un Estado palestino viable.

El bombardeo de Gaza en julio y agosto, que produjo una débil protesta de Occidente y ninguna acción real, es la prueba clara para el mundo árabe que la intención es mantenerlos sometidos, aliándose solo con corruptos y legitimando gobernantes indeseables.

La intervenci√≥n occidental contin√ļa en L√≠bano, Iraq y Siria y aviones teledirigidos que bombardean por doquier, son percibidos por los 1.600 millones de musulmanes como un Occidente hist√≥ricamente comprometido en mantener doblegado al Islam, como observa en su conclusi√≥n el informe de Pew.

Hay que recordar que el Islam tiene varias prácticas internas, entre las cuales la división entre suníes y chiíes es solo la mayor.  Mientras que entre los árabes al menos 40 por ciento de los suníes  no reconoce a un chií como otro musulmán, fuera de la zona árabe esto tiende a desaparecer.

En Indonesia solo 26 por ciento se identifica como sunita, mientras 56 por ciento se califica de ¬ętan solo musulm√°n¬Ľ. En el mundo √°rabe solo Iraq y L√≠bano, donde las dos comunidades viv√≠an lado a lado, la gran mayor√≠a de los sun√≠es reconoc√≠an a los chi√≠es¬† como otro musulm√°n.

El hecho de que los chiíes, que representan solo 13 por ciento de los musulmanes, sean  la inmensa mayoría en Irán, mientras en                                                            Arabia Saudita lidera la corriente suní, explica el conflicto interno en curso en la región, convulsionada por los dos liderazgos.

Al Qaeda en Mesopotamia, entonces encabezada por el jordano Abu Musab al-Zarqawi (1966‚Äď2006), impuso con √©xito una pol√≠tica de polarizaci√≥n en Iraq, atacando a los chi√≠es, que caus√≥ una limpieza √©tnica de un mill√≥n de sunitas de Bagdad.

Ahora el EI, el califato radical que al igual que Occidente está desafiando a todo el mundo árabe, ha atraído a muchos suníes de Iraq, que habían sufrido represalias por parte de los chiíes.

gaza ruinasEl hecho es que cientos de √°rabes mueren cotidianamente debido al conflicto interno.

Los terroristas que han atacado a Occidente, en Ottawa, en Londres o en París, tienen el mismo perfil: un joven nacido en el país, que no proviene de países árabes, que no era religioso durante su adolescencia, que de alguna manera es un solitario a la deriva, y que no encuentra un trabajo.

En casi todos los casos ese joven ten√≠a alguna cuenta con la justicia. Solo en los √ļltimos a√Īos se convirti√≥ en un practicante que acept√≥ los llamamientos del EI para matar infieles. En su opini√≥n, con esto encontrar√≠a una justificaci√≥n a su vida y se convertir√≠a en un m√°rtir en otro mundo.

La reacci√≥n a todo esto ha sido una nueva campa√Īa en Occidente contra el Islam. El √ļltimo n√ļmero de la revista The New Yorker public√≥ un duro art√≠culo, que define al Islam no como una religi√≥n sino como una ideolog√≠a.

En Italia, la Liga Norte, el partido derechista antinmigrantes, conden√≥ p√ļblicamente al papa Francisco por invitar al Islam a un di√°logo, y el comentarista conservador Giuliano Ferrara dijo por televisi√≥n que ¬ęnos encontramos en una guerra santa¬Ľ.

La reacci√≥n global europea y estadounidense ha sido denunciar los asesinatos de Par√≠s como el resultado de una ¬ęideolog√≠a mortal¬Ľ, como la defini√≥ el presidente franc√©s, Fran√ßois Hollande.

Estudios realizados en toda Europa indican que la inmensa mayoría de los inmigrantes se han integrado con éxito en la economía.

Informes de la Organización de las Naciones Unidas también demuestran que Europa, con su declive demográfico, necesita una inmigración de al menos 20 millones de personas para 2050, si quiere que sobreviva su modelo de bienestar social y ser competitiva en el mundo.

Sin embargo, ¬Ņqu√© estamos logrando? Los partidos de derecha xen√≥foba, han condicionado en Europa a los gobiernos de Dinamarca, Gran Breta√Īa, Holanda y Suecia, y parecen a punto de ganar las pr√≥ximas elecciones en Francia.

Aunque por supuesto que lo que pas√≥ en Par√≠s fue un crimen atroz y la libre expresi√≥n de opiniones es esencial para la democracia, hay que a√Īadir que muy pocos alguna vez han le√≠do Charlie Hebdo y conocen su nivel de provocaci√≥n.

Sobre todo porque, como Tariq Ramadan se√Īal√≥ en The Guardian el 10 de enero, en 2008 el Hebdo despidi√≥ a un dibujante que hizo una broma sobre un v√≠nculo jud√≠o del hijo del presidente Sarkozy.

Charlie Hebdo es una voz en defensa de la superioridad y la supremac√≠a cultural de Francia en el mundo. Contaba con un peque√Īo n√ļmero de lectores, que obtuvo vendiendo provocaciones. Exactamente lo contrario de la visi√≥n de un mundo basado en el respeto y la cooperaci√≥n entre las diferentes culturas y religiones.

fr charlie hebdo1Pero ahora todos somos Charlie, como todo el mundo est√° diciendo. Sin embargo, radicalizar el choque entre las dos religiones m√°s grandes del mundo no es un asunto menor.

Debemos luchar contra el terrorismo, sea este musulmán o no. Hay que recordar que Anders Behring Breivik, un noruego que quería mantener su país a salvo de la penetración musulmana, asesinó 91 de sus conciudadanos en 2011.

No obstante, estamos cayendo en una trampa mortal, al hacer exactamente lo que quiere el islamismo radical. Declarar una guerra santa contra el Islam, equivaldría a empujar a la inmensa mayoría de los musulmanes hacia la radicalización.

El hecho de que los partidos europeos de extrema derecha cosechen los beneficios de esta radicalizaci√≥n, es muy bienvenido por los musulmanes radicales. Ellos sue√Īan con una lucha mundial para imponer el Islam como la √ļnica religi√≥n. Y no cualquier Islam, sino la interpretaci√≥n fundamentalista del sunismo.

En lugar de adoptar una estrategia de aislamiento, nos estamos comprometiendo con una pol√≠tica de enfrentamiento. Las p√©rdidas de vidas el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York han sido min√ļsculas en comparaci√≥n con lo que est√° pasando en el mundo √°rabe, donde en un solo pa√≠s, Siria, 50.000 personas perdieron la vida en 2014.

¬ŅC√≥mo podemos caer ciegamente en una trampa, sin darnos cuenta de que estamos participando en un terrible conflicto a escala mundial?

*El autor es co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ

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