Nov 6 2015
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Sociedad

Los esclavos chilenos de la pasta base

 

Una investigaci贸n encargada por el Observatorio Chileno de Drogas -dependiente del Servicio Nacional para la Prevenci贸n y Rehabilitaci贸n del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda- al Instituto de Sociolog铆a de la Pontificia Universidad Cat贸lica de Chile (PUC) permiti贸 obtener valiosa informaci贸n que ser谩 utilizada para mejorar los tratamientos a los consumidores dependientes de la pasta base de coca铆na (PBC).

El estudio, denominado 鈥淐aracterizaci贸n de personas que consumen pasta base de coca铆na en forma habitual en la Regi贸n Metropolitana鈥, se efectu贸 a partir de 398 entrevistas a personas que ingieren regularmente la droga. Los resultados -entregados en septiembre pasado- se帽alan que los consumidores de PBC en su mayor铆a son hombres (87%); tienen un promedio de edad de 37,5 a帽os (s贸lo se encuestaron mayores de 18 a帽os); un 71% declara ser soltero; m谩s de la mitad no tiene estudios secundarios completos; al menos la mitad inicia el consumo antes de los 20 a帽os; en promedio consumieron 21,8 d铆as durante el 煤ltimo mes; y gastaron semanalmente (en promedio) 80.792 pesos en la droga. El 49% indica que siempre, o la mayor铆a de las veces, mezcla la PBC con otras sustancias, especialmente alcohol (62%).

Seg煤n datos del Sistema de Registro de Pacientes en Tratamiento (Sistrat), aproximadamente el 45% de las personas que ingresaron a tratarse y declararon a la pasta base como droga principal de consumo, reconoce vivir de allegados o en una vivienda ocupada irregularmente.

Reportes obtenidos por el Senda en 2012 indican que la proporci贸n de personas entre 18 y 64 a帽os que declararon consumir pasta base alguna vez en la vida fue de 2,1%, mientras que respecto al consumo en el 煤ltimo a帽o, este porcentaje lleg贸 a 0,4% y, de estos 煤ltimos, dos de cada tres personas presentan consumo problem谩tico.

El trabajo de campo de los soci贸logos de la PUC se efectu贸 entre noviembre de 2013 y julio de 2014 en sedes para las entrevistas ubicadas en Huechuraba, Santiago Centro y La Florida. A todos los encuestados se les aplic贸 un test de orina para comprobar el consumo reciente de PBC.coca consumidores

Sobre el estado civil, el 71% declar贸 ser soltero, el 26% casado, un 2% divorciado y un 1% viudo. No obstante, s贸lo un 2% de los casados/as se帽al贸 vivir con su esposo/a. Un 20% dijo estar en convivencia o con pareja, y un 77% no convive con nadie.

M谩s datos acusadores

Respecto al nivel de educaci贸n, s贸lo un 1% del total encuestado no tiene educaci贸n formal. De aquellos que tienen alg煤n tipo de educaci贸n, la mayor铆a corresponde a primaria incompleta (27%) y secundaria incompleta (27%).

Sobre el trabajo, un 67% afirm贸 haber trabajado la semana anterior. Las principales ocupaciones fueron trabajador por cuenta propia, con 51%, seguido de obrero o empleado, con 36%. El alto porcentaje de trabajos por cuenta propia se explica en parte por el considerable n煤mero de personas que desempe帽an trabajos informales y que obtienen ingresos por fuentes ilegales. En relaci贸n a esto, un 84% de los entrevistados dijo haber recibido ingresos mediante fuentes legales durante los 煤ltimos treinta d铆as (incluye trabajo informal, subsidios y pensiones). En promedio este monto alcanz贸 los 215.459 pesos, con un m铆nimo de 2.000 y un m谩ximo de 900 mil.

Adem谩s, un 71% de los encuestados asegur贸 recibir ingresos desde fuentes no convencionales y/o mediante la mendicidad. Las formas m谩s comunes de ingreso no convencional son pedir dinero en la calle o en la locomoci贸n colectiva (43%), vender art铆culos en la calle (38%) y robar o vender art铆culos robados (30%). Los ingresos percibidos por estas actividades son en promedio 158.962 pesos. Los datos indican que por lo general los consumidores de PBC utilizan dos estrategias de este tipo para la obtenci贸n de ingresos. Ocho de cada diez consumidores ha participado en hurtos; 23% ha traficado y 22% ha robado en casas. La informaci贸n obtenida indica que los encuestados consumen en promedio 90,3 papelinas (dosis) de droga a la semana.

Al preguntarles por el valor de una papelina de PBC, se帽alaron que oscila entre 500 y 2.000 pesos. El 33% de los entrevistados gasta menos de 30.000 pesos en pasta base; un 26% entre 30.500 y 60.500; un 18% gasta entre 61.000 y $ 110.000 y un 22% entre 113.000 y 620.000 al mes.

El 100% de los entrevistados dijo que consume la PBC fumada o inhalando vapores al calentarla. Un 44% declar贸 consumir siempre, o la mayor铆a de las veces, PBC sola. El 49% afirm贸 que siempre o la mayor铆a de las veces mezcla la PBC con otras sustancias. Entre estos 煤ltimos, un 34% indic贸 consumir PBC mezclada con otra droga; un 22% con dos drogas y un 16% con tres o m谩s drogas. De los que mezclan, un 62% lo hace con alcohol, un 38% con marihuana, un 14% con coca铆na y otro 14% con tranquilizantes.

En relaci贸n a los compa帽eros de consumo, un 62% de los encuestados declara que ha consumido durante el 煤ltimo a帽o con amigos, 37% con conocidos, 22% con extra帽os, 16% con sus parejas o c贸nyuges, 14% con personas que venden drogas y 11% con alg煤n familiar. El 57% de los hombres dice que consume solo.

25聽a帽os en el pa铆s

En 1990, Carlos Oviedo Cavada, arzobispo de Santiago, y algunos sacerdotes carmelitas -administradores del santuario de Teresa de Los Andes que se estaba construyendo en Auco- solicitaron al director de la Polic铆a de Investigaciones, PDI, general (r) Horacio Toro, devoto de la santa cat贸lica, que hiciera algo para impedir el tr谩nsito frecuente de consumidores de marihuana que viajaban a esa zona en busca de cannabis sativa. Toro decidi贸 ser radical y orden贸 a sus hombres que erradicaran los cultivos de c谩帽amo en el valle de Aconcagua. Los detectives cuadricularon y revisaron metro a metro la regi贸n hasta eliminar todo vestigio de la planta. Luego, hicieron lo mismo en las riberas de los r铆os Tinguiririca, Cachapoal, Aconcagua, Teno, Mataquito e Itata, entre otros. El resultado no lo previeron: al poco tiempo, la pasta base de coca铆na empez贸 a invadir las poblaciones de Santiago y de otras ciudades, con las funestas consecuencias comprobadas en los a帽os siguientes.

La poblaci贸n consumidora de PBC est谩 marcada por el maltrato, el abandono y la disfuncionalidad de sus familias de origen. Estas personas, en su mayor铆a, viven en poblaciones de escasos ingresos, con poca cohesi贸n, y eso los impulsa a abandonar sus estudios y a desempe帽arse como trabajadores informales. Es muy dif铆cil tratar su adicci贸n porque es una poblaci贸n oculta, que no est谩 registrada en ninguna parte, no se acerca a los hospitales ni a oficinas p煤blicas y no contesta encuestas. Viven al margen de las instituciones.

El consumo de PBC y de alcohol tambi茅n deriva en conductas delictivas muy violentas que se inician a cada vez m谩s temprana edad. Hay que a帽adir a eso el consumo creciente de alcohol de mala calidad que se fabrica a vista y paciencia de las autoridades policiales y civiles. Es el 鈥渃opete pelacables鈥, que literalmente 鈥渞evienta鈥 a quienes lo consumen.

Informes del Senda indican una baja leve en el consumo de pasta base a nivel nacional en los 煤ltimos a帽os -de 0,7 a 0,4 entre 2000 y 2014-. No obstante, datos de la PDI se帽alan que en el 煤ltimo a帽o los decomisos han aumentado 32,5% y las detenciones de menores involucrados en delitos de drogas han crecido en 56%.

El mayor peligro

Uno de los principales argumentos de los defensores de la marihuana apunta a la industria del alcohol. Un informe de la Organizaci贸n Mundial de la Salud (OMS), indicaba hace m谩s de una d茅cada que las muertes causadas por el alcohol superaban los 800 mil casos anuales y que las discapacidades que produce en el mundo son mayores que las provocadas por la desnutrici贸n. El da帽o que el alcohol produce en el organismo no se limita a la cirrosis hep谩tica: tambi茅n afecta al cerebro y las capacidades intelectuales. Adem谩s, incrementa los riesgos de ataques cardiacos, produce inflamaciones del p谩ncreas, da帽a las fibras musculares, disminuye la masa 贸sea y atrofia los test铆culos, con da帽o importante de los espermios y la posible p茅rdida de la fertilidad.

En Chile, el alcoholismo afecta al 12,6% de la poblaci贸n. El 40% de los suicidios, el 52% de los actos criminales, el 60% de los homicidios y el 70% de los accidentes del tr谩nsito est谩n ligados al consumo de alcohol. El costo econ贸mico por gastos de salud, muertes prematuras, menor productividad, accidentes de todo tipo y violencia provocada, sobrepasa los 800 millones de d贸lares anuales. Estudios del Senda se帽alan que un 50% de los j贸venes comienza a beber a los 17 a帽os, e incluso hay un 5% de ellos que empieza a los 12 a帽os o antes. Seg煤n esos estudios, el 23,8% de los consumidores de alcohol son 鈥渂ebedores problema鈥, es decir, en Chile hay un poco m谩s de un mill贸n de personas con distintos grados de dificultades por las bebidas alcoh贸licas que ingieren.

Hoy los drogodependientes son policonsumidores. La juventud consume todo tipo de drogas. Por ejemplo, el alcohol y la coca铆na van de la mano, porque la coca铆na como estimulante provoca rigidez muscular y el alcohol produce una sensaci贸n de relajo. Muchos alcoh贸licos llegaron a la coca铆na porque les inhibe los efectos de la embriaguez.

Gran parte de los siquiatras coinciden en que el consumo de una sustancia 鈥渓铆cita鈥 como el alcohol, facilita el inicio de las 鈥渋l铆citas鈥; en otras palabras, el alcohol es la puerta hacia el consumo de drogas m谩s fuertes.

驴Por qu茅 entonces se proh铆be la marihuana y se mira para otro lado respecto del alcohol? La respuesta directa es simple: la industria chilena del vino obten铆a unos 35 millones de d贸lares en 1990; en 1999 lleg贸 a los 525 millones y hoy ya supera los 1.200 millones. La industria de la cerveza reporta anualmente cerca de 500 millones de d贸lares; y la industria pisquera, otros 150 millones, sin contar la importaci贸n y venta de otra variedad de licores como el ron, vodka, tequila y whisky. En conjunto, dan trabajo a m谩s de 220 mil personas e influyen de manera determinante en actividades tan dis铆miles como el deporte, la cultura, la publicidad, los espect谩culos, la gastronom铆a, el turismo e, incluso, la pol铆tica y las leyes.

La legislaci贸n autoriza una patente para expender alcohol por cada 600 habitantes. En 2004, s贸lo en Antofagasta exist铆an 800 establecimientos con permiso, adem谩s de m煤ltiples clandestinos. Es decir, habr铆a oferta de alcohol para un mercado superior a las 500 mil personas, en una ciudad que bordea los 300 mil habitantes. Al otro extremo del pa铆s, en la Regi贸n de Los Lagos, seg煤n el ex Conace, hab铆a una botiller铆a por cada 164 habitantes; sumando entre legales y clandestinas, 5.784. La misma situaci贸n se repite en el resto del pa铆s.

En 2014 fallecieron cerca de dos mil personas en accidentes de tr谩nsito; el 40% de ellas hab铆a consumido alcohol. Y as铆, suman y siguen los ejemplos del abuso del alcohol. Por el contrario, es muy dif铆cil encontrar denuncias sobre violencia o hechos delictuales bajo los efectos de la marihuana.

 

L铆der en el continente

Si en 1996 Chile ten铆a un consumo anual promedio per c谩pita de 7,4 litros de alcohol puro en mayores de 15 a帽os, en 2010 lleg贸 a los 7,9 litros y en 2015 a 9,6 litros, seg煤n datos de la OMS. En julio del a帽o pasado Chile se puso a la cabeza de los consumidores de alcohol, seguido por Argentina, con 9,3 litros y Venezuela, con 8,9 litros. Maristela Monteiro, asesora principal en abuso de sustancias y alcohol de la OMS, declar贸 al presentar las cifras: 鈥淓l desarrollo econ贸mico y nuevos valores importados de la globalizaci贸n est谩 haciendo que el consumo excesivo y abrupto sea una tendencia鈥. Y agreg贸: 鈥淓l alcohol llega a todas partes, se han mejorado las cadenas de distribuci贸n, hay m谩s establecimientos y oferta y tampoco es desde帽able la presi贸n que la industria sabe ejercer sobre los gobiernos para que los precios del alcohol est茅n bajos y no haya regulaciones鈥.

Otra tendencia relevante es que s贸lo un 10% de los bebedores ingiere, en promedio, m谩s del 40% del total de alcohol consumido en la regi贸n.

El alcohol no s贸lo afecta a quien bebe. Progresivamente aumentan los episodios de violencia y los accidentes de tr谩nsito. Tambi茅n baja la productividad no s贸lo por ausencias al trabajo, sino por lo que se conoce como 鈥榙epresentismo鈥: personas que acuden a su puesto de trabajo sin fuerzas.

Un estudio realizado en Estados Unidos en 2006, estim贸 que el consumo nocivo de alcohol cost贸 al pa铆s cerca de 224 mil millones de d贸lares (un promedio de 750 por habitante); de ese total, 72% se atribuy贸 a la p茅rdida de productividad en el trabajo.

En Chile est谩 ocurriendo algo muy parecido y nadie se atreve a subir los impuestos al alcohol, limitar los horarios y d铆as de venta, subir la edad legal m铆nima para consumir y reducir o prohibir su publicidad, como se ha hecho en otros pa铆ses que han decidido enfrentar el problema

*Publicado en 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 840, 6 de noviembre, 2015

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