Jun 27 2016
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Ciencia y TecnologíaCultura

Luchas ciudadanas en torno a Internet

Crecientemente, Internet y el ciberespacio son el escenario de disputas de poder, donde superpotencias y corporaciones transnacionales protagonizan una pugna mundial por conquistar y dominar esta nueva dimensi√≥n, integr√°ndola en el marco de los conflictos geopol√≠ticos, geoecon√≥micos y militares.¬† Esta pugna tiende a dejar en segundo plano otra disputa ‚Äďno menos relevante‚Äď entre distintas visiones de Internet, que enfrenta esta √≥ptica de poder y dominio con otra, centrada en afianzar los derechos y el empoderamiento de la ciudadan√≠a a trav√©s de su apropiaci√≥n de la tecnolog√≠a y los nuevos espacios comunicacionales.¬† Esta segunda pugna tiene como escenario las luchas de innovaci√≥n y resistencia, desde el √°mbito local hasta el mundial, para ir conquistando, paso a paso, derechos, garant√≠as y pol√≠ticas de defensa del inter√©s p√ļblico en el √°mbito virtual.

Hoy han quedado atrás las ideas utópicas de los inicios de Internet, que daban por sentado que sería un espacio autogestionado de intercambio, donde florecería la democracia directa, así como medios de comunicación democráticos y participativos, oferta y recepción de servicios sin intermediarios, libre intercambio de información y conocimientos: en suma, un espacio de comunicación sin fronteras ni jerarquías, de relaciones horizontales en red, bajo control descentralizado.  De hecho ello ha ocurrido en diverso grado; pero ha quedado como un asunto marginal en el contexto global de Internet, quizás porque no se percibió a tiempo que implicaba una lucha clave.

En efecto, en la √ļltima d√©cada y media, se ha producido una acelerada concentraci√≥n de la infraestructura clave, de las plataformas m√°s utilizadas y de los mecanismos de control y gobernanza en la Red de Redes.¬† A ello ha contribuido el dominio que mantiene EEUU sobre gran parte de la infraestructura cr√≠tica y los aspectos m√°s estrat√©gicos de la gobernanza de Internet, con lo que impone un control unilateral sobre el que hoy es el m√°s importante sistema de comunicaci√≥n mundial.¬† A ello se a√Īade el ‚Äúefecto red‚ÄĚ (que significa que los usuarios tienden a optar por utilizar las mismas plataformas donde ya hay m√°s personas), que ha permitido la conformaci√≥n de empresas internacionales cuasi monop√≥licas que acaparan cada vez m√°s ‚Äďy controlan a su antojo‚Äď los espacios donde se convive e interact√ļa en Internet, en particular las redes digitales (1).

Es m√°s, ahora, Washington, en su b√ļsqueda por extender a√ļn m√°s su dominio mundial y favorecer a sus empresas, ha incluido las tecnolog√≠as y plataformas digitales en las negociaciones de los nuevos tratados de libre comercio, como el Tratado Transpac√≠fico ‚ÄďTPP- y el Transatl√°ntico -TTIP-.¬† Por ejemplo hay cl√°usulas del TPP que obligan a los pa√≠ses signatarios a permitir la transferencia transfronteriza no regulada de datos de usuarios; y que proh√≠ben que los gobiernos exijan que las empresas almacenen estos datos en servidores locales.¬† Ello podr√≠a vulnerar cualquier legislaci√≥n nacional de protecci√≥n de la privacidad frente a la vigilancia o los abusos del marketing (2).¬† Otra cl√°usula permitir√≠a a cualquier empresa demandar a un proveedor de servicios Internet en un pa√≠s signatario, que d√© de baja de sus servidores un sitio Web con contenidos que considera afectan sus derechos de propiedad (3).¬† No est√° claro si eso pasar√≠a por una decisi√≥n judicial, como deber√≠a ser.

Luchas en torno a las pol√≠ticas p√ļblicasInternet Slowdown

Si antes, muchas personas ven√≠an argumentando que no se necesita de la intervenci√≥n estatal para reglamentar y gobernar los espacios digitales, hoy queda cada vez m√°s en evidencia que no se los puede dejar librados solo a la ‚Äúautogesti√≥n‚ÄĚ o a las leyes del mercado; sin reglamentaci√≥n, se impone la ley del m√°s fuerte.¬† Por lo general hay acuerdo que se necesitan pol√≠ticas p√ļblicas y mecanismos de gobernanza: la disputa es en torno a qu√© tipo de pol√≠ticas p√ļblicas ‚Äďsi son para defender los intereses ciudadanos o particulares‚Äď, y quienes las definen.

En un √°mbito tan amplio y complejo, hay muchas disyuntivas por resolver.¬† Para mencionar algunas: ¬ŅQu√© equilibrio establecer entre la seguridad del Estado y de la ciudadan√≠a (por ejemplo, frente a supuestas amenazas terroristas) y las garant√≠as de privacidad de las comunicaciones y de las personas?¬† ¬ŅA qui√©n pertenece los datos de los usuarios de Internet, que se recopilan en ingentes cantidades y que se vuelven una gran fuente de lucro y poder?¬† ¬ŅQu√© priorizar entre el derecho de acceso a la informaci√≥n y los conocimientos, y los llamados derechos de propiedad intelectual?¬† ¬ŅEs justo permitir que los proveedores de servicios de Internet discriminen los contenidos que se transmiten por sus canales, mediante cobros diferenciados, creando as√≠ una Internet de primera y de segunda clase? ¬†¬ŅSe debe permitir a los nuevos servicios en l√≠nea (intermediaci√≥n de ventas, transporte, empleos‚Ķ) que hagan competencia desleal, sin reglamentaci√≥n, con servicios tradicionales que s√≠ est√°n sometidos a reglamentos?

Entre los casos m√°s emblem√°ticos de los √ļltimos meses se destaca la lucha en India en torno a la neutralidad de la red (o sea, el principio que los proveedores de conectividad deben dar acceso a los contenidos sin privilegiar a un participante de la red por encima de otros); lucha que culmin√≥ exitosamente este a√Īo, cuando la autoridad regulatoria de telecomunicaciones adopt√≥ una hist√≥rica decisi√≥n de prohibir las tarifas discriminatorias para los servicios de datos.¬† La decisi√≥n respondi√≥ a una amplia movilizaci√≥n entre la poblaci√≥n contra servicios de tipo ‚Äútasa cero‚ÄĚ, como la iniciativa Free Basics de Facebook.¬† Promocionada por la empresa como una oportunidad para poblaciones desconectadas de tener su primer acceso (limitado, pero sin costo) a Internet a trav√©s del celular, el fallo considera m√°s bien que tales pr√°cticas son particularmente perjudiciales para pa√≠ses en desarrollo como India, porque ‚Äúvan en contra de las caracter√≠sticas b√°sicas de Internet y deben ser restringidas de entrada, debido a las consecuencias de largo alcance que seguramente tendr√≠an en la estructura de la Internet y los derechos de los interesados.¬† Una vez que se permitan tales pr√°cticas, podr√≠a ya no ser posible cuantificar, medir o remediar las consecuencias a corto y mediano plazo‚ÄĚ (4).

Entretanto, varias ciudades han tenido enfrentamientos con empresas que ofrecen sitios para contratar transporte privado, como Uber, cuya interfaz acopla choferes con pasajeros y que cuenta con un sistema de precios que fluct√ļa seg√ļn la demanda.¬† Estos servicios est√°n sacando de la calle a los taxis tradicionales, que tienen que cumplir con una serie de regulaciones y operar con precios fijos.¬† Es m√°s, Uber se considera intermediario y no empleador, por lo que los choferes no reciben ning√ļn beneficio social.¬† Cuando las ciudades buscan reglamentar el servicio, Uber utiliza su plataforma para movilizar a sus usuarios contra las autoridades, t√°ctica con la que venci√≥ incluso a las pretensiones de la ciudad de Nueva York de reglamentar sus servicios.¬† Sorprendentemente, la ciudad de Austin, Texas, gan√≥ recientemente una pugna con Uber y Lyft, cuando acudi√≥ a una consulta popular en torno a si se debe obligar a los choferes de estos servicios a someterse a controles de identidad, como garant√≠a para la seguridad de los pasajeros.¬† No obstante una campa√Īa beligerante y costosa de estas empresas (en la que invirtieron m√°s de 10 millones de d√≥lares), la moci√≥n gan√≥ el apoyo de la ciudadan√≠a; y las empresas, en represalia, se retiraron de la ciudad.

En América Latina…

internet seguridadEn nuestra regi√≥n, hay situaciones muy dispares en la adopci√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas respecto a la nueva realidad digital de la comunicaci√≥n y el conocimiento.¬† El Marco Civil de Internet de Brasil fue uno de los avances m√°s significativos, ya que garantiza la neutralidad de la red, obliga a las empresas proveedoras a asegurar la privacidad de las comunicaciones y, por lo general, defiende los derechos de los usuarios.¬† Elaborada con amplia participaci√≥n ciudadana, y aprobada hace dos a√Īos, esta ley solo entrar√° plenamente en vigencia ahora, desde que, en uno de sus √ļltimos actos antes de ser suspendida de sus funciones por un golpe parlamentario el pasado 12 de mayo, la presidente Dilma Rousseff firm√≥ el decreto de reglamento del Marco Civil.¬† Pero el presidente encargado Michel Temer ha anunciado su intenci√≥n de rever las √ļltimas decisiones de Rousseff y la industria de telecomunicaciones ya tiene propuestas presentadas ante el Congreso contra el marco civil (5).

Otra iniciativa innovadora es el C√≥digo Org√°nico de Econom√≠a Social del Conocimiento e Innovaci√≥n (COESC), en Ecuador, actualmente en consideraci√≥n de la Asamblea Nacional, que fue elaborado asimismo con aportes de la ciudadan√≠a.¬† La propuesta base del COESC apunta a ‚Äúla construcci√≥n de un sistema econ√≥mico social y solidario; y, a la transici√≥n desde una matriz productiva excluyente y monop√≥lica, basada en la extracci√≥n de recursos finitos, a una incluyente y democr√°tica, basada en el uso intensivo de recursos infinitos ‚Äď los conocimientos, la creatividad y la innovaci√≥n‚ÄĚ (6)

Iniciativas como éstas en el ámbito local o nacional son importantes porque, más allá de su implementación in situ, van configurando antecedentes que inspiran nuevas luchas e iniciativas en otros lugares.  Pero no hay que perder de vista que hay límites a lo que se pueda legislar en el ámbito nacional, siendo que el ciberespacio no tiene fronteras.

Las empresas que dominan Internet ‚Äďuna docena de transnacionales estadounidenses‚Äď tienen tanto poder que ni en EEUU existe la voluntad pol√≠tica de aplicarles las leyes antimonopolio.¬† Rusia y China tienen sus propias plataformas; China bloquea el ingreso de algunas corporaciones como Facebook y Twitter y Rusia ha aumentado las restricciones. ¬†La Uni√≥n Europea ha emprendido acciones legales contra Google y otras corporaciones estadounidenses por abusar de su poder de monopolio, o por competencia desleal (por ejemplo, de Skype o WhatsApp, con las empresas telef√≥nicas).¬† Pero la mayor√≠a de pa√≠ses no tienen la capacidad de enfrentar esas gigantes.¬† Mientras tanto, los organismos mundiales de gobernanza de Internet son dominados por esas mismas empresas y el gobierno estadounidense (7).

En este contexto, se requiere crear nuevas instituciones democr√°ticas, en lo nacional y lo internacional, con el mandato de generar soluciones a las nuevas realidades digitales y formular pol√≠ticas p√ļblicas, desde un enfoque del inter√©s p√ļblico (8).¬† Pero es poco probable que ello se d√© a menos que haya una fuerte presi√≥n social en ese sentido, que implicar√≠a construir puentes entre las diversas luchas y movimientos que comparten la visi√≥n de una Internet ciudadana.

Notas
[1] Ver Sally Burch, 2014, ‚ÄúEntrevista con Robert McChesney: ¬ŅC√≥mo desmonopolizar Internet?‚ÄĚ, Am√©rica Latina en Movimiento, Internet, poder y democracia, No. 494.
[2] http://techcrunch.com/2015/11/05/tpp-vs-privacy/
[3] http://bit.ly/20DeLGh
[4] Parminder Jeet Singh, Trai’s historic decision, 13/02/2016 http://bit.ly/22pyQl2
[5] http://www.alainet.org/pt/articulo/177616
[6] http://bit.ly/1mjp29X
[7] Ver: Michael Gurstein, 2014, ‚ÄúLa gobernanza ‚Äėposdemocr√°tica‚Äô de Internet‚ÄĚ, Am√©rica Latina en Movimiento, No. 494.
[8] Uno de los espacios donde se propone debatir estas alternativas es el Foro Social Internet, ‚ÄúPor una Internet ciudadana‚ÄĚ, planificada para inicios del a√Īo 2017.¬† Ver http://internetsocialforum.net/
*Periodista brit√°nica-ecuatoriana.

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