May 16 2016
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Sociedad

Los rostros femeninos de las derechas latinoamericanas

 

 

El intento de restauraci贸n neoliberal en la regi贸n no s贸lo altera el tablero pol铆tico y econ贸mico. El g茅nero, y espec铆ficamente el femenino dentro del centro de poder, intenta ser reconfigurado por las derechas latinoamericanas. 驴Qu茅 expresan las principales figuras femeninas? 驴C贸mo son reflejadas sobre la sociedad civil?

En Am茅rica Latina ya hemos tenido presidentas mujeres. Despu茅s de las truncas presidencias de Isabel Per贸n en Argentina (1974-1976) y de Lidia Gueiler Tejada (presidenta interina) en Bolivia (1979-1980) 鈥揳mbas depuestas por golpes de Estado que iniciaron las m谩s sangrientas dictaduras en sus respectivos pa铆ses鈥, desde los a帽os noventa han ocupado la presidencia (por orden cronol贸gico): Ertha Pascal-Trouillot (presidenta provisional) en Hait铆 (1990-1991); Violeta Chamorro en Nicaragua (1990-1997), Rosal铆a Arteaga en Ecuador (1997), Mireya Moscoso en Panam谩 (1999-2004), Cristina Fern谩ndez de Kirchner en Argentina (2007-2011 y 2011-2015) y Laura Chinchilla en Costa Rica (2010-2014). Y actualmente, Michelle Bachelet en Chile (que ejerci贸 el cargo en 2006-2010 y hoy en funciones por un nuevo per铆odo), y Dilma Rousseff en Brasil (desde 2011), quien hoy est谩 atravesando un fuerte embate de la derecha.

No obstantebr esposa de temer, son las recientes figuraciones de las esposas de Mauricio Macri en Argentina (Juliana Awada, primera dama) y Michel Temer en Brasil (Marcela Temer, se帽alada por la prensa opositora como 鈥渃uasi鈥 primera dama) quienes nos proponen un nuevo rodeo sobre la relaci贸n entre est茅tica y pol铆tica.

En Brasil, el 18 de abril la archi-opositora revista Veja dedic贸 un art铆culo a la joven Marcela Temer (32 a帽os), casada con el vice-presidente Michel Temer de 75 a帽os. Como se ha dicho, la joven mujer fue presentada como la 鈥渜uasi鈥 primera dama, con un claro adem谩n de salto en el tiempo que pone en acto la destituci贸n de Dilma, cuando todav铆a el proceso que eventualmente derivar铆a en su salida est谩 en curso y por tanto sin veredicto. Veja titul贸 la nota sobre la esposa de Temer con tres calificativos: 鈥渂ella, recatada y hogare帽a鈥.

En Argentina, el 21 de abril el diario La Naci贸n se embeles贸 con la noticia de que la primera dama Juliana Awada hubiera posado en la residencia presidencial para la reconocida revista de moda internacional Vogue, de Espa帽a. La Naci贸n, 鈥渢ribuna de doctrina鈥 que imaginara Bartolom茅 Mitre, AwadaVoguerecalc贸 estos atributos de la esposa del presidente Mauricio Macri: 鈥渟u pasi贸n por la moda鈥, su preocupaci贸n por tener una 鈥渁ctiva presencia en la educaci贸n de sus hijas鈥 (Valentina de 13 y Antonia de 4 a帽os), y su deseo de ser 鈥渟ost茅n emocional鈥 de la familia.ar juliana Awada

En la misma semana, dos medios han ilustrado las figuras femeninas de las derechas latinoamericanas encarnando el canon moderno de mujer, encumbrando la belleza, la fertilidad, el amor. Nada se ha dicho que menosprecie a estas mujeres por ser figuras que 鈥渁compa帽an鈥 a varones prominentes. Al contrario, es la capacidad de 鈥渁compa帽ar鈥 con afable car谩cter lo que convierte a estas mujeres en objeto de elogio.

El contraste con las figuraciones de g茅nero de las mujeres presidentas es notorio. Tres de ellas eran viudas de prominentes figuras de la pol铆tica nacional (鈥淚sabelita鈥 viuda de Per贸n; Violeta Chamorro, viuda de Pedro Chamorro 鈥搖na y otra incluso llevan el apellido de sus maridos鈥; Moscoso, viuda de Arnulfo Arias). Y fue su condici贸n de 鈥渧iuda de鈥 el principal atributo con el que se legitim贸 o deslegitim贸 su ejercicio del poder. El caso de Michelle Bachelet, Cristina Fern谩ndez de Kirchner y de Dilma Rousseff es diferente, pues se trata de mujeres que ten铆an una nutrida militancia previa. Sin embargo, no faltaron los calificativos peyorativos: t铆tere de doble comando, la una; ojito derecho de Lula, la otra.

NotaGiordano5Sigamos con los contrastes. En la politizaci贸n de la est茅tica de estas dos mujeres despuntan apelativos grotescos: Cristina, yegua; Dilma, lesbiana鈥 Mientras que en otras los zapatos, las carteras y las joyas remiten a la elegancia, en Cristina han sido objeto de en茅rgicos repudios. Si en otras el 鈥渓ook鈥 a tono con la moda es motivo de elogio, en Dilma ha sido considerado un cambio de imagen con fines proselitistas.

驴C贸mo interpretar estos contrastes? La realidad nos muestra que cuando el estilo est茅tico-pol铆tico de las mujeres vinculadas a las estructuras de poder se sale del canon de la femineidad, todo lo relativo al mundo femenino aparece como estigma.

* Doctora en Ciencias Sociales. Investigadora de CONICET. Publicado en Cuadernos de Coyuntura

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