Oct 13 2018
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Cultura

Marcela Predieri, o una verdadera locura

De profesi贸n Ingeniera Naval, la poeta Marcela Predieri, porte帽a radicada en la ciudad de Mar del Plata desde 1991, conversa con nosotros, por ejemplo, sobre su proceso de involucramiento con la salud mental desde su condici贸n de escritora y activista cultural.

聽鈥 En tanto involucrada org谩nicamente con la salud mental desde tu lugar de escritora, comparto con vos un fragmento del ensayo 鈥淎ntonin Artaud, el enemigo de la sociedad鈥 del poeta argentino Aldo Pellegrini (1903-1973): 鈥淟a locura representa una ruptura total del molde que se denomina mentalidad del hombre normal, y por ello no s贸lo prescinde de todas las normas convencionales, sino que vive directamente en el mundo de la imaginaci贸n. De ah铆 el estrecho contacto de la locura con la poes铆a. Pero lo que el poeta se limita a volcar en el verbo, el loco lo vive integralmente.鈥

鈥 Hasta que me radiqu茅 en Mar del Plata sab铆a sobre este tema tanto como la mayor铆a, o sea muy poco, y ten铆a una visi贸n

Con Luis Arias Manzo y otros poetas en Chile

absolutamente rom谩ntica sobre su relaci贸n con el arte. Uno de mis primeros trabajos ac谩 fue la de encargarme de las rese帽as bibliogr谩ficas para el diario 鈥淟a Capital鈥. Me hac铆an llegar entre ocho y diez libros por mes para leer y comentar. Una tarde, entre ellos llegaron tres de un poeta local a quien no conoc铆a ni hab铆a sentido antes nombrar. Los le铆 y cosa extra帽a 鈥攜a que en estos casos deb铆a elegir s贸lo uno鈥, en lugar de escribir la rese帽a solicit茅 encarar una nota sobre el conjunto. 隆Tanto me hab铆an impactado! Se trataba de tres poemarios de Jorge Lemoine escritos a finales de los 鈥80. Para la misma 茅poca, all谩 por los 鈥90, conoc铆 al poeta聽 Ren茅 Villar.

Con Daniel Olivo Arias Villalba y Carlos Enrique Cartolano

Fascinada como buena poeta con Artaud, me encontraba de pronto con que Mar del Plata ten铆a sus propios Artaud, pero era casi imposible dialogar con ellos, trabajar y hasta a veces, tratar鈥 Sin embargo, esos 鈥渓ocos鈥 ten铆an dosis de talento admirables. No sab铆a qu茅 hacer, as铆 que me obsesion茅 con el tema de arte y salud mental. Le铆, estudi茅, hice seminarios, trabaj茅 鈥攄urante diez a帽os鈥 en La Rada, un centro de arte y salud, donde recib铆a, adem谩s de gente que quer铆a pulir o desarrollar su estilo en mis talleres literarios, a personas con padecimiento mental, adictos y alcoh贸licos en recuperaci贸n, la mayor铆a de las veces derivados por sus psic贸logos o psiquiatras. Tiempo despu茅s coordin茅 junto con la licenciada Karina Krol el taller interdisciplinario Markas, para personas con angustias y depresiones leves, y m谩s tarde el taller Palabra Clara en la cl铆nica psiqui谩trica Clara del Mar, donde trabaj茅 casi tres a帽os.

Quienes eran dados de alta asist铆an luego a los talleres (sin que nadie supiera de sus patolog铆as), a veces con AT 鈥攁compa帽antes terap茅uticos que se hac铆an pasar por alumnos鈥, y encontraban en De la Palabra un lugar donde eran considerados como escritores y no como pacientes. 驴Por qu茅 lo hice? Porque creo en el poder sanador del arte. Recuerdo el caso de un paciente que viv铆a enfrascado en sus cuadernos, a tal punto que hab铆a creado un idioma propio que incorporaba a sus trabajos; en general, a casi ninguno de los talleristas internados les interesaba comunicarse con el otro, pero 茅ste era un caso extremo. No obstante, a los pocos meses de asistir al grupo empez贸 a poner entre par茅ntesis la traducci贸n de esas frases en su extra帽o idioma y, al a帽o, lo hab铆a dejado de lado. S铆, el arte sana, no la patolog铆a, pero s铆 el alma, el dolor y el aislamiento con que conviven quienes la padecen.

Resultado de imagen para la colifataPor eso trabajamos en La Rada con la emisora La Colifata en una jornada de tres d铆as a principios del 2000, y tiempo despu茅s ese mismo proyecto radial lo encaramos junto a los chicos de radio La Azotea, para que se trasmitiera desde la cl铆nica Clara del Mar para toda la ciudad. Los llev谩bamos al Caf茅 鈥淒e la Palabra鈥 cada mes, con el enorme esfuerzo de acompa帽antes terap茅uticos y psic贸logos (a raz贸n de uno cada cuatro pacientes), quienes desarrollaban esta labor en forma voluntaria en grupos de a veinte o treinta. No eran presentados como pacientes sino como talleristas o poetas invitados. Algunos, lo s茅, se preguntaban: 鈥淒e d贸nde saca Marcela a toda esa gente鈥 o cuchicheaban acerca del ambiente 鈥渆nrarecido鈥 del bar鈥 y dejaron de acompa帽arnos.

Por la misma raz贸n los publicamos en 鈥淟a Avispa鈥, porque los internos en cl铆nicas psiqui谩tricas siguen estando excluidos, hoy como siglos atr谩s, y hay entre ellos muchos artistas que necesitan y merecen ser escuchados. La creaci贸n art铆stica les da esa posibilidad. Vos cit谩s: 鈥渓o que el poeta se limita a volcar en el verbo, el loco lo vive integralmente.鈥Fijate en esto:es tambi茅n el caso de Jacobo Fijman, y aunque 茅l no se reconociera como enfermo mental, en su poema 鈥淐anto del cisne鈥 del libro 鈥淢olino rojo鈥, define a la demencia en un sentido total como 鈥淓l camino m谩s alto y m谩s desierto鈥. En el volumen 鈥淐onversacionescon Enrique Pichon-Rivi猫re sobre el arte y la locura鈥, de Vicente Zito Lema, Pichon dice algo que creo todos compartimos: 鈥淓s la poes铆a la que muestra como ning煤n otro medio, la d茅bil l铆nea entre el cielo y el infierno, la vida y la muerte, la salud y la demencia, pero no hay que olvidar lo que escribi贸 Chesterton: 鈥楨l loco lo pierde todo menos la raz贸n鈥欌.

Por eso me gustar铆a tambi茅n hacer una breve referencia a la literatura de hoy. Es f谩cil ver c贸mo la literatura, desde los 鈥90, describe no al individuo enfermo sino atoda lasociedadenferma y lo hace precisamente con una escritura 鈥渆nferma鈥. La literatura de hoy, igual que en la 茅poca de las vanguardias, mata lo consagrado, busca otra cosa. Exige otro lenguaje, uno que refleje que todo est谩 fuera de los l铆mites (y eso es locura), ese lenguaje es fragmentario;como escribi贸 Diana Bellessi: 鈥渉oy se da la astillaci贸n del lenguaje porque lo que se astilla es el hombre y la sociedad鈥. Ambos parecen estar al borde鈥 y, qu茅 coincidencia, hay una patolog铆a que aparece por asociaci贸n sonoro-sem谩ntica: el border.

Un borderline presenta los siguientes s铆ntomas que, no me van a poder negar son los de nuestra sociedad toda: inestabilidad afectiva, episodios de intensa irritabilidad o ansiedad,聽 (芦http://es.wikipedia.org/wiki/Ira禄) ira y dificultades para controlarla, sentimientos de vac铆o, impulsividad, alteraci贸n de la autoimagen, estr茅s elevado. Y ahora presten atenci贸n a esto: la literatura puede tambi茅n 鈥渢ener misi贸n鈥 de borde鈥 precisamente para evitar su ca铆da. Tanto la locura como la literatura se transforman en un acto de resistencia, y en algo liberador. Por 煤ltimo: ya no s贸lo a los locos o a los creadores, sino a todos, la realidad nos resulta insoportable; por eso aparece con incre铆ble fuerza un nuevo arte, esta nueva literatura que como dec铆a Albert Camus: 鈥渆xiste para no morir de verdad鈥.

Es a la autora de un libro cuyo t铆tulo es 鈥淚nvierta un hijo鈥 a quien le transcribo un segundo fragmento del citado ensayo de Pellegrini: 鈥淓l nacimiento es una sorpresa terriblemente dolorosa de la que nunca llega el hombre a reponerse. Estamos marcados a perpetuidad por la sorpresa del nacimiento. Pero adem谩s el nacimiento es un proceso que no llega a complementarse en el curso de la vida, por m谩s prolongada que 茅sta sea. El hombre no acaba de nacer, y lo sorprende la muerte sin haber podido completar el nacimiento.鈥

鈥 No s茅 si hablar del poemario 鈥淚nvierta un hijo鈥, que no es otra cosa que el diario de un soldado de todas las guerras, o de la novela en la que estoy trabajando ahora: 鈥淒e crecer y otras muertes prematuras鈥. La muerte te sorprende, claro que s铆. Podr铆a contestarte con un poema de otro libro, 鈥淟os andamiajes delmiedo鈥, poema titulado 鈥淒ejar de ser鈥: 鈥淨uieta divisoria conduce a la ca铆da / Desciendo / a inhalar hondo / mi propia gestaci贸n // Todo es silencio / y un jadeo in煤til / que profundiza la asimetr铆a de los cuerpos // Cada porci贸n de piel construye el infinito // Los l铆mites se expanden / como si huyeran / avergonzados / del residuo que dejan en el otro // Mueca innominada / 鈥楽alir requiere mil disfraces鈥欌.La frase encomillada es de Antonio Aliberti.

Todo artista, y en especial los poetas, buscamos siempre entender las cosas, la vida, en definitiva, por eso escribimos. Pens谩 en la palabra alumbramiento, de eso se trata nacer, pens谩 en dar a luz鈥 un hijo o un poema鈥 No hacemos otra cosa que intentar poner las cosas en claro. Y no sale. Eso no provoca que deje de intentarlo, aunque sea vanidad, como dice Eclesiast茅s: 鈥渃orrer tras el viento鈥. Tengo otro poema que hace intertexto con eso; tiene como t铆tulo 鈥淐orrer antes de la muerte鈥, porque no quiero vivir un abecedario incapaz de pronunciar mi nombre. Hay quienes dicen que hay m谩s tiempo que vida. A m铆 no me asustar铆a tener menos tiempo si la intensidad de lo vivido lo hubiese ya colmado, pero me queda mucho por vivir todav铆a. Eso es descuido: creer que tenemos todo el tiempo del mundo.

鈥 驴Y 鈥淟a Avispa鈥?…

鈥 鈥淟a Avispa鈥 naci贸 el 13 de junio 鈥攄铆a del escritor鈥 de 2000, con el n潞 0 como un pliego de encuentro que ofrec铆a a grupos, instituciones y autores independientes la posibilidad de funcionar como lazo que los contactara de alguna manera (para esa 茅poca yo hab铆a contabilizado unos veinte grupos que se caracterizaban por organizar sus actos siempre el mismo d铆a y a la misma hora, ja ja). Los invitamos entonces a acercarnos textos,聽 para hacer difusi贸n sobre todo de nuevos autores, gacetillas para que dejaran de superponer actividades, y les ofrecimos una p谩gina institucional; nosotros publicar铆amos mil ejemplares de distribuci贸n gratuita. La sorpresa fue enorme: las entidades nos enviaban textos del presidente o del vice, edad promedio 83; las actividades segu铆an superponi茅ndose, para que llegaran a tiempo a la fecha de cierre con sus p谩ginas hab铆a que correrlos o hacer diez llamados telef贸nicos鈥, pero los autores independientes y j贸venes enviaban cada vez m谩s material.

Como repart铆amos la revista (en formato diario con cuatro 聽pliegos ya) en bares, salas de espera y centros culturales, la gente empez贸 a pasarla de mano en mano, y como los miembros del staff sol铆amos y solemos viajar bastante a encuentros o congresos literarios, en poco tiempo se conoci贸 afuera de Mar del Plata. Entonces la echamos a volar. O dicho de otra manera, dijimos basta de hacer beneficencia con instituciones que no quieren abrirse; nosotros s铆 queremos. Cuando pensamos el nombre no fue el insecto lo que nos sedujo, sino la imagen del avispero: apenas sujeto por arriba y una gran boca hacia abajo que crece y crece; hab铆a que volver a eso: yo la dirig铆a, un grupo peque帽o la integraba y est谩bamos abiertos a recibir autores nuevos de todas las est茅ticas.

As铆 鈥淟a Avispa鈥 empez贸 a crecer y a crecer; pasamos del formato diario o pliego al cuadernillo 14 x 20, si mal no recuerdo, en el n潞 17, que fue cuando apareci贸 tambi茅n la versi贸n digital y se fundaron nuevas secciones no literarias. Fue incorporando colaboradores de casi todas las provincias argentinas y tambi茅n de Espa帽a y Latinoam茅rica (he viajado para presentarla a Chile, Colombia, Uruguay, M茅xico y Cuba); hay muchos escritores que piensan como nosotros con respecto a los lazos, la apertura, el laburo en red. Y no s贸lo escritores; por eso, adem谩s de literatura 鈥攃uentos, poemas, ensayos y rese帽as bibliogr谩ficas鈥 la revista fue habilitando secciones sobre cine, teatro, pl谩stica, m煤sica, humor y dos que quiero particularmente: la infantil y la de opini贸n: 鈥渄ar la cara鈥. Estuve a cargo de la direcci贸n hasta el n潞 55 a fin del 2012. Prosigui贸 Gustavo Olaiz, desde Mar del Plata; con la vice-direcci贸n a cargo de Cristina Mendiry, en Buenos Aires.

鈥 Y la treinta帽era, a la que hab铆a visto una vez, un s谩bado por la tarde, como invitada, en un Grupo de Reflexi贸n sobre la Escritura al que yo concurr铆a regularmente, ah铆 nom谩s, poco despu茅s, se radica en la urbe tur铆stica m谩s poblada de la Argentina. 驴Qu茅 te decidi贸 a ese cambio? S茅 que sos ingeniera naval: 驴llegaste a ejercer?

鈥 Cuenta mi madre que me trajo a veranear por primera vez a Mar del Plata cuando ten铆a apenas meses; desde entonces vinimos cada verano. Ten铆a once a帽os cuando mis padres compraron un departamento, eso extendi贸 mis estad铆as en la ciudad; ven铆amos apenas terminadas las clases 鈥30 de noviembre en aquella 茅poca sin paros de maestros鈥 y regres谩bamos el d铆a anterior al inicio del ciclo 鈥斅5 de marzo!, estaba prohibido llevarse materias, no conven铆a tampoco鈥. Ya adolescente empezaron las escapadas de fin de semana y, en la 茅poca de facultad, ya que la mencion谩s, nada imped铆a continuar con la playa. Debo haber estudiado media carrera en el espig贸n de la ya desaparecida Playa de los Ingleses o en las rocas de Playa Chica (hab铆a que buscar lugares sin ruido, alejados del tumulto). Me cas茅 muy joven con un marino mercante que tambi茅n amaba esta ciudad, so帽谩bamos con 鈥渁lg煤n d铆a venir a vivir a Mardel鈥, as铆 que una vez recibida comenzamos a pasar sus licencias ac谩, o sea, casi seis meses al a帽o en forma alternada.

Luego vinieron mis dos hijos 鈥攍os criamos tan n贸mades como nosotros鈥, pero cuando la mayor estaba por comenzar la primaria tuvimos que fijar un lugar de residencia definitivo. Sin lugar a dudas ese lugar era Mar del Plata.Con respecto a mi profesi贸n: ya radicada ac谩 y sin familiares que me cubrieran las horas de trabajo en astillero (nunca quise dejar a mis hijos en otras manos), ni siquiera intent茅 salir a buscar trabajo 鈥攜a lo har铆a despu茅s, pens茅鈥 y abr铆 el primer taller literario 鈥淒e la Palabra鈥, en mi casa. Casi no hab铆a nada de eso ac谩, as铆 que creci贸 y creci贸 y creci贸: seis talleres semanales, la colecci贸n de autores marplatenses del mismo nombre, el caf茅 literario, la revista, seminarios, viajes a encuentros o congresos nacionales e internacionales鈥

Mis chicos crecieron y cuando me pregunt茅 qui茅n era, qu茅 era, qu茅 quer铆a hacer con mi vida y me respond铆, yo tambi茅n crec铆. Ahora considero a la ingenier铆a como un pecado de juventud que volver铆a a cometer, pero se dio as铆. Muchas veces me preguntan sobre este tema pero no me explayo tanto; les pregunto: 鈥淰os sos m茅dico y jug谩s tenis鈥 驴Y si hubieras tenido un excelente drive? 驴Y si hubieras empezado a ganar torneos y torneos, no habr铆as tomado la decisi贸n que yo tom茅?鈥 Como respuesta: simplementese r铆en.

鈥 Tu funci贸n en 鈥淧uzzle鈥 amerita que nos describas la novela, des a conocer a sus autores y nos trasmitas c贸mo fue concebida y gestada.

鈥淧uzzle鈥 fue publicada como novela experimental en 2004颅 鈥攗n juego para nosotros: once narradores que nos integramos en un seud贸nimo, Armand Piece鈥, luego se habl贸 de novela sinf贸nica, una denominaci贸n demasiado rimbombante. Armand Piecees, en realidad, el seud贸nimo utilizado por un grupo de once narradores de Mar del Plata y la ciudad de Miramar, para configurar esta novela experimental: M贸nica Aramendi, Vilma Brugueras, 脡lida Correia, Edith Ruz de Colombo, Alejandro G贸mez, Ver贸nica Gonz谩lez, Nancy Lucotti, Paula Marrafini, Guillermina S谩nchez Magari帽os, Juan Mauricio Torres y yo. Surgi贸 como desaf铆o despu茅s de haber analizado y discutido la conferencia 鈥淨u茅 es unautor鈥,presentada por Michel Foucaulta la Sociedad Francesa de Filosof铆a en 1969.

En dicha conferencia se part铆a de una formulaci贸n de Samuel Beckett: 鈥淨u茅 importa qui茅n habla鈥 y por qu茅 la presencia o desaparici贸n del autor se hab铆a convertido en tema dominante para la cr铆tica. 鈥淟a obra que ten铆a el deber de traer la inmortalidad 鈥攁firmaba Foucault鈥recibe ahora el derecho de matar, de ser asesina de su autor鈥. Nos gust贸 la idea y de ella naci贸 la propuesta: escribir una novela experimental(no con m煤ltiples narradores sino con m煤ltiples escritores, lo que nos conducir铆a por consiguiente hacia una enmara帽ada selva con saltos cualitativos, variadas posiciones de autor, distintos puntos de vista, desiguales tonos discursivos, secuencias contradictorias, diferentes tiempos narrativos). 驴Inmanejable?

Eso parec铆a, pero ten铆amos frente a nosotros la frase de Goethe: 鈥淐ualquier cosa que puedas o sue帽es hacer, empi茅zala鈥,y nos lanzamos a la aventura entre l铆cita y blasfema de abordarla; total, no tendr铆a reglas ni autor, de manera que tampoco habr铆a trasgresi贸n y por lo tanto, nunca castigo. Si como dijo Foucault: 鈥淟a escritura se despliega como un juego que infaliblemente va siempre m谩s all谩 de sus reglas鈥, nosotros ya est谩bamos jugando, y la desaparici贸n del nombre propio o de las marcas individuales no era en absoluto trascendente. Este sacrificio ser铆a, para cada uno de los miembros del grupo, voluntario. Ten铆amos el punto de partida y no una sino once voluntades dispuestas a regir, ordenar, dar forma a los distintos personajes, adecuarlos a las situaciones creadas, y por supuesto, el regreso al origen (reuni贸n semanal, caf茅, mate o whisky mediante) como punto de confluencia en donde las contradicciones pod铆an discutirse y resolverse.

El puzzle se fue troquelando, esto nos llev贸 un a帽o y medio de trabajo; entonces descubrimos que la pregunta no es qui茅n escribe la obra sino desde d贸nde se ejerce esta funci贸n. La respuesta: desde las distintas capas discursivas que conforman el cuerpo textual de la novela. Fue as铆 como cada uno de los once escritores fue perdiendo su identidad de troquel y adapt谩ndose a la trama que exig铆a la ficci贸n, borr谩ndose en beneficio del car谩cter cada vez m谩s s贸lido de este rompecabezas. Es verdad, por momentos pensamos que ser铆a imposible; tuvimos muchas p谩ginas de descarte y d铆as de des谩nimo, pero tambi茅n per铆odos incre铆blemente fecundos, de trabajo tan intenso que sent铆amos que literalmente se nos romper铆a la cabeza.

En realidad, la novela es bastante mala; lo maravilloso y enriquecedor fue la experiencia. Primero elegimos el g茅nero: ser铆a un policial porque lo consideramos m谩s f谩cil de tramar; despu茅s, cada uno de los autores (menos yo que oficiar铆a de comod铆n o DT) eligi贸 un personaje que escribir铆a en primera persona. Nos reunir铆amos una vez a la semana, el orden de lectura ser铆a el de llegada y eso condicionaba el argumento, los restantes deb铆an ajustarse a los cambios y elementos introducidos por el anterior. Era muy gracioso, porque si te llegaban a matar en alguna de esas semanas, quedabas fuera del proyecto (ahora en serio: igualmente se le铆a todo y si la segunda o tercera propuesta era mejor, se hac铆an los ajustes necesarios). As铆 la novela fue avanzando hasta ponerle el punto final. El problema fue lo que vino despu茅s: tardamos mucho en corregirla y darle su forma definitiva. Por ejemplo, se eligieron a los tres autores que ten铆an un tono m谩s neutro y pasaron a fundirse para narrar en tercera persona; hab铆a incongruencias: en pagina 4 alguien viv铆a en Libertad y la Costa y en la p谩gina 76 iba al bar a la vuelta de su casa, en Luro y Salta鈥

Y aunque todos los autores se esforzaron mucho por diferenciar las voces de los personajes, por 煤ltimo se eligi贸 incorporar elementos de la 鈥渃oncreta鈥 para ayudar al lector. Tendr铆as que verlo: hay un falopero tartamudo que tiene lagunas; desde lo visual sus p谩ginas no tienen puntuaci贸n sino espacios m谩s聽 largos o m谩s cortos o nolostieneen absoluto. El polic铆a escribe en Courier New, las cartas est谩n en manuscrita鈥 驴Me explico? Por 煤ltimo, como coordinadora del grupo hice ajustes, escrib铆 rellenos, incorpor茅 nexos, baraj茅 cap铆tulos鈥 La presentaci贸n fue en un teatro. Cada uno vestido de su personaje e interpret谩ndolo; a m铆 me toc贸 algo as铆 como un mago fantasma que se met铆a por aqu铆 y por all谩, varita m谩gica en mano. Pero te dec铆a lo de la experiencia: todos crecimos. Era necesario tirar por tierra el ego del escritor y escribir casi desde el anonimato. Lo importante era la obra. Si bien al final explico qui茅nes participaron, en ning煤n lugar dice Fulano escribi贸 esta parte, Zutano esta otra, o yo aquella de m谩s all谩. Eso es humildad. O una verdadera locura.

Ficha

Marcela Predieri naci贸 el 9 de junio de 1960 en Buenos Aires, capital de la Rep煤blica Argentina, y desde 1991 reside en la bonaerense ciudad de Mar del Plata. Desde 2006 coordina libros colectivos de cuentos y poemas, tal como lo hizo con la novela experimental 鈥淧uzzle鈥, concebida entre once 聽narradores. Adem谩s de integrar los equipos de diversas revistas, dirigi贸 dos: 鈥淟a Mazmorra鈥 y 鈥淟a Avispa鈥. Desde el 2000 organiza el Caf茅 Cultural 鈥淒e la Palabra鈥 y est谩 al frente de la Colecci贸n De la Palabra, con m谩s de setenta t铆tulos, muchos de los cuales ha prologado. Tambi茅n De la Palabra se denominan sus grupos de estudio y creaci贸n literaria. Entre otros, en reconocimiento a su aporte a las Letras Marplatenses, obtuvo el Premio Lobo de Mar a la Cultura 2004, otorgado por la Fundaci贸n Toledo. Fue vice-presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores, filial Atl谩ntica, en 1994 y 1995. Particip贸 en festivales y congresos no s贸lo nacionales, sino tambi茅n en Lima, Per煤, 2008, abordando la tem谩tica Arte y Salud Mental; en Bucaramanga, Colombia, 2009, exponiendo sobre Identidad Literaria Argentina; en Oaxaca, M茅xico, 2010, dictando el seminario Teor铆a del Cuento Argentino.Public贸 los poemarios 鈥淪angre de amarras鈥, 鈥淚nvierta un hijo鈥, 鈥淟apancarta鈥, 鈥淟os andamiajes del miedo鈥 y鈥溍塨ano鈥.

 

 

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    3 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. marcela predieri
      16 octubre 2018 15:18

      Gracias Rolando!

    2. susana trajtemberg
      16 octubre 2018 19:31

      Merecida nota a una gran escritora orgullo de Mar del Plata. Muchos escritores marplatenses deben su formaci贸n a los talleres que dirige desde hace 25 a帽os.

    3. DOLLY LENDARO
      17 marzo 2019 7:40

      Marcela te he buscado por no se ya cuanto tiempo—-Poneme donde puedo yo comunicarme con vos…o por messenger n潞 telefono pues no lo tengo…..Deseo hallarte….