Oct 6 2007
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Sociedad

Municiones de uranio: – La ruta contempor谩nea al infierno

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La contaminaci贸n interna por is贸topos de uranio empobrecido se ha comprobado entre los ex combatientes brit谩nicos, canadienses y estadounidenses nueve a帽os despu茅s de haber estado 茅stos expuestos al polvo radioactivo durante la primera Guerra del Golfo. Tambi茅n se observaron is贸topos de uranio empobrecido en muestras de autopsias de pulmones, h铆gado, ri帽ones y huesos provenientes de veteranos canadienses. Antes de eso, en las muestras de suelo recogidas en Kosovo, ex Yugoslavia, se encontraron centenares de part铆culas, generalmente de menos de 5 mm, que pesan varios miligramos.

La primera Guerra del Golfo dej贸 en la superficie 350 toneladas de uranio empobrecido y en la atm贸sfera entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles del mismo material. Sus consecuencias para la salud humana, conocidas con el nombre de 芦s铆ndrome de la guerra del Golfo禄, consisten en la aparici贸n de afecciones complejas multiorg谩nicas progresivas e invalidantes, dolores musculares, afecciones dolorosas del esqueleto y de las articulaciones, dolores de cabeza, afecciones neurosiqui谩tricas, cambios bruscos de los estados de 谩nimo, confusi贸n mental, problemas con la vista, problemas para caminar, p茅rdida de la memoria, linfoadenopat铆as, p茅rdida de la capacidad respiratoria, impotencia y alteraciones morfol贸gicas y funcionales del sistema urinario.

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Los conocimientos actuales de las causas son totalmente insuficientes. Despu茅s de la Operaci贸n Anaconda, realizada en Afganist谩n en 2002, nuestro equipo examin贸 a la poblaci贸n en las regiones de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y Kabul y comprob贸 que los civiles presentaban s铆ntomas similares a los de la guerra del Golfo. Durante 24 horas se recogieron muestras de orina de 8 sujetos que presentaban s铆ntomas y que fueron seleccionados siguiendo los siguientes par谩metros:

1. Los s铆ntomas comenzaron poco despu茅s de los bombardeos.
2. Las personas se encontraban en la regi贸n bombardeada.
3. Manifestaciones cl铆nicas.

Se recogieron muestras entre un grupo de comprobaci贸n compuesto de habitantes que no presentaban s铆ntomas en las regiones no bombardeadas. Todas las muestras fueron examinadas para determinar la concentraci贸n y la correlaci贸n entre cuatro is贸topos U-234, U-235, U-236 y U-238. Para ello utilizamos un espect贸metro de masa multicolector con fuente de ionizaci贸n por plasma y acoplamiento inductivo. Los primeros resultados de la provincia de Jalalabad probaron que la eliminaci贸n de uranio total en la orina era significativamente m谩s importante entre todas las personas expuestas que entre la poblaci贸n no expuesta. El an谩lisis de las correlaciones isot贸picas de uranio revel贸 la presencia de uranio no empobrecido.

El estudio de las muestras recogidas en 2002 revel贸, en los distritos de Tora Bora, Yaka Trot, Lal Mal, Makam Khan Farm, Bibi Mahre, Poli Cherki y el aeropuerto de Kabul, concentraciones de uranio 200 veces m谩s grandes que las del grupo de comprobaci贸n recogidas en zonas no afectadas. Las tasas de uranio en las muestras de suelo de los lugares bombardeados son dos o tres veces m谩s elevadas que los l铆mites mundiales de concentraci贸n de 2 a 3 mg/kg y las concentraciones en el agua son significativamente superiores a las tasas m谩ximas tolerables que establece la OMS. Estas pruebas, cada vez m谩s numerosas, convierten el problema de la prevenci贸n y de la respuesta a la contaminaci贸n por uranio empobrecido en una necesidad prioritaria.

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Nada protege de esta fuerza fundamental del universo.
(Albert Einstein).

La realidad de la guerra termonuclear se resume perfectamente en la afirmaci贸n de Albert Einstein que se帽ala que este tipo de energ铆a es suficiente para volar la Tierra [1]. El campo de batalla nuclear no se limita ya a un pa铆s o un continente sino que va mucho m谩s all谩 de las fronteras pol铆ticas y geogr谩ficas y transforma cada regi贸n una gran zona de guerra.

En caso de una guerra nuclear de tipo estrat茅gico que implicara un arsenal de 10.000 megatones, mil millones de personas morir铆an inmediatamente como consecuencia de las heridas directas combinadas (explosi贸n, calor y radiaciones), otros mil millones de personas sucumbir铆an por causa de las enfermedades provocadas por la radiaci贸n [2] y los sobrevivientes tendr铆an que vivir en un entorno expuesto a las secuelas radioactivas que tendr铆an efectos som谩ticos y gen茅ticos con consecuencias probablemente irreversibles para la biosfera.

La carrera armamentista nuclear

La primera explosi贸n experimental de una bomba at贸mica, bautizada como Trinity, tuvo lugar el 16 de julio de 1945 en 脕lamo Gordo, Nuevo M茅xico, Estados Unidos. En una millon茅sima de segundo, la primera bomba at贸mica produjo un calor de varios millones de grados cent铆grados al despedir m谩s de 400 is贸topos radioactivos y provocar una gran energ铆a de enlace cuya presi贸n era de varios miles de toneladas por cent铆metro cuadrado. Durante una fracci贸n de segundo, el n煤cleo de la bomba lleg贸 a estar 11 veces m谩s caliente que la superficie solar.

El tama帽o de la bola de fuego alcanz贸 varios cientos de metros ya que el n煤cleo de la bomba se mezcl贸 con 谩tomos de ox铆geno y de nitr贸geno, revelando el n煤cleo interno brillante de la explosi贸n. En un segundo, la tierra que se hab铆a vaporizado se convirti贸 en un hongo at贸mico de 3.000 metros de altura. A 150 millas de all铆, los viajeros de la Union Pacific Railway pudieron ver la bola de fuego. Testigos que viv铆an en Gallup, ciudad situada 235 millas al norte del lugar de la explosi贸n, pensaron que estaban viendo la explosi贸n de dep贸sito de municiones del ej茅rcito [3].

Veinte d铆as despu茅s del ensayo de Trinity, el seis de agosto de 1945 a las 8.15, tuvo lugar el lanzamiento de la bomba at贸mica sobre Hiroshima. 脡sta explot贸 sobre la ciudad, a 633 metros de altura. La explosi贸n vel贸 el sol, mat贸 a 130.000 personas, dej贸 inv谩lidas a 80.000 y 90.000 personas m谩s enfermaron a causa de los efectos radioactivos posteriores.

En pocas horas, cay贸 una lluvia negra, una capa de ceniza blanca cubri贸 el epicentro causando quemaduras en la piel de las personas. La mayor铆a de las v铆ctimas primarias murieron por causa de los efectos combinados del calor, de la presi贸n y de una enfermedad aguda provocada por la radiaci贸n. Hiroshima fue pr谩cticamente borrada del mapa [4].

Dos d铆as m谩s tarde, el 8 de agosto de 1945 a las 11.01, una bomba de plutonio bautizada Fat Man fue lanzada sobre Nagasaki. Como en Hiroshima, el sol desapareci贸 al levantarse el hongo at贸mico. La poblaci贸n de la ciudad borrada del mapa muri贸 de las mismas heridas combinadas que en Hiroshima. El hecho puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

La carrera nuclear arranc贸 en el oto帽o de 1948, cuando un equipo sovi茅tico comenz贸 a desarrollar una bomba rusa. Los ensayos continuaron paralelamente en Estados Unidos y la Uni贸n Sovi茅tica. Despu茅s de la muerte de Stalin, en 1953, la Uni贸n Sovi茅tica hizo estallar, el 12 de agosto, la primera bomba m贸vil de hidr贸geno. Se trataba de su segunda bomba termonuclear. D谩ndose cuenta de que los sovi茅ticos estaban ganando la carrera en el sector de las armas nucleares, Estados Unidos empez贸 a acelerar sus programas de ensayos.

En 1955 se hizo evidente que los ensayos perjudicaban irremediablemente la biosfera [5]. M谩s de 400 is贸topos radioactivos liberados por cada ensayo fueron identificados como la causa de la contaminaci贸n. Cuarenta de esos is贸topos representan un peligro para la salud humana. Cada mil toneladas liberadas generan varios gramos de radiois贸topos con propiedades t贸xicas para el organismo.

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Debido a su larga vida, a la desintegraci贸n beta y sus efectos sobre los huesos, el estroncio 90 constituye el principal riesgo. Adem谩s, los ensayos de armas nucleares han provocado accidentes. En 1958, un B-57 de la fuerza a茅rea estadounidense dej贸 caer una primera bomba at贸mica en los alrededores de Florence, Carolina del Sur. La bomba, que no estaba activada, no explot贸, pero dispers贸 material radioactivo por todo el pa铆s. Ese mismo a帽o, un B-52 dej贸 caer otra en Carolina del Norte. Luego hubo dos otros accidentes: en Tula, Groenlandia, y en Palomares, Espa帽a, donde dos bombas de plutonio contaminaron gran parte del territorio y de la costa atl谩ntica.

En 1958, luego de la cat谩strofe de Cheliabinsk-40, la Uni贸n Sovi茅tica suspendi贸 sus ensayos nucleares. Pero r谩pidamente los retom贸 en la regi贸n 谩rtica de Novaya Zembla y lanz贸, el 9 de septiembre de 1961, una bomba de 50 megatones. Mientras tanto en Estados Unidos se acumulaban los indicios reveladores de contaminaci贸n ambiental y el aumento de casos de c谩ncer, leucemia y otros entre las personas que hab铆an trabajado en el sector nuclear, lo que, sumado a los problemas de seguridad radiol贸gica, incitaron al desmantelamiento del enorme e incompetente aparato burocr谩tico de la Atomic Energy Commission. Esta fue substituida, en 1974, por la Energy and Research Administration and Nuclear Regulatory Agency (NRC).

En 1955, Bertrand Russell, Albert Einstein y otros nueve reputados cient铆ficos fundaron el Movimiento Pugwash, destinado a vigilar la proliferaci贸n y evitar la guerra nuclear. Hacia 1957 Pugwash comenz贸 una tarea que desemboc贸 en la firma de un tratado que prohib铆a los ensayos de armas at贸micas y la producci贸n de nuevos arsenales y vectores nucleares [6].

En 1969, Pugwash contribuy贸 a las negociaciones del Acuerdo sobre limitaci贸n de armas estrat茅gicas (SALT). Iniciativa que cont贸 con el apoyo de la campa帽a de Linus Pauling contra las armas at贸micas y la contaminaci贸n del ambiente. Tras la crisis con Cuba, la amenaza de un conflicto nuclear incit贸 a Kennedy y Jruschov a firmar, en 1963, un tratado de prohibici贸n de los ensayos nucleares en la atm贸sfera. Pero subterr谩neos se mantuvieron. El asesinato de Kennedy, la ca铆da de Jruschov y la guerra de Vietnam pusieron fin a la distensi贸n nuclear.

La posibilidad real de que la Uni贸n Sovi茅tica tomara la delantera a EU en los ensayos y el desarrollo de las armas nucleares condujo finalmente, en 1972, al tratado SALT I, que prohib铆a parcialmente el despliegue de sistemas de defensa antimisiles. La URSS dispon铆a ya de un sistema de ese tipo alrededor de Mosc煤 y Estados Unidos ten铆a uno en Dakota del Norte. Ocho a帽os m谩s tarde, la administraci贸n Reagan emprendi贸 las negociaciones SALT II, que desembocaron en una reducci贸n de armas (START), pero no condujeron a una limitaci贸n.

El presidente del Comit茅 Ejecutivo de la Conferencia Pugwash, Bernard Field, calific贸 aquella situaci贸n de 芦repetitious stupidity of this futile charade禄[7]. Paul Warnke, principal negociador del tratado SALT II, declar贸: 芦La triste historia del control de armamentos puede convertirse en el 煤ltimo cap铆tulo de la historia de la humanidad禄[8]. Desde la firma del Tratado de prohibici贸n parcial de los ensayos nucleares, en 1963, unos 50 ensayos tuvieron lugar cada a帽o, el 55% por parte de Estados Unidos, el 30% por parte de Rusia y el resto, un 15%, por parte de Francia, Inglaterra, China, India y Pakist谩n.

Como la tecnolog铆a de las comunicaciones por sat茅lite se desarrolla muy r谩pidamente, la proliferaci贸n de las armas nucleares implica que m谩s del 90% de la superficie del planeta constituye un blanco potencial. El n煤mero de armas at贸micas no representa ya una garant铆a para la seguridad de las naciones. Incluso despu茅s del derrumbe de la Uni贸n Sovi茅tica, siguen siendo un problema esencial de seguridad y el escenario pol铆tico internacional comprende nuevos riesgos. Entre esos riesgos figuran la retirada a corto plazo de Estados Unidos del Tratado sobre los Sistemas de Defensa antimisiles, la nueva doctrina del primer golpe y la aparici贸n de nuevos pa铆ses dotados de armas nucleares [9]. La amenaza nuclear subsiste y se alarga cada d铆a el listado de escenarios que incluyen el uso de la fuerza, actividades terroristas, cat谩strofes nucleares y ecol贸gicas y doctrinas de 芦destrucci贸n mutua asegurada禄.

Terrorismo nuclear y radiol贸gico

Despu茅s del 11 de septiembre de 2001, la posibilidad de ataques terroristas nucleares y radiol贸gicos suscit贸 m谩s atenci贸n. Antes de la cat谩strofe de Nueva York no se conced铆a mucha atenci贸n a ese tipo de posibilidades. El entrenamiento en materia de cuidados a las v铆ctimas de posibles cat谩strofes nucleares o radiol贸gicas era inexistente o se efectuaba s贸lo muy espor谩dicamente, incluso en las instituciones gubernamentales encargadas de mantener cierta capacidad de reacci贸n.

El mejoramiento de la preparaci贸n de los pa铆ses con vista a enfrentar los efectos agudos y cr贸nicos de las radiaciones, la contaminaci贸n ambiental, el impacto psicol贸gico y social y las consecuencias financieras de un ataque terrorista nuclear aparecen de nuevo como una prioridad de las naciones industrializadas [10]. Algunos se pronuncian por la doctrina de Von Clausewitz seg煤n la cual es conveniente encargar a las fuerzas armadas de prevenir los ataques de enemigos externos o de rechazarlos y atacar a otros pa铆ses si se estima que [tal acci贸n] puede ser de inter茅s internacional [11].

Los da帽os cr贸nicos provocados por las radiaciones han sido reevaluados a la luz de las posibles consecuencias del terrorismo nuclear sobre multitudes. La preparaci贸n para accidentes y ataques nucleares y radiol贸gicos debe contemplar tambi茅n las consecuencias sicol贸gicas, debido al hecho, ya comprobado, de que por cada v铆ctima directa habr铆a 500 personas que podr铆an sufrir trastornos sicol贸gicos y sicosom谩ticos dif铆ciles de diferenciar de las v铆ctimas realmente contaminadas [12].

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Aunque se ha analizado el uso de medicamentos como protecci贸n contra las radiaciones, los profesionales de la salud deber铆an estar concientes de los lamentables fracasos relacionados con los medios de protecci贸n contra las radiaciones. En el manejo de los da帽os nucleares y patol贸gicos, se ha pasado de las consecuencias imposibles de manejar de un conflicto nuclear estrat茅gico a medios que puedan permitir hacer frente a un gran n煤mero de v铆ctimas, lo que debe considerar esfuerzos interdisciplinarios. Resulta necesaria la realizaci贸n inmediata de grandes esfuerzos tendientes a desarrollar conceptos de manejo cl铆nico de las v铆ctimas de las radiaciones [14].

La mayor铆a de los pa铆ses que podr铆an ser blancos de un ataque terrorista no disponen de la log铆stica necesaria, sobre todo en las grandes ciudades donde la asignaci贸n de los medios financieros exigir铆a una reestructuraci贸n de las prioridades para poder responder a las consecuencias para la sociedad.

El plutonio est谩 considerado como la sustancia m谩s peligrosa que exista para el ser humano [18]. Si lo dispersamos en forma de polvo radioactivo o si llega a las redes de agua potable, unos pocos gramos bastan para contaminar una gran ciudad. El plutonio se ha vendido ilegalmente en mercados clandestinos, en particular en la ex Uni贸n Sovi茅tica, y ha llegado a diversas partes del mundo. La dispersi贸n de plutonio est谩 considerada como la peor modalidad de terrorismo [19].

Recientemente, m茅dicos de todo el mundo se sumaron a una agrupaci贸n de m谩s de mil organizaciones para cooperar, apoyar la eliminaci贸n de las armas nucleares y reducir los riesgos de las espantosas consecuencias del terrorismo nuclear y radiol贸gico [20].

Guerra radiol贸gica

Fue en mayo de 1991, en el Golfo P茅rsico, que se recurri贸 por primera vez al uso de armas radiol贸gicas, inaugurando una nueva modalidad: la 芦guerra CBRN禄 (qu铆mica, biol贸gica, radiol贸gica y nuclear).

Durante la primera guerra del Golfo, las municiones de uranio empobrecido dispersaron en la atm贸sfera millones de gramos de polvo radioactivo [22]. Sus consecuencias para la salud y el medio ambiente siguen siendo controvertidas y la discusi贸n va mucho m谩s all谩 del marco de la comunidad cient铆fica. Numerosos estudios confirman la toxicidad som谩tica y gen茅tica del uranio [23] [24] [25].

La experiencia sueco-canadiense de descontaminaci贸n radiol贸gica recientemente efectuada en Urnea, Suecia, mostr贸 que dos m茅todos corrientes de descontaminaci贸n de blindados ligeros contaminados eran en realidad ineficaces: el vapor y los chorros de agua a altas presiones [26]. Esto demuestra la necesidad de mejorar la capacidad de reacci贸n de las estructuras sanitarias p煤blicas ante un caso de guerra radiol贸gica o de ataque terrorista [27].

La actual ausencia de estrategia de conjunto para enfrentar una amenaza de uso terrorista de sistemas de dispersi贸n de materias radioactivas (RDD) (o 芦bombas sucias禄) subraya la necesidad de una mejor coordinaci贸n de la capacidad de reacci贸n ante los peligros qu铆micos, biol贸gicos, radiol贸gicos y nucleares en la actual situaci贸n de combinaci贸n de armas cl谩sicas y armas in茅ditas [28].

La defensa m茅dica contra la guerra radiol贸gica es uno de los aspectos m谩s descuidados de la ense帽anza m茅dica actual [31]. El terrorismo radiol贸gico y nuclear constituye la mayor amenaza de la sociedad moderna ya que la proliferaci贸n nuclear ha permitido que las organizaciones subversivas puedan conseguir f谩cilmente material nuclear [32].

La cuesti贸n de los efectos sobre el ambiente y la salud debe llevar a abordar el problema de la descontaminaci贸n y la asignaci贸n de recursos tendientes a salvar vidas, reducir los riesgos sanitarios y preservar la cultura, la biodiversidad y la integridad de los lugares contaminados [35].

Los esfuerzos en esos sectores han dejado que desear en el pasado. Se descuid贸 sobre todo la entrega de indemnizaciones justas a las v铆ctimas de los efectos radioactivos en Utah y Nevada (EU). Una b煤squeda ineficaz y un sistema insuficiente de indemnizaci贸n de las v铆ctimas de c谩nceres provocados por la exposici贸n a las radiaciones y la persistente controversia sobre la interpretaci贸n que hace el gobierno de las radiaciones de bajo nivel provocaron el descontento de las poblaciones contaminadas durante los ensayos nucleares [36].

Un reciente informe brit谩nico resulta igualmente sospechoso en cuanto al an谩lisis que hace de la mortalidad y de la incidencia de c谩nceres entre quienes participaron en los ensayos atmosf茅ricos de armas nucleares y en los programas experimentales. El informe contiene una conclusi贸n provocadora: la mortalidad general entre los sobrevivientes de los ensayos nucleares brit谩nicos ser铆a inferior a la de la poblaci贸n en general [37] .

Desde Galileo ante la Inquisici贸n
a las investigaciones sobre el uranio

En nuestros d铆as la libertad de la ciencia no es nada diferente de lo que fue en el pasado. Lo que viven los cient铆ficos de hoy recuerda el juicio de Galileo en la Inquisici贸n en 1610. La controversia sobre los resultados de los estudios del Dr. Ernest Sternglass sobre los 铆ndices de mortalidad infantil y juvenil en el Estado de Nueva York influenciados por los ensayos nucleares y las consecuencias radioactivas acab贸 con su carrera como universitario y como cient铆fico.

Cuando su art铆culo, ya cl谩sico [38], sobre la muerte de ni帽os como consecuencia de las radiaciones apareci贸 en 1969 en el Bulletin of Atomic Scientists, el redactor jefe de la publicaci贸n le confi贸 que Washington lo hab铆a presionado para que no lo publicara. El f铆sico Freeman Dyson escribi贸, en una carta enviada como lector a la misma revista: 芦Si las cifras que presenta Sternglass son correctas, y creo que lo son, se trata de un buen argumento contra la defensa antimisiles禄. Sternglass consideraba que la muerte de ni帽os se deb铆a al estroncio de la lluvia radioactiva. Cuando su estimado de cerca de 400.000 muertos fue presentado al Dr. John Gofman, director m茅dico del Lawrence Livermore National Laboratory, 茅ste reevalu贸 su propia investigaci贸n.

Luego de corregir ciertas cifras, concluy贸 que incluso utilizando un modelo estoc谩stico, las directivas ligadas al riesgo por unidad de radiaci贸n eran 20 veces demasiado elevadas para resultar confiables. Conclu铆a tambi茅n que el riesgo era m谩s importante en casos de dosis bajas de radiaciones que en casos de dosis elevadas. Agregaba que las muertes por c谩ncer provocados por los ensayos nucleares y las lluvias radioactivas eran m谩s de 30.000 al a帽o. Su trabajo fue entregado al Committee on Underground Nuclear Testing presidido por el senador E. Muskie. Este lo transmiti贸 al presidente del Joint Committee on Atomic Energy, el senador C. Holifield. Este 煤ltimo cit贸 a Gofman en Washington y lo amenaz贸 abiertamente: 芦Los hundimos a ellos y lo hundiremos a usted禄. En 1973, v铆ctima de su propia integridad, Gofman perdi贸 su empleo en el laboratorio. La Atomic Energy Commission fue disuelta en 1974 [39].

Reexamen de la toxicidad del uranio

El riesgo fatal que presentan los is贸topos de uranio para el ambiente y la salud humana fue especificado durante dos siglos de investigaciones. Sin embargo los especialistas en salud reciben una formaci贸n incorrecta en lo tocante a la radiotoxicidad de base y la toxicolog铆a qu铆mica de los is贸topos de uranio [40]. Los an谩lisis recientes de los efectos potenciales de las RDD sobre la salud se basan esencialmente en los datos de los sobrevivientes japoneses de los bombardeos at贸micos, los ensayos nucleares y las investigaciones de laboratorio.

En la literatura especializada, sobre todo la que tiene que ver con las investigaciones de los 煤ltimos cinco a帽os, abundan los balances de trabajos interdisciplinarios sobre los efectos de los act铆nidos y los is贸topos de uranio. La confirmaci贸n de los casos de c谩ncer de la tiroides [41], de carcinoma hepatocelular [42], de leucemia [43] y de los riesgos que representa la exposici贸n aguda o cr贸nica al uranio [44], revel贸 la importancia de las consecuencias som谩ticas y gen茅ticas de la contaminaci贸n provocada por 茅stos. Su correlaci贸n con los ensayos atmosf茅ricos de armas nucleares fue confirmada nuevamente en informes recientes sobre los 铆ndices de act铆nidos en los mam铆feros marinos del Pac铆fico norte, netamente asociados a a帽os de ensayos nucleares y lluvias radioactivas [45].

El reexamen de los estudios sobre los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki muestra no s贸lo el impacto f铆sico sino tambi茅n el efecto psicol贸gico que ejercen las armas at贸micas en las personas: trastornos siqui谩tricos, ansiedad, somatizaci贸n de s铆ntomas [46]. Este reexamen indica claramente que existen efectos sicol贸gicos a largo plazo que deben ser tomados en consideraci贸n durante la preparaci贸n para futuros conflictos.

Otro informe reciente sobre los sobrevivientes de Nagasaki indica que los efectos de las radiaciones en los sobrevivientes deben representar un aspecto esencial del manejo de los cuidados m茅dicos durante los futuros conflictos [47]. Los datos actuales sobre los ensayos nucleares muestran que la mortalidad infantil, los nacimientos prematuros y las muertes fetales est谩n ligados, en Estados Unidos, a la exposici贸n a las radiaciones [48].

Las consecuencias de la contaminaci贸n radioactiva sobre la salud y el medio ambiente han sido reevaluadas en numerosos lugares de ensayos nucleares, como el de Krasnoyarsk, en Siberia [49], en Kazajst谩n [50], en los montes Altai [51], el de Semipalatinsk, en Kazajst谩n [52], el del Techa, en el Ural [53], entre el personal del complejo nuclear de Mayak [54], en la Rep煤blica de Sakha (Yakutia) [55], en la isla de Amchitka, en Alaska [56], en Finlandia y en Noruega [57].

Estas informaciones permiten evaluar correctamente los riesgos cuando se trata de prepararse para enfrentar una crisis sanitaria extrema provocada por el uso de armas nucleares y radiol贸gicas en caso de guerra o de ataque terrorista [58]. El conocimiento actual de la dispersi贸n de los radionucleidos [59] liberados en la biosfera, en el mundo entero, sobrepasa ampliamente el marco de la investigaci贸n experimental y de los cuidados a las v铆ctimas de las radiaciones. Esta tiene implicaciones sobre el futuro del planeta [60] .

Investigaciones actuales sobre las consecuencias sanitarias de las armas de uranio

La m谩s importante contaminaci贸n por radionucleidos tuvo lugar en 1991, durante la primera guerra del Golfo. El uranio empobrecido utilizado en las armas antitanques contamin贸 el territorio de Iraq exponiendo de forma cr贸nica, a la poblaci贸n y a los soldados, al polvo, a los vapores y a los aerosoles del uranio empobrecido. Algunos soldados de las tropas de la coalici贸n fueron heridos por pedazos de obuses de uranio empobrecido.

La aleaci贸n de las armas de uranio empobrecido contiene un 99,8% de U-238 que emite el 60% de radiaciones alfa, beta y gamma del uranio natural. El uranio empobrecido es un metal pesado, 1,6 veces m谩s denso que el plomo. Es organ贸tropo, o sea que se fija sobre los 贸rganos, como los tejidos esquel茅ticos y se mantiene all铆 por largo tiempo. Al disolverse poco a poco, los is贸topos de uranio son eliminados. Estos han sido detectados en la orina de ex combatientes de la guerra del Golfo, 10 a帽os despu茅s de que 茅stos los absorbieran por inhalaci贸n o mediante heridas provocadas por pedazos de obuses.

Estudios sobre su repartici贸n en los tejidos demuestran la acumulaci贸n de uranio empobrecido en los huesos, los ri帽ones, el sistema reproductor, el cerebro y los pulmones, lo cual provoca efectos genot贸xicos, mutaciones y efectos cancer铆genos, as铆 como alteraciones de la reproducci贸n y trastornos terat贸genos [61].

Se ha detectado contaminaci贸n interna provocada por los is贸topos de uranio empobrecido en ex combatientes brit谩nicos, canadienses y estadounidenses de la primera guerra del Golfo 9 a帽os despu茅s de su exposici贸n al polvo radioactivo. Tambi茅n identificaron estos is贸topos en los pulmones, el h铆gado, los ri帽ones y los huesos de un ex combatiente canadiense durante su autopsia. Estudios efectuados en 1992, a partir de conteos de cuerpo entero, sugieren la presencia de uranio en el organismo y la orina de ex combatientes contaminados [62].

Dificultades log铆sticas as铆 como la controversia sobre el uranio empobrecido retrasaron la realizaci贸n de estudios m谩s profundos hasta 1998, a帽o en que los veteranos de la primera guerra del Golfo fueron sometidos a un an谩lisis por activaci贸n neutr贸nica. Aunque este m茅todo est谩 destinado a la detecci贸n de peque帽as cantidades de uranio, su uso precoz permiti贸 comprobar una contaminaci贸n importante. Los estudios fueron presentados al congreso internacional de la Radiation Research Society , celebrado en Dubl铆n, en 1998.

Las investigaciones han seguido avanzando desde que se detectaron y se midieron cantidades de uranio empobrecido en el organismo de los ex combatientes hasta la actual evaluaci贸n de los efectos cl铆nicos de la contaminaci贸n por uranio entre los veteranos de la primera guerra del Golfo, civiles iraqu铆es, soldados y civiles de los Balcanes, civiles afganos y, m谩s recientemente, entre las poblaciones de la franja de Gaza y de Cisjordania.

El uranio empobrecido, desecho poco radioactivo del enriquecimiento isot贸pico del uranio natural, ha sido identificado sin lugar a dudas como un elemento contaminante presente en las zonas de conflicto militar ya mencionadas. Su papel etiol贸gico en la aparici贸n del s铆ndrome de la guerra del Golfo ha sido objeto de constantes controversias desde esa guerra. Las pruebas, bien documentadas, de la toxicidad qu铆mica y radiol贸gica de los is贸topos de uranio han sido objeto recientemente de un gran n煤mero de investigaciones y de informes cient铆ficos sobre sus efectos organot贸xicos capaces de provocar mutaciones y sus efectos terat贸genos y cancer铆genos [63].

Nuevos estudios de biodistribuci贸n efectuados en animales de laboratorio en cuyos cuerpos se implantaron peque帽os fragmentos de uranio empobrecido confirmaron que los resultados de estudios de biodistribuci贸n anteriores seg煤n los cuales los ri帽ones y los huesos sirven de blanco a los is贸topos de uranio, al igual que otros punto de los sistemas linf谩tico, respiratorio, reproductor y del sistema nervioso central [64].

Los estudios que tienen que ver con los efectos del uranio empobrecido sobre el sistema nervioso central han confirmado su retenci贸n en varias zonas del hipocampo. Tambi茅n se han observado modificaciones electrofisiol贸gicas del sistema nervioso de las ratas a las que se implantaron peque帽os fragmentos de uranio empobrecido [65].

La posibilidad de efectos capaces de provocar mutaciones debido a la contaminaci贸n interna con uranio empobrecido ha sido sugerida recientemente por la correlaci贸n temporal entre el uranio implantado y la expresi贸n onc贸gena de los tejidos [66], as铆 como por una inestabilidad gen贸mica [67]. Se confirma el riesgo de c谩ncer provocado por el uranio empobrecido [68].

Los datos recogidos en seres humanos son muy importantes cuando se analizan a la luz de las pruebas recientes de los efectos mut谩genos de las part铆culas alfa sobre las c茅lulas madre y las inestabilidades cromos贸micas de las c茅lulas de la m茅dula 贸sea que causan las radiaciones alfa [71] [72].

Las implicaciones pr谩cticas de esos estudios son importantes, teniendo en cuenta el hecho de que m谩s del 10% de todas las muertes por c谩ncer en Estados Unidos se deben a un dep贸sito pulmonar de part铆culas alfa [77]. Tambi茅n resultan igualmente importantes debido a la inestabilidad gen贸mica de las c茅lulas bronquiales humana que provocan las part铆culas alfa, lo cual est谩 bien documentado [78]. Las c茅lulas pulmonares humanas han resultado ser m谩s sensibles a los efectos nocivos de las part铆culas alfa que las de la mayor铆a de los animales de laboratorio.

Los pulmones siguen siendo la principal puerta de entrada de los is贸topos de uranio al organismo, mientras que el blanco final son los tejidos esquel茅ticos. Estudios muy recientes sobre la exposici贸n cr贸nica al uranio en su estado mineral natural aportan argumentos de car谩cter probatorio a favor de los riesgos de tumores pulmonares, tanto benignos como malignos [80].

S铆ndromes de las guerras del Golfo y de los Balcanes

Durante la primera guerra del Golfo, por lo menos 350 toneladas m茅tricas de uranio empobrecido se depositaron en tierra y entre 3 y 6 millones de gramos de aerosoles de uranio empobrecido fueron liberados en la atm贸sfera. El resultado fue que la aparici贸n del s铆ndrome de la guerra de Golfo, es un trastorno multiorg谩nico invalidante de tipo complejo. Al principio, se crey贸 que era provocado por la inhalaci贸n de arena del desierto (enfermedad de Al-Eskan). Desde aquel entonces, ya ha sido objeto de diferentes descripciones y denominaciones, cuyo n煤mero parece ser inversamente proporcional a los conocimientos reales que tenemos de dicha enfermedad.

Los s铆ntomas de esta enfermedad progresiva son tan numerosos como sus denominaciones: fatiga invalidante, dolores m煤sculo-esquel茅ticos y articulares, dolores de cabeza, trastornos neurosiqui谩tricos, cambios bruscos del estado de 谩nimo, confusi贸n mental, trastornos de la visi贸n, trastornos en la locomoci贸n, p茅rdida de la memoria, linfoadenopat铆as, deficiencia respiratoria, impotencia, alteraciones morfol贸gicas y funcionales del sistema urinario. Este s铆ndrome fue primeramente subestimado y, posteriormente, fue reconocido como un s铆ndrome progresivo. Tratado a veces como una enfermedad imaginaria, ha sido calificado sucesivamente de variante cr贸nica del s铆ndrome de fatiga cr贸nica y de stress post-traum谩tico, para ser finalmente reconocido, en algunos pa铆ses, como una entidad diferente.

Se ha tratado de evitar la realizaci贸n de investigaciones objetivas en materia de etiolog铆a y de patogenia sobre el s铆ndrome de la guerra del Golfo retrasando los estudios cl铆nicos, orient谩ndolos mal e incluso oponi茅ndose a su realizaci贸n, lo cual ha tenido efectos nefastos en las carreras de ciertos cient铆ficos cuyos estudios cl铆nicos no respond铆an a los intereses industriales o pol铆ticos. Nuestra actual comprensi贸n de su etiolog铆a est谩 lejos de ser satisfactoria. Algunos autores suponen que las causas incluyen a las mareas negras y los incendios de pozos de petr贸leo, otros acusan a las vacunas preventivas y un tercer grupo se encaminan hacia agentes biol贸gicos o qu铆micos, as铆 como hacia modificaciones multifactoriales y no espec铆ficas del sistema inmunol贸gico y la exposici贸n a los aerosoles de uranio empobrecido [84].

La falta de coordinaci贸n de los esfuerzos de investigaciones interdisciplinarias hace que ese s铆ndrome complejo, provisionalmente llamado 芦s铆ndrome de los Balcanes禄 est茅 entrando en su segunda d茅cada de confusi贸n. La cuesti贸n de los criterios que permiten clasificarlo sigue sin ser resuelta [85]. El mejor ejemplo de la diversidad de clasificaciones es la diversidad de sus denominaciones. El an谩lisis factorial de Haley llega a 6 categor铆as predominantes que comprenden 3 s铆ndromes menores [86].

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Otros intentos de clasificaci贸n comprenden denominaciones tales como, entre otras muchas, s铆ndrome neuro-inmunitario, s铆ndrome mucocut谩neo-intestinal-reumatismal del desierto, s铆ndrome de stress postraum谩tico, etc. [87]. Algunas de las supuestas causas, como las mareas negras, los incendios de pozos de petr贸leo y el polvo de arena que podr铆an corresponder a la primera guerra del Golfo, no pueden ser consideradas como factores etiol贸gicos en el conflicto de los Balcanes.

Sin embargo, las armas antitanque s铆 fueron utilizadas en ambos conflictos. Las pruebas, cada vez m谩s numerosas en la literatura reciente, de una contaminaci贸n interna con uranio empobrecido entre los veteranos de la primera guerra del Golfo contradicen en ambos casos continuos intentos de minimizar su existencia. La eliminaci贸n de is贸topos de uranio empobrecido entre los soldados contaminados y enfermos se mantiene m谩s de 10 a帽os despu茅s de la exposici贸n, en el caso de la guerra del Golfo, y m谩s de 7 a帽os despu茅s del conflicto de los Balcanes. La mayor铆a de los otros factores sugeridos deber铆an ser reexaminados en el marco de un estimado de la semi-vida biol贸gica del uranio empobrecido y de los posibles impactos sanitarios progresivos sobre el organismo [88].

Resulta deplorable la ausencia de investigaciones serias y exhaustivas sobre la correlaci贸n entre estos s铆ndromes y la contaminaci贸n por uranio empobrecido. La mayor铆a de los estudios que sugieren la ausencia de efectos som谩ticos del uranio empobrecido en las zonas de conflicto de Bosnia Herzegovina [89] no muestran 铆ndices reales de is贸topos de uranio en muestras provenientes del medio ambiente o de seres humanos. Sus conclusiones no pueden por tanto ser evaluadas de manera objetiva al no existir una cuantificaci贸n de la concentraci贸n y de la correlaci贸n de is贸topos de uranio.

Al mismo tiempo, no existe explicaci贸n cre铆ble para el fuerte aumento de los 铆ndices de c谩ncer entre los veteranos de la primera guerra del Golfo [90]. Y no existen programas de investigaci贸n objetivos e independientes sobre estas interrogantes, exceptuando las investigaciones del Uranium Medical Research Center (UMRC). El UMRC es la 煤nica instituci贸n que ha efectuado continuamente investigaciones sobre la contaminaci贸n interna por uranio empobrecido, lo que ha permitido identificar del 0,2 al 0,33% de U235 entre veteranos de la primera guerra del Golfo, lo cual indica una concentraci贸n de uranio en la orina de 150 ng/l en el momento de la exposici贸n, mientras que la poblaci贸n no expuesta del Golfo registraba 铆ndices situados entre el 0,7 y el 1,0% de U235, lo cual indica una concentraci贸n de uranio en la orina de 14 ng/l solamente 70.

Estudios realizados en Afganist谩n

Aunque los estudios del UMRC sobre el an谩lisis de la orina de los ex combatientes de la primera guerra del Golfo hayan sido efectuados varios a帽os despu茅s de la exposici贸n, las investigaciones m谩s recientes basadas en el examen de muestras biol贸gicas y medio ambientales han coincidido con la Operaci贸n Libertad Inmutable (OEF) realizada en Afganist谩n desde 2001, lo que signific贸 llevar a cabo un estudio en un momento cercano al del conflicto. El primer equipo del UMRC tuvo acceso a las instalaciones fijas, ya que el equipamiento militar m贸vil no hab铆a sido desplazado ni llevado a lugar seguro.

Los estudios del UMRC en 谩reas pobladas de Jalalabad, Spin Gar, Tora Bora y el aeropuerto de Kabul identificaron a civiles que presentaban los mismos s铆ntomas observados durante la primera guerra del Golfo y la de Los Balcanes: debilitamiento f铆sico, dolores de cabeza, dolores musculares y 贸seos, trastornos respiratorios, tos seca y persistente, dolores tor谩xicos, trastornos gastrointestinales, s铆ntomas neurol贸gicos, perdida de la memoria, ansiedad y depresi贸n. Muestras de orina de 24 horas de sujetos sintom谩ticos y de sujetos asintom谩ticos fueron recogidas siguiendo los siguientes criterios:

1) Aparici贸n de s铆ntomas coincidente con los bombardeos,
2) Sujetos presentes en la zona de bombardeos;
3) Manifestaciones cl铆nicas.

Los sujetos del grupo de comprobaci贸n fueron escogidos entre los residentes asintom谩ticos de zonas bombardeadas. Un estimado de la contaminaci贸n medioambiental hab铆a sido efectuado gracias a un an谩lisis de muestras de suelo, de polvo [91], de escombros, de agua potable [92] y la recolecci贸n de muestras ambientales despu茅s de los impactos.

Todas las muestras fueron objeto de un an谩lisis de la concentraci贸n y de la correlaci贸n de cuatro is贸topos de uranio: U-234, U-235, U-236 Y U-238 mediante un espect贸metro multicolector de masa con fuente de ionizaci贸n por plasma con cuplaje inductivo, en los laboratorios del British Geological Survey de Nottingham (Inglaterra).

Los primeros resultados sobre la provincia de Nangarhar mostraron un significativo aumento de eliminaci贸n urinaria de uranio en todos los sujetos, en una proporci贸n media superior en m谩s de 20 veces a la de las personas no expuestas. El an谩lisis de las correlaciones isot贸picas revel贸 la presencia de uranio empobrecido [93]. An谩lisis de muestras realizados durante un segundo viaje cient铆fico, en 2002, revelaron concentraciones de uranio hasta 200 veces m谩s elevadas que entre los miembros del grupo de comprobaci贸n. Esos 铆ndices elevados de eliminaci贸n de uranio total fueron comprobados en los distritos de Tora Bora, de Yaka Toot, de Lal Mal, de Makam Khan Farm, de Arda Farm, de Bibi Mahro, de Poli Cherki y en el aeropuerto de Kabul.

Los dos viajes permitieron descubrir id茅nticas presencias de uranio no empobrecido en todas las zonas estudiadas del este de Afganist谩n. Las 铆ndices de uranio registrados en las muestras de suelo recogidas en lugares bombardeados durante la Operaci贸n Libertad Inmutable eran de 2 a 3 veces m谩s elevados que los 铆ndices de concentraci贸n de 2-3 mg/kg observados en el mundo. Las concentraciones en el agua eran significativamente m谩s elevadas que los 铆ndices m谩ximos que tolera la OMS.

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Se mantendr谩n estudios longitudinales de ex combatientes de la primera guerra del Golfo y de la poblaci贸n del este de Afganist谩n, al igual que la realizaci贸n de investigaciones sobre las enfermedades no explicadas a煤n entre los veteranos de la segunda guerra del Golfo. Estudios cl铆nicos organizados en centros m茅dicos universitarios internacionales e instituciones de investigaci贸n evaluar谩n los efectos del uranio empobrecido y del uranio no empobrecido en los sistemas renal y respiratorio mediante m茅todos modernos de morfolog铆a funcional y de imagen inform谩tica. Los estudios en el terreno se est谩n extiendo actualmente a las poblaciones civiles de Iraq, de la franja de Gaza, de los Balcanes y de nuevas regiones de Afganist谩n.

Nuestros estudios confirman el descubrimiento de U-236 en muestras de suelo de lugares bombardeados en Kosovo y la presencia de part铆culas de uranio empobrecido. Estas muestras conten铆an cientos de part铆culas por cada miligramo de suelo contaminado.

Conclusi贸n

La guerra CBRN moderna y la posibilidad que terroristas utilicen clandestinamente dispositivos para la dispersi贸n de materias radioactivas recientes en una nueva dimensi贸n al manejo de grandes masas de v铆ctimas. El papel de la medicina en la guerra nuclear y radiol贸gica se ve limitado por causa de la universal falta de capacidades que permitir铆an enfrentar las complejas consecuencias del s铆ndrome radiol贸gico agudo, de las heridas combinadas o de la contaminaci贸n de la biosfera y de la poblaci贸n humana.

Enfermedades recientes, cuya etiolog铆a no ha sido explicada a煤n, la patog茅nesis y las manifestaciones cl铆nicas obligan a los m茅dicos a intervenir en momentos en que las modalidades de tratamiento plantean problemas no resueltos a煤n. Los efectos nocivos de los radionucl茅idos que han ido deposit谩ndose en el organismo como consecuencia de los conflictos militares de las 煤ltimas d茅cadas, en particular los efectos de los is贸topos de uranio, son abundatemente abordados en la literatura reciente.

Suscitando los inevitables progresos de una investigaci贸n objetiva y no sesgada tendiente a aclarar las enfermedades inexplicadas que se han producido despu茅s de los conflictos, la necesidad de an谩lisis interdisciplinarios bien preparados y coordinados sobre las consecuencias medioambientales y m茅dicas de la guerra CBRN generar谩 conocimientos profundos en ese exigente cap铆tulo de la ciencia m茅dica.

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* Traducido al espa帽ol a partir de la traducci贸n al franc茅s proveniente de Horizons et d茅bats.

Esta versi贸n es un resumen del original. En el peri贸dico digital de la Red Voltaire el art铆culo in extensu, que puede leerse en castellano <fontcolor=禄blue禄>aqu铆, donde se encontrar谩n enlaces a otros materiales relacionados.

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