Ago 11 2014
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Opini贸nPol铆tica

Malas costumbres de una potencia tambaleante

Cuatro meses tan s贸lo pasaron para que otra revelaci贸n period铆stica de la agencia norteamericana Associated Press (AP) pusiera al descubierto una nueva operaci贸n clandestina del gobierno estadounidense orientada a producir una desestabilizaci贸n pol铆tica en Cuba.

Al igual que lo sucedido con las revelaciones sobre el ZunZuneo 鈥搇a red social que EEUU, sin permiso del gobierno revolucionario, mont贸 en la isla para fomentar discusiones pol铆ticas y que lleg贸 a tener cerca de cuarenta mil usuarios- la nueva operaci贸n descubierta apuntaba a recluir posibles l铆deres entre la juventud cubana, que pudieran fomentar y aglutinar sectores disidentes.

Los encargados de activar tal empresa eran j贸venes provenientes de distintos pa铆ses latinoamericanos 鈥損untalmente de Per煤, Venezuela y Costa Rica- que arribaban a Cuba con la tarea de insertarse en 谩mbitos universitarios o de la sociedad civil, bajo el ropaje de colaborar con programas de salud 鈥揷omo campa帽as contra el VIH- y con distintas iniciativas c铆vicas. Este programa, tal lo describe las revelaciones formuladas por AP, entr贸 en funcionamiento a los pocos meses de que la administraci贸n de Obama comenzara sus funciones, marcando fuertes contradicciones con lo expresado por 茅l mismo respecto a una supuesta intenci贸n de 鈥渞ecomponer relaciones鈥 entre ambos pa铆ses.

La organizaci贸n gubernamental que propici贸 y dio marco a la iniciativa injerencista no es otra que la USAID, la agencia de cooperaci贸n internacional que opera en el mundo entero como fachada para el espionaje y las pr谩cticas encubiertas de la potencia norteamericana, y que tiene una amplia presencia en el continente americano.

Ante la contundencia de las pruebas presentadas, el gobierno estadounidense no tuvo m谩s remedio que admitir las mismas, encuadrando el asunto 鈥揳 la manera de apresuradas justificaciones- como una pol铆tica 鈥渘ormal鈥 de dicho pa铆s para 鈥渇omentar la libertad y la democracia鈥 en el mundo entero.
cuba ciberguerra-press
Lo cierto es que un nuevo cap铆tulo se suma a esa extensa historia de obsesi贸n que EEUU tiene con la mayor de las Antillas, que articul贸 a lo largo de las 煤ltimas cinco d茅cadas todo tipo de infructuosas operaciones desestabilizadoras, incluyendo el bloqueo econ贸mico y comercial m谩s extenso del mundo, a煤n vigente.

Algunas de las razones de dicha compulsi贸n son evidentes: lastimar como sea a un pa铆s que ha decidido mantenerse ajeno a la 贸rbita capitalista capitaneada por el gigante del Norte y que ha sido capaz de sostener esa decisi贸n a煤n en los escenarios m谩s adversos. Todo ello -para colmo- a s贸lo doscientos kil贸metros de las costas estadounidenses. En efecto, la revoluci贸n cubana sigue emergiendo aun hoy como pesadilla en el imaginario de gran parte de la dirigencia pol铆tica norteamericana, situaci贸n que se refuerza adem谩s con la creciente presi贸n ejercida por la poblaci贸n de cubanos exiliados en Miami para atacar al gobierno isle帽o. La irreverencia de la

En t茅rminos m谩s generales, si bien es cierto que las recientes revelaciones confirman que Cuba en particular y Am茅rica Latina y el Caribe en general siguen siendo un 谩rea de influencia prioritaria para el pa铆s comandado actualmente por Obama 鈥搒ituaci贸n que, por lo dem谩s, matiza los juicios apresurados que sostienen una supuesta relajaci贸n de EEUU en la regi贸n-, no menos real es que dicha intervenci贸n ha generado una resistencia cada vez mayor en los 煤ltimos a帽os, al calor del surgimiento de procesos pol铆ticos que han levantado como bandera, la defensa de un rumbo soberano respecto a los designios del Norte. Este cuestionamiento creciente de la supremac铆a estadounidense fue incluso reconocida hace unos meses por el propio jefe del Comando Sur, el general John Kelly, en referencia a la decisi贸n de Ecuador de expulsar a veinte agregados militares norteamericanos por considerar que 鈥渟obraban鈥 en la embajada de dicho pa铆s en Quito.

Un actor fundamental de las transformaciones geopol铆ticas mencionadas ha sido, claro est谩, Venezuela, pa铆s que desde hace algunos a帽os se encuentra en tensi贸n creciente con la naci贸n norteamericana y a la cual logr贸 disputarle parte de su hist贸rica influencia en la regi贸n caribe帽a mediante los proyectos del ALBA y Petrocaribe. Bolivia y Ecuador, por su parte, tambi茅n han tensionado su relaci贸n con EEUU en los 煤ltimos a帽os, dos pa铆ses, por ejemplo, en los que la USAID ha dejado de funcionar. Por otra parte, las revelaciones del espionaje sufrido por Dilma Rousseff tambi茅n han resentido los v铆nculos de la potencia del Norte con la naci贸n carioca. Finalmente, el surgimiento y consolidaci贸n de iniciativas de integraci贸n regional sin la participaci贸n estadounidense 鈥揷omo la Unasur o la Celac-, tanto como el arribo de nuevas potencias a esta parte del mundo que est谩n provocando una creciente diversificaci贸n de las relaciones exteriores latinoamericanas -tal el caso de China y Rusia- terminan de configurar un cuadro de progresivo resquebrajamiento de la hegemon铆a norteamericana en la regi贸n.

De todas maneras, se sabe, en tanto aun detenta el rol de principal potencia mundial, EEUU no resignar谩 f谩cilmente su posici贸n dominante en el continente. Muchos son los instrumentos de los que dispone para ello: desde una reedici贸n del ALCA bajo la 贸rbita de la Alianza del Pac铆fico, hasta la puesta en pr谩ctica de operaciones nonc sanctas para desestabilizar gobiernos 鈥渄esobedientes鈥, como recientemente intentaron en Cuba.

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