Sep 24 2016
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OpiniónPolítica

Mujica: los tratados deben servir para que vivan mejor los pueblos y no para que bajen los costos las empresas transnacionales

Mi saludo fervoroso, esperanzado, con una gota de interrogante, a todos los se√Īores legisladores, particularmente, a quienes nos representan en la Mesa (NdelE: de parlamentarios de Am√©rica Latina y Europa, Eurolat) y muy particularmente a los de mi patria, Am√©rica Latina.

Nuestra √©poca es compleja, se√Īores legisladores. Nunca el hombre tuvo tantos recursos, tantos medios como para poder barrer las necesidades b√°sicas no resueltas. Nunca tuvo el hombre tanta tecnolog√≠a, tanta ciencia.

Nunca el hombre pudo despilfarrar dos millones de dólares por minuto en presupuestos militares; nunca tuvo tantos desafíos, porque hoy, el hombre puede crear ríos nuevos, puede poner mares al Sahara; tiene fuerza suficiente. Sin embargo, no puede consigo mismo. Ha desatado una civilización que no domina. Ha sustituido los dioses de las viejas religiones por el dios mercado. Cosa curiosa: nunca ha tenido tanto adelanto tecnológico y, sin embargo, se suicidan más personas en el mundo que las víctimas de las guerras más los homicidios.guerras

Algo anda bastante mal en el seno de nuestra civilización. Tiene tanto miedo el hombre, que por eso nos hemos tornado pacifistas. Somos una especie de leones vegetarianos, porque hay varios arsenales atómicos como durmiendo, como esperando, que tienen la potencialidad de barrer las vidas de la tierra, y seguimos jugando con la guerra. No nos queremos dar cuenta de que podemos ser el animal capaz de eliminar a su propia especie y a las demás.

Entonces, no luchamos solo por la paz en Colombia: imploramos por la paz en todos lados, porque una chispa inopinada puede abrir las puertas a un salvajismo de dimensiones siderales. En ese plano está la economía y el reparto.

El capital est√° superando largamente a la tasa de crecimiento de la econom√≠a del mundo. Por lo tanto, la concentraci√≥n de la riqueza se multiplica y, a pesar de que la econom√≠a crece, m√°s lo hace su concentraci√≥n, y uno se encuentra con pa√≠ses formidables, como Estados Unidos, donde sus obreros metal√ļrgicos est√°n ganando lo mismo ‚ÄĎen t√©rminos promedio‚ÄĎ que lo que ganaban sus abuelos.

Ha habido, hay y habr√° tratados de libre comercio. En parte, lo festejo, pero ¬°cuidado! los tratados tienen que servir a los pueblos para que vivan mejor y no para que solo bajen los costos un pu√Īado de empresas transnacionales sin que los pueblos participen de lo que significa el desarrollo econ√≥mico. Ese es el desaf√≠o.

Yo s√© que la historia nos identifica con Europa. Mi apellido es Mujica Cordano Giorello: para m√°s datos, vasco e italiano, y as√≠ le sucede al grueso de los habitantes de mi pa√≠s. No se puede renegar del idioma ni de la cultura a la que uno pertenece: esa es la historia. Desde ese punto de vista, el sue√Īo de identificaci√≥n econ√≥mica con Europa parece el m√°s sensato y el m√°s l√≥gico, pero hay que decir la verdad sin ambages: esto lleva muchos a√Īos

Hoy, la geopolítica de la economía nos vuelca hacia otro lado. Por lejos, el principal comprador que existe en América Latina es China, y uno tiene que pensar qué pasa con la agricultura francesa y qué pasa con la agricultura polaca en cualquier proyecto de integración con América Latina. Si yo fuera un agricultor francés, me opondría. Es decir: hay ondas palpitaciones sociales que se oponen y hay que tener la valentía de reconocerlo; hay que lidiar con todo eso.

mercosur-union-europeaA su vez, el drama de Europa es que si no es con nosotros ¬Ņcon qui√©n ser√°? Porque el mundo est√° a los tumbos, tendiendo a organizarse de manera supranacional. As√≠ como las clases sociales tienen edades, los trabajadores del futuro no son los trabajadores de mi ni√Īez; ser√°n calificados y con t√ļnica. Las generaciones que est√°n viniendo tendr√°n que ver el gigantesco avance de las m√°quinas inteligentes sustituyendo el trabajo humano, y la humanidad tendr√° que luchar por acortar la jornada de trabajo o los d√≠as de trabajo. Inevitablemente, habr√° convulsiones, porque los robots multiplicar√°n la productividad, pero no consumen, y eso es un problema que la humanidad del futuro tiene por delante, que no podr√° evitar.

Mientras haya sociedad humana, habr√° conflictos. Si fu√©ramos dioses, no necesitar√≠amos de la pol√≠tica. La raz√≥n esencial y estrat√©gica de la pol√≠tica es reconocer la existencia del conflicto y tratar de amortiguarlo, porque el hombre es una criatura ego√≠sta, como cualquier otro animal: lucha por su vida y la de sus seres queridos, pero es gregario. No puede vivir en soledad y, por ello, precisa sociedad. Para que exista sociedad, tiene que existir pol√≠tica que amortig√ľe las contradicciones que tienen las sociedades.

En el horizonte inmediato, el peor problema es el reparto de la riqueza. Se le puede poner mil lenguajes, pero riqueza sobra en este mundo, aunque está pésimamente repartida. Ese es un problema estratégico que está amenazando a la democracia, porque la disyuntiva de nuestra época está pautada por esta contradicción.

El mundo camina hacia una plutocracia, que va a dejar al Estado nacional y a la rep√ļblica democr√°tica como reliquias, plutocraciaporque el verdadero poder va a estar en una riqueza concentrada en un pu√Īado de transnacionales o corremos el riesgo de ver autoritarismos nacionalistas defensivos, como conoci√≥ la d√©cada del treinta. Cualquiera de los dos peligros son una acechanza contra la democracia y no hay otra respuesta que agrandar y profundizar la democracia.

Pero, para que la democracia sea una realidad de derecho, tiene que ser una realidad econ√≥mica. Por eso, a los m√°s j√≥venes que est√°n aqu√≠, les agradezco. Les va a sobrar trabajo. Y recuerden: finalmente, la pol√≠tica no es una profesi√≥n. El que crea que la pol√≠tica es una profesi√≥n, m√°s vale que se dedique a otra cosa. Al que le guste mucho la plata, que se meta en el comercio, en la industria, en la multiplicaci√≥n de la riqueza ‚ÄĎhay que aplaudirlo‚ÄĎ y que pague impuestos. El que se dedique a la pol√≠tica tiene que saber que tiene el deber de vivir como la inmensa mayor√≠a de su pueblo ‚ÄĎno como vive la minor√≠a privilegiada‚ÄĎ y dedicar su vida a los bienes p√ļblicos.

Y luchen para que las herramientas pol√≠ticas no se confundan y puedan sacar de sus entra√Īas a los que se confunden, a los que entran a la pol√≠tica para hacer plata. ¬°No! Tener el honor de representar es un tipo de compensaci√≥n que merecer√≠a otra consideraci√≥n. La pol√≠tica es el honor de servir a la sociedad y al destino. Sin pol√≠tica, en el sentido m√°s profundo, jam√°s habr√° libertad duradera.

eurolat-montevideo2*Discurso de Jos√© Pepe Mujica en la Apertura de la 9a Sesi√≥n Plenaria de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana ‚Äď (Eurolat), Montevideo, 20 de setiembre de 2016

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