Ene 26 2013
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CulturaSociedad

Milena

Milena¬ŅC√≥mo independizarse, en el recuerdo y la conciencia de otras generaciones, de quien, siendo una cima del trabajo literario del siglo XX, y por ende del pensamiento del siglo XX, la hizo sobrevivir a trav√©s de su correspondencia? Y sin embargo ella, Milena Jesensk√°, por m√©ritos, talento y coraje bien propios, ha sobrepasado esa fama algo subsidiaria, algo prestada, proveniente del hecho de ser, hoy, uno de los t√≠tulos c√©lebres del celeb√©rrimo Franz Kafka. Las Cartas a Milena (entre las m√°s bellas del g√©nero) no son lo √ļnico que atraves√≥ su nada mon√≥tona existencia. | MARIO GOLOBOFF.*

 

Comenz√≥ su carrera period√≠stica en Viena, donde vivi√≥ cinco a√Īos a poco de terminada la Primera Guerra Mundial y public√≥ innumerables notas, reportajes, cr√≥nicas y art√≠culos en diarios y peri√≥dicos sobre temas pol√≠ticos y cotidianos, moda, psicolog√≠a, cine, traducciones de textos literarios del alem√°n, el franc√©s, el ingl√©s y el ruso, bajo su verdadero nombre o variados seud√≥nimos.

 

Por la ocupaci√≥n nazi de Checoslovaquia fue impedida de seguir, aunque igual lo hizo en la clandestinidad, actividad que dur√≥ hasta que la detuvieron, hecho que se produjo a finales de 1939. Hab√≠a nacido en Praga en 1896, en el seno de una familia burguesa, de tono antisemita y nacionalista; su padre era profesor de Medicina y la incorpor√≥ r√°pidamente a la √©lite intelectual en el famoso liceo Minerva, especial para mujeres j√≥venes, creado por el Imperio Austroh√ļngaro a instancias de los movimientos sociales y feministas.

 

Lectora de F√©dor Dosto√Įevski y de Knut Hamsun, memorizadora de lord Byron y de Oscar Wilde, librepensadora, gustosa provocadora de las costumbres recatadas de su medio, enamorada de sus profesores, a algunos de los cuales dirige cartas exaltadas por no decir ardientes, su poder de seducci√≥n comienza a crecer desde temprano, sobre todo por lo matizado de sus incipientes e interesantes actividades profesionales y pol√≠ticas.

 

En la Praga de la √©poca, el trato entre checos y alemanes (minoritarios) era poco com√ļn. Esa minor√≠a alemana, sin embargo, poderosa econ√≥mica y culturalmente hablando, ten√≠a sus propias escuelas y universidades, sus propios teatros y cabarets, sus caf√©s, sus hospitales, sus iglesias y sus pompas f√ļnebres. Para hacer m√°s complicadas las cosas todav√≠a, dentro de la minor√≠a alemana ejerc√≠a no poca influencia la minor√≠a jud√≠a, aunque hablaba otra lengua, ten√≠a otras maneras y, obvia y admiradamente, otras fuentes y recursos culturales.

 

All√≠, como si hubiese sido casi programado, Milena se enamora fuertemente de un integrante del grupo de intelectuales jud√≠os que frecuentan el caf√© Arco, del cual ella deviene una habitu√©: Ernst Pollak, unos cuantos a√Īos mayor que la joven. Sus conocimientos literarios son s√≥lidos y, aunque no escribe profesionalmente, es de los mentores del prestigioso grupo.

 

La oposici√≥n familiar llega al extremo de internarla por ‚Äúdemencia moral‚ÄĚ en una cl√≠nica psiqui√°trica de Veleslavin, al oeste de Praga. FranzKDespu√©s de nueve meses de dura experiencia, y alcanzada su mayor√≠a de edad, abandona el hospicio, deja la ciudad por Viena y se casa con Pollak.

 

Durante estos a√Īos, exactamente el 22 de abril de 1920, aparece en un semanario literario de Praga, Kmen, la primera traducci√≥n de Kafka a otra lengua, en este caso al checo, por Milena Jesensk√°. Se trata del relato El fogonero, que es hoy el primer cap√≠tulo de Am√©rica.
A partir de entonces inicia la relaci√≥n con el escritor, que dura apenas dos a√Īos, pero es de una gran intensidad.

 

De ah√≠ lo que ella escrib√≠a a la muerte de Kafka, en una nota f√ļnebre tan a la altura de ambos: ‚ÄúT√≠mido, retra√≠do, suave y amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado d√©bil para luchar, de los que se someten al vencedor y acaban por avergonzarlo‚ÄĚ.
(Un hecho algo curioso: en su Diario, en el que Kafka asienta las cosas m√°s profundas y vitales, no hay, en este per√≠odo, casi ninguna menci√≥n a la persona de Milena ni a la relaci√≥n. Empero, 1921 comienza el 15 de octubre con una extra√Īa anotaci√≥n:
‚ÄúHace alrededor de una semana, di todos mis cuadernos a M. ¬ŅEstoy un poco m√°s libre? No…‚ÄĚ.
Consignar, adem√°s, para ver la importancia que asignaba a su figura, que deposit√≥ en sus manos la s√≠ que √≠ntima y fundamental Carta al padre ¬Ņtal vez para salvarla de sus propios impulsos destructores?).

 

Fallecido Kafka y separada de su marido, vuelve a Praga y trabaja de manera permanente para N√°rodn√≠ Listy, diario nacionalista conservador ‚ÄĒque en Praga y en la √©poca quiere decir sobre todo anti Habsburgos‚ÄĒ, y vive feliz y activamente esos pocos a√Īos de soberan√≠a checa.

 

Frecuenta primero un grupo de la vangardia art√≠stica y literaria, Dev√™tsil (Nuevas Fuerzas), compuesto por arquitectos, pintores, cineastas, artistas de cabaret, tip√≥grafos, m√ļsicos y soci√≥logos; se liga, v√≠a su nuevo marido, Jarom√≠r Krejc√°r, al grupo del Bauhaus (la escuela de artesan√≠a, dise√Īo, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar y cerrada por los nazis en 1933).

 

Vive problemas serios de salud a partir de un parto desgraciado, pasa luego por una desintoxicaci√≥n de morfina, pierde el puesto en el diario, se afilia al Partido Comunista, colabora en el Rud√© Pr√°vo y otras publicaciones partidarias: de la √©poca datan sus notas m√°s encendidas en defensa del socialismo y de la Uni√≥n Sovi√©tica. Pero, con los a√Īos, vive mal y cr√≠ticamente la guerra de Espa√Īa y los procesos de Mosc√ļ, hasta que en 1937 pasa a un semanario no comunista, progresista y decididamente antinazi, Pr√ģtomnost (El Presente), que publica adem√°s a emigrados de Alemania como Arthur Koestler y Heinrich Mann.

 

Despu√©s de los Acuerdos de Munich (septiembre de 1938) sobre la p√ļdicamente llamada Crisis de los Sudetes, donde en la pr√°ctica y en ausencia se entreg√≥ Checoslovaquia a los alemanes, Milena recorre su pa√≠s incansablemente y escribe una nota o m√°s por d√≠a.
Cuando las tropas hitlerianas irrumpen en Praga, el 14 de marzo de 1939, ella dice a sus lectores que querr√≠a ‚Äúa los periodistas armados de un hacha que se agitara en el vac√≠o‚ÄĚ. Entra en contacto con la resistencia, escribe para el diario V Boj (Al Combate) y forma parte del grupo que ayuda a pasar gente hacia Polonia, sobre todo a jud√≠os y a oficiales checos.

 

Personalmente, no quiere abandonar Praga; Pr√ģtomnost deja de salir en agosto; ella es obligada a presentarse semanalmente a la Gestapo; en noviembre de 1939 es arrestada Ravense internada en la prisi√≥n de Pankr√°c, transferida al campo de Benes, para sospechosos ‚Äúemparentados a los jud√≠os‚ÄĚ, y despu√©s de largo periplo a Ravensbr√ľck, ‚Äúcon fines de reeducaci√≥n‚ÄĚ.
V√≠ctima de los padecimientos propios de un campo como √©ste, muere el 17 de mayo de 1944 a la edad de 48 a√Īos.

 

Así, tan conocida gracias a la pluma de uno de los mayores escritores del siglo XX, su vida parece haber sido reducida a ese solo hecho. Pero, siguiéndola un poco más en detalle, se advierte que sobrepasó largamente aquella circunstancia, por importante que sea, y fue brillante, intensa y sometida a miles de alternativas que su talento le impuso con luz propia.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Escritor, docente universitario.
En www.pagina12.com.ar
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