Oct 29 2018
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Opini贸nPol铆tica

Miedo Brasil: transici贸n a la posdemocracia, internacional reaccionaria, Bolsonaro al poder

Jair Messias Bolsonaro gan贸 el balotaje con casi 58 millones de votos (55%) y es el nuevo presidente electo de Brasil. El cambio resulta tan lacerante que cuesta captar su significado y alcance. Para encontrar un antecedente de la misma magnitud聽aunque opuesto en su orientaci贸n ideol贸gica, hay que remontarse al primer gobierno de Lula聽quien en 2002 alcanz贸 el 61% de los votos con un partido de origen聽antisistema.

Anoche escuchamos el resultado, precisamente, en el b煤nker del Partido de los Trabajadores (PT)聽en el hotel Pestana de San Pablo. All铆 no solo se palpaba, entre el estupor y los sollozos, la clausura de un ciclo pol铆tico; tambi茅n pod铆a olerse el comienzo de una etapa oscura cuyos efectos se sentir谩n en Argentina. 鈥淣o tengan miedo, nosotros estaremos aqu铆, estaremos juntos鈥, intent贸 tranquilizar el candidato perdedor Fernando Haddad (47 millones de votos, 45%), sin restarle dramatismo al desenlace.

Lo que sigue es un intento por comprender de d贸nde extrae Bolsonaro su fortaleza, cu谩l es el nuevo mapa del poder pol铆tico en Brasil y qu茅 puede acontecer cuando el ultraderechista que gan贸 gracias al apoyo popular asuma la presidencia el 5 de enero de 2019. Para esbozar este an谩lisis en tiempo real conversamos con dos diplom谩ticos de Itamaraty, un experimentado periodista del jornal O Globo, un dirigente de la conducci贸n nacional del Movimiento Sin Tierra (MST), un fino analista argentino de la pol铆tica internacional y decenas de brasile帽os de a pie.

Luz larga

Si se quiere interpretar a Bolsonaro es preciso tener en cuenta dos procesos pol铆ticos contempor谩neos聽que crearon las condiciones para su emergencia, indica el periodista que trabaja en O Globo y pide mantener su identidad en reserva. De un lado, la 鈥渓enta, gradual y segura鈥 (al decir del 煤ltimo presidente de facto Ernesto Geisel) transici贸n a la democracia, digitada por los militares a partir de 1982 y consagrada en 1985 con la elecci贸n del emedebista Jos茅 Sarney (candidato a vicepresidente de Tancredo Neves, pol铆tico experimentado que enferm贸 gravemente muy poco antes de asumir).

Luego de dos per铆odos de inestabilidad, que incluyeron la irrupci贸n y ca铆da de otro 鈥渟alvador de la patria鈥, el inefable Fernando Collor de Melo, emergi贸 una gobernabilidad consistente durante los dos mandatos de Fernando Henrique Cardoso (PSDB) y su Plan Real, an谩logo a la Convertibilidad menemista. La gran diferencia con lo sucedido en Argentina a comienzos de siglo es que entre Cardoso y su sucesor Lula existi贸 m谩s una continuidad que un cisma, como el experimentado en diciembre de 2001 entre nosotros. Seg煤n una periodizaci贸n recurrente entre algunos analistas brasile帽os, se ubica a la etapa 1995-2008 como una d茅cada virtuosa聽por el crecimiento econ贸mico y la redistribuci贸n de los ingresos en el marco del primado de las reglas democr谩ticas. En esa manera de leer el pasado reciente聽la crisis financiera internacional funciona como bisagra para un devenir descendente que se acelera durante los gobiernos de Dilma Rousseff.

El segundo elemento clave que explica el surgimiento de la ola bolsonarista es la consolidaci贸n del PT como principal partido moderno de Brasil, el 煤nico con bases s贸lidas en todo el pa铆s, capaz de aglutinar a distintas corrientes de la izquierda, con densidad intelectual聽y un activismo surgido de muy distintos estratos sociales. Cuando Lula finalmente accede a la presidencia en 2003, el Partido de los Trabajadores 鈥渟alta鈥 (y no 鈥渁salta鈥) al Estado ubicando a buena parte de su militancia en las m谩s diversas casamatas institucionales.

La estabilizaci贸n del sistema pol铆tico, entonces, implic贸 una polarizaci贸n entre un partido ideol贸gico de izquierda y un partido pragm谩tico de centro. El dato a tener en cuenta es que la derecha ideol贸gica permaneci贸 excluida del juego de poder (solo hubo espacio para la derecha 鈥渇isiol贸gica鈥) hasta que 鈥渓a lenta, gradual y segura鈥 crisis de la representaci贸n hizo su trabajo de zapa para asegurarle un lugar en la escena.

Las tres patas de la mesa

La serie corta del ascenso de Bolsonaro comienza con las grandes protestas callejeras de 2013, que mostraron el hartazgo de amplias masas de la poblaci贸n con las pol铆ticas econ贸micas de Dilma. En noviembre de ese mismo a帽o el Parlamento aprob贸 una ley que habilit贸 la delaci贸n premiada, eslab贸n clave para la apertura del Lava Jato en abril de 2014. En marzo de 2015 se inicia el impeachment contra la presidenta Rousseff, acompa帽ado por otra ola de enormes movilizaciones a favor de la destituci贸n que culminaran en agosto de 2016 con el golpe institucional que expulsa al PT del gobierno. Otro acontecimiento decisivo tiene lugar con el encarcelamiento de Lula en abril de 2018 y su posterior proscripci贸n de la contienda electoral, cuando lideraba todas las encuestas de intenci贸n de votos.

En el transcurso de esta lenta agon铆a del ciclo progresista, las tres corrientes de la derecha ideol贸gica que hab铆an permanecido subterr谩neas convergieron en torno al candidato Bolsonaro y su poder de fuego en las redes sociales. En primer lugar, la derecha nacionalista representada por oficiales del ej茅rcito 鈥渆n reserva鈥 como el propio presidente electo. De las filas de este sector tambi茅n proviene el vicepresidente de la f贸rmula, Antonio Hamilton Mour茫o. Y uno de los tres ministros nombrados por Bolsonaro durante la campa帽a, Augusto Heleno, quien asumir谩 la cartera de Defensa.

El segundo contingente es el conservadurismo religioso, tanto cat贸lico como evang茅lico. Vale la pena mencionar a Everaldo Pereira, l铆der de las Asambleas de Dios y presidente del Partido Social Cristiano, una de las formaciones que aup贸 a Bolsonaro en su zizagueante trayectoria; y Edir Macedo, due帽o de la Iglesia Universal del Reino de Dios y de la segunda empresa medi谩tica del pa铆s.Resultado de imagen para paulo guedes

El tercer afluente es el neoliberalismo ortodoxo en la econom铆a, consecuentemente cr铆tico de los gobiernos del PSDB y del PT, por considerarlos estatistas y clientelares. Paulo Guedes, un Chicago gentleman convencido, estar谩 a cargo del ministerio m谩s importante del gobierno, desde donde anuncia privatizar las empresas estatales, entre ellas Petrobras.

La irrupci贸n de esta extrema derecha conmovi贸 el escenario y desarm贸 los planes del 鈥渃铆rculo rojo鈥, que hab铆a apostado a desalojar al PT del gobierno para reponer al centr茫o en el comando. Seg煤n la explicaci贸n del jornalista consultado, la incapacidad del PSDB para entronizar un candidato competitivo y el c谩lculo de Lula que decidi贸 elegir como antagonista a Bolsonaro, colaboraron para que este 煤ltimo se proyectara con una potencia inusitada. Como consecuencia, los partidos hist贸ricos del centro (tucanos y pemedebistas) se hundieron. El resultado implica un cambio de fuste en la regla principal que estructura al sistema pol铆tico, ya que a partir de ahora la polarizaci贸n enfrentar谩 a dos agrupamientos ideol贸gicos, uno de izquierda y otro de derecha, con el recalentamiento de la conflictividad que eso implica.

Nadie sabe lo que puede un charlat谩n

Un axioma que circula en la intelligentzia brasilera sugiere que Bolsonaro no podr谩 concretar lo que su verba incendiaria anuncia. 鈥淟a democracia en Brasil est谩 siendo puesta a prueba鈥, admiten dos diplom谩ticos de la embajada en Buenos Aires que tambi茅n solicitan estricto off. Pero conf铆an en la capacidad de las corporaciones para domesticar las 铆nfulas antipol铆ticas del nuevo presidente, una vez que el candidato se 鈥渂aje del palenque鈥. Entre ellas la propia Itamaraty. El Tribunal Supremo de Justicia. El Ministerio P煤blico, 鈥渙rgullo鈥 de los republicanos brasile帽os por su car谩cter independiente. Y sobre todo las grandes empresas que definen los trazos gruesos del rumbo nacional, mas all谩 de los gobernantes de turno. En cuanto a las Fuerzas Armadas, si bien el Ej茅rcito no esconde sus simpat铆as por el mandam谩s surgido de las propias filas, es conocida la poca estima de la Armada y la relativa distancia de la Aeron谩utica.

Algunos ejemplos parecen avalar la tesis del amansamiento. Bolsonaro anunci贸 que trasladar谩 la embajada en Tel Aviv a Jerusal茅n, pero eso podr铆a complicar las cuantiosas exportaciones brasile帽as al mundo 谩rabe. Tambi茅n insinu贸 sospechas sobre las inversiones chinas en el pa铆s, lo que motiv贸 cr铆ticas entre los hombres de negocios.

En el plano interno, las predicciones sobre un giro autoritario a 鈥渓o filipino鈥 o 鈥渇ujimorista鈥, dicen los vaqueanos de Palacio, suenan poco veros铆miles. El razonamiento es atendible: 鈥淏rasil es un pa铆s demasiado grande y se precisa mucho poder para introducir mutaciones significativas en su estructura鈥. O m谩s metaf贸ricamente 鈥淏rasil es un transatl谩ntico, no es tan f谩cil cambiarle el rumbo de un d铆a para el otro鈥.

La pegajosa telara帽a parlamentaria quiz谩s funcione como otro elemento apaciguador. El VResultado de imagen para Onyx Lorenzoni,presidente electo ya design贸 como Ministro de la Casa Civil a Onyx Lorenzoni, del partido Democr谩tas, nueva denominaci贸n del PFL, uno de los apoyos principales que tuvo la dictadura. Este experto en componendas fisi贸logicas ser谩 el encargado de entretejer alianzas en un Congreso super atomizado. Para muestra basta un r谩pido repaso de la C谩mara de Diputados resultante, donde el PT ser谩 la primera fuerza con 56 bancas (aunque perdi贸 13 representantes); muy cerca, con 52 esca帽os聽figura el PSL de Bolsonaro; el PMDB, partido del saliente presidente Temer, se vino abajo al perder 32 diputados y conserva una bancada de 34; mientras el PSDB redujo su influencia a 29 asientos. Los restantes 342 legisladores se reparten entre 26 partidos chicos, muchos de ellos especializados en la rosca.

Tampoco ser谩 f谩cil el v铆nculo con los poderes regionales. En solo tres estados triunfaron gobernadores del partido de Bolsonaro: Santa Catarina, Rond么nia y Roraima, aunque en Rio de Janeiro gan贸 un miembro del PSC que pertenece a la coalici贸n del 鈥淐apit茫o鈥. Mientras otras diez provincias declararon su prop贸sito de aliarse al nuevo presidente, ya sea por oportunismo o convicci贸n, entre ellos el gobernador electo de San Pablo, Joao Doria, integrante del PSDB de Fernando Henrique. Por su parte, el PT obtuvo cuatro estados, todos en el nordeste: Cear谩, Piau铆, Bah铆a y R铆o Grande do Norte, donde F谩tima Bezerra se convirti贸 en la 煤nica gobernadora mujer del pa铆s. Pernambuco, Para铆ba y Esp铆rito Santo en manos del PSB, Sergipe y Paran谩 a cargo del PSD, Amap谩 en poder del PDT de Ciro G贸mez y Maranhao gobernado por el Partido Comunista do Brasil, completan el hemisferio de izquierda de la Federaci贸n.

El razonamiento de quienes diagnostican un gobierno fr谩gil se帽ala tambi茅n las contradicciones program谩ticas que se explicitaron en plena campa帽a. Uno de los deseos m谩s fervientes de Paulo Guedes consiste en privatizar las empresas estatales, entre las que se cuentan Petrobr谩s, Electrobr谩s, el Banco de Brasil y la minera Vale. El anuncio fue observado por el sector nacionalista militar y oblig贸 al propio Bolsonaro a mediar en lo que se anuncia como una resonante disputa interna.

Pesimismo en la sinraz贸n

Gilmar Mauro es miembro de la direcci贸n nacional del MST y advierte que ya no hay margen para el optimismo a prueba de bala que obnubil贸 a la izquierda brasilera en la coyuntura reciente. Su diagn贸stico es que Bolsonaro est谩 llamado a radicalizar el programa de reformas econ贸micas impuesto por Temer, a partir del aval otorgado por las urnas. Ese detalle ser谩 aprovechado por el gran capital que exige, adem谩s de las privatizaciones, una nueva reforma previsional, el ahondamiento del ajuste fiscal y una apertura comercial sin matices. Son las medidas que se apresur贸 a anunciar el futuro Ministro de Econom铆a en medio de los festejos dominicales, en la misma conferencia de prensa donde sentenci贸 que la Argentina y el Mercosur no ser谩n socios prioritarios del esquema a implementar.

Tampoco ser谩 f谩cil echar a Bolsonaro de Brasilia en caso de una pronta p茅rdida de apoyos, sostiene Mauro, pues el vicepresidente pertenece a la casta militar que funcionar谩 como garante de la estabilizaci贸n. No es dif矛cil imaginar el miedo que el ej茅rcito, las polic铆as y las empresas de seguridad privada van a inocular en amplias capas de la poblaci贸n. Antes de ayer ocurri贸 un hecho que vale como anticipo de lo que vendr谩: 鈥淯n hist贸rico dirigente del movimiento, Jaime Amorim, fue detenido el s谩bado en Pernambuco mientras repart铆a publicidad de la f贸rmula Haddad-Manuela. Primero lleg贸 un grupo de bolsonaristas y comenz贸 a provocar a los compa帽eros, lo que motiv贸 un altercado. Entonces vino la polic铆a y lo apres贸. Luego descubrimos que los agresores eran militares y polic铆as vestidos de civil, que hac铆an campa帽a para Bolsonaro禄.

El punto clave es que la consagraci贸n de un personaje autoritario significa el est铆mulo de las fuerzas m谩s retr贸gradas de la sociedad que van a sentirse habilitadas y saldr谩n empoderadas a la calle. 鈥淟a izquierda siempre habl贸 de radicalizar la lucha de clases pero no pas贸 del discurso, y entonces fue la derecha qui茅n radicaliz贸鈥. Los movimientos sociales que utilizan la ocupaci贸n como parte de su repertorio de acciones (y otros m茅todos que rozan las fronteras de la legalidad y amenazan la propiedad privada) ser谩n apuntados como blancos privilegiados y tendr谩n que extremar a su turno las medidas de seguridad. El activismo ambientalista ya comenz贸 a recibir serias amenazas, desde que el conglomerado victorioso se propone avanzar sobre la Amazonia luego de denunciar un complot ecologista internacional.

Desde la perspectiva geopol铆tica, el giro de Brasil consolida exponencialmente la influencia de Estados Unidos en el Cono Sur, en t谩ndem con Colombia y con el benepl谩cito de Chile y la Argentina. Hay quienes preanuncian una intervenci贸n militar en Venezuela (el enemigo externo), am茅n de la intensificaci贸n de la 鈥済uerra civil鈥 que ubica al narcotr谩fico como objetivo interno y se cobra m谩s de 60 mil asesinatos por a帽o, la mayor铆a de ellos j贸venes de las periferias. Para el investigador Juan Gabriel Tokatli谩n, se trata de un desplazamiento que ya est谩 transcurriendo y puede intensificarse: 鈥減or primera vez el a帽o pasado se hizo una maniobra militar conjunta en el Amazonas, entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos, Brasil, Per煤 y Colombia. Es un cambio considerable si tenemos en cuenta que la Amazon铆a era el ep铆tome de la zona de exclusi贸n para los norteamericanos. Estimo que Bolsonaro va a reforzar los lazos con el Comando Sur y en general con Washington鈥.

Un asunto m谩s inquieta a Tokatli谩n: 鈥淓s qu茅聽suceder谩 con la pol铆tica nuclear de Brasil. Hasta ahora mantenemos un protocolo de compromisos compartidos y tenemos un mecanismo que es la Agencia Brasilero-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC), con la cual nos inspeccionamos mutuamente. Si Brasil modifica algo en la materia, puede convertirse en un dolor de cabeza para la Argentina. En ese punto seguramente van a jugar las restricciones que el propio Estados Unidos le imponga鈥.

La noche de los progresistas

El PT resisti贸 como pudo la feroz embestida que padeci贸 en los 煤ltimos a帽os y ser谩 el principal partido de la oposici贸n. Pero no es seguro que consiga recuperar la iniciativa y alumbrar un nuevo horizonte de poder. Para relanzarse necesita resolver al menos tres entuertos que lo inmovilizan y le amputan alcance estrat茅gico: la proscripci贸n del l铆der, que quiz谩s contin煤e en la c谩rcel por varios a帽os (驴refulgir谩 su estrella si 鈥渁l mito鈥 le queda grande el Planalto? ); la sombra de la corrupci贸n, que es el n煤cleo duro de sentido en torno al cual se organiza un antipetismo mayoritario; y la asociaci贸n de los gobiernos de Dilma con una pol铆tica econ贸mica defectuosa聽de efectos negativos para los sectores populares.

En su seno ya se debate si convocar a un Frente Amplio para coordinar la resistencia y alimentar el reformateo de una izquierda que permanece desorientada (como propone 鈥渄esde afuera鈥 Guilherme Boulos, candidato a presidente del PSOL); o encarar la construcci贸n de una fuerza de defensa de la democracia, que implicar铆a m谩s pragmatismo y menos ideolog铆a, adem谩s de un corrimiento hacia el centro del espectro pol铆tico.

Lo cierto es que la resistencia a la derechizaci贸n feroz ya comenz贸 en las calles de Brasil y durante los 煤ltimos d铆as se expres贸 con una vitalidad alentadora. Son las nuevas sujetividades que desbordan las estructuras cupulares y est谩n creando una narrativa de rechazo visceral, sobre la base de valores y afectos de otro orden. Pero no hay lugar para la esperanza ret贸rica ni tiene sentido inflar los globos de un optimismo de circunstancia. Brasil da miedo. Y es muy posible que todav铆a no hayamos visto lo peor.

*Publicado en revistacrisis.com.ar

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