Nov 3 2014
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Política

Neoautoritarismo en Paraguay

Cuando el poder no encuentra topes que lo contengan se desborda. Y es (casi) imposible que bajo tal circunstancia no se produzcan abusos: exabruptos destinados a reforzar la posici√≥n desde donde se posee la responsabilidad ‚Äďconvertida, por falta de l√≠mites, en privilegio‚Äď de determinar el curso de las cosas.

El poder desbordado se convierte en abusivo y el poder abusivo desafiado suele transformarse en violento (violencia explicitada en símbolos o en materialidades), pues para sostenerse precisa neutralizar las resistencias. La violencia del poder abusivo vuelve dificultosa la convivencia humana bajo el signo de la cordura.

Si se mira al Paraguay actual no se puede menos que visualizar la escalada de hechos que ratifican la descomposición de la política (entendida en un sentido democrático) a expensas de un renovado autoritarismo. Es que el viejo poder reconcentrado bajo la figura y las huestes del dictador entre 1954 y 1989 nunca fue contestado de manera suficiente como para erradicarlo definitivamente o para siquiera matizarlo de manera estable bajo los límites democráticos. Preso de un proceso que nada más reacondicionó al sistema político para preservar el poderío de los sectores enriquecidos y beneficiados bajo el régimen, el Paraguay entre 1989 y 2008 vivió una transición sin alternancia. Después se vino el interregno del gobierno de Fernando Lugo, pero luego del golpe, en junio de 2012, el país volvió a una vieja y aparentemente imperecedera hegemonía: la del Partido Colorado (Asociación Nacional Republicana, ANR). Partido co(n)fundido con el Estado y que dentro de sus márgenes supo cobijar, también, al autoritarismo stroesnista.

Dado el contexto, el prefijo ‚Äúneo‚ÄĚ quiz√°s ni siquiera sea necesario para identificar los rasgos comunes al conjunto de abusos autoritarios te√Īidos del estilo stroesnista que est√°n asolando en estos d√≠as al Paraguay, tanto dentro como fuera de sus propias fronteras.

La violencia de ese stroesnismo que nunca se fue se hizo patentemente dolorosa con el asesinato de dos personas por parte de sicarios en el norte del pa√≠s: un periodista, Pablo Medina, y una joven que lo estaba acompa√Īando en su recorrido, Antonia Maribel Almada, de apenas 19 a√Īos. Como responsables se se√Īala a sectores vinculados con el narcotr√°fico, que hac√≠a ya tiempo ven√≠an amenazando al periodista. Lo m√°s grave del caso es la supuesta vinculaci√≥n de un intendente de la ANR con el crimen: y peor a√ļn es que ya siendo candidato al cargo, en 2010, circulaban denuncias acerca de sus nexos con el crimen organizado en torno de las drogas. El stroesnismo debe ser se√Īalado si se quiere poner a este crimen en su contexto de m√°s largo plazo. Recordemos que a Santiago Leguizam√≥n lo asesinaron hace 23 a√Īos, en 1991, apenas iniciada la transici√≥n a la democracia. Y no debe olvidarse qui√©n fue el primer presidente de dicho per√≠odo, un general que como m√≠nimo fue seriamente sospechoso de tener relaciones con el macabro negocio del narco. La dictadura cay√≥ cuando dicho negocio ya estaba floreciente, con participaci√≥n o anuencia de poderes pol√≠ticos enquistados en el Estado. Ninguna narcorrep√ļblica (palabra repetida en estos d√≠as de conmoci√≥n) nace de la nada. Cuando se hace plenamente patente es porque ya lleva tanto tiempo que ha ganado suficiente confianza como para mostrarse en su esplendor, sin tapujos. As√≠ es ya en Paraguay, como en otras tantas latitudes de Am√©rica latina.

El asesinato es el despliegue extremo del poder autoritario instalado. Esto se ratifica en los 115 casos de campesinos asesinados en el marco de la lucha por la tierra entre 1989 y 2013 ‚Äďincluidos los del caso Curuguaty‚Äď, documentados en el Informe Chokokue de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy). Asesinato como forma nada singular, ya que el neoautoritarismo se manifiesta de manera diversa y apabullante en otros numerosos hechos. Se inscribe en el cuerpo de Rub√©n Villalba, que milita desde la c√°rcel de Tacumb√ļ. Porque la militancia se hace con esa plataforma b√°sica que es el cuerpo, que es el aparato pol√≠tico por excelencia: continente f√≠sico, espacio pol√≠tico, h√°bitat desde donde se produce la resistencia al poder. Y Rub√©n resiste con su cuerpo encarcelado, con su cuerpo que no pudo soportar la tercera huelga de hambre en 28 meses luego de la masacre de Marina Kue. La lucha de Rub√©n es la lucha de todx campesinx sin tierra. Y decir ‚Äúsin tierra‚ÄĚ es negar el derecho b√°sico a la vida en el caso espec√≠fico del campesinado.par protesta

El autoritarismo stroesnista se verifica tambi√©n en ese Paraguay que est√° fuera de sus fronteras. En la Argentina, concretamente, en el Deportivo Paraguayo, situado en la ciudad de Buenos Aires, el 11 de este mes. Ese d√≠a se arm√≥ un panel del que participaron los senadores V√≠ctor Bogado, Hugo Richer, Arnaldo Giuzzio y el ex diputado Salym Buzarquis (todos de diferentes partidos), con la finalidad de recordar la modificaci√≥n del art√≠culo 120 de la Constituci√≥n para habilitar el voto de las personas paraguayas residentes en el extranjero y tambi√©n con vistas a expresar un compromiso pol√≠tico para que aumente la participaci√≥n de migrantes en las elecciones. Esto: escenario Deportivo puertas adentro. Porque en el espacio p√ļblico distintas organizaciones pol√≠tico-culturales estaban en pie de protesta en contra de las pol√≠ticas autoritarias del gobierno Cartes. Frente a ellas, los militantes colorados presentes no supieron responder mejor que con amenazas, violencia f√≠sica e insultos en contra de lxs compa√Īerxs militantes, gestualidades entre las que circularon un ‚Äúvos est√°s marcada‚ÄĚ o un ‚Äúvos no sab√©s qui√©n soy, te voy a romper la cara para que te acuerdes toda la vida‚ÄĚ. Son emergentes ling√ľ√≠sticos del neo o viejo autoritarismo: el ¬Ņinconsciente? pol√≠tico habla.

¬ŅC√≥mo puede olvidarse la nefasta herencia stroesnista cuando salen al conocimiento p√ļblico los sistemas corruptos de tr√°fico de t√≠tulos, de notas y de puntos en diversas facultades e institutos universitarios, incluidas las facultades de Derecho de la Universidad Cat√≥lica y de la Universidad Nacional de Asunci√≥n (UNA)? Quiz√°s no tendr√≠a que sorprender todo esto, dado que nada menos que el actual rector fue electo a partir de una especie de batalla seccionalera del coloradismo. Estos hechos no deben ser mirados como meras an√©cdotas de la coyuntura: la corrupci√≥n en las carreras de Derecho alimentar√° un sistema judicial tan descompuesto como sus integrantes, puesto al servicio de la injusticia y del sostenimiento de los poderosos desbocados en sus apetencias.

Y ya que estamos en recuento: ¬Ņc√≥mo olvidar la ilegalidad del apresamiento, interrogatorio y procesamiento de un estudiante chileno? No m√°s por haber estado registrando la manifestaci√≥n de la Federaci√≥n Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes), que realiz√≥ una toma simb√≥lica del Ministerio de Educaci√≥n en demanda de una educaci√≥n gratuita y de calidad. Entretanto, mientras un fiscal malgasta su tiempo pagado por lxs contribuyentes en perseguir y encarcelar a activistas, un diputado qued√≥ libre ‚Äďy a√ļn conserva su cargo‚Äď pese a haber confesado autor√≠a en el robo de recursos p√ļblicos por v√≠a del pago a personas trabajadoras de su casaquinta, quienes supuestamente eran funcionarios p√ļblicos cuando en realidad eran parte de un esquema de corrupci√≥n entre congresistas.

Paraguay se sacude (casi) cotidianamente con este tipo de casos y noticias. Que remiten menos a un anecdotario que a lastres autoritarios vigentes en los confines nacionales del pa√≠s y hacia afuera de sus fronteras, tambi√©n; menos a procesos de ampliaci√≥n de derechos ‚Äďvigentes en varios pa√≠ses de la regi√≥n‚Äď que a privilegios. ¬ŅHasta cu√°ndo seguir√° siendo √©sta la forma del agua en el pa√≠s mediterr√°neo?

* Profesor de la Universidad Nacional de General Sarmiento e investigador del Conicet.
** Investigadora del Centro de Documentación y Estudios (CDE, Paraguay).

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