Jul 7 2007
625 lecturas

Cultura

NO PODEMOS CONSTRUIR UN FUTURO SI NO CONOCEMOS LO QUE SOMOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Despu√©s de a√Īos en que la cultura se concibi√≥ casi exclusivamente como ‚Äúbellas artes‚ÄĚ reservada a una muy peque√Īa √©lite, hoy las cosas est√°n cambiando aceleradamente en la Rep√ļblica Bolivariana de Venezuela. Se vive una verdadera explosi√≥n cultural, en todos los √°mbitos y niveles de lo creativo.

La gesti√≥n cultural por parte del Estado revolucionario se encuentra en medio de todo este proceso de cambio, a veces liderando, a veces acompa√Īando las expresiones que vienen de abajo.

Para conocer m√°s en detalle estas transformaciones, Argenpress ‚Äďpor medio de su corresponsal en Caracas‚Äď habl√≥ con el Ministro del Poder Popular para la Cultura, el arquitecto y poeta Franciso Sesto, m√°s conocido como ‚ÄúFarruco‚ÄĚ.

‚ÄďHoy d√≠a Venezuela transita una revoluci√≥n, un profundo proceso de transformaci√≥n. Siempre se dice que la cultura, en un sentido amplio, es una clave fundamental para los cambios: no hay revoluci√≥n si no hay revoluci√≥n cultural. Al respecto, entonces, ¬Ņc√≥mo entender hoy la cultura en esta Revoluci√≥n Bolivariana?

‚ÄďHay una opini√≥n que te la deber√≠an dar los creadores mismos: los intelectuales, los artistas; ser√≠a bueno que incluso juzgasen, con visi√≥n cr√≠tica, qu√© es lo que se est√° haciendo desde la gesti√≥n cultural, que pudieran decir si hay una est√©tica de la revoluci√≥n. Y por otro lado hay una opini√≥n que te la puedo dar yo como funcionario.

Los funcionarios no crean; o, al menos, no crean como funcionarios. Simplemente tienen una responsabilidad en sus manos, que en este caso, como ministro, consiste en poner los instrumentos del Estado al servicio de esta transformación revolucionaria que estamos viviendo.

Este profundo proceso de autotransformaci√≥n lo hace el pueblo, no nosotros los funcionarios p√ļblicos. Lo que nos encontramos al inicio de la gesti√≥n fue que el Estado no ten√≠a instrumentos reales con que encauzar esas transformaciones tan profundas que comenzaban a tener lugar, esa energ√≠a tan enorme y variada de nuestro pueblo. Por eso mismo, en estos a√Īos nos hemos encargado de dotar al Estado de ese bagaje instrumental con el que poder desarrollar las pol√≠ticas acordes a esos cambios que se est√°n produciendo.

Hubo que refundar la institucionalidad, repensarla, suprimir algunas instituciones, crear otras, para así poder desarrollar políticas nuevas, políticas en el marco de la revolución que se está produciendo: una nueva política editorial, una nueva política en el cine, en las artes escénicas, creamos un programa académico del propio Ministerio por el cual tenemos 35.000 estudiantes haciendo trabajos con las comunidades metidos en todo el territorio nacional. Es decir: nos estamos moviendo mucho, nos estamos preparando para armar esa nueva institucionalidad que el momento requiere para hacer que el Estado revolucionario pueda acometer, bien equipado, las tareas que le competen.

foto
En el pasado, lo poco que hab√≠a en el √°rea cultural, ven√≠a desarm√°ndose, desarticul√°ndose. Esa estructura anterior era muy peque√Īa, porque estaba concebida como una cosa de √©lite, peque√Īa, reservada; por el contrario nosotros hemos venido desarrollando una pol√≠tica de inclusi√≥n en t√©rminos territoriales para todo el pa√≠s.

Anteriormente todo se concentraba en la capital, sólo en Caracas. Ahora se llega a toda la población nacional. No hay que olvidar que tenemos 32 lenguas originarias vivas. A veces eso no se recuerda; nos quedamos sólo con la imagen de Venezuela como país petrolero y nada más. Pero la complejidad de nuestro país es muy grande, con muchos grupos indígenas originarios, con una gran población afrodescendiente, con muchas comunidades de inmigrantes. Es decir: aquí hay una enorme variedad cultural, un país con una gran diversidad. Por tanto toda la expresión cultural es algo sumamente rico, amplio, variado.

‚ÄďHoy d√≠a es un lema del Ministerio, que podemos ver y escuchar por todas partes, que ‚ÄúEl pueblo es la cultura‚ÄĚ. ¬ŅQu√© significa exactamente eso? ¬ŅC√≥mo debemos entenderlo?

‚ÄďEs una consigna que surgi√≥ para expresar, para hacer expl√≠cita esa pol√≠tica de la inclusi√≥n, y para reforzar la idea respecto a que hab√≠a que cambiar la visi√≥n de una gesti√≥n cultural hecha desde la √©lite y s√≥lo para la √©lite por una gesti√≥n que estuviera al servicio de todo ese universo creativo que viene de abajo, que est√° en el pueblo.

Anteriormente el Estado nunca tomaba en cuenta toda esa riqu√≠sima variedad de expresiones culturales populares, de los pueblos originarios, del mundo campesino. A lo sumo eran objeto de investigaciones acad√©micas, hab√≠a alg√ļn estudio por all√≠, alg√ļn registro audiovisual de alguna expresi√≥n de este tipo, siempre entendi√©ndola desde un punto de vista folclorista. Pero no hab√≠a una pol√≠tica expresa de enfocarle los reflectores para sacar esas manifestaciones de la penumbra y ponerlas a plena luz, una pol√≠tica que las reconociera como protagonistas de primera l√≠nea en la cultura del pa√≠s. Eso antes no exist√≠a; es s√≥lo ahora, a partir de la Revoluci√≥n, que eso se est√° haciendo.

La consigna ‚ÄúEl pueblo es la cultura‚ÄĚ busca, justamente, poner en evidencia esa nueva concepci√≥n. Tambi√©n hemos desarrollado otra consigna, que es complemento de la anterior: ‚ÄúRevoluci√≥n en la conciencia‚ÄĚ.

Para efectos pr√°cticos nos movemos con dos conceptos de cultura: por un lado, la entendemos como ‚Äúalma colectiva‚ÄĚ, lo que tiene que ver con las ra√≠ces, con la memoria hist√≥rica, con lo que nos diferencia y nos une con otros, lo que tenemos en com√ļn, nuestra propia diversidad. Es decir: lo que es el patrimonio, ya sea tangible o intangible. Todo aquello que es importante para desarrollarnos.

El presidente Ch√°vez lo explic√≥ con una sola frase: ‚Äúcultura es lo que fuimos, lo que somos y lo que queremos ser‚ÄĚ. No podemos construir un futuro si no partimos por conocer lo que somos. En ese sentido no hay ninguna cultura que prevalezca sobre otra, todas son igualmente importantes. Ese es el verdadero esfuerzo de inclusi√≥n.

Y tambi√©n hay otro concepto de cultura, que es al que se refiere Mart√≠ cuando dice: ‚Äúhay que ser cultos para ser libres‚ÄĚ. Es la cultura como conocimiento, como manejo de informaci√≥n, como una sabidur√≠a para entender ciertos procesos. Tiene un sentido m√°s instrumental, como cuando se dice: ‚Äúeste es un hombre culto‚ÄĚ. Es en raz√≥n de esas dos concepciones que manejamos que tenemos dos vice-ministerios: uno de Identidad y Diversidad Cultural y otro de Cultura para el Desarrollo Humano. Y por supuesto no entramos a discutir qu√© otra cosa es cultura porque no nos interesa mucho meternos en ese l√≠o te√≥rico enorme, interminable.

‚ÄďTu dec√≠as que eres un administrador, un funcionario. Tambi√©n eres un creador: eres un escritor. Entonces, tanto como hombre de cultura, como creador, y tambi√©n como funcionario p√ļblico, ¬Ņqu√© diferencias b√°sicas encuentras entre lo que fue la gesti√≥n cultural antes de la Revoluci√≥n Bolivariana y ahora?

‚ÄďCreo que hay cambios cuantitativos evidentes. Eso es innegable. Hoy d√≠a pr√°cticamente puede decirse que no hay un solo escritor in√©dito por su propia voluntad; el que quiera que le publiquen un libro, lo puede hacer. El que tenga una composici√≥n musical ya puede dejar de tenerla archivada esperando a ver qui√©n se la da a conocer, y lo mismo pasa con el que tenga una obra de teatro, o un gui√≥n para una pel√≠cula.

Quiero decir: la institucionalidad cultural está ofreciendo enormes posibilidades para que nadie se quede al margen, cada vez más y en todo el territorio nacional. Y lo seguiremos haciendo así, afinando cada vez más los instrumentos que facilitan esa política. Todos, absolutamente todos tienen su oportunidad de expresarse. Pero además hemos descubierto, con mucho asombro por cierto, que en términos cualitativos se ha evidenciado una cantidad de talentos que estaban allí, como a la espera.

Faltaba que tuvieran su oportunidad de expresarse, sólo eso; y en eso consiste la gestión cultural que se está llevando a cabo ahora, en permitir esa expresión. Nosotros queremos hacer un pueblo de escritores y de lectores. Alguien podrá decir que eso es demagogia; pero en realidad lo que hemos descubierto es que había muchos, muchísimos talentos ocultos que no tenían los espacios para manifestarse. Y ahora están aportando.

Por ejemplo, veamos todo lo que est√° pasando con el cine. Adem√°s de seguir apoyando a las viejas glorias del pa√≠s, sin dudas figuras importantes en nuestra historia, se ha apoyado a los j√≥venes talentos. Y en apenas dos a√Īos se hicieron alrededor de 500 documentos audiovisuales, muchos de gran talento. Lo mismo pas√≥ en el √°rea de las artes pl√°sticas, que fue siempre, tradicionalmente, manejada por una √©lite cerrada; ah√≠ tambi√©n se est√° dando una gran apertura.

Y lo mismo aquí se hizo evidente la enorme cantidad de talentos que estaban ocultos, sin posibilidades de manifestarse. Nuestra responsabilidad, como Ministerio, es poner los instrumentos pertinentes al servicio de toda esa creatividad hasta ahora oculta, marginada. Esa es una diferencia muy grande con el pasado: rompimos con la estructura de la élite y, apoyándonos en la hipótesis de que todo el mundo tiene algo que comunicar, una vida interior, una visión del mundo que puede manifestar, estamos tratando de liberar toda esa potencialidad cultural dormida.

Ser√° luego la vida misma, la historia, quien diga que alguien ten√≠a m√°s talento que otro; pero eso no se puede decir de antemano. Esas cosas no est√°n prefijadas, as√≠ como nadie est√° predestinado por fuerzas naturales a ser rico o pobre. Lo mismo sucede en el √°rea cultural: ning√ļn talento est√° predeterminado por pertenecer a una familia o cosa por el estilo. Estamos tratando de abrir las posibilidades para que todo el mundo haga, y que todos tambi√©n puedan crecer en la capacidad de disfrute. O sea que todos desarrollen su cultura literaria, su cultura cinematogr√°fica, su cultura art√≠stica en general. Todos sin exclusiones

‚ÄďLa cultura puede ser tanto un instrumento de dominaci√≥n como de liberaci√≥n. En Latinoam√©rica padecemos una cultura impuesta desde el Norte que sirve para mantenernos maniatados, excluidos. ¬ŅC√≥mo podr√≠a lo cultural servirnos para tomar distancia del imperialismo? ¬ŅPuede una cultura propia, no impuesta, jugar un papel revolucionario? ¬ŅCrees que podemos ir hacia una integraci√≥n cultural en el marco del ALBA? ¬ŅPodr√≠a ello ayudar de alguna manera a la causa de la transformaci√≥n social?

‚ÄďCreo que s√≠. Vamos, m√°s que hacia una integraci√≥n, hacia una unidad. Nada est√° predeterminado; podemos luchar para que las cosas vayan para un determinado lado, pero en realidad no sabemos c√≥mo saldr√°n finalmente.

Nada está predeterminado, insisto, pero todo apunta a que en este siglo XXI se va a lograr la unión de nuestros pueblos, de nuestros países en una gran patria. Lo interesante es que desde la cultura podemos contribuir en mucho a esa unidad. Es más fácil a veces lograr acuerdos administrativos, económicos, lograr tratados aduaneros o en relación a pasaportes, acuerdos comerciales, que lograr una verdadera unión en lo cultural. Ahí, por muchas razones, se ve más difícil la situación. Pero estamos yendo hacia allá.

Tenemos ya el instrumento id√≥neo que nos puede ayudar en esto que es el Fondo Cultural del ALBA. Eso ya est√° en marcha. Y hay pol√≠ticas concretas, que se basan, b√°sicamente, en hacer cosas en com√ļn. Nada une tanto a los pueblos como el plantearse retos comunes. Con el Fondo Cultural del ALBA visualizamos la posibilidad, a muy corto plazo, de tener una productora latinoamericana y caribe√Īa de cine, as√≠ como imprentas regionales distribuidas como red por toda nuestra regi√≥n, y tambi√©n una distribuidora de libros latinoamericana y caribe√Īa.

Creemos que podemos convertir a ese Fondo en un instrumento que sirva realmente para la unidad regional. Creemos que en las diversas áreas de las artes podemos llegar a tener como agencias que sirvan para mover a nuestros artistas por todo nuestro territorio, y más allá de ellos también, propiciando el diálogo intercultural. Eso es importantísimo, no se lo podemos dejar al mercado. Son los Estados los que deben tomar a su cargo esas políticas. Incluso eso hay que hacerlo con un genuino espíritu latinoamericanista más allá de las diferencias políticas que pudiera haber entre los distintos gobiernos.

Al final esa unión, ese acercamiento de todas nuestras culturas como un bloque, respetando las diversidades, por cierto, puede darnos gran fortalezca. Alguien debería ser muy mezquino para decir que no se debería hacer, más allá de diferencias políticas.

‚ÄďEse acercamiento ¬Ņpodr√≠a tener un valor revolucionario finalmente?

‚ÄďSeguro que s√≠.

——————————

* Periodista. En ARGENPRESS, afencia de noticias independiente argentina
www.argenpress.info.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario