Abr 16 2006
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Opinión

MITOS Y LEYENDAS DE LA IZQUIERDA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

«Dice la leyenda que en viejos pergaminos y viejos grabados, sobre la piel de primitivas cavernas populares, se escribió la herencia intangible de sublimes valores que envolverían el delicado pétalo de esa flor sociológica llamada izquierda.

«De trinchera en trinchera, de sindicato en sindicato, de boca en boca, de libro en libro, de mano en mano, de reunión en reunión se transmitirían principios, estatutos y preceptos que serían recitados y cantados por seres de luz que derrotarían esa larga noche de siglos llamada explotación.

Los elegidos, los hombres y mujeres de Izquierda».

Quien se precie de revolucionario debe ser el mejor hijo, padre, estudiante, militante, hermano, compadre, vecino, esposa, compañero, dirigente, obrero y un sin fin de etcéteras. Tener las mejores notas y valoraciones. Sobresalientes calificaciones y evaluaciones. En otras y estas palabras, ser intachables.

Ser ejemplo vivo. Paradigma de los viejos, paradigma de los nuevos. Estudiar diariamente los tratados habidos y por haber referentes a la revolución y el marxismo. Tener un estado físico envidiable. El compañero es karateca-músico poeta-sociólogo-modelo-bailarín-chef.

Las lacras del capitalismo nos son indiferentes. Alcoholismo, drogadicción, machismo, exclusión, monopolio, sectarismo, chauvinismo, acosamientos, nepotismo, silencios, omisiones son sólo repugnantes acciones realizadas por burgueses y capitalistas declarados.

«Sí se reciclara el papel que se ha usado para hacer discursos vacíos, dedicados meramente a lo circunstancial, subrayando meros aspectos superficiales y no los problemas de fondo, no sería necesario cortar ningún árbol más en la tierra».

Demasiados dinosaurios han recitado por siglos intrincados conceptos acerca del Hombre Nuevo sin resultados satisfactorios. Ese ser mitológico lejano: el Hombre Polivalente, el Hombre Nuevo.
(Esa pequeña gota de machismo en mencionar todo el tiempo eso de «El Hombre», como en este caso, y no la Mujer Polivalente o la Mujer Nueva por ejemplo. Sería interesante abordar el tema del Patriarcado en la izquierda en otros párrafos).

En fin, los términos saben laudables, meritorios y dignos. Sin embargo, muchos no han hecho más que usar la chapa o el mote del padre Gatica. Predican, predican, pero no practican.

Entrando a tierra derecha

Si se pretende criticar a alguien de izquierda o alguna acción de dudosa calidad por alguna organización zurda, se acusará al crítico de ser anticomunista o fascista o nazi o lo que sea. La crítica por lo general es siempre vista con ánimos destructivos. Y es que la izquierda sufre del Complejo del Escorpión. Trata de acariciar o darle cariño a un alacrán en su espalda, siempre pensará que se le está atacando. Intentará por todos los medios enterrarte su aguijón lleno de veneno.

Escorpión suspicaz, parecido a eso que recita de que todo ladrón es desconfiado. Si las cosas llegan a un extremo tal que no puede picarte, se enterrará a si mismo su lanza infectada de toxinas. Esto podría traducirse como: se va a morir ahogado en su propia savia infectada y nadie le va a hacer cambiar de opinión, incluso hasta la muerte. Lo otro es que no va a soportar que se le ataque y prefiere inmolarse de resina negra a aceptar que se equivocó.

¿Crítica y auto-crítica no tenían eso algo que ver con un tal Lenin?

Dirigentes sindicales que no le trabajan un día a nadie. «El Pueblo, los trabajadores, la clase obrera, el proletariado, bla bla bla bla». Meros alfiles huecos de principios, meras piezas tácticas en la repartición de cuotas de poder, en la presión sindical dominical a cambio de una pizca de poder por parte de algún partido político determinado, movimiento social o meros intereses personales (Lula, Lech Walesa). Chofer, guardaespaldas, becas, viajes, buen sueldo, secretaria, tertulias, y lobbys varios.

Ojalá nunca se acabe la explotación y por ende el sindicato. Los hay buenos, los ha habido. Ese no es el problema. Cuando un capitalista comete un error, a megáfono limpio se le acusará e increpará por tal o cual deleznable acción. Si un compañero de izquierda comete algún acto repudiable son otras las medidas a tomar. Entre cuatro paredes, si es que, se le hará un par de sugerencias. Como es compañerito, uno se hará el reverendo pelotudo y no dirá nada.

Omitir (que es mitad callar y mitad mentir). No queremos que los demás sepan que somos humanos y que cometemos errores. Somos y debemos ser perfectos ante los ojos del mundo.

Casi como algo anecdótico hay quienes actúan con sentido familiar al respecto. No, no hago tratos, ni trabajos, ni dineros con mi familia, siempre terminan en problemas. Lo mismo acaece con los camaradas. No, mejor que no sea del partido, se toma o se tomará atribuciones que no le competen. En la coordinadora todo lo que quieras, pero de allí a acá, de lejitos no más.

Vivimos haciendo gárgaras con ideales que nos quedan grandes, discurseamos demasiado y practicamos poco. En el fondo hablamos de los que nos gustaría ser, no de lo que realmente somos. Vivimos soñando y los sueños se construyen día a día, los sueños no llegan por arte de magia o por el sólo arte de pronunciar acalorados discursos revolucionarios (o escribir ensayitos como este). Mal recuerdo una máxima, pero es más o menos así:
«Le pedí a Dios (Marx o Lenin para los ateos) que me diera fuerzas para cambiar el mundo, pero fracasé. Pasaron los años y le pedí fuerzas para cambiar a aquellos que mi mirada alcanzara. Fracasé. Pasaron muchos años y en el ocaso de mi muerte le pedí fuerzas para poder cambiar yo».

Pidiéndo la ayuda a Bertold Brecht, creo que la frase podría terminar mejor así: «Y en el ocaso de mi muerte le pedí fuerzas para poder cambiar yo, pero ya era demasiado tarde».

Viejos revolucionarios vinagres cacarean con la palabra juventud. Toman a un puñado de jóvenes y los transforman en simples recaderos, en autómatas sin iniciativa propia, simples carteros enviando y leyendo cartas ajenas. Vetustas sanguijuelas de color carmesí, succionaran aquella savia joven hasta cuando les convenga. Si el joven producto se adecua y recita el libro sagrado será aceptado en la mística cofradía.

Y todo porque muchos jóvenes, no son vistos seriamente por parte de la organización X. Llega tarde a las reuniones, todavía no se recupera de la noche de juerga, le gusta demasiado la cerveza. Se distraen con facilidad, la marihuana los tiene en estado alfa demasiado tiempo. Todo el mundo sabe que entró al partido porque no lo pescaban en ninguna parte y además, se supo también, que entró porque en la mencionada organización, están las mejores minas. ¿Cuántos compañeros alcohólicos o drogadictos tenemos en nuestras organizaciones?

A propósito de las compañeras. Que levanten la mano todas aquellas compañeras que han sido acosadas por intachables compañeros. Muchos les hablan a los ojos sobre excelsos conceptos revolucionarios. Y apenas se dan vuelta los mismos compañeros le tasan el culo en una simpática confabulación sexual-marxista con otros compañeritos. El culo y las tetas de la compañera también influenciarán en determinadas misiones o cargos.

Camaradas que se esmerarán en impresionar las nuevas adquisiciones. Estuve aquí, estuve allá, tuve este cargo, tengo este cargo, yo conocí a fulano, a mengano yo lo conozco, somos íntimos amigos, estoy realizando una importante misión. No puedo decirte más, la conspiratividad revolucionaria etcétera, etcétera.

Hay un hecho innegable, los hombres de izquierda (verdaderos eso si, no socialdemócratas) tienen un incorregible problema feromenal –feromenal, no fenomenal (feromona, tipo de hormona sexual emitida por las hembras para atraer a los machos, y que tiene un sabor bien rico)–. Y todo esto, independientemente de la larga lista de compañeras que podrían hacer un pliego de peticiones ante tanto orgasmo no concebido o frustrado.

Hace un tiempo camaradas ultra-súper-híper revolucionarios tenían como slogan lo siguiente «A reclutar con la pichula» (aquellas personas púdicas, lean pene). Lo que tuviera falda había (hay) que cojérselo. Burguesita, rojita, amarilla, perdida, desorientada, dirigente, cuñadas, enfermera, maestra, etc., etc…

Eso de la lealtad a la causa se escucha harto y seguido. ¿Y lealtad a la esposa, a la novia a la propia compañera? ¿En las organizaciones de izquierda no existe la infidelidad? Algunos resultados: la compañera A tiene hijos con el compañero B, pero ahora está viviendo con el compañero C, que a su vez tiene un hijo con la ex compañera del camarada X. Y a todo esto no se caen muy bien, ya que la compañera tuvo un «affaire» con el esposo de la compañera P lo cual se supo por el tío del Compañero F que cojía con la hermana del camarada Y.

¿Ha notado alguien un «cierto» aire de promiscuidad en las organizaciones de izquierda? Y no me refiero al hermafroditismo político del Partido X para las elecciones por ejemplo. Uno termina de aplaudir el discurso del compañero y ve caras largas. El compañerito es uno de esos tantos compañeros de izquierda que está demandado por una pensión alimenticia. Es decir, el sucio estado capitalista opresor, a través de la fuerza lo obliga a pagar el pan para sus propios hijos.

Otras veces, el mismo estado, lo angustia obligándolo a reconocer o darles su apellido a los hijos e hijas que ha ido sembrado célula tras célula, asamblea tras asamblea. En los otros casos, hijos de destacados y encendidos revolucionarios ni siquiera han visto a su padre más que un par de veces.

El hombre nuevo. Un mundo nuevo. Una nueva sociedad

Tal vez si hablásemos en forma más particular y personal, las cosas podrían cambiar. Yo, como hombre nuevo, cambiar y mejorar mi mundo y mi entorno. Una nueva sociedad de los sentidos. La práctica no puede se más que la sombra que acompaña a ese cuerpo llamado teoría. Suma y sigue.

Que levanten la mano todas las compañeras que han sido golpeadas, ofendidas o maltratadas por los aguerridos revolucionarios; insurrectos rebeldes; valientes como nadie contra las mujeres (me incluyo, a todo esto) ¿La violencia intra o extra familiar no existe al interior de las organizaciones de izquierda?

Muchos compañeros saben qué pasa, lo han escuchado y visto, pero se hacen los gilipollas, hacen la vista gorda. El compañero tiene tal o cual cargo. La compañera no pudo ir, el compañerito le dio una pateadura (el camarada sabrá por qué lo hace). Nadie dice o hace nada. Cobardes ratas que somos. ¿Cómo putamadre se puede tener de dirigente o líder a un compañero que le saca las rechuchas a su mujer o a sus hijos?

Somos tan pocos que no podemos darnos el lujo de andar criticando pequeñeces o ser críticos de nadie, somos tan pocos que mejor que aceptemos lo que hay, para que hacer más problemas de los que ya tenemos.

El problema no sólo son estas actitudes en sí mismas, el problema más grave es, a mi juicio, el silencio cómplice. La cobardía de no admitir nuestras faltas. Si, yo le pegué a mi mujer. Si soy un hijo de puta en mi casa, un pequeño dictador de tomo y lomo, mi familia odia a los comunistas no por su doctrina, sino debido al ejemplo que yo les doy. Mejor que se nos cubra con la bandera del silencio una vez que nos muramos y se digan y se reciten poemas que bien sabemos bien poco nos merecemos.

Y es que podríamos andar por la vida diciendo realmente lo que somos, tratar de mejorar colectivamente, no escondiéndonos como sabandijas revolucionarias. Ésto soy, ésto fui, ésto quiero ser. Quiero cambiar, necesito ayuda. También puedo ayudar. Porque hay compañeros que no pueden funcionar en el día si no se toman su medio litro de algo o su pequeña malicia para aderezar el pesado día capitalista que se avecina.

Movidas, robos, hurtos, chismes, nepotismos, cotilleos, animosidad, rencillas pasan raudos, raudas, por ese colador revolucionario de lo que deberían ser nuestros principios. ¿Cuánto nos va a durar el palacio de arena, el castillo de naipes con cartas marcadas y falsas que manejamos en esa baraja acomodaticia de nuestros principios? Lo que dejamos de hacer o lo que hemos tomado como usual, algún día nos va a pasar la cuenta, si es que ya no.

¿Te imaginas nosotros en el poder, repitiendo a escala mayor las lacras que tenemos a nivel celular? Una proyección de nuestros errores y faltas aumentadas por la lupa social y del poder. Marx, Dios, Lenin, Bolívar, Neruda y el Che nos libren de detentar el poder alguna vez.

A propósito de poder. Recuerdo a esos compañeros que detentaron el poder alguna vez. Que se enriquecieron calladamente cambiando comida por dinero cuando hubo mercado negro, que pedían favores sexuales por puestos bien remunerados, que repitieron las mismas bajezas que se ven a diario con los capitalistas. Que después gozaron del exilio dorado disfrutando de la solidaridad internacional, la cual les brindó la pensión soto (casa, comida y poto) y la sotolillo (la misma que la Soto, pero además plata pal´ bolsillo).

Esos mismos que después que se les acabo la teta de donde mamar volvieron a sus respectivos países y previo pago de una declaración de arrepentimiento y apostasía se acomodaron en las nuevas democracias instantáneas venidas del norte. Administraciones sucedáneas y artificiales por obra y gracia de Estados Unidos & Capitalistas United.

Detalles: correligionarios que saludan de memoria. ¿Hola, cómo estás? Les importa un comino como se siente un compañero. Si alguien respondió «Me siento mal o estoy mal», si les conceden cinco minutos considérense afortunados. Todo atañe a la revolución, a cosas más importantes, no a insignificantes entes de tramoya. Insensibles Insurreccionales Inhumanos.

El tema da para escribir un libro. Y no sería malo que camaradas con más talento y mejor preparación y estudios dedicaran algún párrafo de sus reflexiones a analizar ese sujeto social que se hace llamar de izquierda. Sin duda, el escrito está incompleto, sin duda faltan más tópicos, falta agregar muchas cosas. Seguro que muchos compañeros y compañeras podrían sumar interesantes aportes en búsqueda de una depuración de ese sentir de izquierda.

Es por todos sabido que incontables problemas de índole personal, incontables corruptas e inmorales acciones, entre otras, empujaron a los ex países socialistas a un abismo de muerte. Lamentablemente hay demasiados compañeros sabelotodo, que se peinan con el marxismo, que se manejan al dedillo en muchos muchos aspectos políticos, militares y sociales. Pero a nivel personal-personal son personajillos odiados y repudiados por un gran número de gentes. A nivel humano no son ejemplo para nadie sino más que para sus discursos huecos de verdad o de real entendimiento.

La historia no terminará en 100 años más, nuestras vidas si. Nosotros podríamos fundar, fundamentar, basar, cimentar una nueva concepción o una re concepción de eso que es llamarse de izquierda. El reloj de la historia ha estado marcado por incontables horas negras para la humanidad, nosotros hemos sido apenas un par de segundos, como mucho, si contabilizamos unos pocos hermosos instantes de felicidad. La Revolución de Octubre, China, Cuba.

Entonces. Cada acto, hacerlo como un acto trascendente, algo pequeño y sublime. Cuando acomodamos la silla en la reunión, cuando hacemos una rifa, cuando tiramos una piedra o un panfleto, cuando tratamos bien a nuestro perro, cuando regamos un árbol, no sólo lo hacemos por nosotros en ese instante, lo hacemos también por los que vendrán. Se ha repetido hasta el cansancio eso de que la revolución empieza por casa, empieza por nosotros mismos. El quid del asunto radica en ello.

Tal vez sea hora de hacer o rehacer nuestra manera de ser y vernos a nosotros mismos. Somos demasiado buenos para criticar las lacras ajenas, como si ser de izquierda nos cubriera con un manto de santidad e inmaculada concepción.

Que este sea sólo el comienzo de muchos comienzos por mejorar. Otras generaciones volverán sus cabezas y miraran por la ventana de la historia y sólo verán manchas en lo que pudo haber sido más claro y más transparente. Me prefiero con cien defectos pero honesto, a mil mentiras y omisiones sobre algo abyecto.

Otra izquierda es posible.

————————————-

* Poeta.

El texto que antecede fue publicado por diversos portales y páginas. Mencionamos dos a modo de ejemplo.
www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=17118 y

http://santiago.indymedia.org/news/2006/04/45939.php.

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