Oct 1 2018
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Política

Los ganadores y perdedores del triunfo del NO (en el plebiscito de Pinochet)

Al celebrar a treinta a√Īos el Triunfo del No en el plebiscito que convoc√≥ Pinochet para continuar en el poder, es justo y necesario destacar a quienes hicieron posible este logro. Desde luego, lo primero que habr√≠a que reconocer es que el m√©rito lo tienen fundamentalmente los chilenos que se atrevieron a concurrir a las urnas y desafiar un proceso eleccionario sin las suficientes garant√≠as republicanas, al mismo tiempo que sacudirse aunque fuera un d√≠a de los temores de la poblaci√≥n despu√©s de diecisiete a√Īos de dictadura.

No debemos olvidarnos que la consulta popular fue iniciativa de los gobernantes exigidos por las presiones de Estados Unidos, algunos partidos pol√≠ticos y otras instancias nacionales y extranjeras que tem√≠an la posibilidad de que creciera la convulsi√≥n social y la salida chilena emulara lo ya acontecido en Cuba y Nicaragua. Que se impusiera una v√≠a insurreccional que finalmente le diera el triunfo a un gobierno de corte radical, por cierto contrario a los intereses de quienes hab√≠an propiciado el Golpe Militar y consolidado un r√©gimen favorable a las compa√Ī√≠as extranjeras que miraban con inmensa codicia nuestros recursos naturales. No podemos borrarnos de la memoria la cantidad de recursos, invitaciones y otros que se le asignaron a los mandamases de la Democracia Cristiana, a los socialistas ‚Äúrenovados‚ÄĚ y otros para que separaran aguas con el Partido Comunista, el MIR y las organizaciones de derechos humanos.Resultado de imagen para chile plebiscito del no

Quienes est√°bamos a la cabeza de los medios de comunicaci√≥n disidentes fuimos testigos de la millonaria oferta que nos hizo personalmente el embajador norteamericano en Chile para que le cerr√°ramos nuestras p√°ginas al Movimiento Democr√°tico Popular y a quienes propiciaban por entonces ‚Äútodas las formas de lucha‚ÄĚ en contra de la tiran√≠a. Oferta que a muchos nos complace haber rechazado y persistido en nuestra voluntad de propiciar la m√°s amplia unidad del pueblo y sus instituciones democr√°ticas. Lo que explica que, despu√©s, con Patricio Aylwin en el poder, se acometiera la persecuci√≥n a estos medios, hasta ahogarlos para que no siguieran propiciando juicio y condena a los opresores, relaciones con todos los pa√≠ses del mundo, as√≠ como el fin de un modelo econ√≥mico y social que hace hasta hoy a los ricos m√°s ricos y mantiene alt√≠simos √≠ndices de pobreza, desempleo y discriminaci√≥n. Lo que da origen a la ‚Äúmano de obra barata‚ÄĚ que es uno de nuestros grandes incentivos al capital for√°neo.

Ciertamente se impuso el camino del ‚Äúdi√°logo‚ÄĚ y del plebiscito, despu√©s de haber fracasado el atentado al Dictador, pero no puede caber duda que √©ste es la reacci√≥n desesperada de los militares, del gran empresariado y otros al comprobar las acciones del Frente Patri√≥tico Manuel Rodr√≠guez y toda esa red de organizaciones sociales que fueron capaces de consolidar la unidad y organizar protestas callejeras que efectivamente ten√≠an la posibilidad, m√°s temprano que tarde, de derrocar a Pinochet o lograr que sus mismos efectivos se encargaran de ello. Sobre todo despu√©s de comprobar que √©ste, adem√°s de asesino, se enriquec√≠a en el poder y lo animaba por sobre todas las cosas perpetuarse en el al precio que fuera.

Si bien muchas protestas sociales fueron ‚Äúpac√≠ficas‚ÄĚ, no hay duda que con ellas tambi√©n las hubo m√°s extremas, como las que se prodigaban en las noches con los provocados cortes de luz, las barricadas y tantas otras manifestaciones incluso armadas que, a la hora del balance de estas jornadas, eran apreciadas por los partidos y agrupaciones no violentas. Como personalmente pude apreciar en la satisfacci√≥n de un Gabriel Vald√©s, el l√≠der dem√≥crata cristiano, cuando se enter√≥ de que Santiago estaba pr√°cticamente a oscuras, mientras un fren√©tico Pinochet sobrevolaba la Capital, profiriendo amenazas de todo orden.

Imagen relacionadaDebi√©ramos asentir que fue la combinaci√≥n de ‚Äútodas las formas de lucha‚ÄĚ, justamente, la que result√≥ victoriosa despu√©s de esos instructivos que nos llamaban a paralizar las actividades, bloquear puentes y caminos, tomarse las poblaciones y ejecutar una enorme e imaginativa cantidad de acciones conforme a las posibilidad de cada cual. Despu√©s de comprobarse que el Paro Nacional no pod√≠a resultar por si mismo exitoso con el enorme temor que provocaba en los trabajadores quedar desempleado o ser reprimido. En poco tiempo, los chilenos descubrieron r√°pidamente la impostura de muchos de los dirigentes pol√≠ticos pacifistas, cuando todav√≠a se recordaba que varios de √©stos hab√≠an justificado la asonada militar de 1973, el bombardeo a La Moneda y la instalaci√≥n de campos de concentraci√≥n, exterminio y tortura a lo largo de todo el pa√≠s.

De all√≠ que despu√©s de treinta a√Īos resulte tan sorprendente que haya columnistas y otros ex militantes de la izquierda que, ahora desde El Mercurio, sus bien financiados centros intelectuales y curules del Congreso le resten m√©rito a quienes efectivamente combatieron en vez de ‚Äúnegociar‚ÄĚ una salida pol√≠tica que hasta ahora ha consolidado la Constituci√≥n de 1980, su modelo econ√≥mico y toda la posdictadura. Muy extra√Īo resulta que cuando se celebran las gestas de la Emancipaci√≥n y la victoria contra el fascismo en Europa, personajes como Washington, Bol√≠var, San Mart√≠n, Sucre y O¬īHiggins sean reconocidos como h√©roes, cuando se sabe que realizaron acciones de indisimulada violencia para combatir a los conquistadores. Con seguridad, mucho m√°s extremas que las que conocimos en las luchas contra los r√©gimenes militares de Am√©rica Latina. O que el Viejo Continente, se ufane de sus partisanos y la de aquellos luchadores que con su acci√≥n les brindaron genuina democracia a tantos pa√≠ses. Y no un r√©gimen h√≠brido como el que en nuestro pa√≠s se mantiene.Resultado de imagen para chile plebiscito del no

No podemos olvidarlos de esa noche de ese 5 de octubre cuando la alegr√≠a se hizo tan manifiesta y extendida en el centro mismo de la Capital, donde el pueblo victorioso hasta quiso avanzar hasta La Moneda. Con un fervor en que muchos pol√≠ticos se desga√Īitaron en impedir a sabiendas que ello podr√≠a dejarlos literalmente en la vereda de un desenlace democr√°tico m√°s n√≠tido y de raigambre popular. Donde ciertamente las llamadas ‚Äúc√ļpulas pol√≠ticas‚ÄĚ quedar√≠an superadas.

Más bien lo que habría que preguntarse a partir de aquel Plebiscito es quiénes realmente ganaron aquel día, cuando el propio Pinochet se encargara después de entregarle la Banda Presidencial a su sucesor, se constituyera en senador vitalicio y, posteriormente, fuera rescatado por sus sucesores de un justo y ejemplar juicio en el Tribunal Internacional de Justicia. Después de estar detenido en Londres.

Preguntarnos a treinta a√Īos de ese plebiscito, por qu√© el pa√≠s no ha podido darse una nueva Carta Fundamental; por qu√© la impunidad de los cr√≠menes de la Dictadura favoreci√≥ a los principales ejecutores de la Dictadura; por qu√©, en vez de recuperar nuestras yacimientos y riquezas, las transnacionales, m√°s que antes, se ense√Īorean ahora en nuestro territorio. C√≥mo pudo ser que se consolidaran el r√©gimen previsional y tantos otros desprop√≥sitos en la salud y la educaci√≥n de los chilenos. Y por qu√©, finalmente, Chile se abri√≥ a la lacra de la corrupci√≥n que hoy cruza el espectro de la pol√≠tica representativa, las camarillas empresariales y hasta las propias organizaciones laborales.Resultado de imagen para chile plebiscito del no

Todo esto y m√°s podr√≠amos preguntarnos cuando la derecha se ha instalado de nuevo en La Moneda y un Sebasti√°n Pi√Īera agrede la dignidad nacional reuni√©ndose con Trump para mostrarle c√≥mo nuestra Bandera est√° en el centro, en el coraz√≥n mismo, como le se√Īal√≥, del pend√≥n estadounidense, en un acto deleznable que ni el propio gobernante norteamericano pudo entender o darle cr√©dito.

Todo lo cual, sin duda, ser√≠a devastador sin el consuelo de saber que todav√≠a Salvador Allende es ante el pueblo un verdadero h√©roe, el que mantiene m√°s prestigio y admiraci√≥n como lo reflejan las encuestas. Aunque todav√≠a no ‚Äúse abran las grandes alamedas para que pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor‚ÄĚ, como lo propici√≥ en sus √ļltimas palabras.

*Periodista y profesor universitario chileno de vasta trayectoria. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo. Es autor y coautor de más de una docena de libros de periodismo y crónicas.

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