Jul 14 2018
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Despacito por las piedras

MUNDIAL DE FÚTBOL ENTRE EUROPEOS… ¿EUROPEOS?

Hoy termina en Moscú el Mundial de Fútbol. La final (Francia vs. Croacia)  es, al igual que lo fueron las semifinales (Francia vs. Bélgica y Croacia vs. Inglaterra), entre europeos. Este hecho y la realidad que muestra una decadencia deportiva –al menos futbolera-, de los países de esta región americana, constituyen datos que merecen algunas reflexiones. Pero antes de seguir recordemos que la pequeña y devastada Croacia que pudo con el poderoso equipo británico es un país que, siendo parte del corredor de los Balcanes, si bien es europeo constituye el límite histórico entre el occidente europeo y el oriente eslavo.

Volviendo a lo anterior, no olvidemos que este es el cuarto Mundial de Fútbol en el que los equipos americanos no pueden alzar la Copa. Hoy, gane quien gane será un europeo, como lo fueron Alemania en el 2014; España en el 2010 e Italia en el 2006. Si estos datos no alcanzan, veamos lo que pasa con el Mundial de Clubes, que se celebra todos los años. Desde el 2007 a la fecha: el Real de Madrid y el Barcelona lo ganaron 3 veces cada uno. Completan la lista de triunfadores, con una victoria cada uno, los europeos del Milán, Manchester United y Bayern Munich. En el 2012 ganó –excepcionalmente- un sudamericano, el brasileño Corinthians.

Pero no todo está tan claro en este escenario europeísta, además de lo mencionado sobre la situación de Croacia hay otras cuestiones muy interesantes. Un solo ejemplo puede ilustrarnos al respecto. En la reciente semifinal disputada entre Bélgica y Francia, 11 “belgas” y 16 “franceses” (sobre los 23 integrantes de cada equipo) eran –mayoritariamente- descendientes directos de originarios africanos residentes en Europa o jugadores nacidos en colonias de esos países europeos. Ocho de esos jugadores eran originarios o sus familias provenían de la República Democrática del Congo.Resultado de imagen para lukaku

Europa pudo aprovechar esos recursos, en el hecho deportivo mundialmente más  transcendental, como una consecuencia de los largos tiempos de dominio colonial, la hegemonía cultural que ello determinó y los privilegios económicos que aún goza.

Esto vale para aquellos que suponen que se puede desvincular al fútbol del contexto político y económico mundial en el que se desarrolla.

El fracaso del seleccionado argentino no escapa a lo que se tiene dicho. A eso hay que agregarle algunas particularidades que, muy posiblemente, tuvieron incidencia en su rápida eliminación, en octavos de final.

Una de las razones tiene que ver con la progresiva pérdida de identidad futbolera, por la emigración de jugadores. Si bien esto ocurre en la mayor parte de los países de la región, argentina está a la cabeza de las exportaciones de jugadores -por encima de Brasil- en los últimos 6 años. Solo en el año 2016 exportamos 4799 jugadores, con un  promedio de edad que apenas superó los 15 años. Eso hace que las “canteras” estén dispersas por el mundo. Por lo que cada jugador se va formando en modalidades de juego distintas, según el país y el club en el que recale. Este fenómeno va acompañado de otro que lo complementa: Una dirigencia absolutamente preocupada por hacer negocios y despreocupada por las demás cuestiones. Eso genera la inexistencia de proyectos a largo plazo y la necesidad de rápidos ingresos vía exportación de jugadores cada vez más jóvenes.

De allí que la desorganización parece una parte de los tironeos propios de esa lógica. El ciclo deportivo de José Pekerman, al frente de las selecciones juveniles, fue la última muestra de un camino pensando en el futuro: 10 títulos en 12 años (1994/2006). Los últimos años han sido a pura improvisación. Los resultados están a la vista y, obviamente,  no solo Jorge Sampaoli es el responsable.

Juan Guahán

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