May 12 2013
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Pol铆ticaSociedad

Los movimientos sociales latinoamericanos y la alternativa

Los movimientos sociales, por definici贸n, tienen una finalidad concreta y nacional (derechos democr谩ticos, ambientales, humanos, defensa de los intereses de los campesinos o los obreros, reivindicaciones estudiantiles, lucha contra la discriminaci贸n de los ind铆genas, de las diferencias en la sexualidad o de la desigualdad entre los g茅neros).

Esa es a la vez la base de su fuerza aglutinante y su limitaci贸n, pues no todos los trabajadores y los oprimidos comparten cada uno de esos fines y, por otra parte, la lucha por cada uno de 茅stos se da en el marco del sistema social capitalista que, en cada campo de la actividad y en el terreno mismo de la supervivencia de la especie humana y de la Naturaleza, es destructor, depredador, injusto, inhumano, asesino.

Por eso, aunque libren luchas valientes, heroicas, constantes, los movimientos sociales tienen s贸lo un apoyo parcial, no alcanzan a mover a todos sus aliados potenciales y de ellos no puede esperarse una alternativa a un sistema que es internacional, global.

Pueden, sin embargo, confluir, unirse con otras luchas y, desde el terreno limitado de lo local y lo nacional, irradiarse, extenderse, influir a distancia en otros continentes como sucedi贸 en el 68 o con la lucha de los indignados europeos鈥 a condici贸n de tener un eje que pueda ser mundialmente reconocido como com煤n y sea capaz por lo tanto de socializar la lucha y de despertar simpat铆a, solidaridad activa, esperanzas movilizadoras y ansias de crear miles de Vietnam. Para ello, no pueden limitarse a combatir una consecuencia o una pol铆tica del capitalismo, sino que deben poner en cuesti贸n al capitalismo mismo. En una palabra, deben ser pol铆ticos y anticapitalistas no s贸lo en las declaraciones sobre un a煤n indefinido socialismo del futuro sino, sobre todo, en su capacidad de unir contra 茅ste las diversas v铆ctimas del capitalismo por sobre sus diferencias de todo tipo y a pesar de ellas, convirtiendo en el eje de sus luchas el combate contra el poder financiero, la dominaci贸n imperialista, el poder estatal de las clases dominantes, su visi贸n del mundo y sus valores deformantes, conservadores, opresivos, nefastos e insostenibles. Porque sin una educaci贸n pol铆tica de las mayor铆as oprimidas y explotadas, sin una batalla por las ideas, una formaci贸n en la solidaridad y en el internacionalismo, las mayor铆as pobres y trabajadoras ser谩n siempre eso, s贸lo mayor铆a, y el uno por ciento seguir谩 mandando al 99 por ciento.

En M茅xico los maestros libran una justa y dura lucha por la defensa de sus conquistas gremiales, porque la llamada reforma de la Educaci贸n es en movimientos-sociales1realidad una lucha por empeorar las condiciones de trabajo y reducir las resistencias para privatizar la ense帽anza. Ellos, sobre todo los maestros rurales, expresan adem谩s la voz de los campesinos y los ind铆genas, tal como las huelgas generales continuas de los maestros argentinos en las provincias representan tambi茅n a la poblaci贸n pobre a煤n desorganizada. Pero unos y otros deben ser urgentemente apoyados por otros sectores sindicales y, sobre todo, pol铆ticos, como los mexicanos Morena o la otra campa帽a, o la izquierda pol铆tica y social argentina que no parten de esa lucha magisterial para construir un eje de la acci贸n pol铆tica nacional solidaria y movilizadora y discutir las verdaderas prioridades presupuestarias y pol铆ticas, la injusticia del sistema, las bases para un programa conjunto alternativo.

Desde M茅xico hasta el extremo sur del continente, las luchas hoy son duras pero puntuales, aisladas en el espacio y en el tiempo, y los movimientos sociales no avanzan, lo que permite a los gobiernos dar fuertes golpes a lo m谩s avanzado del movimiento obrero (por ejemplo, electricistas, mineros y maestros en M茅xico) y a los gobiernos llamados progresistas reprimir violentamente las luchas localizadas en defensa del ambiente contra la miner铆a (como en varias provincias argentinas) o a los movimientos campesinos-ind铆genas (como en Bolivia) y a los otros gobiernos, como el paname帽o, el colombiano, el peruano o el chileno, reprimir tambi茅n uno por uno, por separado, a los movimientos ind铆genas que luchan por el agua y el territorio, contra la gran miner铆a o por sus tierras y a los movimientos obreros o estudiantiles por aumentos salariales y por la gratuidad de una ense帽anza p煤blica y gratuita, como en Chile, por poderosos y persistentes que 茅stos sean.

El repudio a la putrefacci贸n de los partidos e instituciones pol铆ticas capitalistas ha dado pie a un reflejo negativo y primitivo, el llamado apoliticismo neoan谩rquico (los anarquistas verdaderos, en Espa帽a, por ejemplo, eran pol铆ticos, defend铆an la Rep煤blica, eran antifranquistas e integrantes de una izquierda plural y le daban gran importancia al estudio, a la teor铆a y a la solidaridad de clase en el terreno nacional e internacional). Se necesita en cambio una pol铆tica anticapitalista, unir pol铆ticamente a las diversas rebeliones en torno a una alternativa antisist茅mica, construir en todas partes movimientos-partidos democr谩ticos y pluralistas independientes del capitalismo y apoyados en organizaciones masivas. Porque la v铆a de la subordinaci贸n al aparato estatal capitalista, como sucede con los movimientos sociales que constituyen el Mas boliviano o, en parte, con los movimientos sociales venzolanos o ecuatorianos, es la v铆a de la par谩lisis y la burocratizaci贸n. Sobre esto retornar茅 porque hay que aprender de las experiencias venezolana y boliviana, hasta ahora las m谩s importantes en nuestro continente desde el punto de vista de la relaci贸n entre los movimientos sociales, los gobiernos progresistas y el Estado capitalista que 茅stos administran y que, precisamente, debe ser sustituido por los poderes populares para librarse del extractivismo y las pol铆ticas neoliberales actuales que todos los gobiernos latinoamericanos aplican a pesar de sus diferencias.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Jose Abelardo Franchini
      17 mayo 2013 20:26

      Come state?:
      Sono Giornalista 猫 Scrittore me interesaria contactarme con Guillermo Almeyra para enviarle algun material y que me sugiera con que Medio Italiano o Frances les puedo enviar mis Trabajos Periodisticos. Trato temas Nacionales, Internacionales y cuestiones Sociologicas. Saluti, siamo in contatto.

      Jose Abelardo Franchini.