Ene 30 2014
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Econom铆aOpini贸n

No es una crisis cambiaria: Perspectivas de la clase obrera frente a la devaluaci贸n del peso argentino

La fuerte devaluaci贸n del peso argentino no termin贸 con las dificultades econ贸micas sino que es la expresi贸n de una crisis m谩s generalizada. Lejos de un problema cambiario, la ca铆da del valor del peso implica el sinceramiento de la contracci贸n de la econom铆a argentina, en un contexto general de devaluaciones de los llamados 鈥減a铆ses emergentes鈥. El comienzo de la guerra de divisas se da ante las perspectivas de un menor crecimiento chino.
El gobierno pas贸 de sostener que no iba a devaluar a defender el d贸lar oficial a 8 pesos como el de 鈥渃onvergencia鈥. Este papel贸n es superado por su idea de que la Argentina est谩 exenta de la crisis mundial gracias a sus pol铆ticas anti-c铆clicas. La oposici贸n patronal no se queda atr谩s en su incapacidad explicativa. Atribuyen la devaluaci贸n al mal manejo del Ministro de Econom铆a, Axel Kicillof, por 鈥渒eynesiano鈥 o 鈥渕arxista鈥, cuando ellos propon铆an lo mismo durante la campa帽a electoral.
El precio del d贸lar es s贸lo el s铆ntoma de una situaci贸n mucho m谩s compleja. No estamos blindados frente a la crisis ni hemos perdido ninguna oportunidad. Veremos m谩s adelante que el crecimiento de los 煤ltimos a帽os es resultado directo de la crisis mundial y por lo tanto la ca铆da era inevitable en manos de este o de cualquier otro gobierno que no realice una transformaci贸n social de fondo. Como en toda crisis, los trabajadores deber谩n pagar las peores consecuencias. Pero los capitales tambi茅n ver谩n en cuesti贸n su supervivencia y esto se traducir谩 en una crisis pol铆tica. Aunque dura e indeseable, la situaci贸n actual tambi茅n representa una posibilidad para la clase obrera.

Disputa por la renta agraria y el salario

El crecimiento latinoamericano de los 煤ltimos a帽os estuvo impulsado por tres grandes motores. Al aumento de la tasa de explotaci贸n lograda a partir de la ca铆da del salario real desde los 70, se sum贸 la fuerte suba del precio de las materias primas y el acceso a divisas por endeudamiento. La opci贸n de endeudarse estuvo disponible para Brasil pero no para Argentina ya que el default no fue resuelto -pese a los numerosos intentos por acordar con el Club de Par铆s y con los fondos buitres .
En Argentina, el alza en la tasa de explotaci贸n empieza a evidenciarse desde los 鈥70. No se revirti贸 con la suba del salario real ocurrida en el per铆odo 2003-2009 y se profundiz贸 cuando el proceso inflacionario empez贸 a licuar lo que se consegu铆a en paritarias.聽 La renta de la tierra que empez贸 a crecer desde 2004 implic贸 ingresos extraordinarios que impulsaron el crecimiento tanto del gasto social como del gasto destinado a los capitales industriales que se beneficiaron con esa riqueza que el Estado les transfer铆a y a煤n transfiere. La inmensa mayor铆a de esas empresas son poco competitivas: su productividad es baja por su escasa dotaci贸n tecnol贸gica y los salarios que pagan -aunque bajos- son m谩s altos que los del sudeste asi谩tico. Sin los subsidios y la protecci贸n arancelaria ser铆an empresas inviables. Sin acceso al cr茅dito internacional y sin posibilidad de gravar a los mismos capitales que subsidia, el Estado hizo de la apropiaci贸n de renta agraria el sost茅n de todo el 鈥渕odelo鈥.
El aumento del precio de la soja ocult贸 esto e hizo parecer que est谩bamos ante la oportunidad de un despegue productivo. Debido a las sostenidas transferencias del Estado, aument贸 la actividad econ贸mica y el empleo se recuper贸. Aunque el grueso del total fue precario y en negro. La mayor parte de la clase obrera continu贸 amenazada por el desempleo. Este car谩cter de poblaci贸n sobrante para el capital se evidenci贸 en la persistencia de la asistencia social como un componente fundamental del ingreso pese al supuesto boom industrial y al nuevo 鈥渕odelo de crecimiento con inclusi贸n social鈥.
Los mecanismos por los cuales la riqueza que proviene de la renta van hacia el Estado y los capitales son complejos pero claves para entender la forma que adopta la crisis. Hasta 2008, el impuesto a las exportaciones agrarias (las llamadas 鈥渞etenciones鈥) financiaron los subsidios del Estado. Pero luego del conflicto con la patronal del campo y el fracaso de establecer un sistema de retenciones m贸viles, el mecanismo de transferencia por excelencia pas贸 a ser el tipo de cambio.聽 La moneda expresa la capacidad de compra en el extranjero del conjunto de la econom铆a y est谩 determinada por la fuerza que tienen los capitales radicados en ella de disputar una parte de la riqueza producida por los obreros a nivel mundial. Las monedas m谩s fuertes son las de los pa铆ses con mayor productividad.聽 arg devaluacion-argentina

La Argentina tuvo a lo largo de su historia momentos en los que su capacidad de compra super贸 a la que correspond铆a a la paridad de su moneda en funci贸n del peso relativo de sus capitales en el mercado mundial. De los 煤ltimos a帽os, se destaca la dictadura y la d茅cada del 鈥90 con la ilusi贸n de que un d贸lar era igual a un peso (cuando la paridad cambiaria correspondiente a la productividad local con respecto a la de los EEUU se encontraba cerca del 2 a 1). En esas ocasiones, la clave para sostener la sobrevaluaci贸n eran los ingresos de divisas por el endeudamiento externo. Como vemos en el gr谩fico 1, ese proceso de sobrevaluaci贸n empieza a repetirse desde el 2006 (aunque con m谩s fuerza desde 2009), pero no se financia con deuda externa sino con los d贸lares de la soja.

Evoluci贸n de sobrevaluaci贸n del peso (oficial), inflaci贸n anual, costo laboral y salario de la econom铆a, Argentina, 2002-2014

Fuentes: elaboraci贸n propia en base a INDEC, IPC San Luis, CEPED y BLS (EE.UU.).
El peso (al cambio oficial) se encuentra sobrevaluado desde 2007 como forma de apropiaci贸n de renta. Eso empuj贸 tambi茅n la inflaci贸n, que evolucion贸 a m谩s de un 20% anual durante esos a帽os, incluso por sobre el salario. La devaluaci贸n, que al 24 de enero alinea el valor del peso escasamente por encima de la paridad, implicar铆a a su vez una reducci贸n de los costos laborales para el capital, y una mayor erosi贸n del salario para los trabajadores por la inflaci贸n y la p茅rdida de poder adquisitivo. Pero al no generarse nuevos sectores competitivos, la acumulaci贸n de capital en Argentina no tiene perspectivas de relanzarse de forma virtuosa. La salida de la burgues铆a implica, entonces, peores salarios y condiciones para la clase obrera.

La sobrevaluaci贸n implica que el d贸lar est谩 m谩s barato de lo que corresponde a la capacidad de compra real de la industria local. Esto es evidente cuando la mayor parte de los capitales locales no logra exportar y sin embargo accede a importaciones, y en el caso de las empresas extranjeras radicadas en Argentina logran remitir ganancias en d贸lares a sus casas matrices. 驴De d贸nde salen estos d贸lares? De los exportaciones de las mercanc铆as de origen agrario y minero. Por ejemplo, por cada tonelada exportada de soja los exportadores reciben divisas que est谩n obligados a convertir en pesos. Al estar barato el d贸lar (el peso sobrevaluado), los exportadores reciben menos pesos de lo que deber铆an recibir por cada d贸lar. Lo que es barato para unos resulta caro para otros. En 2008, el agro consigui贸 una victoria p铆rrica porque aunque fren贸 la suba de las retenciones no pudo impedir la quita de renta de la tierra v铆a tipo de cambio. Pedir una devaluaci贸n lo hubiera enfrentado de lleno no solo con la clase obrera sino con el resto de los capitales que se benefician con el tipo de cambio sobrevaluado.
驴C贸mo se lleg贸 a la sobrevaluaci贸n? Con la inflaci贸n. Al subir los precios y mantener fijo o devaluar el tipo de cambio pero con una tasa menor que la suba de precios, el peso se fue apreciando. El gobierno emiti贸 para comprar los d贸lares provenientes de la renta agraria por encima de la capacidad productiva real de la econom铆a de absorber esa magnitud de billetes. Con la inflaci贸n, el gobierno resolv铆a otro problema: el aumento de la tasa de explotaci贸n.

Gracias a que la suba de precios fue mayor a la suba de los salarios acordada en paritarias (y much铆simo mayor a los salarios en negro) tambi茅n lograba un beneficio para las empresas. As铆, mataba dos p谩jaros de un tiro. Por un lado bloqueaba al sector agrario y por el otro ejecutaba la baja salarial que necesitaban los capitales industriales. Adem谩s, se ganaba el favor de las empresas multinacionales que al obtener d贸lares baratos pod铆an remitir utilidades infladas a sus casas matrices. El problema es que lo hac铆a con un mecanismo no impositivo que no le permit铆a recaudar y que a煤n amenaza a las arcas p煤blicas. La esperanza del gobierno era que todos estos favores llevar铆an al capital internacional m谩s concentrado a habilitar pr茅stamos para la Argentina -como hab铆a ocurrido en los 鈥90 cuando la moneda estaba sobrevaluada. Esto nunca ocurri贸 y el d茅ficit fiscal empez贸 su expansi贸n. La emisi贸n se volvi贸 la herramienta para cubrirlo, estimulando m谩s la inflaci贸n.

Escalada inflacionaria y demanda de d贸lares

Pero esta din谩mica es insostenible en el largo plazo, como lo mostr贸 la crisis de 1982 y la de 2001 que terminaron con las devaluaciones del peso. El gobierno sali贸 del paso de la crisis de 2008 pero no resolvi贸 la cuesti贸n de fondo. La sobrevaluaci贸n es empujada por la inflaci贸n. El problema es que 茅sta genera al mismo tiempo la necesidad de comprar d贸lares para escapar de la p茅rdida de valor de los ahorros. Para que la sobrevaluaci贸n siga en marcha el gobierno debe emitir m谩s pesos para que se mantenga una proporci贸n alta de pesos por d贸lares y este siga barato ante el aumento de la demanda. Lo cual gener贸 m谩s inflaci贸n. Esa espiral empez贸 a comerse las reservas de d贸lares del gobierno. Sumado al hecho de que por la baja productividad de la industria petrolera local como resultado del agotamiento de los pozos, se hizo necesario aumentar la importaci贸n de combustible.聽 Algo que no se revirti贸 con la estatizaci贸n parcial de YPF. La sangr铆a de d贸lares llev贸 todo el esquema al colapso. Por si esto fuera poco, el precio de la soja dej贸 de subir y la oferta de d贸lares v铆a endeudamiento nunca lleg贸. El cepo que limit贸 la compra de d贸lares se hizo inevitable para ganar tiempo. Poco, pero algo al fin.
Al bloquear el acceso al d贸lar, el gobierno atac贸 sobre todo a un sector de la clase obrera que no encontr贸 ning煤n mecanismo de ahorro. Los cacerolazos que se produjeron fueron protagonizados en su mayor parte por los obreros mejor pagos 鈥 aunque con una proto-direcci贸n burguesa- que ve铆an perder parte de su salario al no encontrar refugio frente a la inflaci贸n . Algo que el gobierno reconoce al abrir la posibilidad de compra de d贸lares para los asalariados mejor pagos, despu茅s de haberlos acusado de 鈥減rivilegiados鈥. La burgues铆a tambi茅n se quej贸 del cepo al d贸lar porque no pod铆a ahorrar. Aunque estaban mejor parados que los obreros para enfrentar la p茅rdida de valor del peso gracias a la compra de bonos que luego son vendidos en el extranjero (el llamado 鈥渃ontado con liqui鈥) y a la posibilidad de remarcar precios.
Por supuesto, la necesidad de conseguir d贸lares para escapar de la inflaci贸n no se anula por una ley. Pese a la prohibici贸n de comprarlos a precio oficial se gener贸 el mercado negro (o blue) con un d贸lar mucho m谩s caro. De esta manera, el gobierno generaba una devaluaci贸n parcial de la econom铆a. Sin perder la capacidad de transmitir renta a la burgues铆a que la apoyaba (parte de los industriales, bancos y multinacionales) por la v铆a de mantener sobrevaluado el d贸lar oficial para la exportaci贸n, la importaci贸n y la fuga de capital, reduc铆a la demanda de d贸lares oficiales a trav茅s del control de un mercado paralelo m谩s caro. Pero otra vez, se trataba de una escapatoria acotada. La inflaci贸n ya se empez贸 a desbocar al estar los precios regidos por el d贸lar blue. Solo como ejemplo, los precios de la nafta de la empresa estatal se ajustaban con los cambios del d贸lar paralelo. Por lo tanto, la presi贸n sobre el d贸lar oficial aument贸. La devaluaci贸n era ya inevitable por causas internas y el tiempo ganado por el gobierno se agotaba.

Un crecimiento cr铆ticoarg soja

El crecimiento de la renta de la tierra es resultado directo de la crisis mundial. Dos causas explican la suba de los precios de las commodities y las dos est谩n vinculadas. La 鈥渞eal鈥 es el aumento de la demanda china impulsada por su expansi贸n y la 鈥渇icticia鈥 es la devaluaci贸n del d贸lar que impuls贸 una inflaci贸n mundial y el refugio financiero en las materias primas. La expansi贸n china est谩 basada en los bajos salarios y se alimenta de la demanda de los EEUU, que a su vez se sostiene sobre la base del financiamiento de China que le compra bonos del tesoro. Es decir que la expansi贸n 鈥渞eal鈥 del gigante asi谩tico se da gracias a los bonos y a la especulaci贸n financiera que impuls贸 la recuperaci贸n parcial de los EEUU. Como se ve, todo es muy endeble y la sobreproducci贸n mundial sigue latente sin haberse resuelto las causas de fondo de la crisis.
En este escenario, China empez贸 a bajar su tasa de crecimiento.聽 La proyecci贸n a la suba de las materias primas se fren贸 y a la vez se empez贸 a dudar de su capacidad de seguir comprando bonos del tesoro de los EEUU. Ante este panorama, el conjunto de las llamadas econom铆as emergentes empez贸 a evidenciar problemas. Brasil聽 -supuesta nueva superpotencia- se vio envuelta en una rebeli贸n popular ante la evidencia de que no pod铆a sostener el transporte p煤blico. A esto se le sum贸 la crisis sanitaria y educativa que vive, profundizadas por la fuga de capital reciente. Durante 2012, comenz贸 una lenta devaluaci贸n. Otro de los 鈥渆mergentes鈥 que devalu贸 fue Turqu铆a.
La devaluaci贸n suave pero generalizada de los llamados pa铆ses emergentes y la perspectiva de un freno al crecimiento chino pusieron m谩s presi贸n al endeble esquema cambiario argentino. Ahora se tornaba m谩s dif铆cil la apropiaci贸n de renta al mismo tiempo que se avizoraba una perspectiva de disminuci贸n de la misma. Adem谩s, las devaluaciones generalizadas implican otro problema. Por la v铆a inflacionaria, el gobierno hab铆a logrado bajar los salarios en relaci贸n al resto de las mercanc铆as (y por lo tanto subir las ganancias de los capitalistas). Todo este esfuerzo pro patronal que le implic贸 la p茅rdida de apoyo de una fracci贸n de la clase obrera y la ruptura con una parte de la burocracia sindical no se reflej贸 en una baja suficiente del costo laboral local en d贸lares: el costo laboral de los pa铆ses que devaluaron fue menor al argentino. En particular, esto se ve al comparar el costo laboral con Brasil. El pa铆s vecino tiene su moneda a煤n m谩s sobrevaluada que la moneda argentina gracias a que cuenta con el ingreso de divisas por exportaci贸n de materias primas y endeudamiento externo. Pese a esto y como muestra del verdadero car谩cter de los gobiernos de Lula y Rousseff, Brasil tiene costos laborales menores que la Argentina (ver gr谩fico 2). Si la situaci贸n ya era complicada por lo explicado en el ac谩pite anterior, el escenario mundial se combin贸 con los problemas internos en el c贸ctel explosivo de los 煤ltimos d铆as.

Costo laboral en Argentina y Brasil en d贸lares corrientes, 1996-2013

Fuente: elaboraci贸n propia en base a BLS

Perspectivas

La devaluaci贸n puso en evidencia la crisis de la econom铆a en su conjunto. El resultado ser谩 una doble contracci贸n. Por un lado, habr谩 menos renta para los ineficientes capitales locales. Los terratenientes deber谩n hacer algo con su plata y reinsertar sus d贸lares en la econom铆a nacional, pero es probable que una parte importante la fuguen del pa铆s. Por el otro lado, una parte del consumo se evaporar谩 de la mano de la escalada inflacionaria que se produzca que, a su vez, pondr谩 una nueva presi贸n sobre el d贸lar para ahorro.

Esto llevar谩 a una nueva apreciaci贸n de la moneda que podr谩 ser paleada con una nueva devaluaci贸n que acelerar谩 otra vez la inflaci贸n. Salvo que se consiga una masa grande de d贸lares que frene la corrida. El gobierno apuesta a zafar de esta espiral que recuerda a la crisis de 1975 (el llamado 鈥淩odrigazo鈥) por la v铆a de obligar al sector agrario a liquidar la parte de la cosecha que mantuvo en silobolsas o a la espera de que alg煤n organismo internacional le preste plata y as铆 conseguir d贸lares. Ninguna de las dos estrategias parece ser la soluci贸n. La primera porque lo que queda por liquidar es menos de lo que el gobierno dice聽 y la segunda es menos factible de ocurrir porque a las dificultades para acordar con el Club de Par铆s y los fondos buitres, se a帽ade que no parece buen negocio apostar financieramente a un pa铆s que muestra menor capacidad de pago en d贸lares luego de la devaluaci贸n. arg manzanero

El esquema de pagar para volver a pedir prestado que Kicillof copia de Cavallo parece no poder repetirse tan f谩cilmente. Pero a煤n cuando funcionase, el resultado no tiene por qu茅 ser diferente al del m茅todo original.
Ante este panorama, la oposici贸n patronal de Massa, Macri y Binner se qued贸 sin programa. El gobierno se los rob贸 al devaluar y hacer todo lo que ped铆an en la campa帽a electoral. La 煤ltima semana puso en evidencia tanto la unidad de intereses que ambos representan como la imposibilidad de los mismos de expresar alguna salida frente a la crisis que no pase por el ajuste social. Aunque esta evidencia no alcanza para que la clase obrera se plantee en forma autom谩tica una alternativa, s铆 abre una brecha.
Las organizaciones revolucionarias tienen una oportunidad de plantearse una intervenci贸n de conjunto y dejar atr谩s rencillas rid铆culas como las que tuvieron los partidos integrantes del Frente de Izquierda.

Dicha intervenci贸n debe apostar antes que nada a poner l铆mite a la baja salarial por la v铆a de exigir un mecanismo autom谩tico de actualizaci贸n salarial, como ser una indexaci贸n por encima de la inflaci贸n. Luchar adem谩s por el acceso a mecanismos de ahorro como la compra de d贸lares, no s贸lo para los obreros mejor pagos sino tambi茅n para los de menor ingreso que quedaron afuera de la nueva normativa. Aunque un paso progresivo, esas luchas no salen del terreno gremial y ser谩n s贸lo paliativos ante la profundizaci贸n de la contracci贸n de la econom铆a.
Es necesario apostar, por lo tanto, a una salida de fondo. Dicha salida pasa por una acci贸n pol铆tica que identifique las fuentes de los problemas de la acumulaci贸n de capital. La Argentina es una econom铆a basada en capitales ineficientes que viven no s贸lo de la baja salarial sino de la renta de la tierra (y de la deuda externa, cuando est谩 disponible). La lucha, por lo tanto, tiene que pasar por la apropiaci贸n de dicha renta en manos de la clase obrera. Es probable que la devaluaci贸n vaya acompa帽ada en breve por alguna acci贸n del gobierno de apropiar la renta a trav茅s de impuestos o incluso alg煤n tipo de estatizaci贸n del comercio exterior. En el 2008, un conflicto de este tipo encontr贸 a la izquierda o detr谩s de la patronal agraria o paralizada.聽 En esa disputa interburguesa que toda crisis genera, es necesario plantearse una estrategia que ponga a la clase obrera en el centro de la escena para que deje de ser un convidado de piedra. Sin ninguna concesi贸n a la burgues铆a agraria ni a los due帽os de la tierra pero a la vez combatiendo el intento del gobierno de transferir la renta a la ineficiente burgues铆a local y extranjera. Para eso hay que plantearse medidas expropiatorias tanto de la renta de la tierra como de la industria y los servicios. Cualquier plan de estatizaci贸n del comercio exterior o de control de precios que no vaya acompa帽ado por una centralizaci贸n de la producci贸n llevar谩 a un nuevo fracaso. La crisis es una crisis del capital en su conjunto y por lo tanto requiere una estrategia que lo ponga en cuesti贸n.
Como vimos se trata de una crisis que tiene particularidades nacionales pero es de car谩cter mundial. Por lo tanto, debe estar basado en una estrategia internacional que impulse estas transformaciones en el resto de Am茅rica Latina. Parte de la clase obrera brasile帽a, aunque sin una presencia de la izquierda revolucionaria, ya se puso de pie en las movilizaciones por el Passe Libre, contra el Mundial y en apoyo a los docentes .

En Venezuela el agotamiento de la pol铆tica chavista de no avanzar hacia una verdadera expropiaci贸n de la burgues铆a con devaluaciones peores que la argentina, muestra los l铆mites de las salidas bonapartistas.聽 Las devaluaciones implementadas generan una competencia entre las diferentes fracciones nacionales de la clase obrera por ver qui茅n tiene el menor costo laboral en d贸lares. La acci贸n internacional para enfrentar esta salida com煤n de los capitalistas a nivel regional se vuelve imprescindible.

La izquierda argentina se encuentra a la vanguardia regional para impulsar dicha acci贸n. No s贸lo por su desarrollo electoral sino sobre todo por su peso y autoridad ganada en diferentes fracciones del movimiento obrero. Es su responsabilidad hist贸rica la convocatoria urgente a un congreso para discutir un programa de acci贸n unificado que supere las consignas gremiales y plantee una perspectiva socialista que lejos de ser ut贸pica se muestra como la salida m谩s realista frente a la hecatombe capitalista que una vez m谩s est谩 en marcha.

Notas
1 En base a informe de Dami谩n Bil,聽 Viviana Rodr铆guez Cybulski y Emiliano Mussi.
2 Bil, Dami谩n: 鈥淪铆ganme鈥 La asunci贸n de Kicillof en Econom铆a y el noventismo kirchnerista鈥 en El Aromo N掳 76, enero-febrero 2014. http://goo.gl/auHvco; Mussi, Emiliano: 鈥淓n busca de la deuda perdida. Las razones del cepo al d贸lar y la posible reapertura del canje鈥 en El Aromo N掳 70, enero-febrero 2013 http://goo.gl/8nqXqF
3聽 Rodriguez Cybulski, Viviana: 鈥淯n corte y una quebrada. El eterno tango de los salarios argentinos鈥 en El Aromo N掳 72, mayo-junio de 2013. http://goo.gl/ZP3Rhp; Rodriguez Cybulski, Viviana: 鈥淧obres pero caros. Los l铆mites de la suba salarial bajo el kirchnerismo鈥 en El Aromo N掳 70, enero-febrero de 2013. http://goo.gl/Vk0RfX
4聽 Para un an谩lisis hist贸rico del rol de la renta de la tierra en la acumulaci贸n de capital en la Argentina y un an谩lisis de los mecanismos de su apropiaci贸n por diferentes sujetos sociales, ver I帽igo Carrera, Juan: La formaci贸n econ贸mica de la sociedad argentina, Imago Mundi, 2004.
5聽 Seiffer, Tamara: 鈥淟a militarizaci贸n de la poblaci贸n sobrante. El Plan Ah铆 y el uso de las Fuerzas Armadas para la pol铆tica social鈥 en El Aromo N掳 68, septiembre – octubre de 2012, http://goo.gl/EFTqOF
6聽 Bil, Dami谩n: 鈥淰erde insuficiente. El tipo de cambio como mecanismo de apropiaci贸n de renta de la tierra agraria鈥 en El Aromo N掳 71, marzo-abril de 2013. http://goo.gl/rlrFvA; Rodriguez Cybulski, Viviana: 鈥淢itos cambiarios. Los debates sobre la utilidad de la devaluaci贸n鈥 en El Aromo N掳 68, Septiembre-Octubre de 2012.聽 http://goo.gl/OBYWzp
7 Farfaro Ruiz, Betania: 鈥溌縋or qu茅 vino Rockefeller? El acuerdo YPF-Chevron y las perspectivas de la rama petrolera鈥 en El Aromo N掳 74, septiembre-octubre de 2013. http://goo.gl/mVuDzS
8 Kornblihtt, Juan: 鈥溌縍obo para la corona o reino (en crisis) del capital?鈥 en El Aromo N掳 70 enero-febrero 2013, http://goo.gl/fjKcRI; Kabat, Marina: 鈥淒ivide y reinar谩s. Cristina y su pol铆tica frente a la clase obrera鈥 en El Aromo N掳 70 enero-febrero 2013. http://goo.gl/kRY3PY; Harari, Ianina; Nicol谩s Villanova: 鈥淐oordenadas de la huelga general. Un balance del 20N鈥 en El Aromo N掳 70 enero-febrero 2013. http://goo.gl/mwOIRo; Alvarez Prieto, Natalia: 鈥淒esobedientes. Los docentes frente al paro general del 20N鈥 en El Aromo N掳 70, enero-febrero 2013. http://goo.gl/db7zyE
9 Magro, Bruno: 鈥淓spejo oriental. El ajuste en China鈥 en El Aromo N掳 76, enero-febrero de 2014. http://goo.gl/Vk07x6. Para un an谩lisis del rol de China en la crisis mundial y su impacto en la lucha de clases: Magro, Bruno: 鈥淓xportador de ilusiones. China en el epicentro de la crisis mundial鈥, El Aromo N掳 69, noviembre-diciembre de 2012. http://goo.gl/FFIUbj
10 Ver nota de Longoni Mat铆as, Clar铆n 27/01/2014.
11 Ver Sartelli, Eduardo (coord.): Patrones en la ruta, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2008.
12 Sleiman, Valeria y Federico Genera: 芦V de vinagre. El despertar de la clase obrera en Brasil禄 en El Aromo N潞 73, julio-agosto de 2013. http://goo.gl/UsnvnC ; Pereira Leal, Leovegildo: 鈥溌delante! Las perspectivas de las movilizaciones populares en Brasil鈥 en El Aromo n掳 73, julio-agosto de 2013. http://goo.gl/V2VsKz ; Grimaldi, Nicol谩s: 鈥淟a contraofensiva. El gobierno de Dilma Roussef frente a la movilizaci贸n obrera鈥 en El Aromo n掳 74, septiembre-octubre de 2013. http://goo.gl/8nqXqF; Simoes, Roberto: 鈥淟as huelgas docentes en Brasil. Los trabajadores de la educaci贸n de R铆o de Janeiro resisten la pol铆tica meritocr谩tica鈥 en El Aromo N掳 74, septiembre-octubre de 2013. http://goo.gl/y0lJ4Q ; Penna, Adriana: 鈥淟a dictadura de los megaeventos en Brasil. Deporte y capital: una relaci贸n conflictiva鈥 en El Aromo N掳 74, septiembre-octubre de 2013. http://goo.gl/mhnyPD
13 Kornblihtt, Juan: 鈥淐havismo devaluado. La modificaci贸n del tipo de cambio como expresi贸n de la crisis en Venezuela鈥 en El Aromo N掳 71, marzo-abril de 2013. http://goo.gl/1toF8t

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