Jun 12 2019
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Economía

Medidas de emergencia en una crisis petrolera

Hace a√Īos que anticipamos desde The Oil Crash el desaf√≠o que supone la llegada de la crisis energ√©tica m√°s grave que tendr√° que afrontar la Humanidad seguramente en su Historia. Hace a√Īos que intentamos explicar que esta crisis comenzar√° con el descenso de la producci√≥n de petr√≥leo, porque de todas las materias primas energ√©ticas es √©sta la m√°s comprometida, aunque el resto de materias primas energ√©ticas no renovables (carb√≥n, gas natural y uranio) le seguir√°n en un plazo de pocos a√Īos.
En todos estos a√Īos hubo momentos (como el per√≠odo de 2011 a 2014, cuando el precio medio del petr√≥leo fue el m√°s alto de su historia) en los que hab√≠a mayor receptividad a los problemas que aqu√≠ se explican. Pero los √ļltimos a√Īos de relativa y pasajera bonanza han hecho olvidar cu√°n grave es la situaci√≥n de base, y justo ahora, cuando estamos a las puertas de un descenso energ√©tico que ser√° muy r√°pido por culpa de nuestra falta de anticipaci√≥n, es cuando menos preparados estamos para hacer frente a lo que viene.

¬ŅY cu√°l es la situaci√≥n de base? B√°sicamente la que ilustra la Agencia Internacional de la Energ√≠a en su √ļltimo informe anual.

La AIE est√° estimando que en los pr√≥ximos 6 a√Īos la producci√≥n de hidrocarburos l√≠quidos (a veces denominados ¬ętodos los l√≠quidos del petr√≥leo¬Ľ, porque incluye todas las sustancias m√°s o menos asimilables a petr√≥leo) va a descender de manera muy acusada, de manera que si bien ahora mismo estamos en una producci√≥n media de unos 93 millones de barriles diarios (Mb/d), hacia el a√Īo 2025 la producci√≥n estar√° en torno a los 66 Mb/d, cuando la demanda que se espera para tal fecha es de 100 Mb/d. Es decir, que la producci√≥n prevista ser√≠a un 34% inferior a la demanda esperada.

Por supuesto esta previsi√≥n se basa en determinadas hip√≥tesis y tiene ciertas componentes especulativas. La propia AIE se encarga de matizar su propia previsi√≥n haciendo notar que si EE.UU. hiciera el milagro de multiplicar por 3 su producci√≥n de petr√≥leo de fracking y adem√°s se hicieran otros progresos hoy d√≠a impensables en otros pa√≠ses, entonces el d√©ficit en 2025 ser√≠a de ¬ęsolo¬Ľ del 14% (lo cual a√ļn ser√≠a bastante terrible, desde el punto de vista econ√≥mico).

En todo caso, la previsi√≥n de la AIE no es una mera charada sin sentido: su proyecci√≥n se basa en el hecho constatado de la fuerte desinversi√≥n de las compa√Ī√≠as petroleras durante los √ļltimos a√Īos y c√≥mo se va a reflejar en la producci√≥n que podr√° entrar en l√≠nea en los a√Īos m√°s inmediatos. Y por desgracia ninguna de las hip√≥tesis de base han cambiado durante los √ļltimos meses: la AIE ha advertido repetidamente en las √ļltimas semanas de que vamos a una situaci√≥n de mucha tensi√≥n en el mercado petrolero, con diversos picos de precio en sucesi√≥n.

Cabe recordar que la AIE es una agencia de la OCDE, la Organizaci√≥n para la Cooperaci√≥n y el Desarrollo Econ√≥mico, organismo que re√ļne a los pa√≠ses m√°s desarrollados del mundo, y que la funci√≥n de la AIE es la de asesorar en materia de energ√≠a a los gobiernos de los pa√≠ses miembros. No solo eso: en los √≥rganos directivos y los grupos de trabajo de la AIE participan representantes de las principales instituciones y empresas de los pa√≠ses de la OCDE.

Por ejemplo, en el √ļltimo informe anual figuran como revisores personas de todos los pa√≠ses de la OCDE, representantes de ministerios, de la Comisi√≥n Europea, del Banco Mundial, del Departamento de Energ√≠a de los EE.UU. y de much√≠simas grandes empresas; y concretamente de Espa√Īa encontramos a Carlos Guasc√≥, Francisco Laver√≥n (ambos de Iberdrola), Pedro Antonio Merino (Repsol), Eduardo Roquero (Siemens Gamesa), Mar√≠a Sicilia (Enagas) y Luiz Augusto (Universidad Pontificia de Comillas). En definitiva: no solo no se deben tomar a la ligera las advertencias de la AIE, sino que en realidad sus observaciones y recomendaciones son la referencia en las que se basa (o debe basar) la pol√≠tica energ√©tica de nuestro pa√≠s y nuestras empresas.
Resultado de imagen para espa√Īa crisis petroleraUna cosa es que no se quiera hablar en voz alta de las malas previsiones para los pr√≥ximos a√Īos y otra muy diferente es que estas previsiones no sean conocidas: lo primero es evidente, lo segundo es necesariamente falso, teniendo en cuenta qui√©n participa en la elaboraci√≥n de estos informes.

Pero a pesar de ello, aparentemente nuestros representantes pol√≠ticos no se hacen una idea clara de cu√°l es nuestra situaci√≥n real y qu√© se debe hacer. En parte por la estrategia de silencio que imponen los grandes poderes econ√≥micos por miedo a que la difusi√≥n de estas malas noticias deprima la econom√≠a; en parte porque a√ļn se espera que sobrevenga un milagro que resuelva el d√≠a. A√ļn no se acepta en los altos cen√°culos que nos rigen que esta vez hay que hacer una reforma de la sociedad y del sistema productivo que vaya mucho m√°s all√° de lo est√©tico. Justo en el momento m√°s cr√≠tico, en el que nos tendr√≠amos que estar preparando para lo no ya inevitable sino inminente, simplemente no tenemos nada. Nada oficialmente, y probablemente tampoco nada o poca cosa extraoficialmente.

Con la intención de como mínimo comenzar la discusión sobre estos temas, en este post haré el ejercicio de describir cómo hacer frente a una situación de eventual crisis petrolera permanente. Comentaré las medidas que yo creo que se deberían de tomar y las compararé con las que creo que se van a tomar.

Este ejercicio tiene muchas limitaciones. La primera es la imprecisi√≥n temporal. Es dif√≠cil saber en qu√© momento comenzar√°n a manifestarse los problemas de los que voy a hablar porque es bastante evidente que la carest√≠a petrolera no se va a distribuir por igual seg√ļn los pa√≠ses. Yo voy a pensar en el caso concreto de Espa√Īa, que probablemente llegar√° m√°s tarde a los problemas que describir√© justamente por formar parte de la a√ļn bastante poderosa Uni√≥n Europea. No solo los problemas causados por la escasez de petr√≥leo se retrasar√°n unos a√Īos en el caso de Espa√Īa, sino que probablemente su evoluci√≥n ser√° algo m√°s lenta aqu√≠ que en otros lugares menos protegidos, lo cual dar√° un poco m√°s de margen para tomar las medidas de adaptaci√≥n.

Otra limitación importante de este ejercicio es que es imposible de saber cómo van a reaccionar exactamente los diferentes sectores económicos y sociales delante de esta escasez, así que hay una cierta componente de especulación (más o menos razonable, pero especulación) en lo que diré.

A√Ī√°dase que, como es l√≥gico, yo tengo un conocimiento limitado (tanto en datos como en conceptos) de los mecanismos que gobiernan nuestro sistema econ√≥mico y social, con lo que como mucho puedo dar recomendaciones generales, sin entrar en los detalles, y no siempre estar√°n correctamente orientadas, por lo que todo lo que se comente tiene que ser revisado cr√≠ticamente si quisiera implementarse. Por √ļltimo, hay una cierta componente inverificable en estas medidas: dado que probablemente muchas de las cosas no se van a hacer, ni aqu√≠ ni en ning√ļn lado, no vamos a poder comprobar si hubieran sido m√°s eficaces que las cosas que realmente vamos a hacer.

Hechas todas estas salvedades, comencemos por dise√Īar nuestro escenario.

Resultado de imagen para espa√Īa crisis petroleraComo sabemos, en los pr√≥ximos 6 a√Īos se va a producir una cierta ca√≠da de la oferta de petr√≥leo. La AIE dice que puede ser de hasta 27 Mb/d respecto a la producci√≥n actual, cifra que rebaja a 7 Mb/d si se producen una serie de mejoras. Mejoras portentosas que son poco veros√≠miles; pero tampoco es mucho m√°s cre√≠ble a ca√≠da de 27 Mb/d, que solo tiene sentido si no se toma ninguna medida correctora, cosa poco veros√≠mil. En particular durante el √ļltimo a√Īo se ha observado un ligero repunte de la inversi√≥n en exploraci√≥n y desarrollo; insuficiente, s√≠, pero como m√≠nimo algo remonta. Por tanto, como escenario de referencia, voy a tomar un valor intermedio de una ca√≠da de 15 Mb/d de aqu√≠ a 2025, es decir, pasar√≠amos de los 93 Mb/d actuales a 78 Mb/d. Estoy por supuesto descartando que haya una guerra importante en Oriente Medio o alg√ļn otro evento disruptivo de escala global, aunque admito que haya problemas graves a escalas m√°s locales.

Una ca√≠da de 15 Mb/d representa un descenso de la producci√≥n de petr√≥leo del 16% con respecto a los niveles actuales, disminuci√≥n que se tendr√≠a que dar entre ahora y 2025. Pensemos que, a pesar del papel que tuvo la llegada del peak oil del petr√≥leo crudo convencional en 2005 sobre la crisis de 2008, hasta ahora la producci√≥n de petr√≥leo (todos los l√≠quidos) ha crecido siempre. Como comenta el profesor James Hamilton, en la Gran Depresi√≥n de 2008 y en la Gran Recesi√≥n de 2011 el petr√≥leo tuvo un gran papel, pero en esos dos casos no fue porque su producci√≥n de todos los l√≠quidos bajara, ni siquiera que se estancara: es que no creci√≥ lo suficientemente deprisa. Imag√≠nense por tanto el impacto que va a tener una ca√≠da del 16% en 6 a√Īos.

Dada la magnitud de la ca√≠da, y de su gran impacto global, es de suponer que el consumo de petr√≥leo en Espa√Īa va a caer dr√°sticamente. Durante la crisis de 2008 el consumo de petr√≥leo de Espa√Īa cay√≥ m√°s de un 25%, y a√ļn hoy est√° lejos de recuperar los niveles de antes de la crisis.

Imagen extraída de Statista, https://es.statista.com/estadisticas/501056/consumo-de-petroleo-en-espana/

Por tanto, en una situaci√≥n de ca√≠da de disponibilidad del petr√≥leo a escala global del 16% en los pr√≥ximos 6 a√Īos no ser√≠a de extra√Īar ver una contracci√≥n del consumo de petr√≥leo en Espa√Īa a√ļn m√°s fuerte que el que empez√≥ en 2008. Sin embargo, es cierto que de 2008 a 2014 el consumo de petr√≥leo que se ha perdido es el m√°s cremat√≠stico, el que aportaba menos valor a√Īadido a la econom√≠a. Tambi√©n es cierto que la tensi√≥n que va a originar la ca√≠da global de esos 15 Mb/d (unas 12 veces el consumo de Espa√Īa) puede a forzar a nuestro pa√≠s a bajar a√ļn m√°s su consumo.¬ŅCu√°nta ser√°, pues, la ca√≠da del consumo en Espa√Īa de aqu√≠ a 2025? Dif√≠cil de saber. En lo que sigue considero que ser√° muy importante y que tendr√° un impacto econ√≥mico profundo en nuestro pa√≠s.

Y despu√©s de todas estas consideraciones iniciales, esbocemos por fin nuestro escenario. Lo que describo no tiene porqu√© tener lugar en 5 a√Īos; bien podr√≠an ser 10 o 20, pero probablemente es lo que acabar√° pasando si no reaccionamos adecuadamente.

Fase 1: Primer shock de precios.

S√≠ntomas:¬† El precio del petr√≥leo comienza a subir aceleradamente, y en cuesti√≥n de meses supera los 120 $/barril. La actividad econ√≥mica se ralentiza a escala global, y particularmente en Espa√Īa. Se disparan las cifras de paro.Imagen relacionada

Reacci√≥n est√°ndar:¬† Se considera que es una crisis econ√≥mica m√°s, reconociendo, eso s√≠, que los altos precios del petr√≥leo son un ingrediente importante en ella, pero solamente uno m√°s. Se toman nuevas medidas para estimular la transici√≥n a la ¬ęeconom√≠a post carbono¬Ľ, pero en la pr√°ctica las necesidades presupuestarias y¬† el d√≠a a d√≠a hacen que no se haga nada realmente efectivo a ese respecto.

El Gobierno toma medidas cl√°sicas para estimular la actividad econ√≥mica: rebajas de impuestos a las empresas, incentivos a la contrataci√≥n, l√≠neas de cr√©dito p√ļblicas… Como consecuencia del incremento de gasto que suponen estas medidas y de la ca√≠da de ingresos se reducen las prestaciones sociales. Se vuelve al discurso de ¬ęviv√≠amos por encima de nuestras posibilidades¬Ľ y de la austeridad.

A pesar de todo cierran muchas f√°bricas y bajan las exportaciones. El paro sube al 20%, y el PIB cae un 10%.

La crisis dura entre un a√Īo y dos a√Īos. Tras la crisis, los ingresos fiscales no se recuperan y eso hace que no se retiren la mayor√≠a de medidas de austeridad.

Reacción más apropiada:

Se reconoce p√ļblicamente que la crisis energ√©tica es la mayor componente de esta crisis, y que durante los pr√≥ximos a√Īos se suceder√°n m√°s crisis como √©sta. Se discute abiertamente la situaci√≥n entre todos los partidos, hasta que se consigue un consenso pol√≠tico sobre la gravedad de la situaci√≥n y la necesidad de una reacci√≥n concertada delante de la crisis energ√©tica.

Se introducen cambios legislativos para reconocer un nuevo estado de emergencia nacional, en el que las condiciones de necesidad son permanentemente graves y requieren ajustes y sacrificios por la parte de todos. Se declara el estado de emergencia nacional por la crisis energética.

Se crea una mesa de diálogo con las empresas, para que comprendan la gravedad de la situación y lo drástico de las medidas que se tienen que tomar por su propio interés a medio y largo plazo.

Se toman medidas taxativas para reducir el consumo de petróleo. Se limita la velocidad de los coches en ciudad a 30 km/h y en carretera a los 80 km/h. Eso incluye las autopistas; los concesionarios no reciben compensación debido a la emergencia nacional.

Se crean diversas tablas sectoriales para la adopci√≥n de medidas urgentes para el ahorro energ√©tico. Por ejemplo, se propone reducir el volumen de mercanc√≠as transportadas por carretera a un 25% del actual y el de los barcos a un 10%, en un plazo de 10 a√Īos. Se fomenta la relocalizaci√≥n de actividades. Se toman medidas estrat√©gicas para garantizar el suministro de recursos b√°sicos y estrat√©gicos. Se toman medidas para incrementar la soberan√≠a alimentaria. Se obliga a la disminuci√≥n y reutilizaci√≥n de envases. Se plantean planes para la reconversi√≥n industrial de muchos sectores que ver√°n su demanda bajar dr√°sticamente en los siguientes a√Īos, comenzando por el turismo.

A pesar de todas las precauciones tomadas y todos los consensos conseguidos, las medidas despiertan un gran rechazo y oposición entre la ciudadanía y muchas de las empresas, así que se requiere muchísima pedagogía y repetir numerosas veces el trasfondo del mensaje: o hacemos esto juntos o nos vamos al garete juntos.

A consecuencia de todas estas medidas, el PIB se contrae un 20%. Hay bastante descontento pero al final del per√≠odo de crisis (que dura entre un a√Īo y dos) se relajan ligeramente algunas de las restricciones. La gente comienza a acostumbrarse a vivir de otra manera y modifica expectativas.

Fase 2: Segundo shock de precios.

S√≠ntomas:¬† Tras uno o dos a√Īos de relativa tranquilidad (precio del barril relativamente alto pero asequible) el precio del petr√≥leo se vuelve a disparar. Esta vez supera los 150$/barril en muy poco tiempo, y encima se mantiene en esos niveles durante meses (esto es debido a que no se destruye demanda tan r√°pidamente porque ya no quedan tantos sectores de bajo valor a√Īadido).

puntos recarga japonReacción estándar: El Gobierno comienza una reacción al estilo de la anterior, pero pronto se ve que esta crisis es más grave que la anterior y que hay que tomar medidas más drásticas. Después de muchos nervios y rumores sobre la caída del Gobierno, al final se aprueba un paquete de medidas urgentes para la contención del gasto en petróleo y el impulso de la energía renovable.

Se limita la circulaci√≥n de veh√≠culos (por ejemplo, por el n√ļmero de matr√≠cula) y se penaliza a los coches en los que viaja solo el conductor. Se mejoran ostensiblemente la bonificaciones a la producci√≥n renovable; desde el sector el√©ctrico se avisa que est√°n saturados de producci√≥n y que esa nueva producci√≥n agravar√° los problemas existentes sin resolver ning√ļn problema, pero el Gobierno los ignora.

El turismo entra en una recesión muy profunda, porque la crisis es global y los turistas no vienen. Las playas están vacías y, lo que es peor, también lo están bares y restaurantes. El paro en el sector de la hostelería se dispara.

La crisis econ√≥mica se hace muy intensa. El paro supera el 25% y se acerca peligrosamente al 30%. Hay manifestaciones continuamente en las calles y menudean los robos y los hurtos. El Gobierno implanta nuevas medidas de orden p√ļblico, con el incremento de la plantilla de polic√≠as; a pesar de la reducci√≥n de salarios de los funcionarios p√ļblicos, es una salida profesional para mucha gente.

Al final de este per√≠odo se empiezan a aplicar medidas de choque muy dr√°sticas, con recortes sociales y de libertades individuales. Se restringe el derecho a la manifestaci√≥n, se penalizan gravemente las convocatorias no autorizadas. Se empiezan a poner en marcha las primeras plantas de creaci√≥n de combustibles l√≠quidos a partir de carb√≥n, con el objetivo de aprovechar el carb√≥n nacional. Espa√Īa amenaza varias veces a Argelia por su falta de compromiso en el suministro de gas natural, y crea una comisi√≥n conjunta con Francia para seguir la crisis argelina.

La crisis dura tres largos a√Īos, con una contracci√≥n del PIB desde los niveles pre-crisis del 20%. Al final de la crisis se ve un ligero repunte de actividad y el Gobierno se felicita por la eficacia de sus buenas medidas. Acto seguido, cae el Gobierno, pero el Gobierno entrante no cambia en nada el rumbo marcado por el anterior.

Reacción más apropiada:

Se reconoce p√ļblicamente que la nueva crisis de precios es un s√≠ntoma del declive inevitable de la producci√≥n de petr√≥leo. Se propone profundizar en las medidas tomadas en el per√≠odo anterior.

Se cambian los planes de estudios y de capacitaci√≥n profesional, de manera que se aprendan nuevas t√©cnicas que tengan en cuenta la necesidad de reparar, reutilizar y reciclar. Se introducen asignaturas obligatorias de horticultura desde la primaria. Se fomenta la extensi√≥n de huertos urbanos y de proximidad; todos los municipios deben destinar un √°rea m√≠nima a huertos, y se cambian las leyes para incentivar el paso de terrenos urbanos a r√ļsticos. Se dan incentivos para la producci√≥n alimentaria nacional, y se carga con grandes aranceles la importaci√≥n de alimentos del exterior, y con fuertes tasas la exportaci√≥n de alimentos de los que Espa√Īa no es excedentaria.¬†Resultado de imagen para espa√Īa red electrica

Se modifica la red el√©ctrica para hacerla m√°s local y operar con menos p√©rdidas, y que pueda integrar peque√Īos sistemas locales. Se desincentiva la actividad industrial de alto consumo energ√©tico. Se crean planes para la recuperaci√≥n de materiales √ļtiles en vertederos. Se cierran todas las centrales nucleares, reconociendo que el coste de gestionar los residuos nucleares es muy oneroso y que no conviene hacerlo crecer. La red el√©ctrica est√° perfectamente cubierta con el resto de sistemas, y m√°s ahora que el consumo el√©ctrico es mucho menor.

Se fomenta la creación de economías lo más locales posible.

Se establece un plan para el abandono total del coche y la disminución drástica del transporte de carretera. Los vehículos desechados se aprovechan por piezas para la reparación y mantenimiento vehículos de emergencia y maquinaria indispensable Se establecen unas cuotas para la producción de biocombustibles, que están reservadas para el uso exclusivo de los vehículos y maquinaria que se mantienen.

Son a√Īos de ajustes duros, y el PIB est√° ya por debajo del 50% de los a√Īos pre-crisis, pero de acuerdo con la percepci√≥n social general la crisis es menos profunda de lo que se esperaba. La sensaci√≥n de crisis en Espa√Īa dura menos de dos a√Īos y aunque el mundo en su conjunto sigue en crisis un a√Īo m√°s, en ese √ļltimo a√Īo las cosas van mejor en Espa√Īa: de hecho, el paro disminuye y se queda por debajo del 10%. Se abandona la medici√≥n del PIB.

Francia presiona para formar un grupo de trabajo para abordar el problema argelino, pero Espa√Īa descarta inmiscuirse en problemas de otros pa√≠ses. El consumo de gas natural ha descendido con la reconversi√≥n industrial y se comienza a producir gas natural nacional en biodigestores y peque√Īos yacimientos.

Fase 3: Tercer shock de precios.

S√≠ntomas:¬† La tranquilidad dura menos de un a√Īo; el precio del petr√≥leo empieza a dispararse de nuevo, pero esta vez muestra un comportamiento salvajemente err√°tico: algunas semanas toca los 200$ por barril, para despu√©s caer hasta los 80$. Empieza a haber conflictos internacionales de envergadura y eso hace que las l√≠neas de suministro dejen de ser fiables y que se origine escasez: no hay suficiente petr√≥leo, es igual el precio que se quiera pagar.

La contestaci√≥n interna es muy fuerte. La contracci√≥n econ√≥mica es brutal. El paro supera el 30% y avanza peligrosamente hacia el 40%. El PIB est√° alrededor del 40% de lo que era en los a√Īos pre-crisis. Los debates al Parlamento son muy broncos. En medio de una intensa presi√≥n al Gobierno para que reaccione a la crisis de suministro, Espa√Īa decide formar una fuerza aliada con Francia e Italia, e invade Argelia con la intenci√≥n de ¬ępacificar el pa√≠s¬Ľ (envuelto en una cruenta guerra civil entre dos facciones del ej√©rcito) y ¬ęllevar la democracia¬Ľ.

La guerra en Argelia es un desastre, porque es un pa√≠s fuertemente armado y la invasi√≥n est√° lejos de ser un paseo militar. Espa√Īa reestablece la recluta obligatoria y comienza a enviar soldados no profesionales a Argelia. En algunas ciudades, como Barcelona, la marcha de los quintos degenera en graves disturbios; hay combates con fuego real por las calles. El Gobierno tiene que destinar parte de las tropas para apaciguar el pa√≠s.

Empieza a haber problemas de abastecimiento de alimentos en las ciudades, lo que origina tumultos y asaltos a comercios. La poblaci√≥n comienza a abandonar las ciudades. El Gobierno cae y le suceden otros de manera muy ca√≥tica. En algunas zonas no se pueden celebrar elecciones dado el grado de la revuelta. Catalu√Īa se proclama independiente y el Gobierno de turno env√≠a el ej√©rcito a sofocar la rebeli√≥n, cosa que consigue pero a un alto precio: falto de efectivos, el ejercito espa√Īol en Argelia es aniquilado. Cae el Gobierno. El Pa√≠s Vasco amenaza con declararse independiente, pero el Gobierno no es capaz de enviar tropas y se ve forzado a aceptar ciertas imposiciones. En Catalu√Īa, somatenes populares hostigan permanentemente al ej√©rcito.

Tras meses de arduas negociaciones, sin saber qui√©n tiene el poder realmente, acaba habiendo un acuerdo mutilateral en el que se hacen muchas concesiones al Pa√≠s Vasco y a Catalu√Īa. Se comienzan a distribuir a gran escala combustible derivado de carb√≥n, pero se limita por ley su uso; de hecho, se proh√≠be el coche privado. Se estable un servicio agrario obligatorio para toda la poblaci√≥n, para garantizar la producci√≥n de alimentos nacionales. Se nacionalizan muchas empresas y se hacen requisas de recursos indispensables. Espa√Īa se convierte en una humeante autarqu√≠a muy autoritaria, con peque√Īos oasis de libertad relativa, sobre todo en el Pa√≠s Vasco y Catalu√Īa.

Esta crisis se hace permanente. Nadie vuelve a mirar el precio del petróleo, ni confía en que se pueda reestablecer su mercado.

Reacción más apropiada:

-Se reconoce que estamos llegando a una fase terminal de la crisis del petróleo, y que el mercado internacional no puede garantizar ni siquiera el abastecimiento de lo que se produce.

-Se implementa un plan de abandono total del petróleo, y de reducción drástica del carbón y gas natural (el uranio ya no se consume desde la crisis anterior).

-Se profundizan las medidas de las fases anteriores. A pesar de la gravedad de la crisis internacional, Espa√Īa evoluciona de una manera suave porque tiene una muy baja, y decreciente, dependencia exterior. La producci√≥n se estabiliza en una valor adecuado para satisfacer las necesidades de la poblaci√≥n. Al cabo de pocos a√Īos, para sorpresa del ca√≥tico entorno internacional, Espa√Īa logra pr√°cticamente el pleno empleo.

Espa√Īa no est√° interesada en los suministros energ√©ticos exteriores y su comercio exterior se basa en el intercambio de productos no indispensables. Espa√Īa rechaza implicarse en ninguna aventura militar exterior, y de hecho reduce su industria armament√≠stica.
Espa√Īa ha logrado un econom√≠a de estado estacionario y la paz social interna. Su gran reto de futuro es hacer frente a las amenazas exteriores.

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