May 16 2006
410 lecturas

Economía

Los inmigrantes. – EL ÉXODO SEGÚN NEGRI

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¿“Donde están los bárbaros de la nueva centuria?
Obviamente, ellos se harán visibles y solo se consolidaran después de tremendas crisis sociales”.

Nietzsche.

Un movimiento sacude al mundo. Es el movimiento de la migración y todos los poderes concebibles del Nuevo Orden se alinean en su intento para detenerlo. Pero el movimiento es irresistible. En la visión optimista de Hardt y Negri, no seria raro que la batalla en contra del poder mundial se ganara a través de la sustracción y deserción.

foto
Según los autores de Imperio, el macro-poder, de alguna manera, ha intuido siempre este peligro. Y por ello, en los tiempos modernos, ha ejercido la violencia mas extrema en contra de esta movilidad que disturba las condiciones disciplinarias a las que la fuerza laboral ha estado constreñida. La esclavitud, que puede ser considerada en una línea continua con los diferentes regimenes de trabajo asalariado, expone la forma mas extrema del aparato represivo en su intento de bloquear la movilidad de la fuerza de trabajo.

La historia de la esclavitud negra durante la era colonial demuestra esta necesidad fundamental del poder jerárquico de controlar la movilidad laboral, como también el deseo incontrolable del esclavo a escapar. El nomadismo de los explotados siempre expresa el rechazo a la explotación y la búsqueda de la libertad y de nuevas condiciones de vida.

En la imagen global del mundo contemporáneo el poder laboral y los movimientos migratorios son extremadamente difusos y difíciles de definir. Toda comparación con los movimientos migratorios del comienzo de la época moderna –incluyendo el tráfico de esclavos y las migraciones de colonos blancos– se convierte en un ejercicio fútil.

Junto con el éxodo del llamado Tercer Mundo, hoy día está también el flujo de refugiados y de intelectuales que se suman al desplazamiento proletario masivo en la agricultura y la manufactura. Todo intento de documentación legal se ve, muy pronto, incapacitado de copar con las migraciones clandestinas.

Lo que empuja este flujo desde atrás es el deseo de huir de las condiciones culturales y materiales miserables de la reproducción neo-liberal. Pero lo que empuja hacia adelante es la riqueza del deseo y la acumulación de capacidades expresivas productivas que los procesos de globalización han determinado en la conciencia de cada individuo y grupo social. Y, por supuesto, esto crea una esperanza.

La deserción y el éxodo son formas poderosas de lucha dentro del Nuevo Orden mundial. Pero esta movilidad, obviamente, todavía constituye un nivel de lucha espontánea que, frecuentemente, guía a nuevas condiciones de desarraigamiento, pobreza y miseria.
foto

El espacio que solo se viaja debe ser transformado, dice Negri, en un espacio vital, en un espacio de vida. Y la circulación debe ser transformada en libertad. La multitud en movimiento debe lograr la ciudadanía global. Su resistencia a las ataduras, su lucha en contra de la esclavitud de pertenecer a una nación, una identidad y a un pueblo y su huida de la soberanía y los límites impuestos a su subjetividad, son signos de cambio. El nomadismo y mestizaje dentro del Nuevo Orden deben ser considerados prácticas ético-políticas.

Hoy día la celebración de lo local puede ser reaccionaria y fascista cuando se opone a la circulación y a la mezcla y cuando se orienta al refuerzo de los muros de la nación, de la etnicidad, de la raza, de la religión y del pueblo. El concepto de lo local no tiene porque ser definido a través del aislamiento y la pureza. Si rompemos estos muros podemos unir directamente lo local a lo universal, a ese universal concreto que permite a las multitudes pasar de lugar a lugar transformando cada uno de ellos en algo propio.

A través de la circulación vamos componiendo un grupo humano de múltiples colores con poderes aun no imaginados. A través de la circulación constituimos la comunidad humana. No el sueño de un Estado cosmopolita, sino una especie común. Los cuerpos se mezclan y el nómada habla una lengua común. El rebelde, en la era pos-colonial, es el que continuamente transgrede los limites territoriales y raciales, el que destruye particularismos y se orienta hacia una civilización común. Una nueva horda nómada, una nueva raza de bárbaros surgirá para invadir o evacuar el nuevo Imperio.

¿No es ésta la imagen que Negri proyecta en el fenómeno migratorio contemporáneo extremadamente problemática? La afirmación positiva de la voluntad nomádica crea, en su opinión, la posibilidad de un sujeto emancipado y una movilidad que es esencial en las nuevas formas de la lucha de clases. Sin embargo, esta concepción marcial de los procesos migratorios no corresponde a ninguna realidad.

Las motivaciones de los diferentes grupos o individuos para emigrar son muy distintas y no se unifican alrededor de una cruzada contra el Imperio. Las migraciones transforman el mapa ideológico sólo cuando alguien renuncia a la propia identidad y toma otra que era imposible dentro del grupo social del que se viene.

Ni las grandes migraciones europeas a América como tampoco el flujo contemporáneo del Sur al Norte se ajustan a este modelo.

Si el número es suficientemente grande lo que ocurre es el deseo de las primeras generaciones de inmigrantes de trasladar su vida comunal sin cambio. Tanto en Europa como en los países del Golfo Pérsico los trabajadores temporales se asemejan más bien a un “commuter” que a un nómada.

foto
En las complejas sociedades del modernismo tardío la migración es mayormente el intento de servir los flujos del capital, motivados por el deseo de riquezas, mas bien que por la “riqueza de deseos”. Las migraciones entre países no son por sí mismas más revolucionarias que los movimientos de la población dentro de ellos. “Los desposeídos de la tierra quieren ir a Disney World, no a las barricadas.” La ironía de la modernidad es que a pesar de que las sociedades complejas dependen grandemente de la fuerza laboral del inmigrante, no son capaces de asimilarlo y la imagen que inspira la migración se vuelve, por siempre, elusiva, dejando en su lugar un cuerpo fragmentado y una mera colección de deseos.

Disney World no es solamente Disney. La fragmentación y alienación son, frecuentemente, el resultado inevitable. El problema con esta monadología es que su utopianismo secular retiene la dinámica social de sus predecesores mitológicos (Plotino, San Agustín). El camino a la utopía siempre guía hacia arriba más bien que hacia abajo, y la multitud se reúne “en amor, simplicidad e inocencia”. Pero, un utopianismo realmente secular, y no solo secularizado, debe abrirse a la posibilidad de que la justicia pueda, también, encontrarse en la fragmentación, la complejidad y la confusión.

A pesar de la importancia que las migraciones han tenido en la historia, las teorías políticas siempre han trabajado con unidades sociales y actores dentro de ellas (nación-Estado, ciudadanos). Es solo a partir de la dislocación creada por la globalización que las migraciones vienen siendo consideradas como algunas de las más románticas aspiraciones de la izquierda y un atractivo sustituto de la revolución.
foto

Los emigrantes son vistos como héroes, pero solo en el país al que emigran, no en el país del que vienen. Pero, a pesar de todo, lo cierto es que las migraciones continúan siendo significantes porque no sólo son manifestaciones de las aspiraciones humanas por cambio, sino también, a la larga, un medio para efectuarlos.

Su verdadero fracaso en transformar el mundo en una utopía crea las condiciones para la solidaridad, o lo que es lo mismo, una nueva capacidad para formar alianzas con otros diferentes a uno mismo para romper la estructura social existente y crear un nuevo orden sin la división social de la antigua. Solo que nada garantiza si este nuevo orden nos va a gustar.

————————————-

foto
foto

* Escritores y docentes. Residen en Canadá.

X

Envíe a un amigo

Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario