Abr 22 2016
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Cultura

Los pezones de Rihanna. El coito sin fin del capitalismo

Rihanna es la Reina absoluta del videoclip mainstream. Si analizamos los 500 vídeos musicales más vistos de la primera década de YouTube, en nada menos que en 26 aparece la célebre cantante.1 La barbadense más internacional, apadrinada por el extraficante, rapero y multimillonario ejecutivo estadounidense Jay-Z, supera ampliamente a otras estrellas del pop como Justin Bieber, Katy Perry o Shakira.

Sin embargo, la cantante tiene otro hito en su poder. El a√Īo pasado apareci√≥ por primera vez haciendo topless en su v√≠deo Bitch Better Have My Money (‚ÄúZorra, mejor que tengas mi dinero‚ÄĚ). Nunca antes se hab√≠a producido un topless de una reina del pop en un videoclip dominante. La Madonna negra del siglo XXI super√≥ a la caduca Madonna blanca del XX.2 Desde entonces, Rihanna no ha cesado en su empe√Īo de mostrarnos los senos en cada uno de sus nuevos v√≠deos. Y ya llevamos tres.3

As√≠ es, porque posteriormente al citado sigui√≥ con su estrategia de seducci√≥n,¬† tanto en su videoclip Work (‚ÄúTrabaja‚ÄĚ) en compa√Ī√≠a del rapero Drake, como en Kiss It Better (‚ÄúB√©salo mejor‚ÄĚ). En todos, la c√©lebre int√©rprete decidi√≥ mostrar sus otrora privadas areolas al conjunto de la juventud mundial. ¬ŅExagerado? Los tres v√≠deos suman en pocos meses m√°s de 350 millones de visualizaciones, una poblaci√≥n que multiplica por tres la suma de todos los j√≥venes de la Uni√≥n Europea y Estados Unidos.4 Pero, ¬Ņcu√°l es la raz√≥n de esta aparente obsesi√≥n de Rihanna con sus pechos?

En realidad no se trata de la voluntad de la cantante, aunque en √ļltima instancia, tenga que dar su consentimiento (faltar√≠a m√°s). Se trata del modo de producci√≥n que marca la l√≥gica que determina la forma y el contenido de estos videoclips m√°s comerciales: el capitalismo. En este sistema socioecon√≥mico la mayor√≠a de los productos se realizan con la ‚Äúinteracci√≥n‚ÄĚ de dos clases sociales: los empresarios, que son los due√Īos de los medios de producci√≥n (empresas, medios de trabajo, materias primas, etc.) y los asalariados, que como no tienen aquellos han de trabajar para los primeros a cambio de un salario con el que sobrevivir. El problema es que, pese a las apariencias,¬† no es un trato justo entre ciudadanos libres porque el salario tiene un valor inferior al trabajo realizado por los ‚Äúcurrantes‚ÄĚ.5 ¬ŅDe lo contrario, de d√≥nde saldr√≠a el beneficio? El salario no paga el trabajo de m√°s contenido en las mercanc√≠as propiedad del empresario. Por esa raz√≥n, una vez vendidas, los empresarios transforman ese plustrabajo/plusvalor en suculentas ganancias.

¬ŅY qu√© tiene que ver todo este anticuado ‚Äúrollo marxista‚ÄĚ? ¬ŅNo era m√°s adecuado para los explotados obreros de las f√°bricas de algod√≥n de M√°nchester en siglo XIX que para los provocadores videoclips de la musa caribe√Īa en el XXI? En realidad no, porque la explotaci√≥n capitalista se da en todos los sectores donde interaccionan econ√≥micamente estas dos clases sociales que todav√≠a hoy escinden a la humanidad en dos partes enfrentadas. Poco importa si fabrican coches, helados, misiles, videoclips, condones o rosarios del Papa Francisco. El videoclip es as√≠ un producto audiovisual que en nuestro sistema adopta la forma social de mercanc√≠a capitalista, es decir, se fabrica mediante la inversi√≥n de capital de empresarios que contratan a trabajadores para producir un v√≠deo de su propiedad con el fin de venderlo en el mercado al mejor precio posible.rihanna1

¬ŅY en qu√© momento entran en acci√≥n los pechos de Rihanna? En la lucha frente a la competencia. Pues resulta que el ojo humano, sea masculino o femenino, observa un 20% m√°s r√°pido que cualquier otra imagen aquellas que poseen contenido sexual.6 Por esa raz√≥n otra famosa estrella del pop, Miley Cyrus, sentenci√≥ sabiamente aquello de: ‚ÄúEres m√°s famosa cuanto m√°s ense√Īas las tetas‚ÄĚ.7 Por ello en un mercado audiovisual (pongamos YouTube) repleto de videoclips en dur√≠sima competencia, es funcional para los empresarios que los financian utilizar el reclamo visual para congregar las atenciones de los espectadores.8 Una vez reunidas ser√°n vendidas como nuevas mercanc√≠as a los anunciantes que pagar√°n por esos videoclips. Es decir, cuando millones de j√≥venes queden atrapados/as observando la art√≠sticamente realzada sexualidad de Rihanna o los pectorales de Justin Bieber, los anunciantes de turno tendr√°n que pagar al canal YouTube y a los propietarios del v√≠deo (Universal, Vevo, etc.) por haber construido un excelente cebo capaz de transformar esas atenciones en mercanc√≠a. De este modo, las empresas anunciantes podr√°n bombardear a los seguidores de Rihanna y Bieber con esa desarrollada forma de lavado cerebral llamada publicidad. Y todos contentos, ¬Ņverdad?

En realidad, hay muchos que salen perdiendo. No s√≥lo los trabajadores que cada vez son m√°s pobres en relaci√≥n con los empresarios,9 sino tambi√©n los amantes de la m√ļsica y el arte del videoclip. Debido a los condicionamientos capitalistas que encorsetan la m√ļsica dirigida a las mayor√≠as, √©sta es cada vez m√°s pobre musical y sem√°nticamente hablando. Paralelamente, los videoclips que la ilustran tienen una forma y un contenido crecientemente homog√©neos. La oligarqu√≠a medi√°tica que personifica la l√≥gica capitalista y de clase de la industria cultural impide que la m√ļsica de masas sea m√°s variada y de mayor calidad de lo que es.10

Adem√°s, con los videoclips mainstream se produce lo que denomino la ‚Äúestrategia del coito sin fin‚ÄĚ.11 √Čsta basa su poder de atracci√≥n en la continua excitaci√≥n sexual del espectador. As√≠ retiene su mirada en una zozobra interminable que continuamente contiene la promesa del orgasmo que su mismo flujo comunicacional debe negar para que la atenci√≥n sea constantemente (re) mercantilizada y desviada hacia la oferta mercantil representada en el contenido audiovisual. En el videoclip dominante, la maldici√≥n del coito sin fin alcanza su expresi√≥n m√°s elevada y sus agotados voyeurs forman su castigado p√ļblico fiel.

Como la oligarqu√≠a medi√°tica que controla/censura la m√ļsica de masas desde la cima de la industria impide que la m√ļsica destinada a las mayor√≠as verse sobre¬† otros temas diferentes al sexo, la riqueza, la competitividad, la agresividad o el amor/desamor, hay decenas de temas importantes para la juventud que enmudecen o directamente desaparecen del flujo del videoclip mainstream. Entre ellos est√°n aquellos que tienen que ver con la cr√≠tica al sistema: a las desigualdades sociales, las guerras, el hambre o el cambio clim√°tico. Pero tampoco encontraremos otros alejados de la pol√≠tica como la amistad, la solidaridad, la espiritualidad o el amor entendido m√°s all√° del unidimensional atractivo f√≠sico.¬†¬† Por eso cada vez veremos m√°s v√≠deos de Rihanna ense√Īando sus intimidades y menos de aquellos que no versen sobre el reclamo sexual. Habr√° m√°s videoclips como Work y menos como el pol√≠ticamente comprometido y parcialmente censurado They Don‚Äôt Care About Us de Michael Jackson.12 En la actualidad, la libertad art√≠stica de los cantantes m√°s populares es de la m√°s bajas que se recuerdan debido a la concentraci√≥n y centralizaci√≥n del capital que ha permitido que la luz verde sobre los v√≠deos m√°s comerciales que ver√°n la luz se tome cada vez por menos manos.

La existencia de alg√ļn grupo cr√≠tico como Calle 13 o Rise Against en el flujo audiovisual proporcionado por la gran industria (con s√≥lo tres grandes discogr√°ficas controlando la distribuci√≥n de m√°s del 92% de los videoclips m√°s populares) no cambiar√° el hecho de que el flujo sea aplastantemente mayoritario en favor de ideolog√≠as y valores (o contravalores) funcionales para el empresariado.13 Un par de c√©lebres amigos lo apuntaron hace mucho tiempo: ‚ÄúLas ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada √©poca [‚Ķ] La clase que tiene a su disposici√≥n los medios para la producci√≥n material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producci√≥n espiritual, lo que hace que se le sometan [‚Ķ] las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente‚ÄĚ.14

Quiz√°s en la huida sin fin a la que est√° abocado el capitalismo (econ√≥mico, pol√≠tico y cultural) lleguemos a una situaci√≥n que hoy todav√≠a puede parecernos sorprendente. As√≠ es porque quiz√°s dentro de unos a√Īos, en los videoclips dominantes, las estrellas de la canci√≥n deber√°n realizar escenas de sexo expl√≠cito para llamar la atenci√≥n de los espectadores.15 No en vano, no pueden reclamarla de otro modo ajeno a la sexualidad y si ya est√°n mostrando pezones, no se puede disminuir la temperatura de la provocaci√≥n. No ense√Īarlos a partir de ahora ser√° un riesgo empresarial de primer orden. Al menos para Rihanna y similares. Y esto que parece una broma de mal gusto en realidad nos ilustra sobre el sinsentido (social) de nuestro sistema.

Llegados al final de esta reflexi√≥n, tres preguntas me rondan. De lo micro a lo macro: primera, ¬Ņcu√°ntos videoclips interpretar√° a partir de ahora Rihanna sin mostrar sus pezones? Segunda, ¬Ņcu√°ndo se realizar√° la primera penetraci√≥n o felaci√≥n de una celebridad en un videoclip dominante? Tercera, ¬Ņcu√°ndo la mayor√≠a social se percatar√° que no hay otro presente cultural posible bajo el capitalismo? A√Īado una cuarta con ansias constructivas: ¬ŅCu√°ndo los que deseamos lograr un mundo mejor nos daremos cuenta que con este ‚Äúalimento cultural‚ÄĚ no habr√° futuro alternativo posible sin crear una cultura contrahegem√≥nica que seduzca a las mayor√≠as?

El tiempo pasa inexorable, se acelera y en manos de otros nos oprime sin que apenas se oigan respuestas. Comencemos al menos por preguntarnos en voz alta qué hacer o los de siempre, desde sus grandes altavoces, nos seguirán dictando el ritmo y la melodía de nuestras vidas. Y mientras tanto, desde el altar del poder secular de la burguesía,  los pezones de Rihanna o quien la substituya serán el opio de un futuro repleto de cadáveres. Los nuestros, masacrados por lacerantes ritmos de trabajo, por la constante burla política y por el exterminio de toda cultura impregnada de humanismo.

No es cuesti√≥n de censurar el contenido sexual de ning√ļn producto cultural, ni mucho menos, sino de entender que los seres humanos somos algo m√°s que falos y pechos ansiosos de ser consumidos. Algo que, dicho sea de paso, contradice la funci√≥n que el capitalismo nos tiene asignada. Por eso Rihanna es prisionera de sus propios pezones, convertidos en punta de lanza de las ubres del capitalismo internacional.

El autor es Doctor en Sociolog√≠a y Comunicaci√≥n y Licenciado en Bellas Artes. Recientemente public√≥ La Dictadura del Videoclip. Industriamusical y sue√Īos prefabricados (El Viejo Topo, 2015).

Notas:
1. ILLESCAS, Jon E. (2015), La dictadura del videoclip. Industria musical y sue√Īos prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, p. 65.
2. Madonna mostró un pezón durante unas fracciones de segundo casi imperceptibles de un plano general de su videoclip Papa Don’t Preach (1986), donde ya era una estrella. En concreto en diferentes momentos del metraje  entre el 1:36 y el 1:39.
3. Algunas veces sin ninguna prenda por encima (Bitche Better Have My Money) y en otras con alguna transparente (Work).
4. EUROPEAN COMISSION (2015), Situation of Young People in the UE, Bruselas: European Comission, p. 7. Datos para Estados Unidos: Indexmundi [Consultado el 19/04/2016].
5. MARX, Karl (2010), El Capital (3 tomos). Madrid: Siglo XXI [1872, (segunda edición en alemán con notas de la 3ª y 4ª )].
6. ANOKHIN, Andrey P. y otros (2008), ¬ęRapid discrimination of visual scene content in the human brain¬Ľ. En National Institute of Health, [en l√≠nea], 4 de junio.
7. G√ďMEZ, Lourdes (2014), ¬ęMiley Cyrus: ‚ÄėEres m√°s famosa cuanto m√°s ense√Īas las tetas‚Äô¬Ľ. En El Mundo, [en l√≠nea], 6 de mayo.
8. El primero en descubrir la mercantilizaci√≥n del p√ļblico fue el comunic√≥logo Dallas W. Smythe. Posteriormente, el que precis√≥ que en realidad no era el p√ļblico el que se transformaba en mercanc√≠a sino sus atenciones fue Tanner Mirrlees.

9. FARIZA, Ignacio (2015), ¬ęEl 1% m√°s rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo juntos¬Ľ. En El Pa√≠s, [en l√≠nea], 13 de octubre.

10. ILLESCAS, Jon E. (2015), La dictadura del videoclip. Industria musical y sue√Īos prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, cap√≠tulo

11. Ibíd., p. 283.
12. Nos referimos a su versión censurada Prision, pero también a la que obtuvo una censura menor y conocen casi todos sus fans, grabada en Brasil. Ibíd., pp. 400-402.
13. Ibíd., p. 138.
14. MARX, Karl y ENGELS, Friedrich (1846), La ideología alemana. Barcelona: Grijalbo [1972], p.50.
15. En los conciertos, varios cantantes de primera fila ya simulan tener sexo con sus seguidores. V√©ase: ILLESCAS, Jon E. (2015), La dictadura del videoclip. Industria musical y sue√Īos prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, p. 287.

*Jon Juanma es el seudónimo de Jon E. Illescas.Publicado en el Topo Express.

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