Jul 20 2018
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OpiniónSociedad

Narco-estados contra la libertad

La riqueza acumulada por el uno por ciento está siendo blindada por una alianza entre las redes del narcotráfico y sectores del aparato estatal, que sirven a los intereses de las grandes multinacionales pero se han conformado, a la vez, como un importante factor de poder. Esta alianza opera despejando territorios para los emprendimientos minero-energéticos, de los que se beneficia creando amplios espacios bajo su control que utiliza para lubricar sus negocios ilegales.

Reci√©n en a√Īos previos empiezan a publicarse an√°lisis sobre esta realidad que, bajo el nombre de narcotr√°fico, designa un modo de dominaci√≥n y control de las poblaciones. No deber√≠amos perder de vista que los narco-estados no son desviaciones de la tradici√≥n de los estados-naci√≥n, sino su nueva configuraci√≥n a la medida del extractivismo/cuarta guerra mundial, lo que complejiza tanto las resistencias de los sectores populares como la lucha emancipatoria en general.Imagen relacionada

La conformación de narco-estados (y narco-instituciones) parece estar creciendo y no se restringe al espacio latinoamericano. En algunos países de Europa las mafias aliadas con políticos consiguen sentar sus reales en municipios y hasta en regiones enteras, llegando a influir de forma determinante en la configuración del mapa político, en particular en Italia.

En varios pa√≠ses de Am√©rica Latina esta alianza opera junto a las iglesias evang√©licas y pentecostales, sobre todo en Brasil y Colombia, donde apoyan a los partidos y candidatos de la derecha, aunque algunas de ellas llegaron a sostener durante a√Īos al gobierno de Lula para dar luego un brusco giro en sentido contrario.

En los meses recientes reapareci√≥ un violento conflicto por el control de la ciudad de Medell√≠n (Colombia), que hab√≠a sido colocada como paradigma de la pacificaci√≥n de una de las ciudades m√°s violentas, gracias a una gesti√≥n municipal que utiliz√≥ la arquitectura urbana para generar una cultura de paz. El rebrote de la violencia en esta ciudad-escaparate, muestra tanto los l√≠mites de las pol√≠ticas p√ļblicas para controlar el narcotr√°fico, as√≠ como desnuda sus alianzas y modos de operar.

Un excelente reportaje del periodista Camilo Alzate sobre la guerra en curso en la Comuna 13, asegura que ¬ęla ciudad de los prodigios econ√≥micos est√° bajo el control de las mafias¬Ľ y agrega una frase reveladora: ¬ęEl poder real que necesita el poder formal¬Ľ (goo.gl/6DKjTg). Luego de la gesti√≥n progresista del alcalde Sergio Fajardo (2004-2007) la ciudad se hab√≠a convertido en la vidriera de la pacificaci√≥n y cobij√≥ foros internacionales de negocios para las √©lites globales.

Resultado de imagen para medellin colombia inseguridadEn algunos pa√≠ses, como en Uruguay durante la presidencia de Jos√© Mujica, se puso a Medell√≠n como ejemplo del combate exitoso a la delincuencia, que se resolver√≠a construyendo espacios deportivos, bibliotecas p√ļblicas y lugares de encuentro donde los j√≥venes descubrir√≠an las maravillas de la vida y se alejar√≠an de las bandas criminales.

La idea de fondo es que una buena gesti√≥n puede resolver las desigualdades estructurales sin tocar privilegios, incluyendo la corrupci√≥n end√©mica del aparato estatal. Se recuper√≥ el concepto de ¬ęacupuntura urbana¬Ľ que hab√≠a funcionado d√©cadas antes en la brasile√Īa Curitiba, para resolver problema sociales mediante intervenciones puntuales en la ciudad.

Lo cierto es que aquella experiencia for export, fracas√≥ sin que los responsables dieran la cara. Los dirigentes sociales de la Comuna 13 le dijeron a las autoridades: ¬ęNo confiamos en la institucionalidad, y sobre todo no confiamos en la polic√≠a¬Ľ. Y concluyen: ¬ęSi la comunidad no puede confiar en la polic√≠a, ¬Ņqu√© nos queda?¬Ľ.

Este es el punto central. No hay políticas sectoriales para resolver el problema del narcotráfico, porque ya se ha integrado en el aparato estatal, el verdadero poder que utiliza las instituciones. En Medellín hay centenares de amenazados y desplazados por las bandas criminales que impusieron un toque de queda permanente en las noches. La policía se limita a atacar a los jóvenes a los que considera siempre sospechosos, mientras protege a las mafias.

En varias visitas a Medellín pude comprobar cómo en las comunas este poder narco controla el transporte forzando a los choferes a pagarles cuota, así como a todos los comercios a partir de un límite territorial que ellos controlan. El negocio de las garrafas de gas, de los celulares y la televisión, están todos en manos de los narcos, en una amplia geografía que va desde Medellín a Río de Janeiro, pasando por buena parte de las ciudades del continente.

¬ŅC√≥mo se desmonta este poder narco-estatal?

Imposible hacerlo desde adentro, como demuestran todas las experiencias conocidas.

Para los movimientos antisistémicos es un tema central, ya que este poder se dedica a destruir toda organización popular porque ambicionan el control completo de los territorios. Por lo que conocemos, sólo organizándonos al margen de estos poderes será posible construir movimientos emancipatorios sólidos y duraderos.

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