Nov 4 2004
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Cultura

Los sentidos amputados

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Creo que la primera expresión se encuentra en el Manifiesto Futurista donde Marinetti aseguraba el comienzo del hombre de raíces amputadas. Lo hacía por la identificación con el motor. Como en tantas cosas, el futurismo se adelantaba a las perversiones contemporáneas. Pensemos en el hombre del solipsismo digital como uno de sentidos apuntados.

El scandalon está en que la manipulación exterior se traslada al interior mismo del hombre. Francis Crick , uno de los descubridores del ADN, aseguraba que el Yo era una combinación de azúcar y carbono. El exterior, definitivamente confundido con el interior, ha dejado de ser campo exclusivo de acción, para trasladarse al cuerpo humano, él último reducto. Hasta la inmovilidad a la que el hombre está siendo sometido es ahora intervenida.

fotoAl haberse reducido a sí mismo es en “sí mismo” donde se amputan los sentidos. Podemos arribar al injerto de una conciencia preprogramada, al igual que ya se habla de colocar en un anciano decrépito o en una víctima de alzheimer una memoria nueva. Los avances científicos podrán ayudar a mucha gente, quién lo duda, pero hay una orgásmica carrera indetenible a la cual no parece interesarle la ruptura de lo que el hombre ha sido hasta ahora. Podríamos denominar esta apuntación como la libido sciendi, como una cópula libidinosa de la ciencia.

Paul Virilio ha acuñado un nuevo término, la intraestructura, uno que deja atrás conceptos como infraestructura o superestructura. El hombre mismo se ha hecho objeto de intervención, se puede manipular sus componentes íntimos y sustituir los sentidos amputados con otros. El cuerpo, último campo, va a ser sobrexcitado para adaptarlo, aún inmóvil frente a la pantalla, a la velocidad de la luz de la información. De allí viene nuestra constante expresión sobre la muerte del hombre. Equivale a la desaparición del humano como lo hemos conocido hasta ahora para ser sustituido con un ser preprogramado, permanentemente sobrexcitado y plenamente compenetrado con las ondas electromagnéticas.

Los poetas soñaron con el desprendimiento del cuerpo por su condición de envoltorio limitante, pero lo hacían en la búsqueda de la conciencia poética, una ruptura de los límites de una racionalidad tiránica que encasillaba y constreñía. El planteamiento ahora es que el cuerpo no hará falta. Al fin y al cabo la nanotecnología permitirá la sustitución de órganos y el hombre de la conciencia amputada será acelerado al igual que un motor, pero al igual que un motor podrá ser “tranquilizado”, o “entonado” conforme a la expresión que se usa en cualquier taller mecánico donde llevamos nuestro automóvil a reparar. La identificación de Marinetti entre hombre y máquina se habrá hecho realidad.

Podría argumentarse que semejante sobrexcitación nos llevará a estadios impensados y que el placer que de ello derivaremos será satisfaciente a grado supremo. Que el mundo se convierta en una página web y los hombres en elementos de una red mediática podría presentarse como la escogencia sin límites. Sin embargo, el proceso nos llevará a no sentir, los sentidos serán amputados por exceso, dejaremos de percibir. En lo que hasta ahora sigue siendo el exterior podemos encontrar cansancio, fatiga, en buena parte por exceso de historia y por conocimiento demasiado cercano de la repetición.

En alguna parte he asegurado que la noticia ha muerto y es así porque dejó de ser los hechos en sí para ser convertida en la forma de un fenómeno donde lo que prevalece es la simulación. La realidad del acontecimiento fue eliminada por una regulación del pensamiento. Al igual pasará en el interior. La noticia interna al hombre sobrexcitado se hará banalidad por exceso, ya no sentirá. Habrá quedado completada la amputación de los sentidos. La simulación con que se alimentará a los sentidos habrá conducido a una especie de industrialización del olvido. Bajo estas condiciones el hombre será uno que no querrá se le moleste. El paso de la naturaleza a la cultura será ahora un paso de la cultura a la ausencia.

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* Escritor y abogado.

El artículo original se publicó en el portal de la editorial venezolana Ala de Cuervo
(www.aladecuervo.net/revista/0410/sem3/sentidosamputados.htm.

La fotografía que ilustra el cuerpo de la nota es del fotógrafo italiano Piero Bolzon (1883-1945) tomada hacia 1920, probablemente en Milán.

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