Oct 31 2018
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Cultura

Manuel Ruano o la embestida monstruosa y embrutecedora del neoliberalismo transcultural

Es en febrero de 2014 cuando entrevistamos al escritor argentino Manuel Ruano, con mucha obra durante m√°s de cinco d√©cadas, sobre todo en poes√≠a, ensayo y periodismo cultural, g√©neros en los que obtuvo importantes reconocimientos en varios pa√≠ses (en algunos de los cuales residi√≥: Venezuela y Per√ļ). Falleci√≥ el 12 de abril de 2017 y hoy lo recordamos (acaso porque, adem√°s, era un gran tipo).

– Fuiste integrante del equipo de una de nuestras insoslayables revistas literarias del siglo XX: ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ. Resultado de imagen para el escarabajo de oro revistaResultado de imagen para el escarabajo de oro revistaResultado de imagen para el escarabajo de oro revistaResultado de imagen para el escarabajo de oro revistaResultado de imagen para el escarabajo de oro revista

¬†‚ÄĒ Fueron varios los ‚Äúvasos comunicantes‚ÄĚ que me unieron a la revista ‚ÄúEl¬†Escarabajo de Oro‚ÄĚ: el surrealismo, la independencia en el arte, la cr√≠tica est√©tica y social, y sobre todo la filosof√≠a. Por esos d√≠as yo ten√≠a hecha una lectura de Jean-Paul Sartre, como modelo intelectual que iluminaba la mentalidad del momento con libros como¬†‚ÄúLa n√°usea‚Ä̬†,‚ÄúLos¬†caminos de la libertad‚Ä̬†o, su definitivo¬†‚ÄúLas Palabras‚ÄĚ, que era como una biblia por aquellas jornadas nocturnas de los¬†‚Äúescarabajos‚ÄĚ, como le gustaba decir a S√°bato‚Ķ Aunque antes de entrar en ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ, ya hab√≠a transitado otros n√ļcleos intelectuales de escritores de las m√°s diversas procedencias.

En 1962 hab√≠a obtenido un premio de ensayo que fue una sorpresa para m√≠, porque un profesor de literatura del Colegio Nacional nocturno ‚ÄúDomingo Faustino Sarmiento‚ÄĚ, present√≥ un trabajo m√≠o, sin que yo lo supiera, obteniendo un primer premio de ensayo. Eso me estimul√≥ mucho, y nunca dej√© de agradecer ese gesto. Ya en 1964, cuando hice el servicio militar en el Centro Instrucci√≥n de Artiller√≠a de C√≥rdoba, tuve un camarada (soldado como yo, que fue despu√©s amigo entra√Īable hasta su muerte, me refiero a Eduardo Goncalvez) que me puso en contacto con la filosof√≠a de Albert Camus: ‚ÄúEl mito de S√≠sifo‚ÄĚ y ‚ÄúEl hombre rebelde‚ÄĚ me acompa√Īaron de ah√≠ en adelante. Pero mi principal inter√©s era, por aquellos d√≠as, la poes√≠a.

De ah√≠ que me carteara con el poeta V√≠ctor Garc√≠a Robles, que fue, sin lugar a dudas, el que me anim√≥ a integrar el grupo cuando gan√© el Primer Premio de Poes√≠a de la revista ‚ÄúMicrocr√≠tica‚ÄĚ, dirigida por Eve Bonasso. Ese galard√≥n hizo que tambi√©n me nombrara secretario de redacci√≥n de esa publicaci√≥n. Tal es as√≠, que el director de ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ, Abelardo Castillo, public√≥ el poema premiado en el n√ļmero 33 de marzo de 1967, con estas palabras: ‚ÄúManuel Ruano, poeta. No public√≥ libro. Anda por los 23 a√Īos. Es nuestra √ļltima adquisici√≥n: vino premiado. Los versos transcriptos lograron, por unanimidad, entre m√°s de 600 poemas, el Primer Premio de la revista ‚ÄúMicrocr√≠tica‚ÄĚ. Julio Imbert, Antonio Requeni e Irma M. Cavallini, fueron el jurado. Ruano pertenece a partir de este n√ļmero, a la secci√≥n poes√≠a de nuestra revista‚ÄĚ.¬†

Y as√≠ fue, aunque se me viniera encima un alud de libros para ser comentados. Yo, como es de suponer, no perd√≠a noche en el Bar Tortoni y hasta amanec√≠a en su bohemia. Las charlas de literatos y del talento que sol√≠an acompa√Īarnos en aquellas jornadas eran invaluables. ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ ten√≠a colaboradores y rese√Īadores de inapreciable valor internacional: Julio Cort√°zar, Beatriz Guido, Marta Lynch, Pedro Orgambide, Augusto Roa Bastos, Nicanor Parra, Fernando Qui√Īones, Juan Goytisolo, Carlos Fuentes, Miguel Oviedo, Adriano Gonz√°lez Le√≥n… All√≠ conoc√≠, tambi√©n, al poeta dominicano Manuel del Cabral. Siempre segu√≠ con verdadero fervor la trayectoria de aquellos muchachos formidables de la revista.

Con Jorge Luis Borges

Con Ernesto S√°bato

Castillo, por la fibra de sus cuestionamientos, deslumbraba a la hora de hacerlos y, adem√°s, por el car√°cter invalorable de su magn√≠fica obra narrativa. Fue Garc√≠a Robles quien me dijo:¬†‚ÄúSi vas a ser poeta, ten√©s que tirarte al vac√≠o sin saber qu√© vas a encontrar abajo‚ÄĚ.¬†Esto me abri√≥ los ojos hasta el d√≠a de hoy‚Ķ En palabras de Abelardo podr√≠a decirse:¬†‚ÄúCreo que en el Tortoni empezamos alrededor de 1960 y estuvimos hasta el ‚Äė74, durante toda la etapa del ‚ÄúEl Escarabajo de Oro‚ÄĚ.¬†Fueron unos 15 a√Īos‚Ķ Desde entonces, los encuentros pasaron a realizarse en mi casa.‚ÄĚLa subdirecci√≥n fue responsabilidad de Liliana Heker; la secretar√≠a de redacci√≥n la llev√≥ Vicente Battista; la secci√≥n poes√≠a estaba a cargo de V√≠ctor Garc√≠a Robles y, m√°s tarde, la asum√≠ yo transitoriamente. El consejo de redacci√≥n ten√≠a entre sus integrantes a Alberto Lagunas, Oscar Barros, Luis De Paola, Berna

Con Flavia Cosme

rdo Jobson, Jorge Vázquez Santamaría, Ricardo Maneiro…

 

‚ÄĒ ¬ŅC√≥mo se te fue generando esa predilecci√≥n por el Siglo de Oro Espa√Īol?

¬†–¬†¬ŅAcaso Juan Bosc√°n [1490-1542] no jug√≥ en el siglo XVI en el cambio de la poes√≠a espa√Īola del Siglo de Oro, junto a Garcilaso de la

Vega, un papel semejante al que realizara Ezra Pound¬†en el siglo pasado, para la poes√≠a de habla inglesa? Pues bien, creo que el amor que sent√≠ desde ni√Īo por la literatura espa√Īola, me llev√≥ a enfrascarme en el barroco peninsular. Lope de Vega, Luis de G√≥ngora, Francisco de Quevedo, fueron mis lecturas favoritas a las que vuelvo siempre. En 1992 fund√© una revista llamada

 

Con Alicia Dellepiane

‚ÄúQuevedo‚Ä̬†que se hizo itinerante. All√≠ publicaba textos raros de Herrera, de Alem√°n, as√≠ como de poetas modernos como C√©sar Moro. Por problemas econ√≥micos tuve que congelar su aparici√≥n. Al menos virtualmente, me sent√≠ el¬†Busc√≥n quevedeano buscando rastros en la¬†terra ignota. Am√© la poes√≠a buc√≥lica y sigo am√°ndola como a una mujer que se pierde en la espesura de la historia. Como am√© el sentido epop√©yico de un poema. Como arte t√≠pico, seg√ļn algunos, de la Contrarreforma, el barroco revitaliza una est√©tica que da vida a la Edad de Oro, donde el fervor religioso reluce y est√° vivo y fue construida con una anterior Reforma espa√Īola que va m√°s all√° del Concilio de Trento de 1563. En todo caso, aquellos poetas dejaron un sello indudable en la l√≠rica hispana, m√°s all√° del reinado de Felipe II, que influy√≥ mucho en nuestros poetas de ultramar‚Ķ

Con con Lina Caffarello

Raz√≥n ten√≠a Quevedo al exclamar en un soneto: ‚ÄúTras los reyes y pr√≠ncipes se vaya/ quien da toda la vida por un d√≠a,/ que yo me quiero andar de saya en saya.‚ÄĚ La poes√≠a se transforma de √©poca en √©poca y ese es su misterio. Hubo un poeta chileno contempor√°neo, Alberto Baeza Flores, considerado del surrealismo hispanoamericano, que dijo de mi poes√≠a algo que me enorgullece: ‚ÄúAqu√≠ est√° la confluencia del barroquismo hispanoamericano y la aventura expresiva de la poes√≠a m√°s moderna, m√°s actual, m√°s de exploraciones. Manuel Ruano re√ļne estos r√≠os neorrealistas m√°gicos y los unifica en su expresi√≥n po√©tica.‚ÄĚ

 

‚ÄĒ Que a tus veinticuatro a√Īos te fuera otorgado el premio que posibilit√≥ la publicaci√≥n de tu primer poemario a trav√©s de la prestigiosa Editorial Losada, debe haberte ‚Äúvapuleado de felicidad‚ÄĚ. Que ese libro haya sido presentado por Leopoldo Marechal, a√Īadi√≥ un plus. Que, adem√°s, mantuvieras conversaciones con Gonzalo Losada y por iniciativa de √©l, a trav√©s de su sello tambi√©n apareciera tu segundo poemario, habr√° sido el s√ļmmum. ¬ŅC√≥mo nos trasmit√≠s a nosotros, tantos lustros despu√©s, lo que te pasaba? Algunos te habr√°n envidiado. ¬ŅC√≥mo nos trasmit√≠s esto, y tu contacto con don Gonzalo y con el autor de la novela ‚ÄúEl banquete de Severo Arc√°ngelo‚ÄĚ?

¬†‚ÄĒ En 1967 obtuve el Primer Gran Premio Internacional de Poes√≠a de Habla Hispana ‚ÄúTom√°s Stegagnini‚ÄĚ, correspondiente a los V Juegos Florales de Poes√≠a, Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, que consist√≠a en un dinero, una placa y la edici√≥n del libro (que nunca se llev√≥ a cabo). De manera que¬†‚ÄúLos gestos interiores‚Ä̬†en la colecci√≥n Poetas de Ayer y de Hoy¬†de Losada, se debi√≥ a que s√≥lo recib√≠ de aquel galard√≥n la parte monetaria y otros honores que contemplaba el premio; pero la edici√≥n del libro, lo que se dice el poemario en s√≠, que para m√≠ era fundamental, jam√°s.

Tuve la suerte de que se interesara don Gonzalo Losada¬†de ese percance y lo leyera, no una, sino varias veces (como √©l mismo me dijera), y decidiera la edici√≥n del mismo. Ese manuscrito (todav√≠a) pas√≥ por varias manos, entre ellas, las de Margarita Aguirre (ex secretaria de Pablo Neruda), y que a ra√≠z de all√≠, fuera mi amiga durante varios a√Īos. Y Neruda, seg√ļn me informaron, tuvo algo que ver en eso; pero no lo puedo asegurar. El libro fue ilustrado por un artista pl√°stico llamado Pablo Su√°rez y recibi√≥ la bendici√≥n de unescritor consagrado, como don Leopoldo Marechal, que, para el caso, escribi√≥: ‚ÄúSigo con atenci√≥n las tendencias de la nueva poes√≠a, y Manuel Ruano se cuenta entre los j√≥venes poetas cuya originalidad e inspiraci√≥n est√°n dando ahora sonidos nuevos a la poes√≠a nacional. No s√≥lo trata √©l de bucear en ‚Äúlo posible‚ÄĚ de los temas l√≠ricos: gracias a una severa conciencia de su arte, busca y halla tambi√©n una notable afinaci√≥n de su idioma po√©tico. A mi entender, la poes√≠a contin√ļa siendo la ‚Äėquintaesencia‚Äô del arte por la palabra, y Manuel Ruano trabaja en esa vieja y perdurable afirmaci√≥n.‚ÄĚ

Con don Gonzalo Losada, tengo hermosos recuerdos. Ha sido un gran editor. Y ha tenido la gentileza de presentarme al poeta¬†Francisco Luis Bern√°rdez, quien me dijo palabras m√°s, palabras menos, conceptos elogiosos sobre mi poemario. En otra oportunidad, Losada me ley√≥, completa, una carta que hab√≠a recibido del gran escritor peruano Jos√© Mar√≠a Arguedas, anunci√°ndole su pr√≥xima muerte. Esto resultaba conmovedor para un joven poeta como yo. Era tanto el detalle de c√≥mo lo lograr√≠a, que le describ√≠a hasta la marca del rev√≥lver que hab√≠a comprado para llevar su muerte a cabo. Yo, lo s√©, qued√© muy impresionado por aquel relato. M√°s all√° de todo esto, don Gonzalo public√≥ mi segundo libro de poemas,¬†‚ÄúSeg√ļn las¬†reglas‚ÄĚ, cuando compart√≠ un premio con el poeta chileno Braulio Arenas, en Venezuela, de la revista ‚ÄúImagen‚ÄĚ, en 1972.

De ese libro, un poeta colombiano nada√≠sta, Armando Romero, escribi√≥ para la revista ‚ÄúZona Franca‚ÄĚ:¬†‚ÄúHumano, terriblemente humano, el poeta cae exhausto mil veces sobre el suelo de realidades que hacen rabiar su √°nimo, porque a fuerza de soplar fluidos creadores sobre las insaciables gargantas de los hombres todo se resiente, la batalla parece absurda, los dedos se encalambran sobre eso √ļnico, indefinible, que acciona todos los mecanismos: el amor. El poeta sabe, alquimista osado, que solo desde esa piedra se puede fundar la existencia; sus dedos lo aprisionan sintiendo ese castigo que pertenece a todos pero que hace del poeta su m√°s precisa v√≠ctima a la vez que su vocero. El amor salta como una carta del Tarot universal afirm√°ndose hasta dentro de su propia negaci√≥n.‚Ä̬†En cuanto a la envidia, la he sentido de cerca muchas veces desde la aparici√≥n de¬†‚ÄúLos gestos interiores‚ÄĚ. Y la sent√≠ de muy, muy cerca, cuando sali√≥¬†‚ÄúMirada¬†de Brueghel‚Ä̬†en F.C.E. de M√©xico, donde alg√ļn compatriota residente en Costa Rica dijo que pertenec√≠a a la mafia de Octavio Paz, cuando ni siquiera lo conoc√≠a personalmente ni epistolarmente. ¬ŅQu√© te parece?

‚ÄĒ En el ‚Äė79 fuiste incluido con dos poemas de tu primer libro en el tomo tercero de la hospitalaria antolog√≠a que m√°s he consultado: ‚Äúla Antolog√≠a de Aguirre‚ÄĚ. Consta all√≠ que vos resid√≠as desde 1975 en Caracas. Y tambi√©n has residido en Per√ļ. ¬ŅQu√© te llev√≥ a esos desplazamientos? ¬ŅC√≥mo te fuiste integrando a aquellos escenarios?

‚ÄĒ S√≠, recuerdo esa antolog√≠a. En realidad, yo resid√≠ en Caracas desde el a√Īo 1975 porque aqu√≠, en la Argentina, la situaci√≥n pol√≠tica era insoportable. As√≠ que tuve que viajar al exterior¬†donde me ofrecieron trabajo y la posibilidad de plasmar mi propia antolog√≠a,¬†‚ÄúPoes√≠a nueva latinoamericana‚ÄĚ, que se public√≥ en la imprenta Minerva de los hermanos Mari√°tegui, en Lima, en 1981. Fue una experiencia para rescatar las voces claves de la poes√≠a de esta parte del mundo. Era un proyecto que ten√≠a desde los a√Īos ‚Äė70 y que vine a concretarlo en el Per√ļ, pa√≠s al que volv√≠ reiteradamente desde 1972 y en el que realic√© una intensa actividad cultural, dando forma a la integraci√≥n latinoamericana que tanto hab√≠a deseado.

Tambi√©n desarroll√© un intercambio con otros pa√≠ses andinos: Chile, Ecuador, Colombia… Dando conferencias, recitales y seminarios de literatura iberoamericana. Y en esos periplos surgi√≥¬†‚ÄúQuevedo‚ÄĚ, mi revista itinerante. Adem√°s de desarrollar periodismo cultural. En una palabra: todo eso est√° registrado en una columna fija en Venezuela, llamada ‚ÄúEl trayecto de lo imaginado‚ÄĚ, del diario ‚ÄúUltimas Noticias‚ÄĚ, desde 1975. Mientras colaboraba en radio, televisi√≥n y otros medios escritos, como, por ejemplo, ‚ÄúEl Nacional‚ÄĚ, ‚ÄúEl Universal‚ÄĚ, ‚ÄúLa Religi√≥n‚ÄĚ.

‚ÄĒ En 2012 realizaste un viaje de estudio por Espa√Īa ‚Äúsiguiendo la ruta de Rainer Mar√≠a Rilke‚ÄĚ.

¬†‚ÄĒ Estoy escribiendo un libro en torno a la figura del poeta Rainer Mar√≠a Rilke y su trayecto en Espa√Īa en el a√Īo 1912. En vistas a ese periplo por ciudades como Madrid, Toledo y gran parte de Andaluc√≠a, realic√© un viaje cien a√Īos despu√©s de aquel recorrido, con el prop√≥sito de indagar acerca de las huellas dejadas por el poeta. Tambi√©n reun√≠ cartas y poemas por √©l escritos en su viaje, y visualic√© cuadros que √©l admiraba de El Greco, su pintor mayor, en la sinfon√≠a de las im√°genes. Se trata de un peregrinaje que culmina en la ciudad de Ronda, M√°laga, entre los a√Īos 1912 y principios de 1913.

¬ŅNo es esto, en parte, perseguir la sombra de un fantasma agonizante, que va buscando su ideal religioso a la par que reanimando su existencia para proseguir la escritura de sus¬†‚ÄúEleg√≠as‚ÄĚ, a la vez que el clima esencial que lo ayude a sobreponerse a su estado de salud delicado y siempre al borde del abismo espiritual? Rilke suena en mis o√≠dos como un viol√≠n desvelado. M√°s bien, su poes√≠a es un Stradivarius en el conjunto de violines que suenan en una √©poca. Por eso me permit√≠ seguir sus pasos por Espa√Īa.

‚ÄĒ Vayamos al narrador.

Con Silvia Tocco y Pasquale Amato

‚ÄĒ¬†Siempre escrib√≠ cuentos; pero no los publicaba. La poes√≠a, en cambio, flu√≠a en m√≠ porque obten√≠a premios que me animaban luego a difundirlas. La prosa es distinta. Desde los primeros a√Īos de mi educaci√≥n ya sent√≠a la necesidad de ejercitar la escritura. Cada palabra encierra un duende, dec√≠a mi abuela Dolores. Narro esto en una novela,‚ÄúEscorpiones del mar dulce‚ÄĚ, que mantengo in√©dita.

‚ÄĒ En alg√ļn lugar rescataste una formulaci√≥n simple y profunda de ese tal Voltaire que yo s√≥lo he le√≠do, org√°nicamente, en mi adolescencia: ‚ÄúPeligroso no es el hombre que lee, sino el que relee‚ÄĚ. ¬ŅNos ampliar√≠as el alcance que para vos tiene el proverbio de Francois Marie Arouet?

‚ÄĒ¬†¬ŅQui√©n no se ha apasionado con Voltaire, con Denis Diderot, con Julien Offray de La Mettrie? El

Con Monica Angelino y Rolando Revagliatti

siglo XVIII fue el siglo de Voltaire y de la Enciclopedia, pero tambi√©n fue el siglo de Swedenbog y de William Blake. Y el de un curios√≠simo escritor llamado Jacques Cazotte, cuya cabeza va a dar a la canasta del pat√≠bulo, gritando:¬†‚ÄúMuero como he vivido, fiel a Dios y a mi rey‚ÄĚ. Como aseguraba Jorge Luis Borges:¬†‚ÄúEl estilo de Voltaire es el m√°s alto y l√≠mpido de su lengua y consta de palabras sencillas, cada una en su lugar‚ÄĚ. Voltaire llev√≥ a cabo una dura cr√≠tica de la guerra, y la s√°tira¬†‚ÄúEl templo del gusto‚Ä̬†(1733) le atrajo la animadversi√≥n de los ambientes literarios parisienses. Su obra es ampl√≠sima.

Despu√©s de una violenta ruptura con Federico II, Voltaire se instal√≥ cerca de Ginebra, en la propiedad de ‚ÄúLes D√©lices‚ÄĚ (1755). En Ginebra choc√≥ con la r√≠gida mentalidad calvinista: sus aficiones teatrales y el cap√≠tulo dedicado a Miguel Servet en su¬†‚ÄúEnsayo sobre las costumbres‚ÄĚ(1756) escandalizaron a los ginebrinos, mientras se enajenaba la amistad de Jean-Jacques Rousseau. Su irrespetuoso poema sobre Juana de Arco,¬†‚ÄúLa doncella‚Ä̬†(1755), y su colaboraci√≥n en la Enciclopedia chocaron con el partido¬†‚Äúdevoto‚Ä̬†de los cat√≥licos. Resultado de su crisis de pesimismo fueron el¬†‚ÄúPoema sobre el desastre de Lisboa‚Ä̬†(1756) y la novela corta‚ÄúCandide‚Ä̬†(1759), una de sus obras maestras.

Con María Granata

Se instal√≥ en la propiedad de Ferney, donde vivi√≥ durante dieciocho a√Īos, convertido en el patriarca europeo de las letras y del nuevo esp√≠ritu cr√≠tico; all√≠ recibi√≥ a la elite de los principales pa√≠ses de Europa, represent√≥ sus tragedias (‚ÄúTancr√®de‚ÄĚ, 1760), mantuvo una copiosa correspondencia y arremeti√≥ con escritos pol√©micos y subversivos, con el objetivo de ‚Äúaplastar al infame‚ÄĚ, es decir, el fanatismo del clero. Sus obras mayores, en esta √©poca, son el¬†‚ÄúTratado de la tolerancia‚ÄĚ (1763) y el‚ÄúDiccionario Filos√≥fico‚ÄĚ (1764).

Denunció con vehemencia los fallos y las injusticias de las sentencias judiciales (casos de Calas, Sirven, La Barre, entre otros). Liberó de la gabela a sus vasallos, que, gracias a él, pudieron dedicarse a la agricultura y la relojería. Poco antes de fallecer (1778) se le hizo un recibimiento triunfal en París. En 1791 su osamenta fue trasladada al Panteón. Y es hoy, en el siglo XXI, que sus ideas nos siguen iluminando.

¬†‚ÄĒCon qu√© otros ‚Äúconsagrados‚ÄĚ te habr√°s ido codeando en tu juventud.

¬†‚ÄĒ¬†Thomas Eliot dec√≠a que¬†‚Äús√≥lo a trav√©s del tiempo se vence al tiempo‚ÄĚ. Es una verdad. Y te confieso que de todos los grandes poetas y escritores que he conocido, √ļnicamente me ha importado de ellos experimentar alguna emoci√≥n. Esa es la piedra de toque, para m√≠, del conocimiento. A Borges lo conoc√≠ (como cuento en el pr√≥logo de mi libro¬†‚ÄúNo son √°ngeles¬†del amanecer‚ÄĚ) rememorando ciertas esquinas de Buenos Aires que el tiempo hab√≠a escamoteado. Lo o√≠ cantar alguna milonga y, por √ļltimo, lo vi llorar cuando me hablaba de las Madres de Plaza de Mayo.

Antologia Poesía políitica y combativa argentina contratapa

Al poeta Mario Jorge De Lellis lo trat√© en aquellos encuentros del Escarabajo y, m√°s tarde, asist√≠ a su lecho de muerte en el hospital donde estaba internado. All√≠ est√°bamos todos: Abelardo Castillo, Vicente Battista, Oscar Barros, Liliana Heker, Lucila √Ālvarez, Humberto Costantini‚Ķ Tuve la suerte, desde muy temprano de mi experiencia literaria, de tener cerca de m√≠ a personajes que han pertenecido a las dos grandes corrientes de la vanguardia argentina de las letras: el¬†Grupo Florida¬†y el de¬†Boedo. En 1970 me presentaron al poeta Ra√ļl Gonz√°lez Tu√Ī√≥n, del grupo Boedo, a quien trat√© luego en el Suplemento Cultural del Diario ‚ÄúClar√≠n‚ÄĚ. A Marechal lo iba a visitar a su casa de la calle Rivadavia y conoc√≠a muy bien su intimidad, sus sufrimientos, su orgullo. Tambi√©n viv√≠ su partida y el dolor de su esposa Elbia.

Si bien a Octavio Paz no me lo cruc√© nunca, fue √©l quien se refiri√≥ a mi primer libro con estas palabras registradas en la prensa mexicana:¬†‚Äú√Čl es su propia t√©cnica inventada y concluida en el poema. Y tambi√©n su sue√Īo y su esperanza‚ÄĚ. M√°s tarde, en Madrid, conoc√≠ a su ex esposa e hija, en la oficina de otro extraordinario amigo, F√©lix Grande. Por intermedio de F√©lix fui vincul√°ndome conLuis Rosales, amigo de Federico Garc√≠a Lorca. Te podr√≠a nombrar a muchos otros: Jorge Amado, Martha Lynch, Olga Orozco,¬† Enrique Molina, Ernesto Cardenal‚Ķ

Con Roberto Armijo y Ernesto Cardenal

Con Cardenal me escrib√≠a en los a√Īos setenta, cuando √©l todav√≠a estaba en Solentiname, el archipi√©lago nicarag√ľense. Despu√©s lo conoc√≠ personalmente en el Per√ļ, cuando se realiz√≥ el Congreso de Integraci√≥n Latinoamericana. Me dio varios poemas in√©ditos para la antolog√≠a¬†‚ÄúY la espiga ser√° por finla espiga‚ÄĚ, que el gobierno peruano me hab√≠a encargado realizar. En cuanto al novelista Ernesto S√°bato, lo conoc√≠ en casa de Margarita Aguirre, donde tuve una oportunidad √ļnica de conversar con √©l acerca de la brujer√≠a en Buenos Aires, hasta altas horas de la madrugada. √Čl estaba muy al tanto del asunto y me dio una clase al respecto. Era la √©poca de su novela ‚ÄúAbsal√≥n, el exterminador‚ÄĚ.

 

Un tiempo despu√©s escrib√≠ el ensayo¬†‚ÄúLos fantasmas que perturban a S√°bato‚ÄĚ, que publiqu√© en varios pa√≠ses. En mi columna dominical ‚ÄúEl trayecto de lo imaginado‚ÄĚ y en ‚ÄúCuadernos Hispanoamericanos de Madrid‚ÄĚ. Con S√°bato tuve correspondencia y encuentros en Caracas y en Santos Lugares, su casa en el Gran Buenos Aires. Tambi√©n le hice una extensa entrevista que se public√≥ en ‚ÄúEl Espectador‚ÄĚ de Colombia, donde hablaba de varios aspectos de la novel√≠stica actual. Fue tan bien recibida esa entrevista que ‚ÄúEl Espectador‚ÄĚ reprodujo el reportaje en una edici√≥n de lujo de las mejores entrevistas.

Tambi√©n conoc√≠ a David Vi√Īas. √Čl sol√≠a pasar las tardes en el Caf√© La Paz de la calle Corrientes. Un d√≠a tuvimos una larga charla y me invit√≥ a su casa de la calle C√≥rdoba, casi llegando a Callao. All√≠ hablamos de su obra y del porvenir de la pol√≠tica nacional e internacional. Sorprendido de mi informaci√≥n al formularle las preguntas, en una dedicatoria de un libro suyo me llam√≥ ‚Äúl√ļcido lector‚Ä̂Ķ Es un lindo recuerdo, que guardo en mi coraz√≥n, de ese notable escritor argentino.

‚ÄĒ Has participado en la organizaci√≥n de una Enciclopedia. (Cualquier ‚Äúbuscador‚ÄĚ remite a este monumental ‚ÄúDiccionario Enciclop√©dico de las Letras de Am√©rica Latina‚ÄĚ, editado por la venezolana Fundaci√≥n Biblioteca Ayacucho.)

¬†‚ÄĒ¬†Un poeta del Grupo Viernes,¬†de Venezuela, Jos√© Ram√≥n Medina, desde la fundaci√≥n de la Editora Biblioteca Ayacucho, que, a su

Con con Alicia Pastore, María Chapp, Dolores Pombo e Irene Zava

vez era Presidente del Pen Club, me invit√≥ a participar de un Congreso de la entidad, que se celebrar√≠a en Caracas en 1983. Al mismo tiempo me entusiasm√≥ para colaborar en la Enciclopedia. Hice casi cien biograf√≠as de autores de todo el continente. Adem√°s, una antolog√≠a de Olga Orozco. Con Olga tuve una magn√≠fica amistad desde los a√Īos setenta. Un d√≠a, me dijo:¬†‚ÄúT√ļ eres un poeta errante que va de pa√≠s en pa√≠s como una nube viajera. Tu lenguaje es tan personal que me cuesta clasificarlo como al de otros poetas.‚Ä̬†Con ella (recuerdo que viv√≠a en la calle Arenales, de Buenos Aires), trabajamos la antolog√≠a de su obra para la colecci√≥n principal de la editorial. Ese libro, hasta donde s√©, tuvo m√°s de doce ediciones.

Me escribieron, unos a√Īos m√°s tarde, de la Universidad de Sevilla para colaborar en un estudio sobre Olga. El libro sali√≥ en el 2010 con el t√≠tulo¬†‚ÄúOlga Orozco. Territorios de fuego para una po√©tica‚ÄĚ, y estuvo a cargo de la profesora Inmaculada Lergo Mart√≠n. M√°s tarde, la misma autora, tuvo la deferencia de invitarme a participar de un estudio sobre la obra de otro amigo y poeta, Carlos Germ√°n Belli,¬†‚ÄúVivir en el poema‚ÄĚ, que se edit√≥ en Granada, en la editorial Point de Lunettes, en el 2013. Y viaj√© para saludarla en su presentaci√≥n en Lima, en la Casa de la Cultura. Otro dato, que a lo mejor interesa a tu pregunta: con editorial ¬†Biblioteca Ayacucho, he publicado varios libros:¬†‚ÄúPoes√≠a amorosa latinoamericana‚ÄĚ (1995), ‚ÄúCr√≥nicas de poeta‚ÄĚ, sobre los escritos de C√©sar Vallejo en Francia (1996),¬†‚ÄúCartas del¬†destierro y¬†otras orfandades‚Ä̬†(2006), con el que gan√© un Premio Nacional en Venezuela‚ĶY trabaj√© en la Cronolog√≠a del libro¬†‚ÄúRayuela‚Ä̬†de Cort√°zar en el 2004.

‚ÄĒ ¬ŅCu√°l fue la impronta que sostuvo tu revista?¬†

Resultado de imagen para manuel ruano‚ÄĒ En 1992 me invitaron a participar en el Homenaje al natalicio del poeta C√©sar Vallejo en la Universidad de Lima. En aquel momento decid√≠ editar mi revista ‚ÄúQuevedo‚ÄĚ, n√ļmero 1. Ya en el editorial, dec√≠a: ‚ÄúQUEVEDO, m√°s que un nombre glorioso de las letras universales, es un concepto. Y m√°s que un concepto, una piedra angular en nuestro idioma hispanoamericano que, tambi√©n, revela una actitud de disonancia en el actual estado de cosas. Por eso, tiene ya el car√°cter de una justificaci√≥n para esta revista de poes√≠a, ante la embestida monstruosa y¬† embrutecedora del neoliberalismo transcultural.‚ÄĚ

Fueron ocho n√ļmeros los que aparecieron. In√©ditos de Vallejo, de C√©sar Moro, Antonin Artaud‚Ķ Entrevistas exclusivas a Borges, a Gonzalo Rojas… Ap√≥crifos y an√≥nimos. Fue en 1996 cuando dej√≥ de aparecer. De mis comienzos literarios, podr√≠a a√Īadir que el dicho que afirma ‚Äúla letra con sangre entra‚ÄĚ, es verdad. Ya que a la edad de cinco a√Īos estuve mudo debido a una cirug√≠a de garganta en el que experiment√© que la sangre estaba unida a mi voz. E invent√© un lenguaje para comunicarme con los dem√°s. De ah√≠, pienso, el t√≠tulo de mi primer libro: ‚ÄúLos¬†gestos interiores‚ÄĚ. Y m√°s tarde, a los quince a√Īos, y trabajando yo en una imprenta del barrio San Crist√≥bal, que se¬† especializaba en trabajos de timbrado y sobrepujados, tuve un accidente con la m√°quina alemana que manejaba, al quedar atrapados mis dedos √≠ndice y medio de la mano derecha en la impresora.

Fue un descuido m√≠o al querer enderezar una hoja de papel seda que se hab√≠a doblado, en momentos en que el carrito timbrador (as√≠ le dec√≠amos) hac√≠a punto de presi√≥n sobre el papel y mis pobres dedos. La sangre flu√≠a, como podr√°s imaginarte, con ganas. En esos d√≠as yo ya era un apasionado aprendiz de escritor. Escrib√≠a mentalmente y pasaba en papel en los momentos que ped√≠a permiso para ir al ba√Īo. A√Īos m√°s tarde, nacer√≠a ‚ÄúQuevedo‚ÄĚ, despu√©s que nuestro pa√≠s saliera de las sombras y del terror que hab√≠a implantado una dictadura. ¬ŅHabr√≠a que agregar algo m√°s a la frase de Eliot, sobre el hecho de que el tiempo solo vence al tiempo?¬†

Ficha

Manuel Ruano naci√≥ el 15 de enero de 1943 en Buenos Aires, ciudad en la que reside*, la Argentina. Habiendo realizado estudios sobre literatura espa√Īola, se especializ√≥ en Siglo de Oro Espa√Īol. Es profesor honorario en la Universidad Nacional de San Marcos y en la Universidad Nacional San Mart√≠n de Porres, de Lima, Per√ļ, donde en 1992 fund√≥ la revista de poes√≠a latinoamericana ‚ÄúQuevedo‚ÄĚ. Entre 1969 y 2007 fueron publicados sus poemarios¬†‚ÄúLos gestos interiores‚Ä̬†(Primer Gran Premio Internacional de Poes√≠a de Habla Hispana ‚ÄúTom√°s Stegagnini‚ÄĚ),¬†‚ÄúSeg√ļn las reglas‚ÄĚ,‚ÄúSon esas piedras vivientes‚ÄĚ (Edici√≥n Premio Nacional de Poes√≠a de la Asociaci√≥n de Escritores de Venezuela, Caracas, 1982),¬†‚ÄúYo cre√≠a en el Adivinador orfebre‚ÄĚ,¬†‚ÄúMirada de Brueghel‚ÄĚ (Fondo de Cultura Econ√≥mica, M√©xico, 1990),¬†‚ÄúHipnos‚ÄĚ,¬†‚ÄúLos cantos del gran ensalmador‚Ä̬†(Monte √Āvila Editores, Caracas, 2005),¬†‚ÄúConcertina de los r√ļsticos y losesplendorosos‚ÄĚ. En 2010 da a conocer su libro de cuentos¬†‚ÄúNo son √°ngeles del amanecer‚ÄĚ. Y en Caracas el volumen ‚ÄúLautr√©amont y otros ensayos‚ÄĚ(Celarg ‚ÄĒCentro de Estudios Latinoamericanos ‚ÄúR√≥mulo Gallegos‚ÄĚ‚ÄĒ, 2010), donde tambi√©n se edit√≥ el CD¬†‚ÄúManuel Ruano en su tinta‚ÄĚ(poemas). En su condici√≥n de ant√≥logo, citamos¬†‚ÄúPoes√≠a¬†nueva latinoamericana‚Ä̬†(1981),¬†‚ÄúY la espiga ser√° por fin espiga‚ÄĚ (1987), ‚ÄúCantos australes‚ÄĚ (1995), ‚ÄúPoes√≠a amorosa de Am√©rica Latina‚Ä̬†(1995),‚ÄúCr√≥nicas de poeta‚Ä̬†(sobre art√≠culos de C√©sar Vallejo, 1996),‚ÄúObra po√©tica de Olga Orozco‚Ä̬†(con estudio preliminar, 2000),¬†‚ÄúCartas del destierro y otras orfandades‚Ä̬†(correspondencia de C√©sar Vallejo, 2006). Y √©stos son los t√≠tulos de algunas antolog√≠as que han incluido poemas suyos:¬†‚ÄúAntolog√≠a de escritores argentinos‚Ä̬†(Madrid, 1967), ‚ÄúPoes√≠a pol√≠tica y combativa argentina‚Ä̬†(Madrid, 1978),¬†‚ÄúAntolog√≠a de la¬†poes√≠a argentina‚Ä̬†de Ra√ļl Gustavo Aguirre (tres tomos, Ediciones Fausto, Buenos Aires, 1979), ‚ÄúAl sur‚Ä̬†de Satoko Tamura (Tokio, Jap√≥n, 1987),¬†‚ÄúEl verbo descerrajado‚ÄĚ (homenaje a los presos pol√≠ticos de Chile, 2005).

 

 

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Alicia Marta Dellepiane
      31 octubre 2018 15:02

      Gracias Rolando. Es hermoso este otro recuerdo de Manuel que tenés la generosidad de brindarnos. Abrazos. Alicia