Abr 20 2012
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Econom铆aOpini贸n

Los desaf铆os de la nueva YPF

La intervenci贸n de YPF y la introducci贸n de una gesti贸n estatal de la empresa son medidas necesarias para comenzar a revertir la depredaci贸n energ茅tica. Pero constituyen tan solo un punto de partida para recuperar los recursos petroleros.

Durante una d茅cada REPSOL lider贸 el vaciamiento de pozos, reservas e instalaciones pre-existentes. Extrajo lo m谩ximo posible sin invertir y expatri贸 ganancias en forma escandalosa. Esta conducta no irrit贸 a ninguno de los cr铆ticos neoliberales de la expropiaci贸n en curso. Ahora cuestionan la 鈥渧iolaci贸n orden jur铆dico鈥, olvidando el total incumplimiento de los contratos por parte de la firma. Esta doble vara es congruente con su habitual aprobaci贸n de los atropellos contra los derechos de los asalariados o jubilados. Nunca extienden a estos sectores los principios de la seguridad jur铆dica.

Falacias neoliberales

Los derechistas est谩n recreando los fantasmas del 2001-2005 y repiten los mismos argumentos que difundieron luego del default. Advierten contra las terribles consecuencias de 鈥渁islarse del mundo鈥, omitiendo su r茅cord de pron贸sticos fallidos.

Algunos exculpan a REPSOL afirmando que sufri贸 un castigo de precios desfavorables. Pero silencian los sucesivos ajustes de los 煤ltimos a帽os, la autorizaci贸n para liquidar divisas en el exterior y el permiso para exportar a costa del auto-abastecimiento. Las objetadas retenciones m贸viles a las ventas externas fueron una tenue compensaci贸n del terrible drenaje que sufri贸 el pa铆s. Tampoco recuerdan que la falta de inversiones se remonta a los a帽os 90, cuando el combustible era muy caro en d贸lares.

Los voceros locales de REPSOL afirman que la expropiaci贸n ahuyentar谩 las inversiones, que se necesitan para recomponer la producci贸n. Pero el desarrollo petrolero de Argentina nunca provino de los capitales for谩neos. Fue un resultado de la propiedad estatal del crudo y del equilibrio entre exploraci贸n y explotaci贸n de pozos, que se logr贸 mediante un sistema integrado de extracci贸n, refinaci贸n y comercializaci贸n. Este r茅gimen fue demolido con la privatizaci贸n y deber铆a ser recompuesto para reconstruir el abastecimiento.

Cualquier paso en esa direcci贸n es visto por la derecha como una expresi贸n de 鈥減opulismo, caja o demagogia nacionalista鈥. Pero con su sost茅n de la privatizaci贸n ya demostraron c贸mo conciben el ideal opuesto de conductas republicanas, maduras y responsables.

Los defensores m谩s descarados de REPSOL alertan contra el inminente conflicto entre argentinos y espa帽oles que suscitar谩 la expropiaci贸n, como si la firma afectada fuera la representaci贸n del pueblo ib茅rico. En realidad es una empresa privada de dudosa propiedad hispana, puesto que el grueso de su capital se encuentra distribuido en varios centros financieros del mundo. Como se especializa, adem谩s, en localizar sociedades en para铆sos fiscales, potencia la evasi贸n impositiva que ha deteriorado las finanzas espa帽olas, precipitando el brutal ajuste que padece ese pa铆s.

REPSOL es naturalmente defendida por una monarqu铆a y un gobierno reaccionario, que contin煤an desplegando soberbia neo-colonial con creciente despiste. La repetici贸n local de esa diatriba es particularmente chocante. Como la firma recurrir谩 a sus aliados de Europa y el G 20 para generar un conflicto jur铆dico internacional, es imperioso que Argentina se retire del CIADI. Ese tribunal ya tiene preparado un fallo a favor de la petrolera.

驴Empresa mixta o estatal?

Los principales problemas de la nueva YPF no se ubican en el flanco externo. Es evidente que el gobierno decidi贸 la expropiaci贸n por necesidad y no por convicci贸n. Estaba acuciado por la ca铆da de la producci贸n y la consiguiente obligaci贸n de financiar importaciones con los pocos recursos que tiene la Tesorer铆a. Presionado por esas circunstancias introdujo un giro de 180 grados en su idilio previo con la empresa afectada. Negoci贸 sin resultados un compromiso de mayor inversi贸n y finalmente opt贸 por el choque con sus viejos socios. La expropiaci贸n no forma parte de una estrategia prevista, ni obedece al gran caudal de votos logrado en los 煤ltimos comicios.

La reconstrucci贸n de YPF se encuentra ahora en manos de quienes participaron en su destrucci贸n. Gran parte de la elite actual de funcionarios protagoniz贸 el desguace menemista de la empresa y el remate de sus acciones. Su responsabilidad en el descalabro energ茅tico de los 煤ltimos ocho a帽os es inocultable. De Vido es la ant铆tesis de Mosconi. Por su despacho pasaron todas las autorizaciones requeridas para convalidar el aniquilamiento de YPF.

La iniciativa de expropiaci贸n es positiva, pero sus reales efectos depender谩n de las pr贸ximas medidas. Una decisi贸n clave se juega en el manejo de la indemnizaci贸n. No se puede pagar por lo que es nuestro, ni premiar con mayores fondos a quienes descapitalizaron la empresa. Todav铆a hay que averiguar cu谩les fueron las ganancias reales que acumul贸 REPSOL con la distribuci贸n de utilidades a costa de los activos energ茅ticos y con la expansi贸n internacional de la compa帽铆a, utilizando los recursos del subsuelo nacional.

Antes de hablar de cualquier valuaci贸n de la empresa (por cotizaci贸n burs谩til, contable o patrimonial) hay ver los resultados de una auditor铆a, que esclarezca el estado de los pozos y de los da帽os ambientales. Si se utilizan los fondos del ANSES, las reservas del Banco Central o la emisi贸n de nueva deuda para pagarle a REPSOL, se repetir谩 la vieja historia de un estado bobo que se hace cargo de las p茅rdidas ocasionadas por ex concesionarios.

La nueva YPF es concebida como una sociedad an贸nima, siguiendo un modelo de empresa mixta muy distante de la vieja compa帽铆a 铆ntegramente estatal. Esta decisi贸n es err贸nea y conspira contra el proyecto de reconstrucci贸n energ茅tica. No es casual que existan tantos ejemplos internacionales de manejo totalmente p煤blico de un recurso vital. Ese modelo de propiedad p煤blica mantuvo la tasa de exploraci贸n requerida en el pasado para un pa铆s como Argentina, que tiene reservas limitadas y de costosa extracci贸n.

La necesidad de un largo proceso de inversi贸n no es compatible con los idealizados esquemas de compa帽铆as mixtas, que ya fueron ensayados en la primera etapa de privatizaci贸n de YPF. Un test pr贸ximo de los problemas que enfrenta este modelo, saldr谩 a flote cuando deba resolverse la situaci贸n del grupo Eskenazi. Esta familia qued贸 como socia minoritaria de la nueva YPF, luego de haber perpetrado un fraude superior a las tropel铆as cometidas por REPSOL. Compr贸 su participaci贸n sin poner un solo peso, recurriendo a un cr茅dito a pagar con la distribuci贸n de utilidades. Su permanencia est谩 en duda, desde el momento que deber谩 cancelar ese pr茅stamo con su propio dinero. Si se concreta su deserci贸n: 驴Qui茅n se har谩 cargo de ese paquete? 驴El estado mediante p茅rdidas adicionales? 驴O habr谩 una transferencia a otros 鈥渃apitalistas amigos鈥 (Bulgheroni, Crist贸bal L贸pez, L谩zaro B谩ez, Eurekian), que ya se quedaron con varias 谩reas sin realizar ninguna inversi贸n?

El peligro de la sociedad mixta no radica s贸lo en esos favoritismos. La fuerte presencia del capital privado dentro de la compa帽铆a exige operar con criterios de rentabilidad inmediata, que obstruyen la prioridad inversora. Este modelo induce, adem谩s, al aumento de los precios en boca de pozo por la presi贸n por lograr mayores utilidades, generando un encarecimiento adicional del combustible.

Gesti贸n, legislaci贸n y propiedad

El gobierno promete una administraci贸n profesional de la nueva YPF. Pero esta meta exige no s贸lo conocimientos t茅cnicos, sino tambi茅n gran independencia del lobby petrolero. Si las firmas privadas participan del directorio, aumentar谩 el peligro de repetir los vicios del pasado (endeudamiento indebido de la compa帽铆a) o incurrir en nuevos desaciertos (uso de los recursos para financiar el bache de importaciones). Es evidente la trascendencia de definir c贸mo se administrar谩 la compa帽铆a y ENARSA brinda un mal antecedente inmediato. Resulta imprescindible dotar a YPF de un genuino control social, popular y de los trabajadores.

Pero el mayor problema radica en lo que suceder谩 con el 70% de la actividad petrolera que actualmente se desarrolla fuera de YPF. El gobierno no ha definido qu茅 tipo de modificaciones se introducir谩n, en un sector regido por principios neoliberales de libre disponibilidad del crudo por parte de los concesionarios.

La revisi贸n de los contratos suscriptos con esas normas reci茅n ha comenzado y en su gran mayor铆a afect贸 a pozos marginales. El proyecto de ley en curso no aclara qu茅 ocurrir谩 con el marco legal que habilit贸 la atomizaci贸n del sector y la proliferaci贸n de una gran variedad de gravosos convenios. Aqu铆 se impone la inmediata recuperaci贸n de la atribuci贸n del estado para controlar toda la comercializaci贸n interna y externa, fijando las condiciones y los precios de extracci贸n y procesamiento.

La propiedad provincial del subsuelo constituye otro impedimento para alcanzar esa meta. Mantiene el poder discrecional de los gobernadores para manejar un recurso de toda la naci贸n. El compromiso de sindicatura com煤n que se ha establecido con las provincias para el manejo de YPF, no se extiende al resto del sector y s贸lo pospone la necesidad de reintroducir la propiedad nacional. Marginar a las provincias no petroleras de la nueva conducci贸n de YPF no contribuye a esa recomposici贸n.

Con la expropiaci贸n se abre un nuevo cap铆tulo de historia petrolera. Hay condiciones nacionales e internacionales muy favorables para reconstruir nuestro cimiento energ茅tico, avanzando hacia una empresa totalmente p煤blica. S贸lo este esquema permitir谩 equilibrar los costos de extracci贸n con los precios requeridos para el desarrollo industrial. Este manejo es indispensable para diversificar la matriz energ茅tica, reducir la dependencia de los hidrocarburos y evitar un mayor deterioro del medio ambiente.

El logro de estos objetivos exige afectar los intereses capitalistas que hasta ahora protegi贸 el gobierno y adoptar una actitud soberana frente a las presiones externas. La movilizaci贸n popular con banderas propias es el gran instrumento para esta acci贸n.

* Profesor de UBA-CONICET y miembro de EDI (Economistas de Izquierda).

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