Feb 14 2012
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EconomíaPolítica

Nokia y un genocidio high tech

La empresa finlandesa cuenta cómo va a monitorear el aprovisionamiento del coltán, mineral irreemplazable para la alta tecnología. El 80 por ciento de las reservas están en el Congo, donde murieron seis millones de personas. Cada teléfono inteligente, cada computadora, cada televisor que se vende en el mundo podría llevar en su interior una oscura trama de genocidio.

Lo que hay dentro de cada nuevo aparato que sale al mercado, cada vez m√°s √°gil y m√°s poderoso, viene con un mineral conocido como colt√°n, que en realidad es una mezcla de columbita y tantalita. De all√≠ se extrae el tantalio (al fin llegamos), que tiene la capacidad de ser condensador electrol√≠tico. Es decir, disminuye la energ√≠a generada por los artefactos para uso tecnol√≥gico. Por el momento, es irreemplazable. Pues bien, el 80 por ciento del colt√°n se encuentra en la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo, donde ocurri√≥ una guerra que se llev√≥ entre seis y sietez millones de vidas desde mediados de los ‚Äô90 hasta las elecciones democr√°ticas en 2006. Esta es una de las grandes historias tapadas en los pa√≠ses ‚Äúcentrales‚ÄĚ, sobre la cual las empresas de alta tecnolog√≠a han comenzado a dar la cara. Primero fueron Apple e Intel (que el a√Īo pasado anunciaron que dejar√≠an de usar colt√°n del Congo), y esta semana Nokia public√≥ su pol√≠tica humanitaria en la cadena de montaje: ‚ÄúProhibimos los abusos a los derechos humanos asociados a la extracci√≥n, transporte y comercializaci√≥n de minerales‚ÄĚ, public√≥ Ian Delaney en el sitio oficial de Nokia.

Luego de estar tres mil millones de a√Īos olvidado y considerado una rareza edafol√≥gica, el colt√°n comenz√≥ a ser codiciado mundialmente a comienzos de los a√Īos ‚Äô90 con el boom tecnol√≥gico. En 1996, Estados Unidos patrocin√≥ una invasi√≥n al Congo de fuerzas militares de Ruanda y Uganda. Dos a√Īos despu√©s, tomaron el control y ocuparon las √°reas mineras estrat√©gicas. Al poco tiempo, el ej√©rcito ruand√©s se hizo cargo de la explotaci√≥n de las minas, comenzando a ganar fortunas (el periodista Keith Harmon Snow del proyecto Censurado en 2007 calculaba 20 millones de d√≥lares mensuales en sus inicios) por la explotaci√≥n del colt√°n, que usaron para financiar una espantosa guerra por el dominio del Congo, que incluy√≥ todo tipo de abusos, violaciones, vejaciones, torturas y asesinatos en masa.

Como es sabido, en la antigua colonia belga abunda la riqueza mineral, pero m√°s a√ļn la miseria: se explota cobre, cobalto, esta√Īo, oro y sus famosos diamantes. Sin embargo, nada de esa riqueza queda en suelo congole√Īo, ya que el procesamiento del mineral se hace fuera del pa√≠s y las masacres provienen de pa√≠ses vecinos. La informaci√≥n sobre la explotaci√≥n del colt√°n reci√©n empez√≥ a aparecer en los medios tradicionales hace relativamente poco, sobre todo desde que se estren√≥ en Dinamarca, en septiembre de 2010, el fant√°stico documental Blood in the Mobile (Sangre en el celular), dirigido por Fran Piasecki Poulsen, que cuenta la relaci√≥n entre el famoso colt√°n y los modernos tel√©fonos celulares que usan cientos de millones de personas en todo el planeta.

Lo que dice la finlandesa Nokia ‚Äďel gigante de la telefon√≠a m√≥vil‚Äď en la publicaci√≥n sobre los conflictos minerales es, de alguna manera, una confesi√≥n de partes, lo mismo que hab√≠a hecho Apple e Intel en abril del a√Īo pasado. Nokia dice que vienen trabajando en la cadena de aprovisionamiento desde 2001 para evitar comprar material proveniente de sectores mafiosos del Congo, pero es la primera vez que declaran una pol√≠tica p√ļblica de responsabilidad directa frente a los abusos de los derechos humanos en cualquiera de las etapas de aprovisionamiento.

Entre los puntos de la declaraci√≥n de Nokia dice: ‚ÄúProhibimos los abusos a los derechos humanos asociados a la extracci√≥n, transporte y comercio de los minerales‚ÄĚ, ‚Äúprohibimos apoyo directo o indirecto a grupos armados o fuerzas de seguridad que ilegalmente controlan o piden impuestos a los sitios de minas, transportes, puntos de intercambio o cualquier actor en los sectores de la l√≠nea de provisionamiento‚ÄĚ, ‚Äúles pedimos a nuestros proveedores en la l√≠nea de montaje que sigan estos principios simples‚ÄĚ. El documento dice que Nokia no tiene tolerancia con respecto a la corrupci√≥n, al lavado de dinero y al robo, y les pide a la cadena de montaje los mismos principios b√°sicos. Las preguntas m√°s obvias, al leer el documento, son por qu√© Nokia tard√≥ m√°s de diez a√Īos en publicar pol√≠ticas de este tipo y por qu√© Apple, Intel, Sony, Motorola, Compaq, Hewlett Packard, por poner s√≥lo algunas, no reaccionaron antes a la presunta participaci√≥n en la financiaci√≥n de la guerra m√°s cruenta de la d√©cada del ‚Äô90. La otra pregunta es c√≥mo har√° Nokia para seguir toda la cadena de provisiones, teniendo en cuenta que el colt√°n es sacado a trav√©s de Ruanda, pa√≠s que tambi√©n tiene menores provisiones del mineral combinado y que de all√≠ pasa al menos por siete intermediarios hasta llegar a sus plantas centrales convertido en el m√°gico oro gris.

Esta vez, Nokia se refiere espec√≠ficamente al conflicto en el Congo: ‚ÄúAll√≠, la Armada Nacional Congolesa lucha contra tres grupos rebeldes diferentes para extraer y refinar minerales valiosos. Los minerales usados en nuestros aparatos electr√≥nicos, incluyendo los tel√©fonos m√≥viles, las computadoras y los reproductores musicales, son el tantalum, que guarda electricidad en los tel√©fonos celulares; el tungsteno, que crea vibraciones en los tel√©fonos; el esta√Īo, para las placas de circuito, y el oro, para la capa de los cables‚ÄĚ. En abril del a√Īo pasado, Apple e Intel decidieron dejar de comprar colt√°n en el Congo, en una especie de embargo ‚Äúde facto‚ÄĚ, seg√ļn John Kanyoni, presidente de los exportadores de minerales asociados de North Kivu en el Congo.

Pero eso no los amilanó: los mineros asociados salieron a buscar vendedores en Asia, donde los gigantes estadounidenses también están asentados. La regulación a la que se sumaron estas empresas norteamericanas había sido desarrollada por la Electronic Industry Citizenship Coalition asentada en Washington y la Global E-Sustainability Initiative con sede en Bruselas. Pero el mundo es grande, y de hecho Apple ahora está dejando que los de Fair Labor Association supervisen sus plantas en China donde los obreros orientales se quejan por las largas horas de trabajo, todo esto después de un artículo que salió en estos días en The New York Times.

*periodista de P√°gina 12 de Argentina

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