Oct 6 2006
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Opini贸n

Los hechos y su interprtaci贸n – EL 5 DE OCTUBRE Y LA HISTORIA RECIENTE DE CHILE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En la tarde de aquel s谩bado 5 de octubre de 1974 la DINA, el entonces flamante aparato represivo creado por el dictador en persona, irrumpi贸 en la casa de Santa Fe con un despliegue de armamento y hombres poco usuales en los operativos rutinarios de sus agentes. Los cientos de sicarios, apoyados por otro importante n煤mero de uniformados que conformaban el segundo anillo, realizaban este despliegue de potencia armada porque dentro de esa casa no estaban los hombres, mujeres y hasta ni帽os que eran raptados en solitario, generalmente en la noche, sin m谩s defensa que los gritos y los ruegos in煤tiles de los pocos familiares que presenciaban estos atropellos.

Dentro de esa casa hab铆a militantes de izquierda temibles para el dictador y sus secuaces. En ese inmueble de apariencia anodina 鈥揷omo debe ser un refugio clandestino鈥 estaba la plana mayor del Comit茅 Central del MIR, entre los cuales la palabra 鈥渞endici贸n鈥 estaba excluida si llegaba un momento como el que comenzaban a vivir esa tarde.

Esto lo sab铆an los 鈥渧alientes soldados鈥. Un a帽o antes hab铆an experimentado su primera derrota militar cuando miles de ellos, apoyados por tanques, ca帽ones y bombardeo a茅reo, fueron incapaces de penetrar en el viejo edificio de La Moneda defendida por 32 hombres鈥 m茅dicos, abogados, profesionales y funcionarios civile鈥, que los mantuvieron a raya por m谩s de seis horas hasta que el presidente Allende orden贸 terminar la defensa con el fin de evitar las masacres que, a manera de chantaje, comenzaban ya a gestarse en las barriadas pobres de la capital.

鈥淪iempre vencedor, jam谩s vencido鈥

Es la frase que le gust贸 acu帽ar al dictador para referirse a su ej茅rcito, no al Chile, y que a煤n repiten los parlantes del Parque O鈥橦iggins cada 18 de septiembre. Aplicada a los aut茅nticos soldados, esos que en lejanos tiempos lucharon por la patria de todos los chilenos, tiene visos de innegable verdad si se revisa la historia militar. Pero cuando se trat贸 de la 鈥済uerra interna鈥, esa falacia sangrienta inventada por los dictadores para justificar el asesinato cobarde de sus propios compatriotas indefensos, este ej茅rcito consigna su m谩s afrentosa derrota.

Adem谩s de la m谩cula imborrable con la cual la dictadura mancill贸 la hoja de vida del ej茅rcito chileno, en los pocos enfrentamientos reales en que participaron sus efectivos contra militantes armados de la izquierda, el balance muestra un vergonzoso 鈥渏am谩s vencedor, siempre vencido鈥. Eso ocurri贸 tambi茅n ese d铆a memorable de 1974 cuando el joven m茅dico Miguel Enr铆quez cayera abatido por la tropa que atac贸 su refugio.

Desde un punto de vista estrictamente militar, y usando como parang贸n las gestas m谩s se帽eras del Ej茅rcito de Chile, los verdaderos herederos de esa tradici贸n estaban el 11 de septiembre dentro del Palacio de gobierno y el 5 de octubre de 1974 dentro de la casa de Santa Fe 725.

El grupo que atac贸 esa vivienda se ha calculado en poco m谩s de 200 hombres entre militares y polic铆as, apoyados por un carro blindado y un helic贸ptero, seg煤n consigna el informe Rettig. El 鈥渆nemigo鈥 en el interior del inmueble estaba formado por tres hombres, Miguel Enr铆quez, Humberto Sotomayor y Jos茅 Bordaz, m谩s una mujer, Carmen Castillo Echeverr铆a, compa帽era de Miguel Enr铆quez que estaba, adem谩s, embarazada.

驴Cu谩l fue el resultado de este formidable operativo? S贸lo una baja, Miguel Enr铆quez que fue acribillado por m谩s de 10 tiros cuando, ya malherido, proteg铆a la retirada de sus compa帽eros, y Carmen Castillo, la Catita, que fue alcanzada por una bala en el hombro, siendo luego golpeada en el suelo por los atacantes que ingresaron al inmueble una vez finalizada la refriega.

Esta actitud cobarde que caracteriz贸 a los aparatos represivos del pinochetismo cuando se encontraban frente a mujeres embarazadas, le aport贸 a los militares su segundo trofeo en esta acci贸n: producto de los golpes propinados a Carmen Castillo que, como se dijo, se encontraba herida y en el suelo, su hijo muri贸 a poco de nacer en Francia, a donde la solidaridad internacional logr贸 sacarla m谩s tarde.

Los otros dos militantes del MIR, Humberto Sotomayor y Jos茅 Bordaz, lograron abrirse paso a balazos entre el enjambre de atacantes alcanzando las calles aleda帽as y escapando de un cerco cuya inefectividad s贸lo se explica por el temor de los militares ante el fuego nutrido con que los dirigentes clandestinos repelieron el asedio desde los primeros minutos.

La valent铆a de los defensores del Palacio de Gobierno y la de los asediados en Santa Fe 725, son sin duda actitudes que reviven esa tradici贸n de orgullo del soldado chileno que resisti贸 en La Concepci贸n y en el Combate Naval de Iquique ante fuerzas abrumadoramente m谩s poderosas, y que tanto gustan citar los autoridades militares.

Sin embargo hasta hoy, ni un m铆nimo gesto, ni una modesta frase de reconocimiento que debiera caracterizar la nobleza de un soldado ante el hero铆smo de su adversario, como la de ese caballero del mar, el comandante peruano Miguel Grau ante el hero铆smo de Prat, se ha escuchado de los actuales jefes de la Fuerzas Armadas en Chile.

驴Cu谩l fue, en cambio, la respuesta de los jefes castrenses de entonces y que serv铆an de manera incondicional al dictador? En el caso del ataque a La Moneda, asesinaron de manera vil, con las manos atadas con alambres y en la impunidad de sus cuarteles, a los miembros del GAP y a otros civiles que hab铆an resistido en el terreno militar a profesionales de las armas que contaban, adem谩s, con recursos formidables para el combate. En los sucesos de Santa Fe 725, se ensa帽aron golpeando a una mujer herida y embarazada a la que luego continuaron torturando en la seguridad de sus mazmorras, al punto de ocasionar da帽os irreparables al infante en gestaci贸n, todav铆a m谩s indefenso ante tama帽a cobard铆a.

El alfa y omega de una 茅poca diferente

Tales fueron los hechos concretos que llevaron a la muerte a Miguel Enr铆quez Espinosa ese cinco de octubre. Su alevoso asesinato a manos de la dictadura, no obstante lo dolorosa que ella fue para su entorno, su familia y sus camaradas, lejos de ser una derrota sirvi贸 como vigoroso est铆mulo a la resistencia que comenzaba a articularse en la profunda clandestinidad.

En el otro 5 de octubre, el de 1988, se produc铆a lo que entonces se consider贸 como una gran victoria contra la dictadura: el pueblo chileno rechazaba con los votos del plebiscito las pretensiones presidenciales del s谩trapa. Mirado as铆, en sus resultados concretos e inmediatos, hab铆a sido efectivamente eso: una victoria. Sin embargo, a la luz de la realidad actual del pa铆s y del mundo, ella puede considerarse como la 煤ltima y gran batalla social y pol铆tica que dio el pueblo chileno con un objetivo que entonces iba mucho m谩s all谩 de la salida del tirano.

El contexto internacional en el cual se produce el triunfo del 鈥淣o鈥 mostraba ya las fisuras premonitoras del poderoso sismo que, apenas un a帽o despu茅s, acabar铆a con el edificio carcomido de los pa铆ses socialistas liderados por el gran fraude que constituy贸 la Uni贸n Sovi茅tica. La salida de la dictadura representada por ese plebiscito, en lugar de ser el corolario del sue帽o socialista de un pueblo iniciado en los tres a帽os de la Unidad Popular, el sue帽o de quienes lucharon y de quienes ofrendaron sus vidas, entre ellos Miguel Enr铆quez, origin贸 en cambio una coalici贸n pol铆tica h铆brida de administradores del capital privado que r谩pidamente se apeg贸 al carro del neoliberalismo triunfante.

Naturalmente que la derrota pol铆tica de la izquierda chilena el cinco de octubre de 1988, iniciada paradojalmente a partir del triunfo plebiscitario del 鈥淣o鈥 en el que el pueblo juega el papel primordial, no fue s贸lo consecuencia de errores locales cometidos por los principales partidos populares. El final del sue帽o socialista chileno lo determin贸 innegablemente el despertar amargo que sigui贸 a la ca铆da del edificio socialista mundial por lo que la realidad actual de Chile no habr铆a sido muy diferente cualquiera que hubiera sido el ordenamiento pol铆tico despu茅s de la dictadura.

Hay quienes, perdiendo una vez m谩s de vista la realidad objetiva, suponen que la rearticulaci贸n de la unidad socialista-comunista en aquellos tiempos hubiera podido cambiar este destino. Pero la realidad fue otra. El oportunismo del Partido Socialista, que con un olfato digno de mejor causa se pas贸 mucho antes del plebiscito al bando del reformismo, conden贸 a la izquierda al peor escenario al derrumbarse la entelequia del socialismo real en el planeta.

La situaci贸n pol铆tica interna no ha cambiado de manera significativa en estos 18 a帽os. La incapacidad de la izquierda para ofrecer una alternativa real, provoca que la pol铆tica del 鈥渕al menor鈥 perpet煤e estos gobiernos de la Concertaci贸n que se empantanaron hace tiempo cazados en el consumismo neoliberal del que tanto gustan nuestros capitalistas globalizados.

Eppur si move

Cierto. No obstante el inmovilismo local de las fuerzas populares en Chile, la realidad mundial, en especial la de Am茅rica Latina, empieza a moverse de manera inquietante. Ello puede ser un gran aliciente para que la izquierda chilena salga del estupor que la mantiene paralizada, estructurando una pol铆tica coherente en base a una estrategia flexible, moderna, adaptada a la realidad actual del pa铆s, que le permita establecer alianzas a corto y largo plazo, poniendo como prioridad romper el aislamiento social y pol铆tico en que se encuentra, abandonando de una vez por todas, esa imagen de horda incoherente cuyo 煤nico factor de uni贸n es la l贸gica de la molotov, de la destrucci贸n, del caos y del pillaje, es decir la anarqu铆a en su m谩s equivocada interpretaci贸n.

S贸lo as铆 nos acercaremos a entender el real significado del sacrificio de un hombre y la gesta de un pueblo, conmemorados ambos este 5 de octubre.

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* Cient铆fico y escritor.

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