Ene 30 2007
571 lecturas

Sociedad

Manuel Cabieses, director de Punto Final: – SIMPLEMENTE FUIMOS HACIENDO CAMINO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El 11 de septiembre de 1973, la edici贸n 192 de Punto Final llegaba a los kioskos y era confiscada por los militares. Constitu铆a una alerta ante la conspiraci贸n que tuvo, precisamente ese d铆a, su cruento desenlace. En la portada se le铆an los titulares 鈥淓l Sur bajo r茅gimen militar鈥 y 鈥淪oldado: la patria es de la clase trabajadora鈥. En una comunicaci贸n radial, el propio Pinochet ordenaba: 鈥淛ustamente el personal que trabaja all谩 en Punto Final, todo el mundo ah铆 debe ser detenido鈥.

Las oficinas de la publicaci贸n fueron asaltadas. La colecci贸n de la revista y el archivo con centenares de fotograf铆as y documentos desaparecieron bajo las llamas. Augusto Olivares muri贸 en La Moneda. Jaime Barrios fue torturado y fusilado; sus restos habr铆an sido lanzados al mar. Tambi茅n fue asesinado el cineasta y poeta M谩ximo Gedda Ortiz luego de terribles torturas. En una emboscada de la DINA fue baleado, en 1977, Augusto Carmona Acevedo. Jos茅 Carrasco, tras pasar por campos de concentraci贸n y el exilio en Venezuela y M茅xico, fue asesinado en 1986…

fotoCabieses estuvo preso dos a帽os, march贸 al exilio y regres贸 clandestino a Chile a fines de los setentas. Permaneci贸 as铆 hasta 1989, cuando revivi贸 Punto Final tras 16 a帽os de clausura forzada que 鈥揾a dicho鈥 cuentan para la historia de la revista porque 鈥渆l tiempo perdido es un tiempo que tambi茅n nos pertenece鈥. Hoy, a los 73 a帽os, se mantiene al frente de la revista, que sigue siendo una mirada cr铆tica, desde la izquierda, a los temas m谩s urgentes de Am茅rica Latina.

鈥撀縇e tom贸 por sorpresa lo sucedido el 11 de septiembre de 1973?

鈥揘o, no tan de sorpresa. Yo era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, y est谩bamos conscientes de que ven铆a un golpe, alertados de la alta posibilidad de que ocurriera… Lo que fue realmente una sorpresa para m铆 y la mayor铆a de mis compa帽eros, y para Chile en general, fue la brutalidad, la bestialidad del golpe. La violencia, el odio que desataron los militares, y no s贸lo ellos, sino sus socios civiles. Fue algo impactante, sorprendente, inexplicable para mucha gente.

鈥淧or ejemplo, en las c谩rceles en que estuve preso uno de los temas de conversaci贸n de los presos era 茅ste: por qu茅 se hab铆a producido el golpe, por qu茅 los militares y sus socios civiles actuaban con tal ferocidad. No encontr谩bamos respuesta, porque el gobierno de la Unidad Popular no hab铆a cometido ning煤n exceso, ning煤n atropello de los derechos humanos de sus opositores ni nada por el estilo鈥

鈥淓n una ocasi贸n convers茅 con un dirigente campesino que estaba preso conmigo en el campamento de Chacabuco, en el norte del pa铆s, y apunt贸 algo que quiz谩 fue la clave de lo que hab铆a ocurrido, en cuanto a que nosotros, la gente de izquierda, nunca hab铆amos sentido el odio de clase que s铆 sent铆an nuestros enemigos por nosotros鈥 No hab铆amos tenido tampoco la sensibilidad o la astucia de darnos cuenta de ese odio.

鈥淓n realidad, los partidarios de la UP, la gente de izquierda que defend铆a al gobierno de Allende, vistos a los ojos de hoy y de la experiencia, 茅ramos de una ingenuidad atroz. Cre铆amos que el camino que est谩bamos siguiendo iba a ser respetado seg煤n las normas de la constituci贸n y las leyes… Eso es puro cuento, no va a ocurrir nunca; ya hemos visto lo que ha sucedido en Venezuela, todos los esfuerzos que se han hecho por derrocar al presidente Ch谩vez y dificultar su gesti贸n. No me cabe duda de que lo van a seguir haciendo, porque, adem谩s, el enemigo cuenta, como contaba en Chile, con una serie de recursos con que franquea la legalidad, como la propiedad de los medios de comunicaci贸n, una serie de recursos para seguir conspirando y pensando en la posibilidad de un golpe o un crimen pol铆tico鈥.

鈥揗anuel, 驴qu茅 ten铆a en mente aquel d铆a de 1965 en que sali贸 con Mario D铆az a la calle a vender el primer n煤mero de Punto Final?

鈥揘o recuerdo lo espec铆fico, lo exacto, pero no era nada trascendental. Era m谩s bien una enorme alegr铆a al comprobar que hab铆amos logrado un objetivo, pues cuando nace el proyecto, relativamente modesto, ten铆a el prop贸sito de ser instrumento para que periodistas que se ve铆an limitados y censurados en sus medios, como nos ocurr铆a a Mario y a m铆, tuvieran un espacio para escribir con plena libertad sobre distintos temas.

鈥淢e gustar铆a falsear la historia y decirlo de una manera m谩s significativa: ten铆amos un gran proyecto pol铆tico, period铆stico, hist贸rico鈥 No. Pas贸 como la mayor铆a de las veces en la vida real: fuimos haciendo camino, y fuimos d谩ndonos cuenta de que hab铆amos tenido cierto 茅xito a partir de un esfuerzo inicial.

芦La revista parti贸 financi谩ndose de nuestros salarios en otros medios. Tuvo un nivel de ventas aceptable como para seguir, y nos dimos cuenta de que pod铆amos poner este instrumento al servicio de las ideas pol铆ticas que compart铆amos con otros compa帽eros, fundamentalmente periodistas, pero tambi茅n abogados y de otros campos.

鈥淛unto a ocho o diez compa帽eros dimos el siguiente paso: constituir la publicaci贸n en una revista propiamente, pues al inicio era una suerte de folleto sobre un solo tema. Ten铆amos como elemento de uni贸n nuestra militancia de izquierda, aun siendo de distintas vertientes.

鈥淎s铆 creci贸 y continu贸 saliendo la revista 鈥揷on los incidentes y los avatares ya conocidos鈥 hasta el d铆a de hoy鈥︹

fotoChile, Am茅rica Latina y el socialismo del siglo XXI

鈥揕a muerte de Pinochet ha sido uno de los hechos que recientemente han puesto en evidencia las cuestiones pendientes que tiene la sociedad chilena, y sus partidarios siguen ufan谩ndose de que dej贸 un pa铆s pr贸spero, la econom铆a m谩s s贸lida de Am茅rica Latina.

鈥揈s lamentable que haya muerto sin ser condenado en alguno de los numerosos procesos que se iniciaron. Y fueron procesos de todo tipo, desde violaciones de los derechos humanos hasta el saqueo de caudales del Estado, que enriqueci贸 a Pinochet, su familia y c铆rculo de poder. Lo primero que viene a la mente al hablar de esto es esa deuda que qued贸 pendiente鈥

鈥淎hora, respecto al fondo de tu comentario, hay un hecho real: la dictadura militar no consisti贸 s贸lo en Pinochet y las Fuerzas Armadas, tambi茅n hay que hablar de la alianza entre las Fuerzas Armadas y sectores empresariales nacionales y extranjeros鈥 No se debe reducir totalmente el tema a Pinochet, que en realidad no tiene el triste m茅rito de representar en su totalidad el conjunto de factores que compon铆an la dictadura.

鈥淟o cierto es que esa dictadura instaur贸 un modelo econ贸mico, social, cultural, pol铆tico, que se mantiene casi intocado hasta el d铆a de hoy, fundamentalmente en el plano de la econom铆a. Lo que se instaur贸 en Chile fue un modelo de econom铆a de mercado, neoliberal, quiz谩s el m谩s desarrollado y el m谩s ortodoxo a la vez instaurado en Am茅rica Latina, que se mantiene hasta hoy sin manifestaciones sustantivas.

鈥淟os gobiernos civiles elegidos por el pueblo desde 1990 a la fecha, a pesar de estar compuestos por partidos que fueron opositores a la dictadura y muy cr铆ticos del modelo neoliberal, han mantenido intocado el modelo econ贸mico, y ese modelo econ贸mico tiene aspectos que permiten, sobre todo a la propaganda favorable al modelo y a los partidarios de Pinochet, jactarse de su 茅xito: me refiero a un bajo nivel de inflaci贸n, la llegada de capital extranjero en cuant铆a, el desarrollo de sectores productivos, la apertura de nuevos mercados鈥 Una econom铆a que se basa, pues, en la mercantilizaci贸n de las relaciones en todos los planos, y que permite a parte de la poblaci贸n vivir mediante el cr茅dito, tener un alto nivel de vida basado en el endeudamiento.

鈥淟os sectores pinochetistas, de derecha, aprovechan esto y sostienen que si los gobiernos de concertaci贸n han cuidado el modelo econ贸mico es porque est谩n reconociendo su validez鈥.

鈥撀緾u谩l es entonces el camino de Chile, si siguen las cosas c贸mo van?

鈥揈n Chile es cada vez m谩s evidente la necesidad de levantar una alternativa real al modelo neoliberal, no s贸lo en el plano de la econom铆a, sino tambi茅n en lo pol铆tico, en la constituci贸n pol铆tica del Estado y en su reflejo del modelo econ贸mico; en lo cultural, lo educacional, la salud鈥 fotoUna alternativa que se base fundamentalmente en las ideas que hoy predominan en este movimiento de cambios pol铆ticos, econ贸micos y sociales que vienen d谩ndose en Am茅rica Latina, inspiradas en lo que de forma gen茅rica se suele identificar como socialismo del Siglo XXI.

鈥淯na alternativa real, en Chile, no puede sino inspirarse en esas ideas porque esta necesidad fluye de la constataci贸n de que los gobiernos de la concertaci贸n de partidos por la democracia, que ya llevan 17 a帽os en el gobierno, casi tantos como los que estuvo la dictadura militar en el poder, no tienen ninguna intenci贸n de cambiar ese modelo.

鈥淓l problema, empero, no s贸lo es constatar la necesidad, sino que hay una dispersi贸n de fuerzas sociales y pol铆ticas, un debilitamiento de la izquierda en general que hace dif铆cil esa tarea禄.

鈥揅ada nueva oportunidad, cada esperanza de cambio frustrada se convierte en un golpe, un retroceso o una demora, y no llega el cambio…

鈥揘o ha cambiado nada en esencia鈥 Lo que podr铆amos llamar las fuerzas del cambio, o la izquierda, las fuerzas pol铆ticas, ideol贸gicas, sociales, partidarias del cambio en Chile, est谩n muy disminuidas y muy fragmentadas. En los procesos electorales, m谩s del 90% de los que votan lo hacen ya sea por la derecha o por la concertaci贸n, y ambas encarnan la defensa del modelo neoliberal. S贸lo el 5% vota por la alternativa que podemos llamar de izquierda.

鈥淵 esto se debe a que pasamos por la experiencia de 17 a帽os de una dictadura militar que aplic贸 el terrorismo de Estado a fondo, que fractur贸, debilit贸 y en algunos casos liquid贸 f铆sicamente a organizaciones pol铆ticas y sociales, de manera que la izquierda chilena a煤n no ha logrado reconstruirse. Est谩 muy atomizada, muy fracturada por distintas visiones a veces muy dogm谩ticas, muy sectarias en algunos casos, que han impedido hasta ahora configurar un proyecto pol铆tico alternativo鈥.

鈥揌abla del socialismo del Siglo XXI y Punto Final celebr贸 su aniversario 40 con un seminario sobre el tema. Se est谩 usando el t茅rmino pero no hay una definici贸n clara, suficiente. 驴Qu茅 es para usted, a grandes rasgos?

鈥揘osotros en la revista Punto Final estamos tratando de ocuparnos bastante del asunto a partir de eso que dices. La verdad es que no existe una propuesta coherente sobre lo que es y lo que quiere el socialismo del siglo XXI, porque es una propuesta que fundamentalmente ha puesto sobre el tapete el gobierno venezolano, y a la cual hoy empiezan a contribuir distintos intelectuales, pol铆ticos, dirigentes sociales.

鈥淐reo que va a pasar un buen rato sin que todav铆a podamos articular un sistema de ideas, de propuestas, que incluya una visi贸n representativa de millones de opiniones de lo que deber铆a ser el socialismo del siglo XXI. Inevitablemente es un proceso dif铆cil, porque no se trata de reunir en un determinado lugar a los representantes de tales y cuales partidos y que debatan una propuesta de socialismo del siglo XXI y que de ah铆 salga una propuesta de los pueblos.

鈥淐reo que va a tener que ser al rev茅s: ser谩n los propios pueblos, las organizaciones sociales y de base; los campesinos, los ind铆genas, los j贸venes, la diversidad de los sectores sociales latinoamericanos, mediante sus luchas y sus experiencias, los que vayan dise帽ando las caracter铆sticas que va a asumir el socialismo del Siglo XXI.

鈥淣aturalmente, cada uno de nosotros, t煤, yo, cada latinoamericano, tiene en su cabeza su propia idea de qu茅 deber铆a ser el socialismo del siglo XXI鈥 Yo, en esta etapa tan primaria de un debate que va a ser tan rico, creo que esencialmente el socialismo del Siglo XXI va a recoger la diversidad, algo que el socialismo del siglo XX no fue capaz de acoger en su seno. Me refiero a entender al ser humano en toda su complejidad y no pretender que se pueden hacer pol铆ticas uniformes para masas uniformes. Se trata de pueblos donde existen contradicciones, compuestos por seres humanos que tienen distintas aspiraciones, formas de expresarse distintas, formas culturales locales y regionales que hay que respetar.

鈥淎 mi juicio, uno de los aspectos fundamentales de ese socialismo del Siglo XXI es una concepci贸n de libertad muy fuerte, que rescate para el socialismo una bandera esencial como la de la libertad u otras que nos fueron arrebatadas a los revolucionarios, a las fuerzas que luchan por el socialismo, como por ejemplo el respeto a los derechos humanos鈥 Mira qu茅 sucedi贸 en el mundo, que de repente las fuerzas m谩s reaccionarias, m谩s retr贸gradas, se convirtieron en las abanderadas de los derechos humanos, cuando evidentemente el respeto al ser humano es una bandera nuestra, un principio nuestro.

鈥淪abemos indudablemente que, cualesquiera ingredientes que contenga el socialismo del siglo XXI, lo sustantivo es la justicia social鈥.

鈥揇espu茅s de una primera oportunidad hist贸rica del socialismo en el siglo XX, llega pronto esta nueva oportunidad en Am茅rica Latina si nos fijamos en los plazos hist贸ricos. Pasaron el derrumbe del socialismo, el fin de la historia y el auge y crisis del neoliberalismo y hoy se habla de socialismo en Am茅rica Latina… 驴Qu茅 conclusi贸n ha sacado al respecto?

鈥揈s que Am茅rica Latina es un continente m谩gico. F铆jate lo que ha ocurrido. Permite ser muy optimistas en esto que estamos hablando. 驴Qui茅n se iba a imaginar que un teniente coronel que en el a帽o 麓92 lidera una insurrecci贸n, fracasa y va preso, es elegido presidente de la rep煤blica seis a帽os despu茅s, y hasta ahora afronta como nueve elecciones y plebiscitos y acumula un respaldo de m谩s del 60%?

鈥淓ste teniente coronel, golpista para las izquierdas del 92 en Am茅rica Latina, era muy sospechoso. Fue a Chile en el 94, cuando sali贸 de prisi贸n, y nadie lo recibi贸, ninguno de los partidos o grupos de izquierda; claro que estamos hablando de un Chile traumado por la experiencia militar, pero as铆 pas贸 en otras partes, su imagen para muchos era la del milico golpista.

驴Qui茅n iba a imaginarlo elegido, haciendo un proyecto popular con apoyo popular, de corte socialista y con tanta influencia en el continente, en un proceso que rebasa fronteras? 驴Qui茅n iba a imaginar que un ind铆gena iba a ser elegido presidente en Bolivia e iba a dar inicio a un proceso de transformaciones tan radicales, quiz谩s las m谩s profundas de Sudam茅rica?

鈥淵 as铆, vienen ocurriendo otras cosas en estos pocos 煤ltimos a帽os. Cambia el panorama en Argentina. Ahora hay esperanza de cambio en Ecuador. Brasil, una de las mayores potencias del mundo, a煤n con sus limitaciones, aporta a este movimiento una importante proyecci贸n internacional.

鈥淗ace algunas d茅cadas, cuando triunf贸 la Revoluci贸n Cubana, fue una sorpresa que descoloc贸 a buena parte de la izquierda latinoamericana, y fue mirada con dudas, recelos, en ciertos sectores de la izquierda. Ahora no ha ocurrido exactamente lo mismo, porque son per铆odos hist贸ricos distintos, pero en la esencia hay algo de eso: un renacer, una retoma de iniciativa de las fuerzas revolucionarias en Am茅rica Latina, y no estoy hablando de fuerzas org谩nicas ni de partidos, ni siquiera de ideolog铆as determinadas, sino del sentimiento revolucionario m谩s amplio que busca igualdad, dignidad, soberan铆a鈥︹

Diario del Che: Fuimos simples intermediarios

(Punto Final, se proyect贸 para decir verdades, fue en sus inicios y ha sido un ejercicio de compromiso, de voluntades. Sus fundadores, prestigiosos periodistas y escritores, no recib铆an sueldo y viv铆an del trabajo en otros medios. Las ediciones impresas actuales, en dos colores, hablan de que sigue siendo una publicaci贸n humilde en cuanto a recursos materiales, sin el despliegue multicolor y publicitario que es regla com煤n en el presente. Sin embargo, sigue teniendo lectores, quiz谩 porque lo que se encuentra en sus p谩ginas tampoco es regla com煤n en el presente).

鈥撀縎igue siendo precaria la econom铆a de Punto Final?

鈥揕a principal dificultad que tenemos hoy es el financiamiento. En Chile no hay ning煤n medio de prensa escrita o audiovisual que pueda subsistir sin publicidad pagada. El Estado maneja en publicidad aproximadamente 300 millones de d贸lares anuales, y hemos comprobado que s贸lo beneficia a unos pocos medios. Nosotros estamos dando una batalla en la cual hemos logrado integrar al Colegio de Periodistas y otras organizaciones, pero sin resultados hasta ahora. A la empresa privada no podemos pedirle nada, menos una revista como la nuestra, pero al Estado s铆. Entonces, estamos dando esa batalla, hemos apelado a que se haga una investigaci贸n sobre la distribuci贸n de la publicidad del Estado.

鈥淓n la pr谩ctica no tenemos personal pagado, plantilla de periodistas. Pagamos algunas pocas colaboraciones, alguna otra gente trabaja puramente por simpat铆a y se gana la vida en otra cosa鈥 Tenemos muchas limitaciones. Para nosotros no es f谩cil mandar a alguien a reportear dentro del mismo pa铆s, no hablemos del exterior. Subsistimos en condiciones materiales m铆nimas. M谩s pobres no podemos ser鈥.

鈥揚ero tienen lectores鈥

foto
鈥揝铆, tenemos lectores. Ahora s铆, en honor a la verdad te digo que tenemos menos lectores que en 1973. Es un problema general, de muchos. Estamos vendiendo en estanquillos o kioscos a trav茅s de las principales ciudades del pa铆s unos 8.000 ejemplares. En el 73 vend铆amos m谩s del doble, y hubo ediciones especiales como la del Diario del Che en Bolivia, con 65 mil o m谩s ejemplares vendidos.

鈥撀縈uchos j贸venes entre los lectores?

鈥揊铆jate, que esa es una de las grandes sorpresas que hemos tenido. Se han hecho encuestas, no nuestras sino de las empresas que buscan con sondeos peri贸dicos estudiar el p煤blico de los medios para saber d贸nde invierten en publicidad, y han salido esos datos sobre los lectores de Punto Final. La gran sorpresa para nosotros es que la mayor parte de los lectores de Punto Final son j贸venes de 15 a 29 a帽os, de estratos socioecon贸micos medios a bajos.

Eso nos quita inter茅s para los anunciantes, porque se trata de un p煤blico lector de bajo nivel adquisitivo, pero habla de la juventud de la revista y de una reacci贸n positiva de la juventud. Yo mismo cre铆a que escrib铆amos para viejos nost谩lgicos del socialismo禄.

Punto Final ha cumplido 41 a帽os pendiente siempre de la realidad latinoamericana, con el valor agregado de su perspectiva anal铆tica. A pesar de los avatares, 驴se ha logrado conformar un archivo de Punto Final?

鈥揝铆, ese no es m茅rito nuestro. Un grupo de j贸venes chilenos y alemanes tom贸 la iniciativa hace un par de a帽os de poner en internet lo que llamaron la colecci贸n hist贸rica de Punto Final, o sea, desde su fundaci贸n en 1965 hasta su clausura el 11 de septiembre de 1973. Ya est谩 en internet, salvo un n煤mero que no se ha podido encontrar. As铆 se ha hecho accesible a muchos la posibilidad de leer los materiales de aquella 茅poca. Ya en esta 茅poca contamos con un sitio en internet que reproduce digitalmente la versi贸n impresa de la revista.

芦Modestamente, creo que es una revista con un valor hist贸rico enorme para j贸venes y futuros investigadores sobre hechos y procesos del continente en estas d茅cadas禄.

鈥撀縌u茅 parte de su historia y de la de Punto Final representa haber participado en el env铆o a Cuba del Diario del Che en Bolivia?

鈥揕leg贸 de casualidad a nuestras manos. Hay quienes nos dan el m茅rito y se imaginan toda una operaci贸n misteriosa y nosotros en ella. En realidad fuimos simples intermediarios de quienes enviaban el diario, Antonio Arguedas (Ministro del Interior de Bolivia) y gente cercana a 茅l鈥 En 1968 no hab铆a en Chile embajada ni consulado cubano. Y por alguna raz贸n Arguedas o su familia creyeron, quiz谩 por los art铆culos que ve铆an en la revista, que nosotros ten铆amos alg煤n v铆nculo con Cuba, que pod铆amos ser el canal a trav茅s del cual llevar a Cuba el Diario del Che en Bolivia.

鈥淓l hecho concreto es que sucedi贸 de pronto: un se帽or golpea la puerta, nos pide conversar, nos explica de qu茅 se trata y nos entrega el diario, que ven铆a en pel铆culas de 35mm, ocultas en las car谩tulas de unos discos de acetato, con portadas del lago Titicaca y otras cosas de Bolivia. No conoc铆amos la letra del Che, pero en esos d铆as estaba en Chile un amigo cubano que s铆 la conoc铆a. Era una letra dif铆cil, de m茅dico. Nos confirm贸 que s铆 era su letra y entonces Mario D铆az, mi colega fundador de la revista, llev贸 todo a Cuba oculto en sus cosas y se lo entreg贸 a Manuel Pi帽eiro.

鈥淓l Diario… se public贸 en Cuba en julio del 68. A nosotros, esa participaci贸n nos permiti贸 publicarlo para el cono Sur en Punto Final, con 65 mil ejemplares. Tuvimos esa gran satisfacci贸n. Pero repito que el m茅rito de salvar el Diario… toca a otros, nosotros fuimos s贸lo los intermediarios.

—————————-

* La transcripci贸n de la entrevista se public贸 en el portal informativo de la Casa de las Am茅ricas, La ventana.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario