Mar 27 2019
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PolíticaSociedad

La derecha arremete en un Uruguay del conservadurismo sin tapujos

En Uruguay nos encontramos con la triste noticia de que alrededor de 60 mil compatriotas firmaron para derogar la llamada ‚ÄúLey Trans‚ÄĚ. Se han recolectado firmas en base a mentiras, informaci√≥n confusa y miedos infundados. Se ha tergiversado la ley de manera tal, que m√°s que impericia parece sa√Īa.

Una iniciativa similar surgi√≥ por parte del senador colorado Pedro Bordaberry en el a√Īo 2014, donde se plebiscit√≥ la ley de Interrupci√≥n Voluntaria de Embarazo y la intentona de derogarla cont√≥ con escaso apoyo en las urnas. Seg√ļn el √ļltimo censo en Uruguay existen unas 853 personas transexuales.

No se trata solamente de mecanismos de plebiscitos y recolección de firmas, sino del intento de sectores de la derecha que, en su afán electoral, recrudecen sus medidas y empiezan a mostrar su veta más conservadora y reaccionaria.

Iafligiola y Dastugue

A cada cual seg√ļn su prejuicio, a cada cual seg√ļn su reacci√≥n.

Para cada derecho conquistado en la llamada ‚ÄúAgenda de derechos‚ÄĚ parece que existe un verdugo personal. All√≠ tenemos a los disputados Carlos Iafigliola, de la Corriente Social Cristiana ‚Äď Movimiento Adelante-Pro Vida y Familia,. (0% en las encuestas) y al pastor en la Iglesia Misi√≥n Vida √Ālvaro Dastugue, ambos del Partido Nacional.

Este √ļltimo est√° vinculado con Ver√≥nica Alonso, cat√≥lica de crianza, jud√≠a al contraer matrimonio y pol√≠ticamente asociada a la iglesia pentecostal ¬ęMisi√≥n Vida¬Ľ del pastor Jorge M√°rquez. Alonso, ac√©rrima enemiga del feminismo, forma parte de estos grupos que portan un discurso de odio y retroceso. Discursos y acciones que en vez de profundizar en democracia atrasan 30 o 40 a√Īos en derechos conseguidos.

Existen tambi√©n grupos como ‚ÄúA mis hijos no los tocan‚ÄĚ, ‚ÄúVarones unidos‚ÄĚ. Por otro lado, est√° la propuesta -que se va a plebiscitar a la par de las elecciones nacionales de este a√Īo- por parte del senador nacionalista Jorge Larra√Īaga: ‚ÄúVivir sin miedo‚ÄĚ. Unas medidas que podr√≠amos denominarlas de populismo punitivo, una jugada para la tribuna, una movida pol√≠tica debido a la desesperaci√≥n del impulsor de esta propuesta de escalar en la interna de su propio partido.

Promete, promete que algo quedará…

Y vuelve el dos veces presidente (Partido Colorado) Julio María Sanguinetti al ruedo, con un ataque de memoria, verdad y justicia al decir que nadie podría estar en contra de esta causa.

Sanguinetti, 83 a√Īos

Lo ir√≥nico, por no decir c√≠nico, es que el propio Sanguinetti hizo todo lo posible para opacar esta lucha, llegando al punto de censurar un spot publicitario que convocaba a votar por la papeleta verde para derogar la Ley de Caducidad de la Pretensi√≥n Punitiva del Estado, impide juzgar las violaciones a los derechos humanos cometidas por militares y polic√≠as durante la dictadura (1973-1985). en el plebiscito del a√Īo 1989.

Sanguinetti, que tiene la fama de ser un gran estadista, pocas veces fue asociado a la crisis del 2002 que dejó al país al borde del abismo. Su segundo mandato fue la antesala a la debacle que sufrió el Uruguay todo.

El empresario Juan Sartori, otro precandidato presidencial del Partido Nacional, outsider con todas las letras, aterriz√≥ como un paracaidista hace pocos meses en Uruguay e hizo hizo pasar verg√ľenza ajena en televisi√≥n, al no tener la m√°s remota idea del salario m√≠nimo, el boleto de transporte, el √≠ndice de desempleo, etc. La carencia de propuestas es abrumadora y en base a miles y miles de d√≥lares se posiciona segundo en la interna de su partido.

Desde el Partido de la Gente, el empresario Edgardo Novick se desangra por lógicas empresariales-autoritarias. Los que abandonan el barco se dirimen si integran filas sanguinettistas o sartorianas, dejando en claro que de claridad ideológica y coherencia política no estamos hablando.

El segundo en las encuestas nacionales, Luis Lacalle Pou (Partido Nacional) ha brindado declaraciones que no son nada favorables para los trabajadores, cuestionando los Consejos de Salarios, sugiriendo seguridad en el empleo a cambio de salario. Su posible ministra de econom√≠a plante√≥ ‚Äúla destrucci√≥n creativa del empleo‚ÄĚ en una acrobacia ling√ľ√≠stica que es solamente para ocultar el pensamiento de que los que no se aggiornen, pasar√°n a engrosar las filas del ej√©rcito de reserva.noticia

Por √ļltimo y no menos importante, es que el expresidente frenteamplista Jos√© Mujica, ha manifestado en el √ļltimo campamento de su Movimiento de Participaci√≥n Popular que el pr√≥ximo gobierno tendr√° que plantearle a los uruguayos, que tendr√°n que trabajar unos a√Īos m√°s para jubilarse. El promedio de edad de jubilaci√≥n en Uruguay es de 63 a√Īos.

El ex guerrillero parece ofrecer una vía de solución al problema de la seguridad social, muy acorde y muy afín a los preceptos que marca el Fondo Monetario Intrrnacional y que lejos está de una salida que favorezca a los trabajadores

Así está el panorama:

La derecha ha tomado impulso con la creación del Prosur, mientras EU (Estados Unidos) sigue insistiendo con la invasión a Venezuela, Jair Bolsonaro dispara sin filtro alguno desde Brasil, Mauricio Macri está en franca retirada, pero aun con chances de reelección en Argentina, e Iván. Duque haciendo las veces de mayordomo del imperio.

El campo nacional y popular latinoamericano se juega tres grandes desafíos electorales este 2019: Uruguay, Argentina y Bolivia. La elección en cualquiera de los tres lugares no deja de ser entre la reacción y el avance en derechos, entre el conservadurismo y la diversidad, entre el progresismo y la estocada (casi) final de la derecha para hacerse de (casi) toda América del sur.

La elección es entre la oligarquía y el pueblo. Entre los gobiernos de corte progresista, con todos sus errores y aciertos, contra una derecha que ha empobrecido y hambreado a nuestros pueblos históricamente. En una coyuntura de crisis donde la carga de ésta será sobre las espaldas del pueblo trabajador o de los grandes empresarios del capital financiero.

La elecci√≥n es entre seguir el proceso hacia la segunda y definitiva independencia, por m√°s cansino que sea el tranco, o volver a ser el patio trasero de EU. O peor a√ļn, ¬†estar en el subsuelo de la historia condenados a esperar otros 500 a√Īos m√°s para liberarnos de la opresi√≥n.

* Estudiante de Licenciatura en Psicolog√≠a, Universidad de la Rep√ļblica, Uruguay. Analista asociado al Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE, estrategia.la)

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