Sep 27 2004
1033 lecturas

Sociedad

Mientras peor en Iraq, mayores son las mentiras

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoNos encontramos ahora en la peor crisis desde la √ļltima crisis m√°s grande. As√≠ es como manejamos la guerra en Iraq, o la segunda guerra en Iraq, como lord Blair de Kut al Amara1 quiere que creamos. Los captores hacen desfilar a los rehenes en overoles naranjas para recordarnos Bah√≠a de Guant√°namo. Exigen la liberaci√≥n de mujeres aprisionadas por los estadunidenses. Se refieren a Abu Ghraib. ¬ŅAbu Ghraib? ¬ŅAlguien se acuerda de Abu Ghraib? ¬ŅRecuerdan esas sucias instant√°neas? Pero no se preocupen. No es ese el Estados Unidos que el presidente George W. Bush reconoci√≥ y, adem√°s, estamos castigando a las manzanas podridas, ¬Ņno?

¬ŅMujeres? Bueno, s√≥lo queda un par de damas por all√≠, y se trata de la doctora Germen y la doctora Antrax. Pero los √°rabes no olvidan con tanta facilidad. Fue una libanesa, Samia Melki, la primera en entender la verdadera sem√°ntica que tuvieron esas fotograf√≠as de Abu Ghraib para el mundo √°rabe. El iraqu√≠ desnudo, con el cuerpo embarrado de excremento, de espaldas a la c√°mara fotogr√°fica con los brazos extendidos frente a ese estadunidense rubio que sujetaba un palo con adem√°n de macho, pose√≠a ¬ętodo el drama y los colores contrastantes de un cuadro de Caravaggio¬Ľ, escribi√≥ ella en Counterpunch.

Lo mejor del arte barroco invita al espectador a ser parte de la obra. ¬ęObligado a caminar en l√≠nea recta con las piernas cruzadas, con el torso ligeramente ladeado y los brazos extendidos para no perder el equilibrio, el cuerpo fornido del prisionero iraqu√≠, acentuado por el excremento y la escasa luz, se extiende como un crucifijo. Exudando una dignidad negada durante mucho tiempo, el √°rabe sufre por los pecados del mundo¬Ľ.

Y eso, me temo, es el menor sufrimiento que ha habido en Abu Ghraib. ¬ŅQu√© ocurri√≥ con todos esos videos que se exhibieron en secreto a los miembros del Congreso estadunidense y que a nosotros -el p√ļblico- no nos dejaron ver? ¬ŅPor qu√© de pronto nos olvidamos de Abu Ghraib?

Seymour Hersh, el periodista que revel√≥ el caso de Abu Ghraib -uno de los pocos en Estados Unidos que cumplen con su labor-, ha hablado en p√ļblico de lo ocurrido en esa c√°rcel terrible.

Debo a un lector el siguiente extracto de una conferencia reciente de Hersh: ¬ęUstedes no conocen algunas de las peores cosas que sucedieron. Hay videos de mujeres. Tal vez algunos de ustedes hayan le√≠do que ellas mandaron cartas a sus hombres. Estaban en Abu Ghraib. Enviaban mensajes en los que ped√≠an ‘por favor, ven y m√°-tame por lo que ha pasado’. Y lo que hab√≠a pasado en esencia era que esas mujeres hab√≠an sido detenidas junto con sus hijos, y existe registro de que los chicos fueron sodomizados mientras las c√°maras los filmaban, y lo peor era que la cinta recog√≠a sus alaridos…¬Ľ .

Sin embargo, ya olvidamos aquello. As√≠ como ya no hablamos de las armas de destrucci√≥n masiva. Conforme van saliendo a la luz los detalles de los esfuerzos desesperados de Bush y Tony Blair por encontrar esas calamidades inexistentes, ya no s√© si re√≠r o llorar. Los equipos m√≥viles de investigaci√≥n de Estados Unidos lograron en alg√ļn momento abrirse paso hasta un antiguo cuartel de la polic√≠a secreta iraqu√≠, en el cual encontraron una puerta interior cerrada con candado, y detr√°s de ella pensaban encontrar los horrores por los que los gobernantes Bush y Blair oraban. ¬ŅQu√© fue lo que encontraron? Un vasto emporio de aspiradoras nuevas.

En la sede del partido Baas, otro equipo, encabezado por el mayor Kenneth Deal, creyó haber encontrado documentos secretos que revelarían el programa armamentista del derrocado Saddam Hussein. Los papeles resultaron ser una traducción al árabe de La lucha por la supremacía en Europa, de A. J. P. Taylor. Quizá Bush y Blair deberían leerla.

fotoAs√≠ pues, mientras continuamos bajando a tientas por la tambaleante escalera de nuestro propio engendro, nos obligan a escuchar mentiras cada vez m√°s grandes. Iyad Allawi, el primer ministro t√≠tere -a quien muchos de mis colegas reporteros todav√≠a se refieren con deferencia como ¬ęprimer ministro interino¬Ľ-, insiste en que se realizar√°n elecciones en enero, aunque tiene menos control de la capital iraqu√≠ (ya no se diga del resto del pa√≠s) que el alcalde de Bagdad. El ex agente de la CIA, que con obediencia se neg√≥ a liberar a las tres prisioneras tan pronto como Washington le dio esas instrucciones, se desplaza de Londres a Washington cada vez que se le convoca para apoyar las mentiras de Blair-Bush.

Segunda guerra en Iraq. S√≠, como no. ¬ŅCu√°nto m√°s de esta versi√≥n enga√Īabobos vamos a tragarnos? Seg√ļn lord Blair de Kut, combatimos en ¬ęla encrucijada del terrorismo global¬Ľ. ¬ŅQu√© debemos entender con semejante estupidez? Por supuesto, no nos dijo que √≠bamos a tener una segunda guerra en Iraq cuando ayud√≥ a empezar la primera, ¬Ņverdad? Y tampoco se lo dijo a los ciudadanos iraqu√≠es, ¬Ņo s√≠? No, fuimos a ¬ęliberarlos¬Ľ.

Recordemos, pues, la crisis previa a la crisis anterior a la crisis. Remont√©monos a noviembre del a√Īo anterior, cuando nuestro primer ministro habl√≥ en el banquete en honor del lord alcalde. La guerra en Iraq, nos inform√≥ entonces -y es de suponerse que todav√≠a se refer√≠a a la primera-, era ¬ęla batalla de importancia seminal para el principio del siglo XXI¬Ľ.

Y vaya que lo ha sido. Pero escuchemos otra cosa que lord Blair de Kut nos inform√≥ sobre la guerra: ¬ęDefinir√° las relaciones entre el mundo musulm√°n y Occidente. Influir√° a profundidad en el desarrollo de los estados √°rabes y de Medio Oriente. Tendr√° implicaciones de largo alcance para el futuro de la diplomacia estadunidense y occidental¬Ľ. Tambi√©n eso se cumpli√≥, aunque no como √©l lo vislumbraba, ¬Ņverdad? Porque es dif√≠cil pensar en algo m√°s profundamente peligroso para nosotros, para Occidente, para Medio Oriente, para cristianos y musulmanes por igual desde la Segunda Guerra Mundial -la verdadera segunda guerra, claro- que la guerra de Blair en Iraq.

Iraq, record√©moslo, iba a ser el modelo para todo Medio Oriente. Todo estado √°rabe aspirar√≠a a ser como √©l. Iraq ser√≠a el catalizador -tal vez incluso la ¬ęencrucijada¬Ľ- del nuevo Medio Oriente. Ah√≥rrense las risitas huecas, por favor.
Me ha impactado ver cuántas de las cartas de lectores que he recibido en días re-cientes provienen de hombres y mujeres que combatieron en la Segunda Guerra Mun-dial, los cuales exigen con indignación que no se permita a Blair y Bush comparar el pantano en que nos han metido con la verdadera lucha contra el mal que esos veteranos libraron hace más de medio siglo.

¬ęTengo 90 a√Īos, y recuerdo los hombres baldados de cuerpo y mente que pululaban por los caminos del Gales rural, donde yo crec√≠ en los a√Īos posteriores a 1918¬Ľ, se√Īala Robert Parry. ¬ęPor esta raz√≥n, la frase Dulce et decorum est2, de Wilfred Owen, es para m√≠ la expresi√≥n que resume la realidad de la muerte en la guerra, vuelta hoy m√°s terrible por los bombardeos de precisi√≥n de los estadunidenses y por los atacantes suicidas. Necesitamos un nuevo Owen que nos abra la mente y la conciencia, pero mientras no aparezca uno se debe dar espacio para que ese gran poema vuelva a hacerse escuchar.¬Ľ Ser√≠a dif√≠cil encontrar mejor respuesta a las pueriles tonter√≠as que nuestro primer ministro balbucea en estos d√≠as.

Tampoco en muchos a√Īos hab√≠a existido un abismo tan profundo -tanto en Estados Unidos como en Gran Breta√Īa- entre el gobierno y el pueblo que lo eligi√≥. Las recientes declaraciones de Blair son discursos hechos, por citar ese poema de Owen, ¬ępara ni√Īos √°vidos de alguna desesperada gloria¬Ľ.

Los ojos vendados del rehén británico Ken Bigley son la más grande de nuestras crisis recientes. Pero no olvidemos todo lo que ocurrió antes.

Notas

1 En dicho lugar de Mesopotamia, en 1916, los brit√°nicos fueron sitiados y derrotados por las tropas turcas.

2 Es dulce y apropiado, t√≠tulo del poema, que recog√≠a la desilusi√≥n de los brit√°nicos despu√©s de la Primera Guerra Mundial. La frase concluye con ¬ęmorir por la patria¬Ľ. Owen llama a esa frase ¬ęla vieja mentira¬Ľ (n. del t.).

——————————

* Periodista irlandés, corresponsal en Iraq de The Independent (www.independent.co.uk). Traducción de Jorge Anaya.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario