Abr 13 2012
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CulturaSociedad

Los repugnantes ataques a Günter Grass: ¿Por qué no hay compasión para los palestinos?

El escritor alemán Günter Grass (El tambor de hojalata) ya había predicho la reacción a su poema en Süddeutsche Zeitung . No hay motivo para sorprenderse, pero hay todos los motivos para disgustarse. Dentro de Alemania tanto la elite como una capa de la población, por sus palabras y acciones, parecen haber aceptado la ignominiosa tesis de Goldhagen por la cual todos los alemanes son culpables de los crímenes del Tercer Reich.

Ahora esa tesis se ha llevado más lejos: todos los alemanes son culpables de aquí a la eternidad de los crímenes del Tercer Reich.

Detrás de este modo de pensar está el argumento sionista y “sionófilo” de que el crimen de Europa contra los judíos fue inigualable en los anales de la historia. Es verdad en cuanto al método de exterminio, pero no en todo lo demás. Los belgas masacraron a los congoleses en mayor número: más de 10 millones según el historiador Adam Hochschild. La matanza de armenios durante la Primera Guerra Mundial fue sistemática y podríamos seguir y discutir el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, pero la comparación de una masacre o genocidio con otro es un ejercicio fútil. Raul Hilberg, el historiador mejor documentado del “judeocidio” se enfureció por la utilización que se hace de ese crimen en la actualidad.

Algunos miembros del gobierno de extrema derecha, y Lieberman en particular, que gobiernan Israel actualmente han utilizado un lenguaje proto-fascista contra los palestinos árabes. ¿No se nos permite que lo señalemos? Apenas constituye un secreto que fue el gobierno israelí el que impulsó al gobierno de Bush a ir a la guerra contra Irak. Tampoco lo es la declaración del embajador israelí en EE.UU. el día después de la caída de Bagdad: “No os detengáis. Seguid adelante hacia Damasco y Teherán”. ¿No se nos permite que lo refutemos? El ataque y el asesinato de jóvenes palestinos en Gaza y otros sitios están perfectamente bien, ¿verdad?

Las críticas de Günter Grass fueron muy moderadas. Se concentró en el belicismo israelí con respecto a Irán. Podría haber dicho mucho más. El hecho de que hace falta valentía política hasta para decir lo que dijo es un triste reflejo de la cultura política en ambos países. En cuanto a los ataques contra Grass por sus actividades durante la guerra, son deleznables. Los israelíes se mostraron deleitados cuando el exministro italiano Gianfranco Fini, cuyo partido desciende linealmente de Mussolini, fue a Israel y elogió el Muro. Se le perdonó el pasado de su partido. Por lo tanto el pasado solo importa si una persona critica a Israel. Los exnazis en diversas posiciones en la República Federal de la posguerra, que consiguieron que se aprobaran las reparaciones y apoyaron a Israel, nunca fueron criticados.

Los ciudadanos alemanes deberían meditar sobre lo siguiente: los palestinos no fueron responsables del asesinato de millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, ellos, los palestinos, se han convertido en las víctimas indirectas del judeocidio. Los que sufren el mal se lo imponen a otros. ¿Por qué entonces no hay compasión para los palestinos?

*Intelectual británico-paquistaní

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