Dic 12 2010
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Economía

Maldición de los Madoff: suicidios, bancos mafiosos y la “diabólica” Sonja Kohn

Alfredo Jalife-Rahme*
  En artículos anteriores propuse la hipótesis de probables intersecciones caribeñas del Irán-contras con los atracos bancarios de la financiera mafiosa Stanford y el delincuente Bernie Madoff.

Quienes somos verdadera y científicamente de origen “semita” (cerca de 422 millones de origen árabe frente a una ínfima minoría que pretende expropiar monopólicamente el término) ostentamos una proclividad cultural de creer en la maldición familiar, atavismo idiosincrásico legado por los sumerios, fenicios y cretenses a la cultura helénica, cuyo summum lo constituye la tragedia tebana de la familia de los labdácidas, a la que pertenecía míticamente Edipo rey, quien no pudo escapar a su destino funesto.

Hechos: resulta que la maldición familiar alcanzó a los Madoff, cuando Mark, de 46 años, uno de los dos hijos del delincuente Bernie –el mayor cleptómano de la historia de la humanidad, por 100 mil millones de dólares–, aparentemente se ahorcó (si es que no lo asesinaron las implicadas mafias traicionadas), en su lujoso departamento de SoHo (Nueva York) en el segundo aniversario del arresto de su padre (NBC News, 11/12/12).

Mark ya no podía vivir con el estigma (en su correo cesó de usar sus apellidos) y su hoy viuda Stephanie había entablado un juicio para cambiar tanto el apellido de su esposo como el de sus dos hijos, debido “a las amenazas y a la humillación sufridas por el escándalo”.

El lamentable “suicidio” de Mark sucede durante el diluvio de juicios legales del fideicomiso liquidador de la quiebra de Madoff, en representación de los afectados y que encabeza el abogado Irving Picard, quien ha resultado una verdadera fiera.

Picard se le fue a la yugular a los principales bancos anglosajones –desde HSBC pasando por JP Morgan-Chase hasta Citigroup, que forman parte de los 13 banksters (ver Bajo la Lupa, 1/12/012)– envueltos en la bidireccionalidad criminal financiera tanto con el blanqueador confeso Bernie –a quien no le han faltado sus apologistas (ver “Respuesta a Adolfo Gilly”, El Correo Ilustrado, La Jornada, 30/12/08)– como con una figura inesperada: su socia israelí-austriaca Sonja Kohn, quien ha resultado “diabólicamente” (sic) peor que el mismo Madoff, a juicio del investigador Allan Dodds Frank, del feroz portal The Daily Beast (11/12/12), recientemente asociado a la revista quebrada Newsweek: “La diabólica (¡supersic!) socia femenina de Madoff en el crimen”.

Con la salvedad quizá de la sacerdotisa griega Medea, quien presuntamente asesinó a sus hijos en la versión de Eurípides, no existe ningún personaje en la Biblia ni en Sodoma ni Gomorra, que emule la lascivia de Kohn, la cual, según el abogado Picard, “puede ser peor que el ahora encarcelado Madoff”, quien “con su familia sigue robando (sic) con impunidad (sic) y oculta miles de millones de dólares de las víctimas” de Bernie, pese “a las pesquisas en EU”.

¿Es Kohn todavía peor que Bernie? Pues sí: porque, pese a su cleptomanía y sus conspicuas ligas con las mafias globales en los paraísos fiscales del Caribe, no ha sido inquietada por la justicia universal muy selectiva.

El estupendo abogado Picard sentenció, como si fuera excelso siquiatra, que “Madoff halló en Kohn un alma gemela criminal, cuya inventiva ambiciosa y deshonesta se equiparaba a la suya”. ¡Olé!

¿Tendrá Kohn socios en México? ¿Cuáles serán sus intersecciones caribeñas con el criminal sir Allen Stanford?

Pues la políglota Kohn, con apariencia de inocua abuela de 62 años, resultó “coconspiradora durante 23 años con Madoff” y “recaudó más de 9 mil 100 millones de dólares del total de 19 mil 600 en dinero efectivo (¡supersic!)”, junto a otros 55 socios, lo cual es susceptible de “desencadenar investigaciones criminales en Austria, Gran Bretaña (sic), Israel (¡extrasupersic!), Italia, Lichtenstein, Suiza y EU. ¿Y México? Les puedo dar pistas (no las de aterrizaje). ¡Está tremendo!

¿Cómo se cruzaron en Nueva York estas “criminales almas gemelas”?

Doods Frank relata que Kohn “vivía en la comunidad judía ortodoxa de Monsey” (Nueva York) –por ello usa su distintiva peluca roja– cuando trabajaba como comisionista para Merrill Lynch y fue reclutada por Madoff “en un pacto secreto” por un salario anual de 6.5 millones (¡de hace un cuarto de siglo!), gracias a los buenos oficios de un intermediario insólito: Howard L. Gottlieb, “filántropo” (sic) de las bellas artes, inversionista de Chicago (sic) y director del National Jewish Democratic Council. ¡Cuidado que aquí puede arder Troya e implicar a Rahm Israel (sic) Emanuel, el muy polémico ex jefe de gabinete de Obama!

Los abogados defensores de los defraudados, que reclaman 58.8 mil millones de dólares por daños, catalogan a Kohn de teatralmente “camaleónica” al usar “varios nombres y operar con diferentes disfraces (sic), creando una red internacional de entidades de inversiones espurias con esquemas ilegales”.

Kohn “dirigió a su familia como una empresa criminal” y, con la “cobertura de secretos y mentiras, operó en su amplia red de fraudes como jefa de una familia mafiosa y enriqueció a su marido, hijos, nueras y yernos” (hasta su progenitora), entre quienes se encuentran su hija Rina Hartstein y su yerno Moishe. ¡Vaya fichita!

Lo más impactante es que antes de ser apresado, Madoff intentó salvar de las hogueras eternas del infierno a su “criminal alma gemela”: seis semanas antes le dio el pitazo para sustraer 536 millones de dólares de una cuenta de JP Morgan-Chase e intentó destruir los documentos de sus negocios con el Banco Medici (propiedad de Kohn, hoy desaparecido y otrora asociado al “venerable” Banco de Austria).

El Banco Medici –cuya concesión fue extrañamente otorgada a Kohn por las autoridades financieras austriacas– representó “la rama maligna (sic)” del Banco de Austria, al unísono de 30 firmas de hedge funds (“fondos de coberturas de riesgo”) –con representación legal en el paraíso criminal fiscal de Gibraltar– controladas por Kohn y mediante las cuales canalizaba los fondos a Madoff, apalancada por las bancas de Austria e Italia (Unicredit). ¡Van a volar muchas cabezas de la hipócrita banca europea tan gangsteril como la estadunidense!

Conclusión: se presume saber adónde fue a dar el dinero de la quiebra de Lehman Brothers por 400 mil millones de dólares (ver Linda Sandler, Bloomberg, 27/09/08; thetruthseeker.com.uk, 2/10/08, y Bajo la Lupa, 12/10/08) –donde laboró la segunda esposa Hadassah Freilich Tucker, del ultraortodoxo israelí-estadunidense y, por añadidura, senador por Connecticut, Joe Isadore Lieberman–, así como la mayor parte de los desfalcos redireccionados mágicamente por Madoff (ver Finance Yahoo, 18/12/08).

En el caso de Kohn, las indagaciones son más fáciles debido a su propia confesión de hace nueve años al periodista israelí Dan Yachin, desde otro de sus disfraces posmodernos “Alon Technology Ventures”: “mi objetivo (sic) siempre ha sido traer grandes jugadores (sic) institucionales a Israel y, a Dios (sic) gracias, tuve éxito” (Globes Israel’s Business Arena, 17/12/01). ¿A qué daño y costo patrimonial a terceros inocentes?

El affaire Kohn apenas empieza y puede ser más demoledor que el pestilente caso Madoff.

*Analista internacional mexicano,columnista de La Jornada

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