May 26 2012
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Despacito por las piedras

Los “grandes” del mundo obligados a pensar distinto, a pesar suyo

En Camp David, la residencia veraniega del Presidente de los Estados Unidos, se reunieron los representantes del “Grupo de los Ocho” (G 8). Allí, junto al norteamericano Barack Obama estaban las máximas figuras institucionales de Alemania, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.
Este Grupo se constituyó con motivo de la crisis petrolera de 1973, empequeñecida ante la dimensión de las actuales dificultades. Al año siguiente hizo su primera reunión. Por aquel entonces, sus integrantes eran 7. Rusia se incorporó en 1997. La realizada el pasado fin de semana fue la Cumbre número 38. La ausencia de China, India, Brasil y otros países emergentes le ha restado el brillo y la fortaleza que tenía otrora. El G 20 –del que forma parte nuestro país- iniciado en el 2008 ha ocupado ese lugar clave.
No faltaron las declaraciones de compromiso, mostrando “preocupación” por la situación en Corea del Norte, Sudán y –particularmente-, Siria e Irán. Pero, obviamente, el tema central fue la actual crisis mundial y específicamente los riesgos que corre la eurozona. Más allá de la pérdida de importancia del G 8, allí estaban los países que representan más de la mitad de la economía mundial.
Sobrevolaba la reunión el deterioro de la situación en Grecia y España, las dificultades de Italia y Francia, esta última representada por su nuevo presidente, el socialista Françoise Hollande.
Los grandes temas de otras reuniones: Cambio climático, precio de los alimentos, ayuda al África, esta vez pasaron a un segundo plano. Todos saben que sin resolver los acuciantes problemas de la actualidad europea de muy poco les sirve ocuparse de otros temas.
La novedad de esta reunión fue que el mensaje emanado de la misma ha sido: “es imperativo promover crecimiento y empleo”. Este enunciado que responde a las presiones llevadas a la reunión por Obama y Hollande es distante de la “políticas de ajuste” capitaneadas por la alemana Angela Merkel, que venían predominando en las reuniones de los países centrales. La premier alemana aceptó este planteo matizado con su propuesta de aumentar las inversiones en “investigación y desarrollo, redes digitales, infraestructuras y –en el caso de Europa- en profundizar en el mercado interior”. Todos firmaron la declaración final sosteniendo que “es de su interés que Grecia permanezca en la eurozona”
Los sucesos de Grecia y el triunfo de Hollande, en Francia, han ido debilitando las políticas de la premier alemana, centradas en una mayor austeridad y disciplina fiscal. Lo resuelto en la reunión del G 8 fortalece la posición del nuevo presidente francés que demanda que la Unión Europea apruebe la emisión de eurobonos garantizados por todos los países de la zona del euro, a los fines de promover crecimiento y empleo. De todas maneras aún no lograron quebrar la resistencia de Merkel a esa medida.
Para que no queden dudas sobre las razones del apoyo de Obama a esta nueva política éste la fundamentó sosteniendo que los recortes en París o  Madrid repercuten sobre la producción de los Estados Unidos.
Terminada la reunión de Camp David, durante una hora, estuvieron reunidos a solas Barack Obama y Angela Merkel.

Juan Guahán

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