Oct 6 2020
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Ambiente

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Los incendios devoran las tierras indígenas de Brasil en medio de los recortes

En Brasil, solo en septiembre hubo 164 focos de incendios que avanzaron en tierras indígenas de la región del Pantanal, la llanura aluvial más grande del planeta. En agosto, hubo más de 200. Casi la mitad de las áreas indígenas de la región regularizadas ante el Estado ya han sufrido incendios que han rodeado aldeas, destruido casas y cultivos y provocado hospitalizaciones de personas por problemas respiratorios.

Las conclusiones son el resultado de una investigación de Agência Pública a partir de datos tomados por satélite del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE). La investigación ha analizado todos los focos de incendios registrados en el Pantanal en 2020 y ha concluido que el número de incendios comenzó a aumentar a finales de julio, pero alcanzó el pico en agosto y septiembre: el 72% de los focos de incendio de este año ocurrió solo en esos dos meses.

Los datos también revelan que, en algunos de los lugares que más sufrieron surgieron focos de incendios y se extendieron primero en propiedades privadas para luego saltar a las tierras indígenas. Además, parte de los incendios se iniciaron en áreas de reserva legal y bosque nativo de propiedad de terratenientes. Ambas tipologías están protegidas por ley y deben ser preservadas.

En total, Agência Pública ha encontrado focos de incendio en cinco territorios indígenas regularizados en los municipios de el Pantanal –en toda la región hay 11–. La zona indígena con más focos de incendio es también la más grande, el terreno indígena Kadiwéu. En esta zona, se produjeron 176 focos desde mayo de este año y la mayoría tuvo lugar en agosto.

Además, en todo el Pantanal existen registros de incendios en tres parques estatales, en un parque nacional, en un área de protección ambiental, en dos reservas privadas y en una estación ecológica.

Todos los municipios de la región del Pantanal registraron incendios entre julio y septiembre. Poconé y Barão de Melgaço, en Mato Grosso, fueron los que registraron mayor cantidad. El Parque Estatal Encontro das Águas se encuentra en estos dos municipios.

«Todo se está acabando»

«El fuego comenzó fuera de las tierras indígenas. Cuando llegó, llegó con todo, entró de repente», señala el educador indígena Estêvão Bororo, conocido como Estevinho, presente en el territorio Tereza Cristina, del pueblo bororo. «La tierra está dividida por el río San Lorenzo: la orilla izquierda del río se incendió, rodeó dos pueblos y quemó un puente. Luego, el fuego avanzó hacia la aldea Córrego Grande, que fue la más impactada. Llegó con todo, incluso rodeó las casas. A pesar de no incendiar las casas, nuestro líder tuvo que ir al municipio de Rondonópolis porque había inhalado mucho humo. Tenemos ancianos, embarazadas, mujeres recién paridas y niños».

La situación también es grave en Baía dos Guató, tierra del pueblo guató, en el municipio de Barão de Melgaço. Los datos del INPE registraron en esta zona 57 incendios en septiembre y 85 en agosto. Casi toda la extensión del territorio ha sufrido incendios.

«Los incendios destruyeron jardines, quemaron casas, destruyeron gran parte de nuestro territorio, muchos árboles, animales, aves, dañaron nuestra fauna y flora y nuestra seguridad alimentaria. Estamos muy preocupados por nuestros bosques porque de ellos tomamos nuestro sustento, nuestros medicamentos tradicionales. Con los incendios, todo esto se ha visto comprometido. Ya no encontramos muchas de las hierbas que utilizamos para tratar enfermedades y tampoco la palma acuri, que usamos para cubrir casas tradicionales y algunos utensilios, y para hacer chicha, una bebida tradicional. Todo está siendo arrasado», comenta Alessandra Guató.

La tierra de los guató se encuentra cerca del Parque Estatal Encontro das Águas, uno de los refugios de jaguares más grandes del mundo, que también se ha visto afectado por los incendios: tan solo en agosto y septiembre hubo 456 incendios. Según un reportaje de G1, los incendios destruyeron el 85% del área del parque.

El territorio de los guató es un ejemplo de cómo los focos de incendio pueden comenzar en propiedades privadas y luego llegar a terrenos indígenas y zonas protegidas. A principios de agosto, apenas hubo incendios en el norte de la tierra de Guató. A medida que pasaban los días comenzaron a registrarse incendios en áreas de reservas legales y bosques dentro de propiedades privadas al norte del área indígena. Luego hubo incendios dentro de las tierras indígenas. A finales de agosto ya había brotes en casi todo el territorio indígena y se registraron 36 en solo un día.

Los recortes obstaculizan la lucha contra el fuego

Agência Pública ha hablado con un agente de PrevFogo, del Sistema Nacional de Prevención y Combate de Incendios Forestales, quien no quiso ser identificado por temor a represalias. Según este trabajador, el seguimiento meteorológico ya apuntaba a la intensificación de los incendios en 2020, con temperaturas por encima y lluvias por debajo de la media.

Según él, la planificación estratégica de la agencia incluía anticipar la contratación de brigadistas para trabajar en la prevención de incendios. Sin embargo, el anuncio del contrato, que suele publicarse a mediados de abril, no se abrió hasta el 23 de junio.

Para el trabajador, el retraso en la contratación ha dificultado las acciones preventivas de la agencia. «Creemos que esto ha afectado gravemente a nuestro trabajo. Nuestra previsión era trabajar en la prevención en el mes de junio y que así la gente pudiese tener una temporada mejor que la que estamos teniendo», informa.

El 20 de agosto, el presidente Jair Bolsonaro admitió en un comunicado que la situación es grave, pero argumentó que las dificultades impuestas por el tamaño de la región y «cuestiones ideológicas», como la prohibición del ganado suelto, han empeorado el panorama. «Hacemos lo que podemos, pero la oposición seguirá echándome la culpa del fuego en la Amazonia y el Pantanal. Como si nunca se hubiera incendiado esta región». El 15 de septiembre, el Ministro de Medioambiente, Ricardo Salles, dijo que el fuego en el Pantanal «tomó proporciones gigantescas».

Además de verse afectados por el incendio que avanza en Pantanal, los indígenas forman parte de la fuerza que intenta impedir la destrucción de sus territorios. Según el último decreto del Instituto Brasileño de Medioambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) para los brigadistas en Mato Grosso do Sul, de las cinco brigadas en el estado, cuatro son indígenas.

Para Eliane Bakairi, de la Federación de Pueblos Indígenas de Mato Grosso (FEPOIMT), el número de brigadas es insuficiente, en especial en los territorios más afectados, como Baía dos Guató y Perigara, en Barão de Melgaço. Además, dice que los recortes presupuestarios en PrevFogo están afectando al trabajo.

Las brigadas forman parte del Programa de Brigadas Federales PrevFogo de IBAMA, que se encarga de controlar, prevenir y combatir los incendios forestales. Sin embargo, según una información de Deutsche Welle, entre 2019 y 2020 el Gobierno federal redujo el presupuesto del centro en un 58%, un recorte de 13.790.000 reales (2.000.000 de euros), lo que afectó de manera negativa a la contratación de brigadistas para prevenir y controlar los incendios forestales.

Cada vez menos sanciones

Con el Gobierno de Bolsonaro, IBAMA ha puesto menos multas en todo Brasil y la situación se extiende también al Pantanal. Según datos recogidos por Agência Pública, en el primer año del mandato presidencial se redujo en un 71% el monto de las multas relacionadas con la flora en el Pantanal, en comparación con el año anterior. Las multas en esta categoría incluyen violaciones de deforestación e incendios ilegales, por ejemplo.

La reducción se mantuvo en 2020. A finales de agosto, se registraron 21 multas en los municipios de el Pantanal, el menor número de multas de la década, comparando los mismos meses. En el año anterior, esa cifra fue más del doble, con 54 multas impuestas en la región entre enero y agosto de 2019.

De los 16 municipios que forman parte del Pantanal, 10 tuvieron menos multas en 2019 con respecto a 2018. Entre ellos se encuentra Corumbá, la ciudad con mayor número de focos de incendios registrados esta temporada y donde se investiga un posible inicio criminal de los incendios en Mato Grosso do Sul.

«La gente acaba sintiéndose libre de poder cometer delitos ambientales y esto ha sido reforzado por el propio presidente», denuncia un brigadista de IBAMA que prefiere no revelar su nombre. Según él, la agencia ha tenido dificultades para apoderarse de propiedades y destruir la maquinaria utilizada en infracciones ambientales, lo que compromete la investigación.

En agosto, Agência Pública reveló una situación similar en la Amazonia, donde las multas disminuyeron en regiones con mayor deforestación. IBAMA y la Fundación Nacional del Indio (Funai) no han hecho declaraciones para esta información.

*Este artículo fue publicado originalmente por Agência Pública

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